Provine, el Darwinismo y el libre albedrío

Por Felipe Aizpún
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William Provine es profesor de Historia de la Biología en la Universidad estadounidense de Cornell (New York state). Acaba de ser galardonado con el primer premio David L. Hull recientemente instituido. Hull, desaparecido en 2010, fue un filósofo que dedicó gran atención a la filosofía de la biología, presidió la Philosophy of Science Association y destacó por sus profundas convicciones darwinistas. Cornell University ha tenido a bien instituir un galardón que lleva su nombre y que en esta primera entrega ha querido reconocer la trayectoria de uno de sus miembros más destacados, William Provine. Según nos cuenta Krishna Ramanujan en la “Cornell Chronicle” del pasado 4 de Mayo los méritos acumulados por Provine se resumirían como su “extraordinaria contribución a la enseñanza y al servicio de la promoción de conexiones interdisciplinarias entre historia, filosofía, estudios sociales y biología, tutelando las carreras de los jóvenes estudiantes”.

Pero cabe preguntarse, profundizando un poco más en la carrera y los trabajos de Provine, cuál es su contribución más personal en el estudio de la filosofía evolutiva. Pues bien, lo que ha dado mayor renombre a este autor ha sido su coherencia y decidida toma de posición en relación a las consecuencias filosóficas de asumir la evolución darwinista en serio. En concreto, las conclusiones de Provine postulan fundamentalmente la no existencia del libre albedrío, la idea de que nuestra ansia de libertad no es otra cosa que un simple espejismo y que nuestra conducta no es sino una consecuencia determinística de nuestra condición material.

Para Provine la ciencia moderna (el evolucionismo) nos demuestra” que la existencia del mundo no se debe a principios o designios orientados a ninguna finalidad concreta, no hay dioses ni pruebas de diseño o intervención inteligente alguna racionalmente detectables. Por una parte, piensa Provine, ello implica que la sociedad humana no está sujeta a reglas morales de ninguna naturaleza, no existen principios rectores de la conducta humana. La aparente condición moral de nuestra naturaleza no es nada que no pueda ser explicado en términos de facultades heredadas de nuestros antepasados biológicos y adaptación al medio. Pero no acaba ahí la cosa, la conclusión más importante es que el ser humano, fruto de un simple proceso evolutivo, no puede pretenderse un ser superior dotado de libre albedrío. Provine nos dice que la capacidad de autodeterminación, la libertad para decidir de manera efectiva y no coaccionada entre alternativos posibles cursos de acción, simplemente no existe, es vana ilusión. La razón, añade es que “No hay manera de que el proceso evolutivo, como corrientemente lo entendemos, pueda generar un ser verdaderamente capaz de producir decisiones libres”.

Estas afirmaciones pertenecen a su obra “Evolution and the foundation of ethics” y es preciso señalar que son conclusiones comprensiblemente derivadas de sus prejuicios metafísicos de tipo materialista y de su adhesión al paradigma darwinista “tal como corrientemente es entendido”. En realidad se hace difícil discernir qué fue primero, si el huevo o la gallina, si el discurso científico o el compromiso metafísico. En todo caso las palabras de Provine son perfectamente ortodoxas en el contexto del modelo evolucionista de Charles Darwin; no olvidemos las palabras de este último cuando, en una de sus muchas frases que han quedado para la posteridad, manifestara sin ambages que el ser humano forma parte de la Naturaleza, como un peldaño más de la escala evolutiva: no existe diferencia de clase con el resto de seres vivos, únicamente una diferencia de grado ya que todas las cualidades que consideramos específicamente humanas se encuentran realmente presentes en la conducta y el carácter propio de muchos animales inferiores.

Es evidente que las conclusiones de Provine son perfectamente consistentes en el marco de la aceptación de las conclusiones metafísicas del darwinismo, entendido éste no sólo como propuesta de procesos biológicos sino como explicación completa del proceso; no sólo por sus mecanismos, sino también por sus causas. La idea de que el azar y la variación aleatoria, es decir, las fuerzas ciegas de la Naturaleza en último caso, tengan la virtualidad de hacer emerger sistemas funcionales complejos tiene corolarios lógicos que no se pueden eludir. La libertad no es un atributo de los elementos que componen el mundo material y por lo tanto, del desarrollo de los impulsos y constricciones naturales no puede emerger un valor formal de tal naturaleza.

