De artefactos y objetos naturales

Por Felipe Aizpún
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Las afirmaciones de Barbieri (recogidas en el artículo anterior) rotundas y claras sobre la consideración de las moléculas esenciales de la vida como artefactos, como entes construidos “desde fuera”, y por extensión la calificación que el propio Barbieri hace de los seres vivos como artefactos igualmente, tiene connotaciones filosóficas que el propio Barbieri, hombre de sólidos compromisos naturalistas, quizás no ha meditado suficientemente.

En la filosofía clásica y en concreto en la obra de Aristóteles se nos ofrece una distinción fundamental entre arte y naturaleza, es decir, entre las cosas que son y se comportan según su propia naturaleza y los objetos que han sido manipulados para conferirles una disposición diferente de la que su naturaleza les otorgara, construyendo así artefactos, de manera intencional y buscando una utilidad determinada. Decimos así que los objetos naturales tienen una finalidad que les es propia, es decir, una finalidad inmanente o intrínseca que les mueve hacia su perfección. Una semilla de roble se mueve hacia su perfección, es decir, hacia la generación de un roble adulto. En general todos los seres vivos pugnan por la continuidad en la existencia, decimos de ellos que tienen una tendencia hacia su propio bien. Por el contrario, los artefactos creados por el hombre (pensemos en un barco construido a partir de troncos de madera de roble) no tienen un bien propio sino que su finalidad les ha sido conferida desde fuera por el hombre. Su finalidad es extrínseca o trascendente ya que no le corresponde de manera natural sino que le ha sido otorgada artificialmente.

Aristóteles no llegó a sacar todas las conclusiones que la perspectiva teleológica podía sugerir. Al fin y al cabo Aristóteles no había alcanzado la intuición del acto creativo, de la creación partir de la nada material; su Universo era concebido como un Universo eterno en el devenir, sin origen en el tiempo. Su idea metafísica de una entidad sobrenatural, de un Primer Motor, era simplemente el fundamento de la dependencia ontológica en el Ser, entendido como causa final. Así, fue mucho después cuando el gran filósofo y Santo italiano Tomás de Aquino añadió, en su Quinta Vía para la demostración de la existencia de Dios, una reflexión adicional. Según el Aquinate podemos observar que, en efecto, cosas que carecen de conocimiento como los cuerpos naturales, obran por un fin, como se comprueba viendo que siempre, o casi siempre, obran de la misma manera para conseguir lo que más les conviene; por lo que se comprende que no van a su fin obrando al acaso, sino de forma expresa. Ahora bien, lo que carece de conocimiento no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin, y a éste, concluye el filósofo, llamamos Dios. Como es sabido, posteriormente Kant cuestionaría la capacidad de nuestra condición racional para establecer conclusiones apodícticas en torno a la existencia de un Dios creador, consideraciones que exceden en todo caso el objeto de este blog.

Sea como fuere, la distinción entre objetos naturales y artefactos ha sido un elemento esencial en la crítica del discurso del Diseño Inteligente, al considerar que los argumentos por analogía son imperfectos y mal orientados. En especial los argumentos clásicos al estilo de la teología natural de William Paley y su analogía de los seres vivos con un reloj encontrado por azar en un prado han sido criticados y motejados de inconsistentes, incluso desde foros religiosos de tradición tomista, al entender que postula una línea de inferencia que desconoce la distinción fundamental entre naturaleza y arte, y que implica una concepción mecanicista de las cosas naturales en el sentido cartesiano del término.

Como han puesto de manifiesto otros autores, sin embargo, la inferencia de diseño no es contradictoria con el discernimiento claro entre lo natural y lo artificial ni con la distinción ortodoxa entre la finalidad inmanente y la finalidad extrínseca de las cosas. Lo que procede además, y así lo manifestara el propio Kant en su Crítica de la Razón Pura, es analizar si las cosas en las que percibimos finalidad y buen orden, pueden haber alcanzado tales estados de ordenación y armonía por sí mismas según leyes generales detectables en la Naturaleza, o si por el contrario deben ser consideradas “según su substancia misma” el producto de una suprema sabiduría.

Los argumentos teóricos de los autores que defienden los principios del Diseño Inteligente siguen el curso encaminado por Kant en este sentido. Lo que se argumenta es esencialmente que las fuerzas naturales carecen, por su naturaleza determinística y redundante, de la capacidad para generar los principios de organización funcional que caracterizan a los seres vivos y que una “suprema sabiduría” debe de ser invocada para justificar plenamente la realidad. Así, el que los seres vivos, a diferencia de los artefactos conocidos como obra humana (el reloj de Paley) tengan una finalidad inmanente que les empuja a subsistir y reproducirse no puede explicar suficientemente ni la existencia de la primera forma viva, ni siquiera del primer ejemplar de cada especie (la forma substancial, frente a la forma accidental de cada ejemplar), ya que las fuerzas naturales no tienen la condición de poder generar la información prescriptiva que gobierna los procesos de la vida.

