Las Increíbles Mariposas Monarca y el Lobby Darwinista

Felipe Aizpun

Ben Carson es un reputado neurocirujano norteamericano con una buena lista de reconocimientos profesionales a sus espaldas que, sin embargo, debe asumir una mancha difícil de borrar en su historial: no es darwinista. Por el contrario, mantiene ciertas inclinaciones “creacionistas” que han desatado la indignación de un buen número de profesores y estudiantes de la Universidad de Emory (Atlanta, USA) ante el anuncio de su invitación a dar la charla de apertura de los Actos Académicos programados para el pasado 14 de Mayo.

La verdad es que el evento tuvo lugar con gran normalidad y que el asunto quedó en una muestra más de la falta de respeto y tolerancia por parte del lobby darwinista hacia los escépticos de su mantra oficialista, y en un ejemplo más de cómo se mantiene el “consenso” científico en torno a temas polémicos por medio de la presión, el acoso y el rechazo orquestado de la discrepancia.

Paradójicamente, algún comentarista ha tenido la habilidad de reconocer entre los firmantes promotores del documento que exigía el rechazo del Doctor Carson, al autor de un reciente artículo científico sobre las mariposas Monarca que no ayuda precisamente a consolidar las convicciones darwinistas en torno a los fenómenos de la vida. Como es sabido, estas fascinantes criaturas presentan un comportamiento extraordinariamente interesante, ya que habitan habitualmente en el norte de América pero se trasladan todos los años a su refugio invernal en las montañas de Mexico. El caso es que la vida de estos especímenes es más bien corta y por lo tanto las mariposas que realizan la migración cada temporada están separadas por varias generaciones de las que lo hicieran el año anterior por lo que la conducta migratoria resulta extraordinariamente sorprendente.

Especialmente recomendable es la película filmada por Lad Allen con el título de Metamorphosis para Illustra Media y a la que ya nos hemos referido anteriormente en este blog.

Con estos antecedentes, pasamos a transcribir la traducción del comentario aparecido recientemente en las páginas de ENV sobre este asunto:

Uno de los científicos de Emory que encabezó la protesta contra la aparición de Ben Carson como conferenciante acaba de publicar un artículo que no ayuda precisamente al evolucionismo darwinista.

El Dr. Jacobus de Roode es uno de los cuatro profesores de Emory que lideró la protesta contra la invitación al Dr. Ben Carson para presentar el inicio de los actos y recibir un homenaje académico. El título de su carta abierta anunciaba de forma intransigente: “El firme rechazo de Ben Carson de la Evolución es contrario a los ideales de Emory”. Aparentemente entre dichos ideales debe de encontrarse la intolerancia frente a las dudas en torno a la evolución.

Así las cosas, resulta irónico que el nuevo artículo de De Roode en la revista “Molecular Ecology” trate de las mariposas Monarca, las heroínas del reciente documental Metamorphosis de Illustra Media en el que dos miembros del Discovery Institute, Paul Nelson y la científica del Biologic Institute Ann Gauger muestran cómo las Monarca no sólo resultan demoledoras para la teoría evolucionista estándar sino que son más bien exquisitos ejemplos de diseño inteligente.

¿Puede el artículo de De Roode salvar al darwinismo de las mariposas Monarca? Aparentemente no, ya que ni el nombre de Darwin ni la palabra evolución aparecen en el texto del artículo o en el resumen que del mismo ofrece la revista Science Daily salvo de forma indirecta en referencia y breve mención al “Programa de Biología de Poblaciones, Ecología y Evolución de Emory” que promovía el estudio. Los autores se refieren a la selección natural pero únicamente para expresar su sorpresa en torno a cómo poblaciones sometidas a diferentes presiones selectivas podían ser genéticamente similares.

El artículo de hecho representa un reto para los genetistas evolutivos. Las Monarca que pasan los inviernos en Mexico se dividen en dos poblaciones migratorias diferentes, un grupo más occidental que se encamina a la costa de California y otro grupo más oriental que migra a Texas y más lejos aún hasta el mismo Canada. El Dr De Roode y sus colegas esperaban encontrar diferencias genéticas entre las poblaciones separadas al cabo de miles de años según las pautas de la selección natural, pero no pudieron encontrarlas en los 19 marcadores microsatélites que controlaron. Dice así el estudio:

“Nuestro estudio muestra que tanto las Monarcas del grupo oriental como occidental forman una población única, mientras que las Monarcas de Hawaii y Nueva Zelanda se han distanciado de las mariposas de Norte América. Este estudio sugiere que las poblaciones oriental y occidental mantienen sus distintos hábitos migratorios a pesar de su semejanza genética. Estos resultados suscitan más preguntas en torno a esta espectacular migración anual sobre miles de millas de distancia y un salto de tres a cuatro generaciones. Si las instrucciones para el hábito migratorio no son genéticamente diferentes en las dos poblaciones, ¿qué es lo que provoca que unas vayan al noreste y otras al noroeste?”