Las posiciones del profesor Provine son desde luego discutibles. Nuestra experiencia íntima personal, nuestra conciencia del propio YO, nos hace sentirnos perfectamente libres para tomar decisiones en torno a nuestros actos. De hecho, la capacidad para la auto-determinación, es la característica específicamente propia del ser humano. A diferencia del resto de entes naturales que se comportan o se mueven, según el caso, en pos de su finalidad inmanente natural de forma determinística, la grandeza del hombre radica precisamente en su capacidad para encaminar su vida, de forma voluntaria y racionalmente consciente, hacia la perfección natural que le es propia, entendida aquí como una invitación, un desafío de plenitud. Es precisamente esta capacidad para la decisión libremente adoptada, la base racional de la dimensión de moralidad del ser humano.

Pero Provine no niega el libre albedrío como colofón de estudio científico alguno en torno a los determinantes de la conducta del ser humano sino que lo reivindica como una consecuencia abstracta de un prejuicio científico y filosófico. Si el darwinismo, es cierto, nos dice Provine, entonces el libre albedrío es una ilusión, un espejismo.

Lo que Provine no concede es la posibilidad de que el darwinismo sea falso; de que se trate de una propuesta sin base empírica suficiente para poder ser reivindicada como una verdad científica inexpugnable. En realidad, el darwinismo, y sus corolarios metafísicos representan en el caso de Provine una adhesión firme e incondicional a un modelo explicativo de la realidad que no se impone de manera racional por la fuerza de convicción de su consistencia científica. En ese sentido se trata de un acto de adhesión y por lo tanto, le guste o no a Provine, de un acto libre de su voluntad, lo que deja en evidencia, obviamente, la esencia contradictoria de sus tesis.

Además, hay que tener en cuenta que la aceptación del carácter determinista de nuestra conducta y la ausencia de libertad en el ámbito del cosmos, convierte nuestra condición racional en una mera sucesión de eventos neurológicos sin propósito ni sentido. Como consecuencia, el valor de verdad desaparece del panorama como un criterio válido de verificación de nuestras intuiciones. La indagación filosófica y el debate racional se convierten en un ejercicio inútil. Provine, como filósofo, ha dedicado su vida a una tarea innecesaria y carente de sentido. Seguramente quienes le han concedido este primer premio Hull han actuado determinados por un impulso inevitable en la selección de su candidatura. ¿Por qué habríamos de hacerle caso?

