Felipe Aizpún Viñes, Evolucionismo y conocimiento racional. (Guía para curiosos y desorientados), OIACDI; EE.UU., 2010

Por Carlos Javier Alonso
Evolucionismo y conocimiento racional

La obra comentada supone un inmenso trabajo de análisis y discusión sobre los argumentos a favor y en contra del evolucionismo. El libro demuestra un conocimiento profundo de la literatura científica sobre los orígenes de la vida y del hombre publicada en los últimos decenios. Se trata de una obra extraordinariamente documentada y completamente actualizada donde comparecen autores clásicos de diversas escuelas evolucionistas, así como otros modernos e incluso de reciente aparición. Sus 622 páginas están distribuidas en 21 capítulos que analizan básicamente los siguientes problemas: el darwinismo, la evolución: hecho o teoría, los prejuicios materialistas, el creacionismo, el fundamentalismo, el conocimiento racional, la ciencia y la filosofía, los caminos del razonamiento, el problema del método científico, la nueva biología, el Diseño Inteligente, la evolución y la creación, y la filosofía de la vida.

Evolucionismo y conocimiento racional destaca por ser un compendio de los conocimientos esenciales que permiten valorar el actual estado de la cuestión evolutiva, hasta el punto de que podríamos calificarla como “la Biblia del evolucionismo”. Da la fundada impresión de que ha sido pensada y repensada, y no es obra de urgencia escrita con propósitos de divulgación periodística, sino que sobresale por el acopio de argumentos con que se exponen y critican ordenadamente cada una de las hipótesis evolutivas. Pero no se trata de un libro para especialistas en la materia. A mi juicio, es una obra de alta divulgación, orientada hacia un público amplio con formación biológica y filosófica, que dispone de los fundamentos básicos de las disciplinas principales que convergen en el poliédrico problema de la evolución.

La evolución, entendida en un sentido estrictamente biológico, no se presenta como un hecho, sino como una interpretación de los hechos. Efectivamente, ninguna ciencia puede reconstruir fielmente lo que sucedió hace cientos de miles o millones de años, por lo que las denominadas ciencias de la evolución sólo permiten establecer conjeturas y presunciones de cómo ha sido el itinerario evolutivo. De acuerdo con estos presupuestos, el evolucionismo constituye un prejuicio, “no necesariamente falso” y una hipótesis insuficientemente consolidada por carecer del respaldo empírico necesario para convertirse strictu sensu en una teoría científica.

La crítica del paradigma darwinista -y de su reformulación neodarwinista- es suficientemente contundente, difícilmente rebatible, sólidamente implacable. Como muestra Felipe Aizpún, la ignorancia genética de Darwin le impidió dar cuenta de los mecanismos por los que opera la evolución biológica. Pero el neodarwinismo no se encuentra en una situación más ventajosa: su propuesta de combinación de mutaciones favorables surgidas al azar y guiadas y preservadas por la selección natural resulta a todas luces insuficiente.

A juicio del autor, hablando con rigor, el azar no existe nada más que en el pensamiento, no tiene otra realidad que la gnoseológica. Son muchos los factores causales que pueden intervenir en los procesos naturales, y no existe una razón que permita prever qué factores intervendrán en cada caso concreto. La complejidad de la naturaleza hace muy difícil o imposible esa predicción, porque en cada caso particular intervienen factores que pueden estar ausentes en otros casos. Lo que se llama “azar” es la objetivación de la ignorancia que de hecho se tiene de la causa completa de una determinada realidad. Sólo en su relación con una causa parcial es casual un acontecimiento. Por estas razones, el paradigma darwinista –por decirlo en términos kuhnianos- se está demostrando plagado de anomalías, lo que lo convierte en un paradigma en fase de crisis revolucionaria.

La alternativa ofrecida, entre otros, por el profesor Máximo Sandín y por la bióloga Lynn Margulis, aunque con lagunas importantes y aspectos censurables –expuestas en los capítulos 17 y 18 con notable precisión y claridad- podría desbancar a medio plazo el paradigma oficial porque ofrece un relato más coherente de los hechos y porque los factores causales invocados logran explicar de modo más convincente el fenómeno evolutivo.

