Una entrevista con Michael Denton

Felipe Aizpún

Michael Denton es uno de los más destacados científicos en el debate sobre los orígenes. A principios de Julio www.evolutionnews.org nos ofrecía en formato de video una reciente entrevista suya en la que nos hablaba de los desafíos actuales de la ciencia y la biología.

Denton es el autor del afamado libro “Evolution: a Theory in Crisis”, que a mediados de los 80 del pasado siglo supuso una verdadera revuelta intelectual contra la imposición dogmática del paradigma darwinista y que sirvió, en cierta manera, de sustento para la conformación del movimiento intelectual del Diseño Inteligente, ya que algunos de sus principales proponentes se afianzaron en sus convicciones actuales con ocasión de la lectura de su libro.

Denton no es estrictamente un defensor de las tesis del DI. En su segundo libro (“Nature´s Destiny”), aparecido una década más tarde, Denton se reafirma en su crítica a la ortodoxia dominante en términos de rechazo incondicional a la propuesta de un proceso evolutivo y de cambio en la Naturaleza de carácter puramente fortuito. Nos propone, por oposición, un relato en términos de una evolución finalista, interpretable en términos de alguna forma de principio antrópico, como un proceso encaminado de forma inevitable a la emergencia de las formas biológicas más complejas y de forma especial de la especie humana como ser superior de la naturaleza. Sin embargo, en su afán de permanecer siempre en el seno del ámbito del pensamiento naturalista, no ha querido nunca conceder de forma explícita una inferencia a la necesidad de una explicación en términos de causalidad inteligente. Ni que decir tiene que sus trabajos carecen, en este sentido, de una explicación alternativa suficiente que justifique el principio finalista de carácter naturalista que nos invita a considerar.

La presente entrevista tiene un valor muy significativo, tanto por la personalidad del entrevistado como por la profundidad de sus reflexiones. No es habitual que un experto en biología molecular demuestre la sensibilidad de que hace gala Denton en relación al imprescindible acercamiento filosófico al enigma de la vida.

Denton comienza la entrevista presentándose como un profesional de la genética y autor del ya mencionado libro “Evolution: a Theory in Crisis”. Admite que dicho libro supuso una base teórica para el desarrollo del movimiento del Diseño Inteligente y que este movimiento está ganando más predicamento día a día. Rechaza por completo que se trate de una corriente fundamentalista religiosa y no duda en calificar a algunos de sus proponentes como de entre los más brillantes profesionales o teóricos que ha tenido ocasión de conocer a lo largo de su carrera. Denton coincide plenamente con las críticas al darwinismo desarrolladas por estos autores, en especial con el escepticismo hacia la posibilidad de que la historia de la vida pudiera explicarse como una mera acumulación de cambios fortuitos. Es necesaria alguna otra forma de causalidad.

Denton se significa como convencido en la existencia de un proceso de cambio hereditario de las formas vivas (“common descent”) pero no de tipo darwinista (“evolutionism”, en el significado habitual del término en inglés), y apunta a que, en todo caso, el origen de la vida, a la altura del más avanzado estado científico, carece por completo de una justificación en términos estrictamente naturales.

Por otra parte, no duda en abordar el problema de la vida desde una perspectiva filosófica, y nos recuerda que el paradigma dominante entre la comunidad científica occidental desde hace tres siglos es el paradigma mecanicista, es decir, la idea de que las cosas y los eventos de la vida pueden explicarse simplemente mediante un recuento de sucesos explicados por sus causas eficientes únicamente. En concreto, eso nos lleva a entender los organismos vivos como simples máquinas que se explican a partir de un plano (blueprint) original. Denton afirma categóricamente que dicho modelo explicativo ha resultado fallido. Recordemos que el esfuerzo de las últimas décadas por descifrar el genoma humano (y cualquier otro genoma) pretendía encontrar los detalles del plano básico de cada organismo, con la idea reduccionista de que una secuencia de genes encadenada podía resultar suficiente para explicar la formación y el funcionamiento de un organismo vivo. En “términos aristotélicos”, nos dice Denton, los organismos vivos, desde las bacterias hasta los seres humanos, tienen rasgos y características que nunca podrán ser explicados suficientemente mediante una mera analogía maquinística.

Denton asigna la analogía de la máquina y el plano al siglo XX, el siglo del gen. Desde 2000 en adelante y de forma acelerada la convicción de que no existe un tal plano del organismo es una convicción creciente. A partir de ahora, nos dice, veremos descubrimiento tras descubrimiento que no van a encajar en la visión maquinística del pensamiento mecanicista imperante. La crítica de Denton en este sentido, se refiere por tanto a la idea dominadora de la interpretación de la biología en las últimas décadas que pretende explicar la forma de los organismos vivos como la resultante de una acumulación de rasgos independientes que se van incorporando al genoma como las cuentas de un collar, desconociendo las formas jerárquicas de gobierno informacional del desarrollo y funcionamiento de los seres vivientes. Pero si la especificación de la forma no se origina por una mera secuencia de datos encadenados, sigue Denton, entonces la forma biológica exige otro tipo de justificación. Una alternativa (aunque muy controvertida como el propio Denton se apresura a aclarar) sería la explicación vitalista y epigenética, es decir, la idea de que la célula tiene en sí misma la fuerza que impulsa el desarrollo de la forma; otra explicación sería que la forma le viene dada desde fuera, desde la propia Naturaleza. Denton nos presenta esta alternativa como una vuelta a la teoría de la “forma sustancial” aristotélica, tal como se propagara en la doctrina medieval de los filósofos, como algo inmanente en la Naturaleza.

Denton explica la encrucijada de la biología en la actualidad como una verdadera revolución en la que el modelo mecanicista ha colapsado y en el que una recuperación de la perspectiva formal (la forma sustancial) resulta imprescindible para entender la vida. Por supuesto sus reflexiones dan para mucho más que para una corta charla informal de ocho minutos que nos presenta el video. En todo caso, sirva como botón de muestra de la corriente de pensamiento biológico, ya ampliamente consolidada, que pugna por ensanchar los estrechos límites epistemológicos en los que el desafortunado paradigma neo-darwinista nos había tenido constreñidos durante siglo y medio.

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