25 Respuestas para Provine, el Darwinismo y el libre albedrío

  1. Hace muchos años que lei una critica similar, no se como puede tener relación con alumnos, un gran abrazo y lo busco diariamente para encontrar su magnifico TRABAJO intelectual
    El Naturalismo
    George Roche
    El punto de vista de que la Naturaleza es “toda la función”, y “la totalidad de la realidad” es tan antiguo como la humanidad. El politeísmo de los antiguos era una especie de naturalismo, porque no se creía que los dioses estuvieran fuera de la naturaleza, y no eran creadores del mundo.
    En los tiempos modernos, con la infusión de los hallazgos de una ciencia creciente en Occidente, el naturalismo se ha transformado en un factor sumamente influyente en las vidas de todos nosotros. Todos los anti-héroes se adhieren fuertemente al naturalismo, tanto si sobre una base cientista como si sobre una premisa no críticamente examinada acerca de la naturaleza de la realidad.
    Intentemos dar una definición. La naturaleza, desde esta perspectiva, es el sistema interconectado del universo físico. Lo natural es lo que sale o funciona por sí mismo, espontáneamente, sin pedirlo. Todos los eventos finitos constituyen parte de este sistema, y nada existe fuera de la Naturaleza. De esta manera, se considera que la Naturaleza es la Realidad Ultima, lo que existe por sí mismo, de lo que todos los fenómenos dependen y de lo que todos los fenómenos constituyen una parte. En nuestro propio siglo, se le ha dado al universo una forma y tamaño sumamente específicos mediante las ecuaciones de Einstein, y más allá de él nada hay: no un espacio infinito, sino literalmente nada. Todo lo que está en el espacio y en el tiempo forma parte de la Naturaleza.
    El punto de vista antitético puede ser llamado sobrenaturalismo: La creencia de que la Realidad Ultima de la que todo depende está de alguna manera por encima y más allá de la Naturaleza, fuera del espacio y del tiempo, y que es el Creador del universo. Este punto de vista es asimismo tan antiguo como la humanidad. Pero limitémonos aquí a la perspectiva occidental de Dios, siendo que otras formas de sobrenaturalismo son irrelevantes para nuestra discusión.
    El argumento hoy, como desde siempre, es: ¿Quién tiene razón, el naturalista, o el sobrenaturalista? Esto puede parecer muy alejado de toda cuestión práctica, pero difícilmente podría haber una cuestión más importante… o más práctica. Abreviando una famosa observación de Chesterton: “Hay algunas personas, y yo soy una de ellas, que… creen que el punto crucial no es si la teoría del cosmos afecta los asuntos prácticos, sino si, a la larga, hay ninguna otra cosa que los afecte”. Porque, desde luego, si creemos que la vida es un acontecimiento puramente natural determinado por un cosmos totalmente natural, nuestras instituciones, costumbres y vidas personales quedarán conformadas por este punto de vista, y serán totalmente diferentes de la vida edificada sobre la creencia en Dios. Desde luego, toda la historia de los últimos dos siglos es la remodelación de la vida de Occidente bajo la creciente influencia del naturalismo.
    El punto de vista naturalista es totalmente determinista. Esto es, todos los “acontecimientos” están interrelacionados, y todos son el resultado de acontecimientos anteriores en una cadena ininterrumpida de causa y efecto que se remonta al origen de todo. Así, ningún naturalista consecuente cree en la libertad de la voluntad humana. Si nuestra voluntad fuera algo más que una mera ilusión, estaríamos en realidad introduciendo “nuevos” acontecimientos, sin causas anteriores, en el sistema de la Naturaleza (y sin la determinación de la misma). Esto nos situaría fuera del sistema, dictándole a la naturaleza en lugar de obedeciéndola; y esto no es posible bajo el naturalismo. Esto significa que el lector no puede elegir en absoluto acerca de estar leyendo estas palabras en este momento. El hecho de que lo esté haciendo estaría ya decidido, por así decirlo, por las estrellas. Ni yo tengo decisión alguna acerca de lo que estoy escribiendo, siendo meramente un escribiente de lo que va dictado por la danza de los átomos. Consiguientemente, si yo fuera a escribir que todos los naturalistas son unos absolutos insensatos, el naturalista tendría que asentir a que la misma Naturaleza me obligó a hacerlo. Pero, ¿significaría algo? Naturalmente que no. Por la misma razón, las declaraciones que los naturalistas parecen emitir en aparente defensa del naturalismo son ilusiones, escritas por la Naturaleza, y carentes de significado. Pero ellos parecen creer sus propias incoherencias. ¿Por qué?
    Unas dificultades similares, esto es, contradicciones irresolubles, nos esperan si pasamos a mirar la perspectiva naturalista de pensamiento y de moralidad. El naturalista riguroso pretende que la razón humana es también una ilusión, y que el pensamiento es una secreción de la glándula cerebral sin significación alguna. Cualquier otra interpretación permitiría que los razonamientos humanos, de nuevo algo que no es admisible, sobrepasaran a la Naturaleza y cambiaran el sistema desde fuera. Y por cuanto la amoral Naturaleza es la causa de todos los acontecimientos, toda moralidad humana es inadmisible; se considera otra ilusión. No existe ni el bien ni el mal, ni lo justo e injusto; cualquier opinión en contra es una superstición remanente de una edad precientífica.
