Francis Collins y la Evolución Teísta

Por Cristian Aguirre

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Francis Collins es un destacado científico que dirigió de 1999 al 2008 el Proyecto Genoma Humano que logró secuenciar los genes de nuestra especie. Sumado a ello ha realizado también notables contribuciones científicas en el campo de la medicina. Ha identificado el gen de la neoplasia endocrina múltiple y ha realizado búsquedas extensas en la población finlandesa de los genes que producen la sensibilidad a la diabetes. Ha promovido nuevas formas de clonación para estudiar los genes de la fibrosis quística, de la neurofibromatosis y de la enfermedad de Huntington. Por sus notables contribuciones al conocimiento del genoma humano ha sido galardonado con el premio Príncipe de Asturias. Así mismo ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por sus trabajos de investigación. Es miembro del Institute of Medicine[1] (Instituto de Medicina) y la National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias), consideradas la élite del conocimiento médico y científico mundial.

En 2009 fue elegido miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias. Ese mismo año recibió la Medalla Presidencial de la Libertad. Francis Collins es pues un científico con abundantes credenciales en el mundo científico, pero existe una particularidad con la cual despierta mayor interés. Es un científico que concilia su fe cristiana con la ciencia estableciendo que ambas pueden armonizar sin problemas. En su ya famoso libro “¿Cómo habla Dios?” expone su experiencia personal que lo llevó del ateísmo a la fe, así como también delinea con convicción su resuelto acuerdo con el paradigma neodarwiniano salvo pequeñas matizaciones con las cuales pretende sortear su interpretación materialista.

Como muchos proponentes de la evolución teísta, es decir, la propuesta que sostiene que la teoría evolutiva no contraviene la existencia de Dios y que este, de modo indirecto, pudo dirigirla, propone que los mecanismos de la Teoría Sintética basados en el tiempo, el azar y la selección natural de Darwin son capaces de explicar la emergencia de la información y complejidad biológicas. Cómo científico profesional respeta el consenso científico imperante y está en armonía con su línea de pensamiento rechazando, eso si, sus pretendidas implicaciones materialistas ateas. Rechaza el creacionismo literalista y también al Diseño Inteligente por considerarlo una pretensión basada en la ignorancia de procesos sobre los cuales aún no tenemos una explicación satisfactoria para aducir que ello infiere un diseño sobrenatural. De este modo rechaza sus postulados fundamentales al considerar que la naturaleza si puede producir información compleja especificada del nivel requerido para los mecanismos biológicos.

En una entrevista realizada en el año 2006 Collins hace la siguiente afirmación:

“Creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse, en las que pudiera inspirar una ley moral, en las que pudiera infundir un alma, y a las que pudiera dar una voluntad libre como regalo para poder tomar decisiones sobre nuestro propio comportamiento; un don que nosotros a menudo utilizamos para hacer lo que no debemos. Yo creo que Dios utilizó el mecanismo de la evolución para conseguir su objetivo. Y aunque a nosotros, que estamos limitados por el tiempo, nos puede parecer que es un proceso muy largo, no fue así para Dios. Y para Dios tampoco fue un proceso al azar. Dios había planificado cómo resultaría todo al final. No había ambigüedades”.

Notemos que Collins nos dice que cree que Dios tuvo un “plan” y luego nos dice que Dios “utilizó” el mecanismo de la evolución para conseguir su objetivo y que dicho mecanismo estaría subyacentemente dirigido por Dios para así realizar su planificación en un proceso absolutamente teleológico.

Es aquí donde surgen ciertas incoherencia en este discurso que conviene señalar.

En primer lugar el DI no basa su discurso en señalar que la emergencia de la información compleja especificada de la vida sea transferida causalmente a un diseñador (que no identifica) por el hecho de no tener aún una explicación científica satisfactoria, es decir, apelando a una falacia “ad ignorantiam”. No es el caso. El DI afirma que la emergencia de la información compleja especificada biológica no es explicable, ni lo podrá ser jamás, por los mecanismos propuestos por la Teoría Sintética ni por otros mecanismos. Concluye, en base a sus argumentos matemáticos, que dicha emergencia escapa a las posibilidades físico-matemáticas y que no son improbables, sino imposibles de ser naturalmente facturados.

No se trata del simplismo de los monos con máquinas de escribir que con mucho tiempo pueden escribir una obra literaria. La complejidad biológica no resulta de una simple concatenación de letras, presenta complejidad en varios niveles de abstracción, es decir, tiene códigos de códigos con la presencia de funcionalidad y arbitrariedad que jamás pueden proceder de juegos probabilísticos basados en secuencias complejas. Las leyes físico químicas pueden producir complejidad, pero sus atractores no pueden producir la teleología de un fin funcional arbitrario.