¿Puede ser que los investigadores hayan obviado en sus controles los genes adecuados? Ciertamente es una posibilidad, pero las comparaciones con las poblaciones de Hawaii y Nueva Zelanda mostraron las diferencias buscadas en los marcadores. Esto sugiere que ambas poblaciones norteamericanas son un único grupo genético. Otros factores deberán explicar por qué unas y otras emigran hacia el norte por rutas bien diferenciadas.

De Roode y sus colegas sugieren que la regulación de la expresión genética podría ser el factor decisivo. Esto es la epigenética, el “código sobre el código”. Códigos epigenéticos es lo último que necesitan los darwinistas en estos momentos, una vez demostrada su incapacidad para explicar tanto la metamorfosis de estos animales como su comportamiento migratorio.

Dicen De Roode y sus colegas en su informe: “Estos resultados son sorprendentes”. Seguramente a Ben Carson, un proponente del Diseño Inteligente, no le habrán parecido sorprendentes en absoluto.

3 Respuestas para Las Increíbles Mariposas Monarca y el Lobby Darwinista

  1. “Ben Carson es un reputado neurocirujano norteamericano con una buena lista de reconocimientos profesionales a sus espaldas que, sin embargo, debe asumir una mancha difícil de borrar en su historial: no es darwinista.”

    Quizá su mancha es que es un no biólogo hablando de creacionismo. Digo yo. Y en una universidad la honestidad científica deberia prevalecer.

    “Monarca que no ayuda precisamente a consolidar las convicciones darwinistas en torno a los fenómenos de la vida.”

    En cambio sí que ayuda a consolidar las conviciones creacionistas/DI en torno a los fenómenos de la vida, ¿verdad?

    Hablar de cualquier fenómeno biológico para utilizarlo como crítica al neodarwinismo pero ser incapaz de ofrecer una explicación alternativa basada en el DI (o ‘creacionismo’) siempre me ha parecido que es escupir hacia arriba. Al final las críticas que tú haces también las vas a tener que defender desde el punto de vista de la “teoria” que defiendes.

  2. Oscar: un día me robaron la cartera en una manifestación. Al volverme me encontré con un tipo malencarado que me aseguró que un burro volante se la había llevado de mi pantalón. Le dije que si es que se creía que yo era imbécil, y entonces el tipo me respondió que, si no había sido el burro, que le dijese yo quién se había llevado la cartera. Pues esa es la historia de los darwinistas. Yo todavía estoy esperando el GRAN experimento que debería de aparecer en todos los libros de texto y que demostrara la “teoría” de la evolución. O bien el gran experimento que la refute. Pues ni una cosa ni otra. ¿Por qué? Porque el evolucionismo no es una teoría científica. Es sólo un relato de ciencia ficción. Que no puede ni confirmarse ni refutarse. ¿Ni refutarse? Bueno refutarse sí. El caso es que nadie ha visto nacer un caballo de una cebra, ni nada por el estilo. Las yeguas paren potrillos y los cebras cebratillos. No hay más, la naturaleza da eso. ¿Qué tiene de malo para que los evolucionistas no quieran aceptarlo?
    No hay evidencia positiva de evolución. Sólo indicios que son indicios sólo si previamente se ha aceptado la teoría que se quiere demostrar. Sí que hay abundantísima evidencia negativa: cada vez que de un animal o planta de cualquier especie nace otro animal o planta exactamente de la misma especie. ¿Que quieren los darwinistas partirse la cabeza golpeándola contra la dura realidad? Adelante.

  3. Frisgo,

    La verdad es que me va a tener que poner un ejemplo un poco más claro, porque no veo por donde coger el ejemplo del burro.

    En cuanto a lo de que “nadie ha visto nacer un caballo de una cebra, ni nada por el estilo” es el típico argumento creacionista fundado en la ignorancia sobre la teoria de la evolución. Eso que usted expone no lo dice la teoria de la evolución y es una de las primeras cosas que me quedó clara.

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