    Así rigurosamente, paso a paso, el naturalista niega nuestras cualidades humanas, pero ignorando cada vez las contradicciones que dejan en ruinas la teoría del naturalismo. La erección de la teoría ha necesitado una gran cantidad de reflexión y un razonamiento de lo más sutil. Sólo para llegar a la conclusión de que el pensamiento y la razón carecen de significado. Si esta conclusión es correcta, la teoría carece de sentido, y nadie tiene por qué creerla. Si la conclusión es falsa, la teoría es falsa, y de nuevo la teoría carece de sentido. Para quien tenga ojos para ver, el naturalista escogió la carrera que le llevó a la conclusión de que escoger es imposible. ¿Por qué, entonces, debiera su aparente elección implicar diferencia alguna para nadie? Finalmente, niega toda moralidad de golpe, y acto seguido nos exhorta a todos a que nos convirtamos en naturalistas… por el bien de la humanidad.
    El naturalismo, considerado filosóficamente en lugar de por medio de la truncada reflexión científica, constituye un insulto a la inteligencia. Es incomprensible como sus teorizadores, incluso si sus mentes son epifenomenales, pueden aguantar construir una visión del mundo sobre claras contradicciones lógicas.
    Hace pocos años varios teorizadores emitieron algo llamado teoría de relación, diciendo que hay ejemplos de conducta “cooperativa” o “altruista” (cómo podrían los científicos formarse un concepto así) que están determinadas genéticamente, en base de la vecindad de los genes transmisibles. Diciéndolo llanamente, es más probable que hagamos algo bueno para nuestra propia descendencia que para los hijos de un primo lejano, y que no es nada probable que vayamos a ser bondadosos para con el perro del vecino. Ahora bien, no conozco a los caballeros que proponen esta idea, y no sé si son naturalistas del tipo que se ha estado considerando. Sin embargo, ésta es la clase de teoría que a los naturalistas les encanta tomar y aplicar a la conducta humana, con bien poca o ninguna evidencia (el estudio en cuestión se refería a insectos). Si la teoría se aplica a nosotros, significa que Lenny Skutnik no se habría lanzado al río Potomac para rescatar a un desconocido hace pocos años; pero lo hizo. Desde luego debe significar que ningún ser humano arriesgaría su vida para rescatar un gato que se ahoga: pero lo hacen. El error del naturalismo reside en poner a la misma altura a los insectos y a las personas, en ignorar la norma de: “una ley para los hombres, otra para las cosas”.
    El sociobiólogo de Harvard Edward Wilson afirma (On Human Nature, 1979) que “la vida y la mente tienen una base física”, y que “las demandas mínimas” de la teoría evolucionista es que las ciencias conductistas y sociales tienen que ser “congruentes” con las leyes de la ciencia física, y “enlazadas en cadenas de explicación causal”. Con ello nos enteramos de que “los centros emocionales de control en el hipotálamo y los sistemas límbicos del cerebro que inundan nuestra consciencia con todas las emociones” son empleadas por “los filósofos éticos” para percibir “las normas del bien y del mal”. La mente es “un epifenómeno del cerebro”, que secreta la ilusión sin significado del pensamiento. ¡Bravo! Mi hipotálamo y mis sistemas límbicos están en este momento inundando mi epifenómeno con el delicioso pensamiento, aunque carente de significado, de que el pensamiento carece de significado. ¿Sería muy malévolo sugerir que ya que los pensamientos son cosa tan inútil, Harvard debería abrir la puerta a todos los estudiantes sin discriminación alguna? ¿O cerrar la tienda? (Perdón, mi sistema límbico me hizo decir esto).
    Después de ver la falacia fundamental del naturalismo, no queda nada más que decir acerca de sus proponentes, y sólo una cosa más que decir acerca de la teoría: Que es un error de consecuencias increíbles en el mismo núcleo de la gran tragedia de nuestra era. Al negar nuestra humanidad, nos ha transformado en brutos. Al negar a Dios y toda autoridad moral, nos ha entregado al poder coercitivo de un estado ilimitado y parásito. Al rechazar el orden moral, ha eliminado las restricciones a la guerra de masas, al genocidio político y a la persecución, y también a todo crimen. Bajo su maligna influencia, los valores de la vida, de la libertad, de la propiedad y de la familia han estado bajo un ataque constante y han sufrido graves daños. En una palabra, el naturalismo es un arma en manos del anti-héroe dedicado a la destrucción de toda civilización.
    Se puede observar que sí importa, e importa muchísimo, lo que pensemos acerca del cosmos2.
    George Roche, 1987, “The Curious Faiths of anti-heroism”, Imprimis, Hillsdale College, Hillsdale, MI 16(12):2-3