En este sentido, las afirmaciones reseñadas de Barbieri nos aportan elementos interesantísimos de reflexión. La propuesta de que las moléculas esenciales de la vida (ADN y proteínas) no pueden explicarse “desde dentro” en virtud de sus enlaces químicos, como el resto de moléculas, sino que únicamente se explican como artefactos construidos “desde fuera” por una maquinaria molecular que ejecuta instrucciones (es decir, información prescriptiva) registrada en las secuencias de nucleótidos del propio ADN desafía de alguna manera la distinción tradicional entre objetos naturales y artefactos. En realidad, viene a cuestionar si la finalidad inmanente de los seres vivos en su devenir hacia la continuidad en la existencia puede justificarse por sí misma simplemente como un hecho natural (lo que sería una perspectiva propiamente aristotélica) o si por el contrario, la intuición del filósofo de Aquino en torno a la necesidad de una inteligencia suprema que dirija y gobierne las cosas naturales hacia su propio fin es más que una mera disquisición metafísica.

La consideración de los organismos vivos como artefactos se desprende para Barbieri del reconocimiento de la existencia de instrucciones, es decir, de información que dirige el proceso de construcción de los elementos esenciales que dirigen los procesos de la vida, así como de la existencia de un proceso semiótico de interpretación y ejecución de dichas instrucciones por una maquinaria molecular que carece por completo de capacidades cognitivas o impulsos intencionales, lo cuál dicho sea de paso, constituye otro misterio científico todavía inexplorado. En definitiva no tenemos otra alternativa que reconocer que es la información, es decir el formalismo, lo que precede y prescribe la fisicalidad de los seres vivos. Lo que tenemos que justificar es la aparición de dicha información, pero no solo eso, lo que supone un desafío racional apasionante es también justificar el origen de los mecanismos de recepción, almacenamiento y transmisión eficaz de dicha información sobre la base material de las moléculas de los organismos vivos y más en concreto la emergencia del código genético primero y de los sucesivos niveles de organización funcional de dicha información como el que prescribe el plan corporal de los seres vivos y de cuya naturaleza y funcionamiento poco sabemos.

El paradigma darwinista, nacido desde el desconocimiento absoluto a mediados del siglo XIX de los principios básicos de la biología, no es un instrumento adecuado para afrontar estos desafíos. Los intentos de sus partidarios de querer encajar los nuevos descubrimientos científicos en un esquema rígido inoperante y obsoleto representan una rémora histórica para el avance de la ciencia sólo comparable al empecinamiento con el que algunos se aferraron al modelo geocéntrico genialmente desbancado en su día por Copernico.

25 Respuestas para De artefactos y objetos naturales

  1. “Es la información, es decir el formalismo, lo que precede y prescribe la fisicalidad de los seres vivos.”
    “Lo que tenemos que justificar es la aparición de dicha información y también justificar el origen de los mecanismos de recepción, almacenamiento y transmisión eficaz de dicha información sobre la base material de las moléculas de los organismos vivos y más en concreto la emergencia del código genético primero y de los sucesivos niveles de organización funcional de dicha información como el que prescribe el plan corporal de los seres vivos”.
    Suena bien esa incitación a dar respuesta desde la Ciencia a estos interrogantes, que los propios avances de la Ciencia suscita.
    Entretanto, una reflexión lateral.
    No veo cómo puede despreciarse, desde la propia ciencia o la razón natural, como contraria a esa razón, la hipótesis del Creador inteligente, para esa justificación.
    Si acudimos a un espectáculo de magia y el mago hace surgir de la nada un pañuelo decimos que es un truco porque no es razonable que la nada cree el pañuelo, si el mago convierte el pañuelo en una paloma decimos que es truco, que de un ser no vivo no surge uno vivo y si luego convertimos la paloma en una señorita, decimos que es un truco, que no es razonable convertir el animal en ser inteligente.
    Si a nuestro lado un niño embobado se lo está literalmente creyendo, decimos que su credulidad es algo irracional, contrario a la verdad, a la realidad, y a la razón.
    Lo razonable es atribuir al mago esas apariencias. No es razonable adherirse a la impresión y así creer que la verdad es que la nada crea, que un tejido se insufle vida y un bicho se dé a sí mismo inteligencia.
    Así que yo no sé por qué imaginar un Ser Creador inteligente es algo irrazonable.
    A lo mejor (o a lo peor) no es verdad pero no es irrazonable.
    Puede ser doloroso que nos haga padecer, y a lo mejor no se merece le perdonemos por ello, pero no es irrazonable que sea él el que haya colocado esa información, haya imaginado los mecanismos de recepción, tratamiento y transmisión de esa información por receptáculos no conscientes ni inteligentes.
    Mientras no tengan respuesta científica novedosa las preguntas del bloguero, hay que reconocer como insuficientes las respuestas “científicas” que no las consideraron.
    Pero entretanto me parece legítimo ¡y no irracional ni no razonable! creer en un Dios Creador, aunque como decía aquél, “Dios hizo el mundo en seis días …y se nota”.
    Felicidades por el blog.

