Las cuentas del tiempo para la evolución

Por Felipe Aizpún

Why Evolution is true? (Viking 2009)
Jerry Coyne
Pag 179

“It´s been estimated that there are 10 millions species on earth today. Let´s raise that to 100 millions to take into account undiscovered species. It turns out that if you started with a single species 3,5 billion years ago, you could get 100 million species living today even if each ancestral species split into two descendants only once every 200 millions years.”

Traducción:

“Se ha estimado que hay 10 millones de especies en la Tierra hoy día. Subamos hasta 100 millones para contemplar las especies no descubiertas todavía. Resulta que si empezamos con una única especie hace 3.500 millones de años, se podrían alcanzar 100 millones de especies vivas en la actualidad incluso si cada especie antecesora se desdobla en dos sólo una vez cada 200 millones de años.”

Una de las críticas habituales por parte de los escépticos del darwinismo es que la complejidad inabarcable de los seres vivos, incluso de los más elementales, no permite razonablemente pensar que en el transcurso del tiempo calculado de existencia de nuestro planeta pudieran haberse configurado organismos cuya complejidad nos remite a cálculos probabilísticos que están mucho más allá de los límites de lo que el azar puede razonablemente justificar.

En el libro mencionado arriba, su autor aborda esta espinosa cuestión con enorme parsimonia para concluir, tras sus sorprendentes cálculos, que la falta de tiempo suficiente para justificar una evolución fortuita de los organismos vivientes (es decir, en palabras de Ayala, la consecución de “diseño sin diseñador”) no es en absoluto un argumento preocupante. Analicemos su razonamiento.

En primer lugar es preciso considerar que, efectivamente, la vida en nuestro planeta debió de aparecer hace 3.500 millones de años de acuerdo con el registro fósil, lo que implica que, si las especies pueden desdoblarse en dos como afirma específicamente el autor cada 200 millones de años, se habrán producido un máximo de 18 episodios de desdoblamiento. Una especie primigenia, habrá podido dar lugar por lo tanto a 2 elevado a 18 especies actuales, es decir, unas 262.144 especies; una cifra ridículamente pequeña comparada con los 100 millones de especies que propugna el autor.

Por supuesto, se trata de un burdo error de cálculo, pero el error en el cálculo no es lo más relevante. Lo que importa es la intención del autor de escamotear algunos datos científicos esenciales al proceso evolutivo, pensando quizás en la poca formación del lector generalista al que probablemente va destinado el trabajo. En primer lugar es preciso recordar que, aunque es cierto que los primeros registros fósiles de seres vivos unicelulares (procariotas) datan de hace 3.500 millones de años, estos organismos no sufrieron un proceso significativo de acrecentamiento de complejidad, si acaso únicamente de aumento de diversidad, durante más de 1.500 millones de años. Fue hace unos 1.700 millones de años cuando aparecieron los organismos unicelulares más complejos, los eucariotas. Eso hace lógicamente que la cuenta del tiempo disponible para el aumento en la complejidad de los organismos se reduzca drásticamente. Pero aún hay más: los organismos unicelulares siguieron dominando la Tierra como dueños y señores durante, al menos, 700 millones de años más ya que la aparición de los primeros organismos pluricelulares no se estima hasta hace unos 1.000 millones de años.

El problema se agudiza si pensamos que no es hasta hace unos 500 millones de años cuando tiene lugar el fenómeno que se conoce como la explosión del Cámbrico, es decir, la aparición súbita (y sorprendentemente desconectada, en la historia del registro fósil, de organismos claramente antecesores) de los principales phyla que hoy pueblan el planeta. De acuerdo con el sistema de cálculo propuesto por Coyne, y puesto que desde la aparición de los primeros ejemplares hasta la actualidad sólo han pasado algo más de 500 millones debemos pensar que en sólo tres saltos de complejidad evolutiva (uno cada 200 millones de años) hemos podido pasar de los primitivos vertebrados al homo sapiens sapiens. Una propuesta claramente contradictoria con el carácter gradualista propugnado por el paradigma reinante.

Con este tipo de argumentaciones no es de extrañar que la credibilidad del darwinismo en nuestros días, como propuesta científica, se haya resentido seriamente.

6 Respuestas para Las cuentas del tiempo para la evolución

  1. jajjaajajajaajajajajajajajajajajajaaajajajajaja
    ajajajajajaj
    el azar no existe, el azar es simplemente el desconocimiento del proceso que lleva a un resultado,

    la nesesidad de sus cuentas jajajajajjajajajajajaj que grado de estupides se nota que la ciencia y las matematicas se les da, jajajaj
    para empesar ustedes confunden especie con grupo.
    en ese tiempo es posible crear la variedad que hay, ya que las especies son las caracteristicas de adaptacion de un “GRUPO”

    un ejemplo seria y lo correcto es: el tiempo fue suficiente para crear un “GRUPO” (mamiferos en este caso), para que estos se adaptaran a sus medios ambientes, lo que genera la variedad y por lo tanto la especie ajajajaja.

    deplano ustedes abusan de la ignorancia de la gente jajajajajajajaj pero bueno, asta en la tele se burlan de ustedes, que mas da. jajajajajajajja

    por cierto la cigueña ayer toco a mi casa y me dejo un bebe jajajaj

  2. El que rie el último rie mejor. La burla es la única alternativa que les queda a los pobres darwinistas porque están desesperados viendo que su debil teoría se derrumba. Me hace sonreir viendo sus reacciones de niños rabiosos.

    Les invito a visitar mi blog

    http://logos77.wordpress.com/

  3. He comenzado el comentario con una transcripción exacta del texto de Coyne.
    No creo que Coyne confunda especie con grupo. El texto dice lo que dice.
    El problema del tiempo en la evolución de tipo darwinista (nunca nos cansaremos de distinguir entre evolución y darwinismo) es un problema crítico. Cualquier proteína funcional moderadamente larga (digamos 300 aminoácidos) presenta un cálculo probabilístico para su emergencia fortuita desmesurado.
    Coyne se enfrenta a esta dificultad de una forma simplista y falta de credibilidad. Esto es simplemente lo que pretende mostrar este artículo

  4. El tiempo no cambia nada. No se puede producir mas complejidad de menos complejidad. La teoría de Michael Behe sobre la complejidad irreducible es la prueba.
    Su libro “La caja negra de Darwin” (Darwin’s Black Box) es una revelación.

    En la practica diaría lo vemos. El ejemplo perfecto es el ordenador/computadora.
    El mismo Bill Gates hizo un comentario aplastante sobre esto diciendo que la célula es más compleja que cualquier programa informatico en existencia. Igual que se deduce que sin el programador no hay programa, sin el diseñador no hay diseño posible.

    Por eso defendemos la teoría del Diseño Inteligente porque las probabilidades matemáticas de que todo lo vemos alrededor en la naturaleza se haya producido al azar es practicamente imposible.

    Saludos

  5. El Darwinismo necesita que el tiempo haga poco menos que milagros para poder dar a luz a la vida, con toda su variedad y complejidad. Argumentar de alguna manera que hubo tiempo les es obligado, aunque para ello tengan que recurrir a absurdos.

    Al comentarista anónimo de los jajaja, no le he entendido absolutamente nada.

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