  2. Juan Carlos,

    muchas gracias por esta cita fantástica, que expresa maravillosamente las inconsistencias del naturalismo filosófico.

  3. Independiente de que considero que el naturalismo filosófico es incompatible con el escepticismo que yo defiendo, esta cita de Roche está plagada de falacias:

    • Es falso que no creer en la existencia de una moral objetiva de la realidad dictada desde el mundo sobrenatural equivalga a ser amoral o inmoral. Sin fundamentos lógicos o evidencias que apoyen la existencia de lo sobrenatural, la moral religiosa resulta tan subjetiva como cualquier otra. Y creer que es objetiva no la hace objetiva.

    • Igualmente falaz es implicar que no creer en la existencia de un significado objetivo del pensamiento equivale a afirmar que el pensamiento no tiene significado alguno. De nuevo, creer que el pensamiento tiene un significado objetivo no lo vuelve más objetivo ni reduce la posibilidad de que sea un epifenómeno o una propiedad emergente del cerebro.

    • El que la teoría biológica de la evolución no parezca ser aplicable a todos los fenómenos relacionados con la cultura y el comportamiento humano no permite concluir ni que la teoría de la evolución sea errónea, ni que el comportamiento humano tiene alguna cualidad sobrenatural.

    • La guerra de masas, al genocidio político, los estados ilimitados y parásitos y todos aquellos males que el autor atribuye a los dos últimos siglos de “remodelación de la vida de Occidente bajo la creciente influencia del naturalismo” son fenómenos que han estado presentes durante toda la historia de la humanidad, incluyendo períodos y culturas de lo más sobrenaturalistas. Lo cierto es que probablemente la humanidad nunca había estado tan consciente de la necesidad de velar por el respeto a los derechos humanos, la preservación de la biodiversidad o el cuidado del medio ambiente como en el tenebroso y naturalista presente que Roche desea ver.

  4. Genial esta entrada y el texto de George Roche (excepto cuando considera como un valor “absoluto” la cuestión de la propiedad -privada, se supone-, conveniente a los creacionistas de derecha):
    Habría que estudiar qué clase de mutaciones genéticas (originadas quizá por alguna sustancia emitida con los humos de la Revolución Industrial inglesa y esparcidos por el imperio de su graciosa majestad), conducen a que desde Darwin haya tanta gente arrogante que se autorrefuta en afirmaciones del tipo “paradoja del mentiroso”:
    “soy un mentiroso” ¿verdad, mentira? Lo que es seguro es que el que sostenga eso es absurdo, un cínico, o tiene alguna enfermedad mental.
    O la autorrefutación del relativista:
    “todo es relativo” Claro, menos la absolutez de esa afirmación que tácitamente anda presupuesta.
    O los tolerantes en materia ética:
    “hay que tolerar” Claro, menos a los estúpidos creacionistas.

    Cuando yo oigo que hay tanta gente como ese Provine, que viene a decir sin pelos en la lengua (lo que es de agradecer entre tanto ganador de los últimos premios Templenton):
    1) Mi intelecto surgido al azar concluye con que no existe una verdad objetiva (o sea la razón es irracional, menos la de ellos)
    2) No hay valores objetivos, ( o sea que “hay que” aprender darwinismo, hay un “deber ser” en ser cientista y pregonarlo a los 4 vientos, para que los creacionistas se enteren de una p… vez).
    Cuando yo oigo a gente pregonando absurdos así -decía- me entra una sincera compasión por esas almas y doy gracias al diseñador que me ha hecho libre y me ha dado un tenue entendimiento, pero el suficiente para haber concluído con un rotundo: ¡¡¡¡¡¡sí a la Verdad, al Bien y a la Belleza del Cosmos!!!!!!!!!