  2. No veo cómo puede despreciarse, desde la propia ciencia o la razón natural, como contraria a esa razón, la hipótesis del Creador inteligente, para esa justificación.(…)

    La hipótesis del creador (o diseñador, como eufemísticamente también se le llama en el ámbito del DI) no es desestimada desde el punto científico por que sea considerada falsa o racionalmente imposible, sino por que no es falsable ni es ni por asomo la explicación más parsimoniosa a los fenómenos que intenta explicar, ya sea tratándose del origen del universo, la abiogénesis o el origen de la diversidad de los seres vivos.

    A propósito de la distinción entre artefactos y objetos naturales, y considerando las recientes declaraciones de Stephen Hawking en relación a que considera al cerebro “como un computador que dejará de funcionar cuando fallen sus componentes”, me gustaría saber si los proponentes del DI que tanto gustan de hacer analogías entre las estructuras biológicas y los productos del diseño humano, acaso para ser consecuentes no deberían hacer el razonamiento abductivo de que, del mismo modo en que los computadores y el software que ejecutan no se van al cielo, la mente y la consciencia desaparecen cuando deja de funcionar la maquinaria biológica que la genera, no dejando espacio para el dualismo o el concepto de ‘vida después de la muerte’?

  3. Roberto, ya te extrañábamos, pero mucho me parece que tu temporal ausencia de esta página no te ha servido para aclarar alguna de tus confusas ideas sobre el DI.

    ¿Me puedes citar una sóla obra, un sólo pasaje de un sólo autor del movimiento DI en el que se pretenda concluir científica o filosóficamente, a partir del conocimiento que la biología nos depara, que el alma humana es inmortal? Yo no conozco ninguno. Tu comentario parece un ejemplo paradigmático de la falacia del hombre de paja.

    La “vida después de la muerte” es un concepto religioso. El DI no se ocupa de eso.

  4. No soy yo el que está cometiendo incurriendo en un hombre de paja, Felipe. Podrías indicar en que parte de lo que yo dije sugiero que la existencia de la vida después de la muerte o la existencia de un alma inmaterial se derivan de algún modo de los postulados del DI?

    Lo que sí estoy diciendo es que si los proponentes del DI fueran consecuentes con sus inferencias abductivas en relación a las similitudes entre las estructuras biológicas como el cerebro y estructuras con diseñador conocido tales como los computadores, tendrían que reconocer que:

    • No hay ningún fundamento para afirmar que la mente exhibe demasiada complejidad como para no poder ser sostenida totalmente en el a su vez complejo cerebro. Dicho de otro modo, no hay razones para suponer que la mente o parte de esta no reside íntegramente en el cerebro que la sostiene.

    • El vínculo de la mente con su soporte físico es evidenciado por el hecho de que distintas zonas del cerebro controlan funciones específicas de la mente. Esto se ha verificado por ejemplo a través del estudio de casos de pacientes que han sufrido lesiones en distintas partes del cerebro o a través de las consecuencias psicológicas que tienen enfermedades degenerativas del cerebro.

    • Las capacidades intelectuales de la mente están limitadas por la capacidad máxima del cerebro en el que reside, del mismo modo en que un software que requiere demasiados recursos de memoria no puede ser ejecutado en cualquier hardware.

    En concordancia con lo anterior, la inferencia a la mejor explicación a la que tendría que llegar un proponente del DI es que la consciencia desaparece junto con el órgano que la sostiene, del mismo modo en que la ejecución de un software se detiene cuando se apaga o se estropea el hardware en el que se ejecuta. Además, un proponente del DI no tendría por qué hacer una distinción a ese respecto entre el cerebro humano y digamos el cerebro de una mosca.

    Con lo anterior no estoy diciendo nada nuevo. Sólo estoy siguiendo el mismo razonamiento abductivo que lleva a los proponentes del DI a inferir que el cerebro es un producto del diseño, por analogía con los productos del diseño humano. Por qué razón uno tendría que detener la analogía cuando se trata del final de la vida útil de estas ‘máquinas pensantes’?

