Pierre Paul Grassé y la evolución

Por Felipe Aizpún

No en todos los países se ha aceptado de manera igualmente dogmática la hipótesis darwinista como la explicación científica inexpugnable del hecho evolutivo. Francia por ejemplo, presenta una tradición de fantásticos investigadores que han desarrollado su trabajo desde el más profundo escepticismo hacia el discurso de la teoría sintética moderna. Entre ellos, descolla la figura del naturalista, zoólogo y paleontólogo Pierre Paul Grassé (1895-1985) cuya vida y actividad profesional preside prácticamente todo el siglo XX. Científico de inmenso prestigio internacional, fue Presidente de la Academia Francesa de las Ciencias y publicó gran cantidad de libros y trabajos, en especial dedicados a la zoología.

Grassé no pudo desentenderse del auge que la teoría darwinista iba experimentando entre la comunidad científica y su opinión abiertamente crítica hacia el paradigma dominante le llevó a escribir su imprescindible tratado “L´evolution du vivant” de 1973. En él manifestó su discrepancia con la pretensión darwinista de proclamarse como respuesta definitiva al enigma del evolucionismo y con su implantación entre la clase científica como una idea rectora de toda la labor de investigación, pervirtiendo así el principio fundamental del método científico que prescribe la inferencia de las teorías a partir de los hechos y no al revés, la proclamación de la teoría como verdad incuestionable y la interpretación de los hechos como un ejercicio de acomodación a la teoría.

Pero al margen de lo que es ya bien sabido en torno a Grassé, quiero señalar un comentario de su mencionado tratado de gran interés. Recordemos que su libro, de 1973, es muy anterior a la consolidación del movimiento del Diseño Inteligente, tan expandido en nuestros días y cuyos orígenes se datan habitualmente en los años 80 del pasado siglo, si bien, no lo olvidemos, la inferencia de diseño en la Naturaleza, es en sí misma, una intuición intemporal.

Dice Grassé en la Introducción de su libro:

“Todo ser vivo posee una enorme cantidad de “inteligencia”, mucha más de la que es necesaria para construir la más magnífica de las catedrales. Hoy día, esa “inteligencia” la llamamos “información”, pero sigue siendo la misma cosa. No está programada como en un ordenador sino más bien condensada a escala molecular en el ADN del cromosoma o de otros organelos de cada célula. Esta “inteligencia” es el sine qua non de la vida. Si falta, ningún ser vivo es imaginable. ¿De dónde viene? Este es un problema que concierne tanto a los biólogos como a los filósofos, y de momento, la ciencia parece incapaz de resolverlo.”

Un problema, puntualiza Grassé, del que sabemos a ciencia cierta que existe y es real. Grassé considera también que la riqueza inmensa de la diversidad de la vida no es sino el resultado de un proceso de información en una dirección determinada y quizás, añade Grassé, “hacia un propósito determinado”. Grassé hace siempre profesión de fe naturalista y descarta buscar explicaciones a los enigmas de la vida en lo sobrenatural. Sin embargo, no puede menos que poner de manifiesto la existencia de la información (inteligencia) que preside los procesos de la vida, una realidad formal que trasciende la materia y la energía. Diseño y designio, forma y finalidad, los dos grandes retos del materialismo. La vida no se puede reducir a una actividad determinada por las leyes físico-químicas que nos gobiernan; los seres vivos dependen de principios no reducibles a dichas leyes y que les son específicos. La información es una cualidad inmaterial que preside la actividad biológica de los seres vivos. Saber de dónde viene, he aquí el desafío.

6 Respuestas para Pierre Paul Grassé y la evolución

  1. Puede ser el desafío para quien vaya con toda honestidad buscando la verdad. No obstante el “mainstream” de la ciencia actual está ya muy cómodamente asentada sobre los parámetros de la evolución darwinista, y para ellos, el desafío ya es una conquista.

  2. El problema Karmenfl es que las propuestas hay que respaldarlas con evidencias, y el darwinismo nunca ha podido respaldar la especulación de que la información prescriptiva contenida en el genoma haya emergido de forma fortuita y ni guiada. Decir simplemente que “puesto que está ahí” no necesita justificarse su origen, es una posición racionalmente inconsistente.

  3. Se trata de contar con un marco conceptual que mejor dé cuenta de la evidencia y aclare las inconsistencias y paradojas que se presenten.

  4. La opinión de Grassé me parece abierta,pragmatica, lejos de opiniones cerradas como afirmar una cosa o
    la otra,que no permiten la posibilidad de verdades relativas.

  5. Es común entre los que se agarran con las uñas de la fantasía darwinista afirmar categóricamente: Esta ahi, esta probada, es ciencia, hay miles de evidencias, negar la evolución es como negar que la tierra gira alrededor del sol. Pero cuando se les pide que tomen una de esas pruebas irrefutables y se la presenten al publico apoyados en el método científico, hasta ahí llega el impulso entonces empiezan a vociferar, a tratar de fanático y de ignorante al que opina de manera contraria, a decirle que cree en fantasías. Nos prueban lo lento que la teoría evoluciona para producir las pruebas irrefutables.

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