En la obra se incluye un análisis certero del naturalismo científico que pretende reducir el conocimiento válido al conocimiento de las ciencias experimentales. El naturalismo científico constituye la teoría en virtud de la cual los únicos conocimientos válidos son los que se adquieren mediante las ciencias experimentales, y la investigación científica basta para satisfacer las necesidades de la inteligencia humana. De acuerdo con esta doctrina se conforma entonces una absolutización de la ciencia, al tiempo que una injustificada restricción del saber humano que lo reduce exclusivamente al conocimiento científico. Sin embargo, no podemos perder de vista que la ciencia no es el único sistema de obtención de conocimiento. Indudablemente una buena parte de lo que sabemos, y, desde luego, de lo que sabemos hacer, nos llega por vías distintas de la ciencia. Las formas que el hombre tiene de acercarse a la realidad son plurales: desde la herencia genética y las tradiciones, la experiencia personal, hasta el arte, la técnica, la artesanía, la religión, la poesía o la filosofía pueden ser también fuentes de conocimiento de ciertos aspectos de la realidad. En suma, caracteriza al cientificismo la pretensión de que todo saber riguroso se limita a las ciencias experimentales. Al reducir toda objetividad a la objetividad propia de los saberes experimentales, no se está en condiciones de advertir que el conocimiento científico-natural es sólo un tramo del conocimiento humano total.

Otra calificación diferente merece, la crítica –a mi juicio cuestionable- de la metafísica tomista y de la fuerza probatoria de sus conocidas Vías. Según el autor, tales argumentos implican la posibilidad de demostrar la existencia de Dios deductivamente, mientras que él se muestra proclive a inferir la existencia de Dios en términos de probabilidad, de acuerdo con un razonamiento abductivo propuesto por Charles Sanders Peirce. Acercarnos a la idea de Dios en términos de probabilidad en vez de en términos de certeza, como correspondería a un proceso deductivo, tendría además implicaciones muy importantes. Así por ejemplo, el discurso de fundamentación de lo moral en Dios sólo cabría en el ámbito religioso de la revelación y nos exigiría un esfuerzo suplementario para encontrar una base exclusivamente racional de lo moral como implicación inevitable en el obrar que se escape de la trampa subjetivista y relativista a la que estaríamos abocados.

En este punto, el autor se muestra parcialmente deudor de la epistemología y de la crítica kantiana de las Vías tomistas. Pero, a su juicio, la crítica kantiana tiene dos pasos que es preciso diferenciar. Por un lado, supone una reflexión en torno al hecho de que el proceso deductivo de un argumento cosmológico es inconsistente ya que supone una identificación del concepto ideal del ser necesario con el ser realísimo, sin que tal “salto” resulte racionalmente admisible. Por otro lado, Kant concluye, equivocadamente, y llevado efectivamente por una limitación epistemológica arbitraria, que las ideas trascendentes son inaccesibles para la razón. Aun siendo certera la crítica kantiana al planteamiento tomista –añade el autor-, la idea de Dios no es ni mucho menos ajena a nuestra condición racional, y la conclusión kantiana de incognoscibilidad no se sigue, en absoluto, de forma necesaria. Lo que es preciso es definir el método adecuado de razonamiento que nos lleva a la idea de una primera causa y su conexión con el conocimiento sensible.

Pero hay que afirmar taxativamente que se trata de algo sencillamente falso señalar que el conocimiento venga dado exclusivamente en función del conocimiento sensible. Esta afirmación implica el rechazo de la abstracción formal y la separación de las cosas en el ser como modos de acceso cognoscitivo a la realidad; y negar esa abstracción y separación es impedir el camino para remontarnos hasta Dios, puesto que no llegaremos a acceder al ser de las criaturas, que se configura y es el camino metafísico para la demostración de la existencia de Dios. No en vano, el Concilio Vaticano I tuvo que definir como verdad de fe, contra el agnosticismo, que el hombre puede con las solas luces de la razón natural demostrar la existencia de Dios a partir de las criaturas.