    Insisto, yo no he dicho que la existencia del alma, la vida después de la muerte o cualquier otra forma de dualismo sean consecuencias de los postulados del DI. Lo que sí quiero dar a entender con lo que estoy exponiendo es que en mi opinión los proponentes del DI son inconsecuentes, pues no llevan sus razonamientos abductivos hasta las últimas consecuencias, sólo lo hacen hasta donde no interfieran con sus preconcepciones religiosas, las mismas que parecen condicionar su predilección por la inferencia de diseño.

  5. Roberto,

    En tu primer comentario parecías mezclar dos cosas diferentes, ahora con esta aclaración ya es evidente que no mezclas dos sino tres: dualismo, DI y convicciones religiosas.
    Dualismo no implica inmortalidad. Se puede ser dualista y no querer implicar con ello que la consciencia sobrevive a la muerte física. Dualismo y DI tampoco van necesariamente unidos. Se puede ser dualista y no alinearse en las filas del DI como hacen los proponentes del conocido como teísmo-evolucionista (lo que no está exento de una cierta contradicción interna, y no me refiero a la contradicción dualismo-evo-teísmo sino a la contradicción darwinismo-convicciones religiosas)
    Pero en todo caso lo que es importante reseñar es que la analogía entre una mente racional y un ordenador es totalmente desafortunada. La mente racional es consciente de su yo, el ordenador no; la mente humana piensa, el ordenador no. La mente humana es creativa y valorativa, el ordenador no. El ser humano es libre y responsable el ordenador no. El ordenador es científicamente explicable en términos de una organización arbitraria de materia y energía al servicio de un output funcional y determinístico. La mente humana no.
    Ambos tienen en común una cosa, y es que precisan de una causalidad inteligente que los justifique; pero eso no implica que sean “una misma cosa”. La mente humana reside o se apoya o precisa del soporte material del cerebro humano, pero eso no quiere decir que la mente sea una secreción de la actividad cerebral. Y por supuesto eso no quiere decir que la actividad cerebral de una mosca sea comparable a la racionalidad del ser humano.

  6. Dualismo y DI tampoco van necesariamente unidos.

    El DI es vitalista, en el sentido en que postula que de la materia inerte no puede surgir la vida por procesos naturales. En además dualista, en el sentido en que propone que la mente no puede ser explicada en su totalidad como una propiedad emergente del cerebro biológico y su interacción e intercambio de información con el entorno natural. Es mi opinión y la del consenso científico (creyentes y no creyentes) que estos supuestos no tienen fundamentos empíricos válidos que los apoyen, de manera que más se acercan a una propuesta metafísica que a una hipótesis científica.

    lo que no está exento de una cierta contradicción interna, y no me refiero a la contradicción dualismo-evo-teísmo sino a la contradicción darwinismo-convicciones religiosas

    Si estoy entendiendo bien, esta sería la primera vez que veo en este grupo una admisión de que la evolución por causas naturales es rechazada de antemano debido a que contradice las preconcepciones religiosas de algunos de sus detractores. Igualmente, es casi una admisión de que el DI no es otra cosa que una racionalización de los prejuicios religiosos de sus proponentes.

    Pero en todo caso lo que es importante reseñar es que la analogía entre una mente racional y un ordenador es totalmente desafortunada.

    Toda tu argumentación en torno a lo desafortunado de esta analogía se sostiene en dos argumentos de ignorancia definidos por (1)las actuales limitaciones de los computadores para emular las funcionalidades del cerebro biológico y (2)nuestra actual incapacidad para reporducir y modelar el funcionamiento del cerebro. En ninguno de estos dos casos estableces algún impedimento teórico que haga imposible superar estas limitaciones tecnológicas.

    Surge inmediatamente una pregunta: si la tecnología avanzara lo suficiente como para crear inteligencias artificiales conscientes de si mismas, pensantes, creativas, valorativas y todas aquellas cualidades que tu consideras características de una ‘mente racional’, reconocerías entonces que, desde el punto de vista del razonamiento abductivo que define al DI, la inferencia a la mejor explicación es que la mente cesa de existir cuando deja de funcionar la estructura física que la soporta y que no hay tal cosa como una ‘vida después de la muerte’? si tu respuesta es negativa, entonces las objeciones a la analogía que tu haces resultan del todo irrelevantes.

    La mente humana reside o se apoya o precisa del soporte material del cerebro humano, pero eso no quiere decir que la mente sea una secreción de la actividad cerebral.