  5. El objeto del artículo así como de la cita de Roche es poner de manifiesto la inconsistencia intrínseca del naturalismo filosófico. Otros autores han desarrollado también este argumento, por ejemplo el fiósofo de la Universidad de Notre Dame Alvin Platinga (Naturalismo ad absurdum, lo ha llamado). Creo que es un argumento enormemente consistente. Lo que hay que hacer es intentar rebatirlo; yo no conozco ninguna crítica al mismo convinvente.

  6. “Si mis procesos mentales están determinados totalmente por los movimientos de átomos en mi cerebro , no tengo razón para creer que mis creencias son verdaderas… y por lo tanto no tengo razón para suponer que mi cerebro esté compuesto de átomos”
    Genetista y biólogo evolutivo J.B.S Haldane.

  7. Jonathan, me alegro que hayas puesto esta cita que desconocía y que me deja perplejo. ¿Dónde la has sacado, por favor? ¿No será de cuando Haldane estudiaba catecismo? Tal vez R.Dawkins nunca fue a una iglesia y por eso no he oído de él semejantes proposiciones.
    Si fuera verdad no me extrañaría que hay gente “importante” que no tienen vergüenza en declarar que todos los compromisos materialistas en que se basa su trabajo son ABSURDOS. Pero los más ni se han dado cuenta de que están tratando de hacer lo de aquel que cayó en arenas movedizas cuando cabalgaba y quería salir ¡aun con su caballo! tirando con energía de su propia coleta.
    El que sepa más citas de estas en darwinistas, neo-darwinistas, sintéticos expandidos o no, endosimbionticos, auto-organicistas, etc. declarando públicamente su indigencia que las muestre a la gente inteligente.

  8. “Si mis procesos mentales están determinados totalmente por dios , no tengo razón para creer que mis creencias son verdaderas… y por lo tanto no tengo razón para suponer que dios existe”

    Alguna objeción contra los naturalistas filosóficos que no pueda voltearse contra los creyentes?

  9. En un razonamiento abductivo se parte de los hechos para buscar las causas. Los hechos son que somos seres libres y racionales. la causa inferida por definición será aquella que no nos determine; puedes llamarle dios si quieres pero entonces tu propuesta es totalmente contradictoria con la inferencia. Has hecho un discurso falaz.

    Sigues intentándolo, Roberto, pero lo que haces es poner en evidencia la contradicción de tu discurso.

  10. Los hechos son que somos seres libres y racionales.

    Esa es una petición de principio por donde se la mire. Tu argumento va como sigue:


    P1 Si el naturalismo fuera cierto no tendríamos libre albedrío
    P2 Tenemos libre albedrío

    Luego, el naturalismo es falso. En conclusión, el sobrenaturalismo es verdadero.

    No puedes pretender que sea tomado en serio un argumento a favor de lo sobrenatural en el que el libre albedrío es asumido como premisa únicamente por fé…en lo sobrenatural.

  11. Roberto,
    estarás de acuerdo en que, en todo caso, asumir que somos libres, como una premisa, es en sí mismo una decisión libre y responsablemente elegida por mi parte, y que tú, por ejemplo, pareces no haber asumido, también de forma plenamente libre,

    ¿o no?

  12. Estoy de acuerdo en que tú y yo percibimos nuestra elección de premisas como una decisión libre y voluntaria.

  13. Por lo tanto, si la percibimos como una decisión libre, nuestra convicción de que debe ser tenida por una decisión libre ya no es un prejuicio sino una convicción que nace de la experiencia.
    Así por lo tanto, es la experiencia y su correcta racionalización la que nos lleva a pensar que el darwinismo naturalista no es suficiente para explicar la realidad, en concreto nuestro libre albedrío.

  14. “La duda horrenda siempre surgirá si las convicciones de
    la mente de un hombre, que ha desarrollado de la mente de
    los animales inferiores, tendrán valor o serán de confianza.
    ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un
    mono, si existen convicciones en tal mente?”
    Charles Darwin.