La obra se sitúa dentro del paradigma del Diseño Inteligente. Desde esta óptica, la inferencia del diseño en el análisis de las especies vivientes es una conclusión enteramente lógica –hay que estar ciego para no verlo- y esta es la causa de que las teorías finalistas, teístas y –recientemente- las del Diseño Inteligente hayan tenido tanto predicamento en los medios de comunicación e incluso en ámbitos científicos y filosóficos, y hayan generado por contra tanta inquina en medios darwinistas, cuyo núcleo básico es el azar mutacional guiado por la selección natural. De todos modos, hay que reconocer que las teorías encuadradas bajo el nombre de D.I. juegan en un doble campo: por un lado, en el terreno estrictamente científico: los trabajos de Behe o de Dembsky sobre la complejidad irreducible o la complejidad especificada o sus críticas a las explicaciones neodarwinistas son un ejemplo paradigmático en este sentido. Pero, también dichas teorías se adentran en el terreno filosófico cuando postulan la existencia de un Diseñador, como agente causal necesario de ese diseño. Desde este prisma, las teorías de D.I. no se atienen estrictamente al método científico-experimental y pueden considerarse no científicas. Esto no significa que sean falsas porque la verdad no es únicamente la que se obtiene mediante el método científico-experimental. Sencillamente significa que son a la vez científicas y filosóficas.

Al margen de estas consideraciones críticas, Evolucionismo y conocimiento racional resulta una lectura obligada si se pretende estar al corriente de las teorías evolucionistas actuales y conocer los argumentos que las sustentan.


Carlos Javier Alonso
Doctor en Filosofía.

Autor de “El evolucionismo y otros mitos”
EUNSA, Ediciones Universidad de Navarra
España 2004

8 Respuestas para Felipe Aizpún Viñes, Evolucionismo y conocimiento racional. (Guía para curiosos y desorientados), OIACDI; EE.UU., 2010

  1. […] Review by Carlos Javier Alonso, University of Navarra, Spain (see original review in Spanish at OIACDI; Translation by Robert […]

  2. Me parece muy bien que este extenso libro haya sido publicado en lengua castellana.
    Deseo que muchos lectores se beneficien de la amplia informacion que presenta y que provoque el pensamiento critico y profundo de mucha gente.
    Felicitaciones a su autor y a la casa editorial que lo ha lanzado.

  3. Las presuposiciones darwinistas causaron el costoso retraso de las investigaciones cientificas en el tema de lo que hoy se denomina epigenetica, porque hizo que los investigadores ignoraran la mayor parte del ADN que no codifica proteinas directamente, ya que sus ideas filosoficas preconcebidas les hacian asumir que tal parte era residuo inutil del proceso evolucionario.
    Los cientificos deben ser serios y dedicar sus conocimientos y esfuerzos a la investigacion sin influencia de sus diferentes ideas filosoficas.
    El metodo cientifico de investigacion demanda seriedad, pensamiento critico y atencion a los detalles.

  4. ¿En base a qué están Sustentadas las Evidencias de los Creacionistas?

