Variaciones fortuitas o Ingeniería Genética Natural: no es lo mismo (2)

Felipe Aizpun

Veíamos en el anterior comentario que se nos ofrecen dos formas muy diferentes de explicar el hecho del cambio evolutivo. Por una parte la explicación tradicional de la ocurrencia de variaciones aleatorias (no guiadas) seguidas de un proceso de selección natural. Por otra un proceso de cambio producido desde la propia célula como respuesta específica a cambios ambientales por mecanismos de ingeniería genética natural (IGN). Además de la discrepancia de ambos modelos sobre las cuestiones que constituyen el núcleo central del paradigma reinante, la causalidad en términos de azar y necesidad por un lado y el finalismo teleonómico por otro que propone Shapiro, hay un análisis más fino que se hace imprescindible y que afecta igualmente a la búsqueda de explicaciones causales.

Las mutaciones fortuitas constituyen el más emblemático ejemplo de variación casual y ha constituido durante décadas la imagen del cambio en la teoría de la síntesis moderna. Este tipo de evento tiene una característica principal y es que se trata de un cambio padecido, experimentado de forma antinatural por el organismo. Una mutación es generalmente un desarreglo e incluso en el caso de que tal desarreglo del orden propio del sistema tuviera de rebote alguna ventaja colateral para el organismo, tal variación supondría una alteración del curso natural de los acontecimientos. Una mutación es una violencia ocasionada por factores externos al organismo, una modificación no deseada, un accidente imprevisto que trastoca la dinámica natural del organismo y que le impone desde fuera un resultado no predecible.

Por el contrario, el evento de variación que propone Shapiro como mecanismo del cambio evolutivo es un evento que se produce desde dentro de la propia célula. El organismo responde, por el motivo que sea, con una respuesta concertada, un prodigio de ingeniería en el que participan maquinarias moleculares específicas que en la realización del evento están desarrollando la función que les es propia, es decir, reorganizar el genoma en respuesta a presiones ambientales obteniendo de manera finalista resultados aparentemente programados que aportan ventajas adaptativas al organismo. El cambio experimentado no es un resultado impuesto desde fuera sino un resultado obtenido por un proceso natural; una respuesta natural a un cambio en el entorno. La célula no es aquí el sujeto pasivo del evento sino el sujeto agente que produce su propio cambio para generar una función novedosa y provechosa para el organismo.

La diferencia fundamental en uno y otro caso es que en el primero la célula es sujeto pasivo de un proceso fortuito y en el segundo la célula es agente y actor del cambio. Desde el punto de vista de la explicación en términos de causalidad, la diferencia es tan abismal que la idea de que los nuevos mecanismos que han entrado a formar parte del discurso evolucionista como alternativas a la mutación aleatoria para generar la variación pueden ser admitidos sin afectar al discurso en términos de justificación última es sencillamente inaceptable. En palabras del propio Wilkins, en el modelo de Shapiro “la célula es su propio agente, su propio ingeniero”. Conclusión; en el modelo neo-darwinista la variación es algo que “LE PASA” a la célula. En el modelo de Shapiro (y otros) la variación es algo que la propia célula “HACE”.

Esto nos sitúa de lleno en el problema de los organismos vivos como sujetos agentes y nos vuelve a los años 40 del pasado siglo cuando el premio Nobel Edwin Schrödinger en su todavía famoso libro “What is Life?” caracterizaba precisamente a los organismos vivientes en contraste con la materia inanimada por el hecho de que aquellos “hacen cosas”, se mueven, se relacionan con el entorno. Pues bien, no solamente eso al parecer, además son capaces de gobernar y dirigir su propia evolución si tenemos que hacer caso de lo que Shapiro considera perfectamente acreditado a la luz de las inmensas evidencias científicas exhibidas en su libro que sustentan esta hipótesis y que el propio Wilkins reconoce como perfectamente confirmadas. Pero, ¿cómo se explica esta dinámica? Este es un enigma central en torno a la vida, la persecución activa de un fin propio, la lucha por la supervivencia, la reproducción y la dinámica por la vida hasta el agotamiento de los recursos biológicos en los organismos pluricelulares, hasta la propagación por división de la propia energía vital al infinito en los organismos unicelulares. La agencia (del latín, “agens, agentis”: el que hace) es un problema central que es preciso afrontar si se quiere dar una explicación satisfactoria al enigma de la vida y así lo entiende uno de los filósofos darwinistas y materialistas por excelencia Daniel Dennett, que se refiere al problema de la agencia con unas palabras y unas explicaciones que harían sonrojar a cualquiera con un poco más de pudor y de vergüenza torera pero que a Dennett le dejan aparentemente tan tranquilo. Dice Dennett en su libro “Darwin´s dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life”:

…a través del microscopio de la biología molecular, llegamos a ser testigos del nacimiento de la agencia, en las primeras moléculas que tienen la complejidad suficiente para “hacer cosas”… Hay algo extraño y vagamente repulsivo en la cuasi-agencia que descubrimos a este nivel, este repulsivo ir y venir, y sin embargo, “no hay nadie más”… Te guste o no, fenómenos como este muestran el poder de la idea de Darwin. Una pequeña pieza de maquinaria molecular, robótica, impersonal, no reflexiva, carente de mente, es la base última de toda agencia, y por lo tanto, de todo significado, de toda consciencia en el Universo.

Nada más inexacto, nada más falto de rigor e intencionalmente confuso. Nadie ha sido nunca testigo, nadie ha visto nunca nacer el dinamismo de los seres vivos al microscopio, la emergencia de la vida en su actividad febril, el paso de la materia inerte a la vida. Todo lo que sabemos es que la vida procede siempre, según nuestra experiencia, de otra vida, pero de dónde surgen los primeros organismos vivientes, eso no lo sabemos. Podemos intuir la necesidad de una causación más allá de las puras leyes inertes, faltas de propósito o finalidad que condicionan el movimiento y el cambio de la materia y gobiernan la capacidad de expresión de la energía contenida en el cosmos, pero los mecanismos concretos que hayan hecho realidad la primera forma viva, eso lo desconocemos, y si Dennett hubiera tenido la suerte de descubrirlo al microscopio debería ser algo más explícito al respecto.

El artículo de Wilkins sobre el libro de Shapiro es interesante por muchos conceptos. Otro de ellos es por ejemplo la crítica que hace a la propuesta del biólogo de Chicago en el sentido de que si bien resulta irreprochable su exposición en cuanto a la existencia de infinidad de episodios y mecanismos de IGN observados en el campo de la experimentación, no todos ellos ni mucho menos pueden ser descritos como episodios evolutivos ya que una gran mayoría de los procesos de ingeniería molecular observados tienen lugar en células somáticas y no en células germinales; es decir, se trata de procesos que representan respuestas concretas al entorno por parte de diferentes células y tejidos del organismo a nivel del individuo, pero no a nivel de poblaciones en su conjunto ya que se trata de eventos que no son transmisibles por herencia.

Pero cualquiera que sea el valor de esta objeción en relación al intento de Shapiro de consolidar una teoría alternativa al paradigma evolucionista, tal objeción carece de valor alguno frente a las pretensiones de los postulados del Diseño Inteligente. Algunos parecen confundir a menudo el objeto científico del DI tomándolo por una mera alternativa explicativa a la exposición darwinista del proceso de cambio de las formas vivas. Nada menos exacto. El DI referido a la biología tiene por objeto la detección de patrones de diseño en las formas vivas, entendiendo por diseño, la disposición organizada de partes para la realización de funciones biológicas complejas que no puede razonablemente esperarse sean producto del azar. En este sentido y tal como el propio Wilkins reconoce, sin embargo, tales mecanismos y procesos, entre los que sin duda se cuentan por ejemplo el sistema inmune adaptativo de los mamíferos, son (indeed!) ejemplos de ingeniería genética y tienen un valor de supervivencia efectivo para los organismos que los detentan. Pues bien, es este rasgo de ingeniería y de respuesta específica a los desafíos del entorno lo que nos permite inferir legítimamente la existencia de una causa inteligente en el origen; esta inferencia para nada condiciona la indagación sobre el origen evolutivo del organismo. El diseño no se deriva del conocimiento del mecanismo de evolución, ni condiciona respuestas a tal enigma, sino que procede del conocimiento de las características y disposiciones propias del organismo tal como lo conocemos en la actualidad.

Shapiro, por su parte, sostiene que mecanismos de ingeniería del tipo de los que él describe como fruto de la observación estarían en la base del proceso de evolución de las formas vivas. Por supuesto se trata de una suposición y de ser cierto no podemos menos que reivindicar la inferencia de finalidad y propósito en el proceso evolutivo al amparo de tales observaciones. Pero con independencia de que tal propuesta pueda algún día ser validada, la existencia verificada (y pacíficamente aceptada en la comunidad científica) de procesos de ingeniería genética molecular, tengan o no importantes implicaciones evolutivas, provocan inferencias ineludibles de diseño.