    Citado en Sire, p. 83. Sire lo atribuye a una carta a W. Graham (3 de julio, 1881), citado en The Autobiography of Charles Darwin and Selected Letters [La autobiografía de Charles Darwin y cartas seleccionadas] (New York: Dover, 1892, nueva impresión 1958).

  15. Por lo tanto, si la percibimos como una decisión libre, nuestra convicción de que debe ser tenida por una decisión libre ya no es un prejuicio sino una convicción que nace de la experiencia.

    Esto sigue siendo una petición de principio, pues asume como premisas que (1)existe una realidad objetiva; y que (2)nuestra percepción o experiencia es una representación fiel de dicha realidad. Sin fundamentar al menos (2), no puedes afirmar que somos libres en base a que nos percibimos/experimentamos a nosotros mismos como libres.

    Además, si los proponentes del DI admiten que un computador puede generar números aleatorios y la microevolución puede generar novedades biológicas impredecibles, en base a qué se niega que el carácter aparentemente no determinístico de nuestra mente puede ser una propiedad emergente del cerebro?

  16. 8.Roberto Aguirre Maturana dice:

    .“Si mis procesos mentales están determinados totalmente por dios ,
    .
    Dios te ha dado libre albedrio
    con el que tropezais siempre.

  17. Decir que nuestros procesos mentales están determinados por el azar es una contradicción en sí mismo. O están determinados o su razón última es el azar, pero decir ambas cosas es no decir nada.
    La primera premisa del darwinismo es que en los organismos se producen variaciones aleatorias no deterministas. El determinismo darwinista está basado en el indeterminismo. Humo y nada mas que humo.

  18. Fernando.

    Estás equivocado.

    Ni no existe ningún tipo de voluntad LIBRE detrás de algún proceso, ese proceso está definido extrictamente por causas naturales, ejemplo : Por las leyes físicas. Si las leyes físicas no cambian y son los principios bajo los cuales interactúa la materia, estos provocarían determinismo en el proceso evolutivo. Es una consecuencia lógica de lo anterior.

    Por lo tanto, se sigue, que el mismo “azar”, es afectado por este determinismo. Y lo que llamamos aleatoriedad es el comportamiento de la materia cuando se expone a las leyes físicas predeterminadas, ante lo cuál, no sabemos específicamente cómo será “X” resultado todo el tiempo, ya que entran tantas variables (también predeterminadas por las leyes físicas) que nos impiden preveer 100% el efecto..

    Pero tomando en cuenta el determinismo de las leyes físicas, es claro que el total de las variables posteriores están predefinidas aún cuando no podamos preveer la totalidad de sus efectos, por falta de recursos.

    Son niveles diferentes, los cuales estás confundiendo. Si pensabas que había humo, creo que llegaste a no dejarnos ver nada, con el montón que nos lanzaste en ese comentario.

    Saludos cordiales.

  19. llan, no estoy equivocado.

    Si tú me dices que todo proceso está definido extrictamente por causas naturales, lo que me estás diciendo es que el azar no existe en los procesos naturales. Así que si atribuyes algo al azar, en realidad estás apelando a lo sobrenatural. No creo que esa sea la intención de los darwinistas. Así que el error no es mío, es de ellos.

    Saludos cordiales.

  20. Si estamos predeterminados por las leyes físicas, creo que deberíamos ser como robots siendo todos iguales. Sin embargo no existe un ser humano igual al otro en esencia. Las mismas leyes que gobiernan a uno deberían gobernarme a mí, así que ¿qué nos hace distintos?, ¿porqué tenemos pensamientos , sentires, desiciones distintas sobre un mismo tema?

  21. Fernando.

    Se nota que no leíste mi comentario. No lo quisiste, o pudiste analizar correctamente.

    Dices: “Así que si atribuyes algo al azar, en realidad estás apelando a lo sobrenatural. No creo que esa sea la intención de los darwinistas. Así que el error no es mío, es de ellos.”

    ¿Qué tiene que ver el azar entendido como la imposibilidad de detectar un resultado debido a la cantidad de circunstancias involucradas a decir que es sobrenatural?