    En la Declaración de Fe del Creation Science Movement (CSM) “1 The Scripture teaches a recent origin for man and for the whole Creation; 2 The days of Genesis do not correspond to Geologic ages but are six (6) consecutive twenty-four (24) hour days of Creation; 3 The Noachian flood was a significant geological event and much (but not all) fossiliferous sediment originated at that time”, y en Answers in Genesis (AiG), de Ken Ham, podemos ver en la Section 2: Basics “1. The 66 books of the Bible are the written Word of God. The Bible is divinely inspired and inerrant throughout. Its assertions are factually true in all the original autographs. It is the supreme authority in everything it teaches. Its authority is not limited to spiritual, religious or redemptive themes but includes its assertions in such fields as history and science. 2. The final guide to the interpretation of Scripture is Scripture itself. 3. The account of origins presented in Genesis is a simple but factual presentation of actual events and therefore provides a reliable framework for scientific research into the question of the origin and history of life, mankind, the Earth and the universe…”. En la declaración de fe del Ministerios Antes del Fin, del Pastor Licenciado Dawlin Ureña “Creemos que todas las aserciones de la Biblia son históricas y científicamente verdaderas en los autógrafos (papiros y demás) originales. Para los estudiantes de la naturaleza esto significa que el recuento de los orígenes de acuerdo con el libro de Génesis es una representación factual de verdades históricas simples”, “Creemos que todos los tipos de formas vivientes, incluyendo al hombre, fueron creados directamente por Dios durante la Semana de la Creación hace aproximadamente 6,000 años, según lo describe Génesis. Cualquier cambio biológico que haya ocurrido después de Génesis solamente ha logrado cambios dentro de la misma especie, NUNCA de la conversión de una especie en otra”, “Creemos que el Gran Diluvio descrito en Génesis fue un hecho histórico y mundial en su extensión y efecto”, “Creemos que las Escrituras enseñan una creación reciente del hombre y del resto del universo. Tan reciente como 6,000 años. Además creemos que los días de Génesis no corresponden a épocas geológicas, sino a 6 días literales y consecutivos de 24 horas cada uno”, y finalmente “Creemos que ningún campo de la ciencia puede ser válido si contradice el recuento bíblico. Es muy importante entender el hecho de que la evidencia está SIEMPRE sujeta a interpretación por parte de personas falibles que NUNCA podrán poseer todos los factores acerca de dicha evidencia. En un momento determinado podría dar la impresión de que es la Biblia la que está equivocada, pero la experiencia ha mostrado que al final es SIEMPRE el hombre quien tiene que modificar sus interpretaciones y que la Biblia, como documento escrito que no se puede variar, termina teniendo la razón.”
    En una declaración oficial de la Iglesia Adventista de Séptimo Día podemos ver “Para nosotros, toda la Escritura es inspirada y es el criterio y prueba de todos los demás medios por los que Dios se revela a sí mismo, incluyendo la naturaleza. Tenemos un gran respeto por la ciencia, y aplaudimos la importancia de los departamentos de ciencia de nuestras instituciones de educación superior y de atención de la salud. También valoramos la obra de los hombres de ciencia e investigadores adventistas del séptimo día no empleados por la Iglesia. Enseñamos a los estudiantes en nuestros colegios y universidades a emplear el método científico en forma rigurosa. Al mismo tiempo, rehusamos limitar nuestra búsqueda de la verdad dentro de las restricciones impuestas por el método científico exclusivamente”.
    Si bien los creacionistas se basan en sus libros sagrados para sacar conclusiones, podemos pensar que talvez exista alguna observación, experimento y un modelo que nos expliquen la naturaleza del Creador, y que mecanismos utilizó para crear. Según Duane Gish “”No sabemos cómo creó Dios ni qué procesos usó porque Dios usó procesos que no están operando en ninguna parte del universo natural. Por esto es que nos referimos a la Creación Divina como una creación especial. Por medio de investigaciones científicas no podemos descubrir nada acerca de los procesos creativos usados por Dios.” (Gish, 1972, General Edition, p. 42).
    “La creación es, por supuesto, improbable e indemostrable por los métodos de la ciencia experimental. Tampoco se puede tratar, según el criterio anterior, como una teoría científica, puesto que la creación habría sido innobservable y habría sido una teoría infalseable”. (Gish, Evolution? The Fossils Say No! 1978, pág. 21)
    “Nosotros no sabemos cómo creó el Creador , qué procesos usó, o porque usó procesos que no están operando ahora en cualquier parte del universo natural. . . . No podemos descubrir por medio de investigaciones científicas nada sobre los procesos creativos usados por el Creador”. (Gish, Evolution? The Fossils Say No! 1978, pág. 40)
    El Dr Henry Morris nos dice”Es imposible inventar un experimento científico para describir el proceso de creación, o incluso para determinar si semejante proceso puede tener lugar” (Scientific Creationism, Creation Life Publishers, San Diego CA, 1974 pág. 5).
    Desde el punto de vista filosófico, podemos ubicar al creacionismo en el idealismo, vitalismo, fijismo y reduccionismo, ya que manifiestan que existe un mundo trascendente que va más allá del mundo natural, que el universo material no puede ser explicado sin la intervención de un creador, y que los seres vivos no cambian a través del tiempo, y además, que toda la realidad física, moral y espiritual se reduce únicamente a la interpretación monoteísta judeo-cristiana-musulmán. Es obvio y más que evidente que la fuente principal de conocimiento para todos los creacionistas son las Sagradas Escrituras (Biblia, Corán, etc…), y todas las supuestas pruebas y evidencias de la creación divina, no son más que doctrinas de fe, que se utilizan para ajustar a la Naturaleza a éstas, ya que no hay nada en el Universo Conocido que las sustente.
    Los de Todo sobre la Creación nos dicen “Evidencia de la Creación es buscada por los Creacionistas para desacreditar la Evolución, no para validar la Creación Especial”.
    Pero Duane Gish, nos dice, en su libro Evolution? The Fossils Say No!: “La creación es, por supuesto, improbable e indemostrable por los métodos de la ciencia experimental. Tampoco se puede tratar, según el criterio anterior, como una teoría científica, puesto que la creación habría sido inobservable y habría sido una teoría infalseable”. (Gish, 1978, pág. 21), y también, “Nosotros no sabemos cómo creó el Creador , qué procesos usó, o porque usó procesos que no están operando ahora en cualquier parte del universo natural. . . . No podemos descubrir por medio de investigaciones científicas nada sobre los procesos creativos usados por el Creador”. (Gish, 1978, pág. 40).
    Como también, “La inferencia de diseño no requiere que tengamos un candidato para el papel del diseñador. Podemos determinar que un sistema fue diseñado mediante el examen del sistema mismo, y podemos sostener la convicción del diseño con mucha más fuerza que cierta convicción acerca de la identidad del diseñador…La inferencia de diseño se puede realizar con alto grado de confianza aunque el diseñador sea muy remoto” (Behe, MJ. La caja negra de Darwin, el reto de la Bioquímica a la Evolución. Editorial Andrés Bello, 1999. Página 244).
    En definitiva, esto quiere decir que, sin ninguna evidencia y sin ningún experimento que la apoye, todos, debemos creer en la Creación Especial o el Diseño Inteligente cómo un Dogma de Fe, sin evidencia de su Creador (Diseñador) ni los procesos y mecanismos que supuestamente éste utilizo para Crear (Diseñar) el Universo y los Seres Vivientes.