Por supuesto ni Wilkins ni Shapiro estarían de acuerdo con estas consideraciones toda vez que ambos son respetuosos con el naturalismo metafísico más o menos generalmente extendido, pero si les preguntásemos a ambos sobre cuál es su explicación para la emergencia de los mecanismos de ingeniería exhibidos por los organismos sus respuestas serían previsibles. En el caso de Shapiro, la callada por respuesta; ya ha sido preguntado en más de una ocasión por ello, negándose en todo caso a dar una respuesta concreta a tal pregunta y alegando que el desconocimiento que tenemos de tal emergencia es similar al que tenemos sobre el origen mismo de la vida. En cuanto a Wilkins su respuesta ofrecida en la propia reseña comentada es rotunda: debemos simplemente alegar que la selección natural sea la explicación suficiente para la emergencia del fenómeno por la sencilla razón de que no hacerlo nos obligaría a tener que admitir una causa sobrenatural en el proceso.

Tremendas palabras éstas de Wilkins; a pesar de que Shapiro, como tantas otras veces multitud de autores han recordado, señala que la selección natural no puede nunca explicar el carácter creativo de la evolución, la selección natural se convierte en el clavo ardiendo que nos puede librar de tener que admitir las inferencias de diseño y la causa sobrenatural en el proceso. Me gustaría añadir una cosa. A menudo se critican las inferencias de diseño alegando que cualquier invocación a una causalidad más allá del ámbito de la Naturaleza es simplemente un argumento desde la ignorancia, una invocación al “dios de los huecos” un argumento inaceptable en el seno del discurso racional. Wilkins, como en su día pusimos de relieve en otros autores en referencia al enigma del origen de la vida (Eugene V. Koonin por ejemplo), reconoce con esta frase que las inferencias de diseño, lejos de ser una vía de escape para la ignorancia, constituyen la conclusión lógica y legítima cuando los datos que la observación científica nos proporciona no encajan con los procesos y mecanismos naturales cuya capacidad limitada de causación nos es perfectamente familiar.

6 Respuestas para Variaciones fortuitas o Ingeniería Genética Natural: no es lo mismo (2)

  1. “se trata de un cambio padecido, experimentado de forma antinatural por el organismo.”

    ¿Cómo un evento que ocurre naturalmente es antinatural?

    “Una mutación es una violencia ocasionada por factores externos al organismo, una modificación no deseada, un accidente imprevisto que trastoca la dinámica natural del organismo y que le impone desde fuera un resultado no predecible.”

    El ADN puede contener errores producidos durante la replicación, que no es un factor externo.

    “El organismo responde, por el motivo que sea, con una respuesta concertada, un prodigio de ingeniería en el que participan maquinarias moleculares específicas que en la realización del evento están desarrollando la función que les es propia, es decir, reorganizar el genoma en respuesta a presiones ambientales obteniendo de manera finalista resultados aparentemente programados que aportan ventajas adaptativas al organismo.”

    Si esto fuese real, las especies no se extinguirían. Es imposible que esto ocurra, porque este modelo no es compatible con la desaparición de especies.

    “Conclusión; en el modelo neo-darwinista la variación es algo que “LE PASA” a la célula. En el modelo de Shapiro (y otros) la variación es algo que la propia célula “HACE”.”

    Si consideramos que el único mecanismo para producir variabilidad genética es la mutación. Pero SABEMOS que NO ES EL ÚNICO mecanismo.

    A todo esto, ¿cómo explica Shapiro los cambios evolutivos done NO HAY INNOVACIONES? Como, por ejemplo, un cambio en las frecuencias de rasgos que ya estaban presentes en la población.

    Por otro lado, según Shapiro, ¿cómo consigue un rasgo nuevo expandirse a toda la población? ¿O aparece simultáneamente en todos los individuos de la población? Eso también viola las observaciones que cualquier puede hacer.

    Además, ¿cómo se produce la IGN en los diferentes tejidos de un ser vivo? ¿Se ha comprobado que ocurre en células oseas, musculares, epidérmicas, neuronas? Sería de esperarse que no todas respondan igual. Sería de esperarse que no sufrieran cambio alguno aquellas células que no lo necesitan. Eso resultaría en que al analizar genéticamente células de distintas partes del cuerpo de un ser vivo, su estructura genética fuese diferente. ¿Existen ejemplos de tal cosa?