Otro punto a señalar es la creencia que el DI rechaza todo lo que la biología, incluida la teoría evolutiva, sostiene sobre los procesos adaptativos. Ello no es verdad. El DI acepta el hecho evolutivo aunque en diferentes términos al naturalismo. Para el DI la vida a evolucionado en divergencia y perdida funcional mas no en ganancia funcional como lo supone el naturalismo. Acepta los mecanismos comprobados de microevolución y macroevolución mas no los considera extrapolables a la megaevolución que atañe a la emergencia de los planes de diseño animal superiores. Como tampoco acepta que la vida haya podido surgir ni incrementar su complejidad funcional por medios naturales.

El naturalismo evolutivo, en cambio, afirma que la vida tiene apariencia de diseño mas no un diseño real y por consecuencia no tiene origen inteligente. Un diseño implica un plan, por lo cual, si la vida no tiene diseño real tampoco debe tener ninguna planificación y en consecuencia causalidad inteligente. No debe tener teleología, es decir, finalidad.

Sin embargo, no es esto lo que nos dice Collins, rechaza el Diseño Inteligente y al mismo tiempo nos dice que Dios (una causalidad inteligente) tuvo un plan que subyacentemente dirigió el azaroso proceso darwiniano hacia un definido desenlace teleológico. ¿No es esto Diseño Inteligente?

Es en este punto donde Collins establece la incoherencia de su discurso y en general del evolucionismo teísta al apelar a una teleología que el resto de evolucionistas rechaza de plano y considera innecesario para producir la apariencia de diseño de la complejidad biológica. Por una parte defiende a capa y espada los mecanismos que pretenden explicar la apariencia de diseño sin diseño y por otra admite un diseño con causalidad inteligente. Esto parece mas bien un intento de estar, como dice el dicho, “con Dios y con el diablo”. De un lado quedo bien con el consenso científico y por la otra quedo bien con los creyentes al atribuir aunque sea de modo indirecto su autoría sobre el diseño de la vida.

¿Por qué entonces, si los evolucionistas teístas aceptan, aunque no lo admitan de modo frontal, un diseño inteligente, rechazan con vehemencia al DI?

Principalmente porque el DI rechaza la capacidad de los mecanismos propuestos por la Teoría Sintética y otras teorías para el incremento de la complejidad funcional biológica y que, sin embargo, si son aceptados, en armonía con el consenso, por los evolucionistas teístas.

El DI no pretende decir que en el origen de la vida y sus principales hitos de organización consistió en una construcción de  los mecanismos biológicos “desde fuera”, como en una fabricación humana,  sino más bien que los mismos fueron organizados “desde dentro” en un proceso con un devenir histórico que se diferencia poco del ofrecido por el naturalismo evolutivo, pero que admite sin bochorno la causalidad inteligente cuando puede comprobar que la naturaleza por si sola no la puede producir. En este sentido el DI puede decir lo mismo que Collins, pero si la incoherencia de apelar a las pretensiones “políticamente correctas” con el consenso científico y que al mismo tiempo se usan para excluir la dirección teleológica que si admite el evolucionismo teísta.

Por último, si la vida no tiene un origen inteligente y en consecuencia el código genético es producto de procesos naturales ¿Por qué Collins lo llama el “Lenguaje de Dios”?. Es del todo evidente que un lenguaje es un convenio de comunicación basado en una especificación de información y por lo tanto tiene un origen inteligente y si le llama “Lenguaje de Dios” es por que infiere que Dios lo especificó y, en consecuencia, niega al decirlo su origen natural.

Nuevamente podemos decir que la diferencia entre el evolucionismo teísta y el DI estriba principalmente en admitir o rechazar los mecanismos naturalistas. Si para los primeros estos fueron usados por la inteligencia creadora de un modo indirecto, para los segundos la injerencia creadora fue mas directa y no usó dichos mecanismos que considera absolutamente impotentes de producir lo que el naturalismo pretende pueden producir.

Francis Collins es un científico que merece mi admiración y respeto. Aplaudo su valiosa contribución científica así como el testimonio de su fe, pero no puedo dejar de señalar las incoherencias de su discurso en particular, como el del evolucionismo teísta en general, al rechazar al DI y al mismo tiempo, soterradamente, terminar afirmándolo aunque sea en otros términos. En este sentido el principal diferendo entre el evolucionismo teísta (por lo menos el que defiende Collins también llamado Bio Logos) y el DI consiste finalmente en que mientras los primeros aceptan los mecanismos neodarwinnianos el DI los rechaza. Pero, en el fondo ambos reconocerían un Diseño Inteligente aunque implantado de distintas maneras.