    [enfasis mío]

    Propiedad emergente sería un término más adecuado. De todos modos, los orígenes de aquello que define la mente humana no son relevantes para lo que estamos discutiendo. Como dije antes, lo que sí está en discusión es si acaso la inferencia a la mejor explicación, desde el punto de vista de los razonamientos abductivos que definen al DI, es que la mente deja de existir al dejar de funcionar la estructura biológica que la soporta y aloja. Y evitar dar una respuesta apelando a nuestra limitada capacidad para reproducir y modelar las funcionalidades del cerebro equivale a declarar como ‘desafortunadas’ prácticamente todas las analogías usados para inferir diseño en estructuras biológicas para las cuales nuestra capacidad para reproducirlas o modelarlas es igualmente limitada.

  7. Roberto,

    Gracias por tu extenso comentario, aunque no es fácil responder a tan amplias cuestiones. Pero sí quiero hacer énfasis en alguna de ellas.

    1. Dices lo siguiente.
    “Si estoy entendiendo bien, esta sería la primera vez que veo en este grupo una admisión de que la evolución por causas naturales es rechazada de antemano debido a que contradice las preconcepciones religiosas de algunos de sus detractores. Igualmente, es casi una admisión de que el DI no es otra cosa que una racionalización de los prejuicios religiosos de sus proponentes.”
    Falso.
    En nuestro post más reciente firmado por Jay Richads este asunto se explica con claridad. Por un lado, son los darvinistas más ortodoxos quienes consideran que su teoría es incompatible con las convicciones religiosas. Por otra parte el propio Benedicto XVI sostiene que las convicciones religiosas son incompatibles con las interpretaciones metafísicas que parecen derivarse del darwinismo y que para muchos forman parte indisociable del mismo. Desde el movimiento del DI nos limitamos a ser testigos de ese diálogo y ponemos en evidencia que el evo-teísmo al estilo de Collins queda en tierra de nadie presa de sus inconsistencias. No entiendo de donde concluyes que las propuestas Di son una racionalización de prejuicios religiosos.
    2. En cuanto al vitalismo, es sólo una imaginación tuya. El vitalismo es una propuesta obsoleta que nace del desconocimiento de la realidad y que hoy día puede perfectamente abandonarse ya que conocemos algo más de la explicación de los organismos vivos en términos de causalidad formal y final: la información prescriptiva que dirige, controla y prescribe las funciones biolgicas. La informaciones se va imponiendo como entidad formal conformadora del mundo real. Te recomiendo el libro recientemente editado por Paul Davies “Information and the Nature of Reality”
    3. por último, es muy osado decir que el dualismo sea una doctrina científicamente desechada. El dualismo es una posición científica y filosófica perfectamente vigente. Uno de sus máximos proponentes en las últimas décadas fue el premio Nobel Sir John Eccles.

  8. Por un lado, son los darvinistas más ortodoxos quienes consideran que su teoría es incompatible con las convicciones religiosas.

    Si bien esto puede ser verdad en relación a casos como el creacionismo de tierra joven, me parece que en general esta afirmación es incorrecta. Podrías citar algún científico que afirme que una consecuencia de la teoría de la evolución (o cualquier otra teoría científica) es que las deidades metafísicas no pueden existir? que yo sepa ni Hawking, ni Dawkins ni ningún otro científico destacado ha afirmado algo semejante; y la razón es que no pueden hacerlo, no al menos desde lo que la ciencia permite afirmar. Otra cosa es que puedan decir con justa razón que en base al conocimiento científico actual acerca de como funciona nuestro universo no hay ninguna necesidad para suponer la existencia de deidades creadoras o extraterrestres sembradores de vida.

    Desde el movimiento del DI nos limitamos a ser testigos(…)

    Eso no es verdad, no al menos para la gran mayoría de los simpatizantes del DI que al ser creyentes quedan involucrados en esta polémica. Si una persona dice que la evolución teista es inconsistente con las convicciones religiosas de quienes abogan por ella, en circunstancias en que sus propias convicciones religiosas son las mismas de aquellos a quienes critica, entonces está dando por hecho desde un principio que la evolución por causas naturales es imposible, sobre la base de sus propias convicciones religiosas. Es en ese sentido que los postulados del DI son indistinguibles de una racionalización que disfraza como conclusión aquello que en realidad es un presupuesto sostenido por fé.

    por último, es muy osado decir que el dualismo sea una doctrina científicamente desechada.

    No fui lo suficientemente específico. Me refiero concretamente a variantes como el dualismo de la substancia, que considera a la mente como una entidad que existe en forma independiente de su soporte físico incluso cuando este último deja de funcionar, lo que como concepto filosófico carece de fundamento empírico y es sostenido por los proponentes del DI en base a sus preconcepciones religiosas, a pesar de que es contrario a la inferencia a la mejor explicación que se deriva de una aplicación consecuente de los razonamientos abductivos en que se basa la inferencia de diseño.