  5. Phosphoros

    está claro que te has equivocado de blog. Pareces tener una confusión de ideas espectacular. Esto no es un blog creacionista ni religioso sino científico y filosófico.

    Un cordial saludo

  6. PREGUNTAS A LOS CREACIONISTAS:
    1. ¿Cuáles son las evidencias de la Existencia del “dios monoteísta”: lo que implica composición (atómica, molecular, celular, etc…), ubicación Espacio-Temporal (¿en que Tiempo y Lugar del Universo lo encontramos?)?.
    2. ¿Cuáles son las evidencias de una Creación Divina e Instantánea, hace 6000-10000 años, de la Tierra y el resto de los Astros?. Si el mundo tiene seis mil años, eso quiere decir que el mundo se creó en el 4000 AC más o menos, ¿cómo pueden haber vestigios de una civilización tan apartada del Eufrates y toda esa zona que data del 3950AC -la cultura Yangshao de China-?.
    3. ¿Cuáles son las evidencia de la Creación Divina e Instantánea de las Plantas y los Animales?.
    4. ¿Cuáles son las evidencia de la Creación del Hombre a partir del Polvo de la tierra (o arcilla) y de la mujer de una costilla de este?. Además, diferencias irrefutables de estos en relación al resto de los animales.
    5. ¿Cuáles son las evidencias Geológicas, Paleontológicas y Biogeográficas Irrefutables de la existencia de un Diluvio Universal?. Si el diluvio ocurrió en el 2304 AC más o menos, ¿Cómo es que hay culturas anteriores a esa?.
    6. Sobre el Diseño Inteligente: ¿quién es el Diseñador?, ¿en dónde está el Diseñador ahora?, y ¿cómo hizo el Diseñador para Diseñar y Crear?.

  7. Phosphoros: Voy a responder a tus preguntas con un contraejemplo:

    ¿Acaso pueden los personajes de un videojuego ver o entender al programador que los ha creado…?

    ¿Qué evidencias pueden tener de la existencia del programador…?

    ¿Podrán encontrar dentro del propio juego huellas, restos o indicios de la acción del programador…?

    ¿Podrá algún personaje llegar a imaginar que existe otro mundo fuera del videojuego…?

    Y sin embargo, el programador existe, y es su inteligencia la que ha creado el videojuego, que no deja de ser, pese a sus bonitos gráficos, un conjunto de bits, de ceros y unos…un juguete.

    Si cuando te refieres a Dios estás pensando en un abuelo con barbas y un halo sobre su cabeza, estás muy perdido. Dios es por definición incomprensible e inabarcable, y muchos teístas como yo, o creyentes si quieres, llegamos al convencimiento de la existencia de Dios por medio del ejercicio intelectual, del razonamiento deductivo.

    Pero ninguno de nosotros aspira a entender totalmente a Dios, porque, como en el ejemplo del videojuego, nunca la obra podrá entender al autor.

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