Sin embargo, esta conclusión no será jamas reconocida por el evolucionismo teísta. No admitirán que su propuesta acepta el Diseño Inteligente porque ello implicaría erosionarían su sólido compromiso con el Neodarwinismo, el mismo que, propuesto por los evolucionistas materialistas, niega al mismo tiempo toda necesidad de causalidad inteligente.

Refeencias:

1. Francis Collins. ¿Cómo habla Dios?. Editorial Planeta 2006.
2. Entrevista a Francis Collins. http://rsanzcarrera.wordpress.com/2007/04/21/francis-collins-%E2%80%9Ccreo-que-dios-tuvo-un-plan-para-crear-unas-criaturas-con-las-que-pudiera-relacionarse%E2%80%9D/

11 Respuestas para Francis Collins y la Evolución Teísta

  1. Manuel David.

    He leído completo tu artículo, y me pareció sumamente interesante y de mucha calidad, al igual que el presente artículo.

    Ahora, me queda una duda con respecto a tu postura. Y es que, me doy cuenta, basado en tu artículo, que piensas que sí existió y existe teleología en el desarrollo o evolución de las especies, pero niegas que hayan sido fuerzas ciegas las que produjeron la complejidad de la vida.

    Entonces, ¿Qué mecanismos propones que no sean ciegos y sin propósito? ¿Mutaciones dirigidas? o ¿Cuál?

    Por donde sea que miro tu postura, encuentro que es indistinguible del Diseño Inteligente en sus consecuencias filosóficas. La única diferencia es que te parece completamente satisfactoria la explicación científica neo-darwinista y a los del DI no. Pero en cuestión de diseño, teleología etc, me parece exactamente igual.

    Saludos cordiales.

  2. Hola Ilan.

    Es muy cierto lo que dices. Desde el punto de vista filosófico, mi postura es indistinguible del DI, porque de hecho yo pienso que dicha propuesta tendría muchísima más fuerza si se postulara como argumento metacientífico. El punto es que para mí, cualquier mecanismo que sea científicamente indagable (el que sea) ya tendría una componente teleológica implícita, por el solo hecho de ser inteligible y descriptible.

    Saludos.

  3. Manuel David

    el problema del evolucionismo teísta es que al admitir el discurso “científico” darwinista, entonces se reconoce que no existen en la Naturaleza huellas de la acción de un Dios creador y por tanto la parte “teísta” de la postura queda desvinculada del discurso racional y se queda convertida en sólo una adhesión personal, un acto de la voluntad sin soporte racional. Lo cuál no es criticable por sí mismo, cada cuál puede creer en lo que le parezca, pero la idea de Dios que se maneja es entonces una idea que nace únicamente de la Revelación y que se desconecta de la observación y el estudio de la realidad. Por otra parte en el ámbito racional lo único que aporta el evoteísmo es una adhesión incondicional y a-crítica a una propuesta científica que cada vez presenta más lagunas y más desconexión con los descubrimeintos científicos que se suceden.

  4. Hola Manuel. Que gusto que hayas comentando en torno a mi pregunta.

    Entiendo muy bien lo que quieres dar a entender. Aunque hay algunos puntos en los que me gustaría dar mi opinión, ya que no me quedan muy claros.

    Entonces, si para que un mecanismo tenga teleología implícita necesita nada más ser inteligibe y descriptible, deberíamos de aceptar todos los mecanismos que podría estudiar la ciencia. En ese caso, una duplicación de gen, una mutación por algún tipo de radiación, etc.

    Pero entonces ¿Que sucedería con las mutaciones dañinas que observamos hoy en día? ¿Cuál es la teleología que presentan para ti? En ese sentido observo un pequeño problema. Siento, que para aceptar que cualquier mecanismo es teleológico porque podemos reconocerle como mecanismo, tenemos que aceptar un punto de vista presuposionalista, que no se si lo aceptes o no.

    Desde quien no necesariamente apoya el ND, y desde un punto de vista un poco teológico y si se quiere, filosófico, podríamos decir que se mantuvo un proceso de “supervisión” de diseño o de diseño mismo, hasta que los organismos pudieran trabajar por sí mismos hasta llegar a mayores desarrollo, o mantenimiento autónomo, dejando que el medio ambiente tambien les afecte en mayor manera que durante el proceso de diseño, haciendo que el contexto cobre más peso sobre los organismos, y es por eso que hoy en dia vemos procesos dañinos inducidos por distintos agentes o mecanismos.