    Ciertamente que no me refiero al dualismo al estilo de Popper o Eccles, que si entiendo bien se limitan a hacer notar que aquello que percibimos como realidad no puede ser descrito únicamente en términos físicos, pues también deben considerarse los ‘mundos’ de la mente y la cultura; y la interacción entre estos tres ámbitos. Pero que yo sepa nada de lo anterior involucra algún presupuesto metafísico ni contradice la idea de que la mente es una propiedad emergente del cerebro; y como tal deja de existir junto con este.

  9. Roberto,

    Por supuesto que John Eccles negaba rotundamente que se pudiese considerar la mente como una propiedad emergente del cerebro y jamás habría admitido la comparación del cerebro con un ordenador. Sobre Eccles escribíamos hace algún tiempo, precisamente como destacado oponente al “emergentismo” http://www.darwinodi.com/?p=999

    No existe ninguna posición científica que justifique que la materia, sometida a las leyes de la física, pueda hacer emerger la autoconciencia de un ser vivo.

    Por otra parte quiero insistir en que no se puede descalificar un discurso en virtud de las creencias religiosas de quien lo propone. Por ejemplo, sería un poco tonto restar valor a las aportaciones científicas o filosóficas de determinados personajes sobre la base de que mantuvieron convicciones religiosas. Por ejemplo, Copernico, Kepler, Newton, Descartes, Kant, Pasteur, Lemaître, etc. etc.

    En cuanto al rechazo de ciertos científicos a las creencias religiosas, el ejemplo que citas de Dawkins es paradigmático y reconocido por su afirmación expresa del ateísmo más acérrimo.

  10. Por supuesto que John Eccles negaba rotundamente que se pudiese considerar la mente como una propiedad emergente del cerebro

    Gracias por la corrección. De acuerdo, John Eccles no era un emergentista, al menos en lo que a la consciencia se refiere. Según tengo entendido, si bien estaba de acuerdo en que la vida y estructuras biológicas como el cerebro son el producto de la evolución por causas naturales, consideraba que la evolución no podía explicar completamente el origen de la consciencia y atribuía esta propiedad a la “creación divina” o a “la divina providencia”.

    No existe ninguna posición científica que justifique que la materia, sometida a las leyes de la física, pueda hacer emerger la autoconciencia de un ser vivo.

    Pues lo cierto es que no existe ninguna restricción teórica o evidencia científica que justifique que la vida no pudo surgir por causas naturales o que los seres vivos no pueden desarrollar consciencia de si mismos.

    Existen por el contrario abundantes evidencias de que el ser humano no es el único animal que manifiesta algún grado de consciencia de sí mismo. En diversas especies ha sido observada la capacidad de reconocerse a si mismos en un espejo, o mostrar compasión, solidaridad, altruismo (incluso hacia otras especies) y suficiente capacidad de abstracción como para desarrollar un lenguaje (o aprender lenguaje humano de señas), fabricar herramientas o hasta hacer rituales mortuorios, sin mencionar la sofisticada cultura y capacidades intelectuales que de acuerdo a las evidencias poseían otros homínidos distintos a nuestra especie. Además, las evidencias indican que el grado de consciencia de si mismo manifestado dentro de una especie en general esta condicionado por el grado de complejidad de su cerebro.

    De manera que, por una parte, no hay nada particular en la mente humana más allá de lo esperable para el particularmente complejo cerebro de nuestra especie. Y por otra parte, la inferencia como mejor explicación de que la mente desaparece junto con el cerebro que la sostiene no sólo se puede derivar por analogía con el funcionamiento de las computadoras; puedes igualmente comparar el cerebro humano con el cerebro de otra especie. Y me parece que desde la perspectiva de los razonamientos abductivos en que se basa el DI, no hay ninguna razón para inferir que la mente de un humano moderno tendrá un destino distinto al que tendría la mente de un Neanderthal cuando dejan de funcionar sus respectivos cerebros.

    Por ejemplo, sería un poco tonto restar valor a las aportaciones científicas o filosóficas de determinados personajes sobre la base de que mantuvieron convicciones religiosas.

    De acuerdo, las motivaciones o prejuicios cognitivos del autor de una hipótesis son irrelevantes a la hora de juzgar sus méritos científicos, con tal de que la hipótesis sea falsable. Pero no siempre puede decirse lo mismo de un argumento filosófico, especialmente cuando los presupuestos en que se basa sólo son autoevidentes para quien ya asumía por fé que las conclusiones del argumento son ciertas. Y el hecho de que casi invariablemente el DI sea convincente sólo para los creyentes (a diferencia de, por ejemplo, la evolución por causas naturales), sugiere que como argumento filosófico no es independiente de las creencias de quien lo propone.

    el ejemplo que citas de Dawkins es paradigmático y reconocido por su afirmación expresa del ateísmo más acérrimo.