  2. Hay otro punto crítico en conflicto con la postura de la IGN como único regulador del proceso evolutivo.

    La reproducción sexual, y el entrecruzamiento durante la meiosis que da lugar a las gametas son dos claros ejemplos de como la naturaleza BUSCA generar variabilidad genética.

    Se asume que la justificación para ello es que la variabilidad genética brinda posibilidades de adaptación ante futuros cambios en el ambiente, y por eso existen numerosos casos donde los individuos de una especie poseen alguna forma de generar variabilidad genética en su descendencia.

    El problema con la IGN es que, si realmente la IGN puede hacerle frente a los cambios en el ambiente, si la IGN es suficiente para permitir a las especies la adaptación a cambios ambientales, y con ello, la evolución, entonces la variabilidad genética es innecesaria.

    Sería esperable, en ese caso, que todos los individuos de una especie tendiesen a ser clones. No habría un motivo para la existencia de la reproducción sexual, ni la de otros mecanismos que apuntan a generar variabilidad genética. Nuevamente, la IGN como explicación de la historia evolutiva de las especies está en conflicto con lo que observamos en la naturaleza.

  3. Guillermo
    Insisto, lo mejor es que te leas el libro de Shapiro y te sumerjas en la ingente cantidad de literatura científica sobre la que sustenta sus opiniones.
    Luego si quieres le escribes y le explicas dónde se ha equivocado.
    Aquí solo nos dedicamos a informar de lo que se escribe por el mundo para que los lectores de habla hispana puedan desintoxicarse un poco de vez en cuando.

  4. Hola OIACDI
    Tengo una seria duda sobre lo que se descubrió en 1975, pues científicos japoneses encontraron una bacteria que podría vivir en los productos de desecho de la fabricación de nylon como su única fuente de carbono y nitrógeno (dos especies, Flavobacterium sp. K172 y Pseudomonas sp. NK87)
    mi duda era si está demostrado que el desarrollo de esta cualidad fenotípica se debió al producto de alguna mutación aleatoria como se supuso en un inicio, o es que todo fue como siempre se suele observar en las adaptaciones a nivel bacteriano, por cierta perdida o activación de estructuras pre
    existentes.

    Pues muchos evolucionistas apelan a ese hecho para afirmar que se
    trata de una nueva ganancia de ADN, pues he sostenido discusiones con ellos e insisten en base a ciertas documentaciones bioquimicas de este fenómeno, que se trata, para el caso de las inserciones de secuencia (IS), de mutaciones aleatorias que facultan variables positivas, me mencionan la insercion aleatoria de los transposones, bueno no soy experto en el tema molecular, pero me intriga conocer si esa defensa es legítima o existe cierta falacia, pues de ser como ellos sostienen desbarataria la tesis fundamental del D.I, en que el azar no puede generar informacion del tipo complejo
    especifico.

    Espero pueda ser atendido sobre esta cuestión, se los agradeceré en gran manera.

  5. Denovi,
    El asunto de las bacterias comedoras de nylon ha sido fuente de muchos estudios y propuestas en la literatura científica. Por supuesto los datos pueden ser presentados de forma diferente y pueden dar lugar a hipótesis contradictorias sin que el debate pueda tener una solución definitiva ya que el terreno de las interpretaciones es terreno pantanoso, poco firme. En realidad, por pura lógica, la interpretación de que una variación ventajosa no se ha producido de forma inducida por las circunstancias del medio no puede nunca demostrarse como inexpugnable. Además recordarás que el episodio original de las Flavobacterium pudo finalmente ser repoducido con enorme facilidad en laboratorio con las Pseudomonas en pocos días, lo que hace sospechar que la variación experimentada fue más bien una respuesta específica del organismo al medio.
    Pero sea como fuere, creo que lo importante es comprender que este tipo de situaciones no son en absoluto críticas ni para el paradigma darwinista ni para el DI. En realidad no es correcto afirmar que el DI sostiene de forma dogmática que no se puede producir información genética novedosa de forma fortuita. Este es un terrerno muy resbaladizo ya que la idea de “información” y la idea de “de novo” son difíciles de concretar y delimitar.
    Lo que el DI propugna es que muchos organismos y sistemas biológicos y muchos episodios de la evolución se explican mejor como producto de una agencia inteligente, como resultado de un proceso intencional y dirigido que no como ocurrencias fortuitas. Por ejemplo, la emergencia de la vida en un mundo inanimado, la complejidad de las eucariotas, la emergencia de la pluricelularidad, la explosión cámbrica, los instintos y las facultades mentales de los animales, la condición racional del ser humano etc etc.

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