    No sé si eres darwinista, pero creo que no has entendido el error en tu razonamiento.

    Atribuir algo al azar, es decir que no sabemos lo que va a suceder, porque intervienen demasiados elementos en su desarrollo, desde el punto de vista darwinista. Pero si las leyes físicas son las que les gobiernan, están determinados por CONCLUSIÓN LÓGICA. Más no podemos saber lo que va a suceder siempre en lo influido por estas leyes debido a nuestra falta de recursos.

    Pero igual, estaríamos determinados. Así de simple.

    JONATHAN.

    Estar predeterminados por las leyes físicas no implica que seamos iguales, porque las leyes físicas influyen en el comportamiento de la materia, de acuerdo a las circunstancias en las que ella se encuentre.

    No soy determinista, por si acaso. No creo que estamos predeterminados por las leyes físicas porque es un absurdo naturalista. Pero aclaro algunos puntos que me parecen erróneos.

    Saludos cordiales.

  22. Jonathan.

    Aclaro sobre todo lo de que el determinismo no implica que seamos iguales, porque si argumentamos eso (que deberíamos de ser iguales), el mismo razonamiento propuesto por Haldane y Darwin, sería inválido. Porque en realidad sí somos distintos. Entonces no podríamos llevar al absurdo su postura porque dirían nada más que las diferencias evidencian que el determinismo nos puede hacer ser libres.

    Espero haberme hecho explicar. =)

  23. Para los darwinistas el azar son procesos aleatorios sin ningún patrón a seguir en los cuales entra un ente depurador llamado selección acumulativa, el cual depura para bien del organismo los cambios que se hacen eliminando lo que no sirve. Así lo ve Dawkins en el relojero ciego. Ahora en todo esto se ve teleología. Ahora esa definición que das de azar Ilan la veo similar al principio de incertidumbre de Heissenberg el cual no se sabe que dimensión espacio-temporal tendrá la partícula ya que para estudiarla estamos contaminando el estudio.
    De última yo creo de que si todo está determinado en las leyes físicas como lo dice Hawking uno ve una teleología inmensa ya que todo se da para que funcionen las cosas. Creo que es lo que no quieren entrar los materialistas ya que todo indicio de fin con próposito implica una mente racional detrás de ello.
    Saludos

  24. Veo que aparece un nuevo Fernando en el blog.
    Como no es el Fernando -o sea yo- que intervino antes, lo dejo dicho aquí para claridad de los habituales.
    Pensaré en buscar otro alias.
    Esto está empezando a ser adictivo y apasionante.
    Las cifras de visitantes lo demuestran.
    Espero sigamos estando al nivel que nos ponen los artículos y entrevistadores.

  25. llan, hablamos de diferentes tipos de azar.

    El azar del que tú hablas, es un tipo de azar que podríamos denominar determinista, ya que presupone la existencia de las causas que originaron un resultado aunque éstas se desconozcan. Atribuir el resultado de un proceso a ese tipo de azar es irrefutable ya que si se encuentran todas las causas no se refuta y si no se encuentran tampoco.

    Algunos darwinistas hablan de variaciones aleatorias no deterministas, otros hablan de otras cosas. Vamos, que no lo tienen claro. Basta mirar en Internet y te encontrarás formulaciones diferentes de esta primera premisa. 3 ejemplos:
    “La primera premisa del darwinismo es que en los organismos se producen variaciones aleatorias no deterministas”
    “la primera de ellas afirma que entre los descendientes de un organismo hay una variación ciega (no aleatoria), no determinista, que es en parte heredable.
    “Hipótesis I: En una población aparecen caracteres de novo al azar”.

    Habría que preguntar a los darwinistas què entienden ellos por variaciones aleatorias, o a qué tipo de azar se refieren cuando hablan de él, si se refieren al azar ontológico, al epistemológico,…o a qué demonios. Ya te digo yo que no te lo van a dejar claro. Si lo hacen, me gustaría que me lo contaras aquí.

    Gracias de antemano y saludos cordiales.

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