    Como dicen en Wikipedia, [citation needed]. Podrías indicar una cita específica donde Richard Dawkins afirme que dios no existe? me parece que ni siquiera en “El espejismo de Dios” dice algo así; el capítulo dedicado a “la hipótesis de dios” se titula algo así como “Por qué es casi seguro que no hay dios”. Ser escéptico acerca de la existencia de dios no es lo mismo que creer dogmáticamente que dios no existe.

  11. Roberto,

    1. En realidad sí parece existir restricción teórica de que la vida puede surgir de forma espontánea a partir de la materia animada. Stephen Meyer ha escrito un libro al respecto titulado “Signature in the cell” deberías leerlo, es bastante convincente. También deberías leer los trabajos del profesor Abel sobre la preeminencia del formalismo sobre la fisicalidad.

    2, No solamente la conciencia racional del ser humano, también las facultades mentales de los animales inferiores y en especial sus maravillosos y exactos comportamientos instintivos desafían cualquier explicación naturalista. Te recuerdo que Darwin pasó por encima sobre el tema y confesó que su teoría no explicaba ni el origen de la vida ni el origen de las facultades mentales. 150 años después seguimos esperando una explicación darvinista.

    3. Insisto en dejar claro que el DI no propone la inmortalidad del alma. Sigues sin distinguir el discurso religioso del discurso racional.
    4. Por supuesto que hay muchos defensores del DI que no destacan por sus conviciones religiosas. Por ejemplo David Berlinski, de quien ofrecemos 2 artículos muy interesantes en nuestra página principal http://www.oiacdi.org . El más famoso es Antony Flew, de afamada trayectoria escéptica. Otro es Bradley Monton y su libro “Seeking God in Science: an atheist defends Intelligent Design”. Son ejemplos importantes de que el DI no exige prejuicios religiosos.
    5. En cuanto a Dawkins, poco hay que comentar. Ahora me acuerdo de su campaña en los autobuses de varias ciudades europeas propagando el ateísmo. Una anécdota; una vez alguien le preguntó a su mujer si Dawkins no tenía miedo de Dios (por su actitud antiteísta). Ella contestó: “No Señor, en realidad es Dios quien debería tener miedo de él”
    6. Que el naturalismo actua como un prejuicio es tan evidente que recordarás la cita de Lewontin al respecto:

    It is not that the methods and institutions of science somehow compel us to accept a material explanation of the phenomenal world, but, on the contrary, that we are forced by our a priori adherence to material causes to create an apparatus of investigation and a set of concepts that produce material explanations, no matter how counter-intuitive, no matter how mystifying to the uninitiated. Moreover, that materialism is absolute, for we cannot allow a Divine Foot in the door. [From: “Billions and Billions of Demons,” NYRB, January 9, 1997.]

  12. 1. Convincente para quienes ya estaban convencidos. Pero entre los miembros de la comunidad biológica con los elementos de juicio para juzgar su contenido (creyentes y no creyentes), este libro de Meyer ha sido casi unánimemente rechazado.

    2. Estás evitando responder. Etiquetar de “comportamientos instintivos” a los ejemplos que te dí suena más a alguien interpretando literalmente el Génesis que a un argumento etológico bien fundamentado. En base a que interpretación de las evidencias acerca de su cultura consideras que los Neanderthales carecían de una “conciencia racional”?

    La teoría de la evolución de Darwin tiene poca relación con la abiogénesis. Y es mentira que Darwin considerara que el origen de las facultades mentales no podía ser explicado en términos evolutivos:

    “These faculties are variable; and we have every reason to believe that the variations tend to be inherited. Therefore, if they were formerly of high importance to primeval man and to his ape-like progenitors, they would have been perfected or advanced through natural selection” (Darwin, “The Descent of Man”, 1871, 1896, p. 128).

    3. Yo estoy diciendo justamente lo contrario, que si se fuera consecuente con los postulados del diseño, la inferencia a la mejor explicación sería que la mente se apaga con el órgano que la sostiene.

    4. tres defensores no creyentes del DI no son “muchos defensores”.

    5. Te refieres a la campaña que dice “Probablemente dios no existe”? el anti-teismo que consiste en rechazar la religión en términos de su indefendibilidad en términos epistemológicos por una parte no equivale a afirmar dogmáticamente que lo sobrenatural no puede existir; y por otra parte no es una particularidad de “los darwinistas” sino que en general de cualquier persona que se considere a si mismo escéptico.

    6. Como opiné en otro artículo, echar en un mismo saco al naturalismo metodológico con el naturalismo filosófico es, por decir lo menos, desprolijo.