    Pero desde el punto de vista donde se apoya completamente el paradigma neo darwinista, no veo por qué pensar que existió teleología en las mutaciones tan solo porque podemos estudiarlas. Y, si aceptamos el paradigma neo darwinista, se estudia con lo que se tiene a disposición, pero ¿Si las mutaciones hoy en día no están siendo dirigidas, por qué pensar que en el pasado sí lo fueron?. Dicho de otro modo, ¿Por qué si los procesos Neo Darwinianos no trabajan teleológicamente hoy en día deberían de haber actuado así en el pasado?. Si el neo darwinismo es correcto, entonces deberíamos por defecto, pensar que las cosas sucedieron de modo parecido a lo que vemos hoy, de otro modo estaríamos solo suponiendo, o mejor dicho inventando nuevos mecanismos y siento que existe cierta contradicción entre esa teleología y el neo-darwinismo. Creo que la postura sí se puede sostener, pero no creo que sea lo más racional que se debiera concluir al ver esos mecanismos trabajar hoy en día, y volver al pasado. La postura de fuerzas ciegas y erráticas sería lo que deberíamos tener primero en cuenta, y la postura teleológica sería una opción, un poco menos viable conforme a lo que observamos.

    Saludos cordiales.

  5. Hola nuevamente

    @Felipe: yo sí creo y sí sostengo que en la naturaleza existen huellas del creador que son posibles encontrarlas de manera racional. No obstante, no veo de manera clara que la complejidad irreductible sea una. En mi opinión, dichas huellas (y de manera mas global) están implícitas en la forma, contingencia y potencialidad de las propias leyes naturales.

    @Ilan: Mi visión en cuanto a las mutaciones dañinas, es que son consecuencias de la libertad inherente que Dios ha dado a la naturaleza -lo mencioné en mi artículo del blog-. En mi opinión, el punto clave en cuanto a la reflexión teleológica no es irnos a aspectos particulares de la naturaleza como las máquinas moleculares, sino mas bien visualizar el show completo. El que podamos estudiar la naturaleza científicamente, y es mas, tengamos éxito en eso, requiere una explicación metacientífica (podría ser o no ser), y allí es donde creo cobra mayor fuerza los argumentos teleológicos.

    Tratar este tema es sumamente largo, aparte que estoy algo corto de tiempo como para discutirlo de manera extensa aquí en los comentarios. De todas formas, en el sitio que escribo poco a poco iré plasmando mis ideas de manera más detallada. Ojalá lo puedan seguir, tal como yo sigo el suyo, que por cierto, considero es uno de los mejores -en español- dedicado a esta temática.

    Saludos a la distancia.

  6. Hola Manuel,

    Felicitaciones por tu blog el cual me parece bastante interesante. Tienes razón en que discutir esta temática es algo muy complejo para tratar adecuadamente en un comentario. Creo que compartimos en común el admitir la injerencia de diseño aunque disentimos en los mecanismos para hacerlo efecto. En cuanto a la complejidad irreductible pienso que, a diferencia de tu opinión sobre la misma, es un argumento firmemente sustentado. Te recomendaría leer los post de este blog titulados:

    “¿Pueden las leyes naturales producir complejidad especificada?”
    “Cómo entender la complejidad irreductible”
    “¿Pueden la naturaleza producir mecanismos con complejidad irreductible? Partes 1, 2 y 3”
    También: “Mecanismos adaptativos. Complejidad Irreductible” (una visión critica sobre la pretendida irreductibilidad del sistema de transporte proteico mitocondrial)

    Quieras o no persuadirte de lo argumentado en ellos creo que pueden por lo menos cambiar tu opinión sobre cuan sustentado está este argumento.

    Saludos

  7. Felipe:

    ¿No le parece que el mayor exponente de teleología es el instinto de supervivencia que todos los seres vivos expresan, desde las bacterias al Homo sapiens?

    Porque a mí, si hay una frase bíblica que me parece todo un compendio de biología es la de “creced y multiplicaos”, una orden que acatamos todos los seres vivos, y que es, en sí misma, parte de la definición del concepto de ser vivo.

    ¿Existe en la Teoría Sintética alguna explicación no teleológica a un hecho tan sorprendente como este irreprimible “deseo” de perpetuarse?

    Muchas gracias.

  8. Juanfran
    esa apreciación es muy acertada y de hecho es la base de la quinta vía de Santo Tomás, la idea de que los seres vivos actúan en pos de su propia finalidad sin ser conscientes de ello. Por supuesto ahí ya nos metemos en un terreno de contenido estrictamente metafísico y las apreciaciones de Kant al respecto entrarían también en liza para matizar el valor epistemológico de la propuesta.
    En cualquier caso lo que la Teoría Sintética nos ofrece al respecto es la idea célebre de Dawkins del “gen egoísta”. Pero claro, la idea del gen egoísta en un contexto de explicación puramente naturalista que proscribe cualquier perspectiva teleológica resulta profundamente contradictoria.

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