  13. Roberto, permíteme una cita de mi libro “Evolucionismo y Conocimiento racional”

    “El enigma de los instintos no le pasó desapercibido a Darwin ni mucho menos, pero lejos de aportar una explicación coherente sobre su naturaleza y su génesis se apresuró a declarar, en el capítulo a ellos dedicado en “El origen de las especies”, que desconocía su origen, como el de las facultades mentales de los seres vivos en general, tanto como desconocía el propio origen de la vida. Ello no le pareció sin embargo obstáculo suficiente para, en coherencia con su intuición evolutiva, propugnar la similitud esencial entre los animales inferiores y el ser humano. No existe entre ellos, nos dijo, una diferencia de clase sino de grado. Con este espíritu no dudó en asimilar muchas de las conductas animales a conductas no exentas de “un poco de juicio o razón”, de la misma manera que pretendió establecer una amplia analogía entre los instintos animales y las conductas humanas realizadas “por costumbre”. Ambas analogías son inadmisibles y suponen una interpretación tendenciosa e interesada, poco consistente con la realidad. Darwin aplicó al enigma de los instintos la misma lógica que al conjunto de su teoría evolutiva de tal manera que los instintos se consideran características susceptibles de consolidarse por sucesivas variaciones graduales aleatorias sometidas a un proceso de selección natural. Y todo ello desde el desconocimiento confeso de la naturaleza y origen de los mismos.”

  14. Roberto, más cosas
    1. El libro de Meyer ha sido “rechazado” por quienes se resisten a reconocer la evidencia por prejuicios filosóficos. El argumento esencial del libro es que la información prescriptiva que dirige los procesos de la vida no puede emerger de la materia animada. Nadie ha demostrado jamás que una cosa tal pueda suceder. Ningún evento natural conocido se ajusta a tal definición.
    2. Nunca he dicho que los Neanderthales carecieran de conciencia racional. De hecho nadie sabe con certeza nada al respecto y se especula cada vez más con que los Neanderthales se fusionaran con los nuevos ejemplares venidos quizás de África. La filogenia humana sigue siendo un rompecabezas insondable.
    3. Tampoco he metido nunca el naturalismo metodológico en el mismo caso que el filosófico sino todo lo contrario. Considero el naturalismo metodológico una postura inevitable en el quehacer científico siempre que no se caiga en el prejuicio del naturalismo filosófico.
    4. Claro que nadie puede pretender haber “demostrado” la inexistencia de Dios. Es evidente que sería un error lógico mayúsculo. Pero eso no obsta para que algunos vayan pregonando que una persona que tiene convicciones religiosas es una persona inadecuada para cualquier puesto de responsabilidad científica institucional y sobre todo académica, y que deberían ser depuestos de sus cargos. Si eso es sólo “escepticismo” yo soy el Obispo de Constantinopla.

  15. 1. Cual es el prejuicio filosófico de la casi totalidad de creyentes de la comunidad científica que rechazan al DI?

    Nadie ha demostrado jamás que una cosa tal pueda suceder. Ningún evento natural conocido se ajusta a tal definición.

    Nadie ha demostrado jamás lo contrario. Quieres discutir sobre quien recae la carga de la prueba? por otro lado, tu mismo argumento se puede aplicar a la vida después de la muerte.

    2. Sigues sin responder. De acuerdo, entonces por qué los proponentes del DI, por analogía con la mente racional de los Neanderthales, no infieren como mejor explicación que la mente de los humanos modernos se extingue junto con el organo que la genera?

    3. Para el registro, mi opinión sobre el naturalismo filosófico es que es una postura epistemológicamente indefendible.

    4. Para el registro, mi opinión es que la elegibilidad de una persona para un puesto de responsabilidad científica institucional o los meritos de su investigación científica son independientes de sus convicciones religiosas, mientras estas no interfieran con su labor científica.

  16. Roberto,
    ¿el cerebro genera la mente?
    Yo no lo veo tan claro.

    (Claro que ahora me dirás que la carga de la prueba de demostrar que no es así recae en mí)

    Un saludo

  17. Dice:(…) no infieren como mejor explicación que la mente de los humanos modernos se extingue junto con el organo que la genera?

    Debe decir: (…) no infieren como mejor explicación que la mente de los humanos modernos se extingue junto con el organo que la sostiene?

    Aunque no se para que me molesto; si evidentemente estás evadiendo el tema…

    La hipótesis de que la mente es una propiedad emergente del cerebro que es modificada por el input sensorial es falsable. Si fuera falsa:

    • Las lesiones en zonas específicas del cerebro no afectarían funciones específicas de la mente.

    • Las enfermedades degenerativas del cerebro no se traducirían en un deterioro de las funciones mentales

    • Las facultades mentales de los distintos seres vivos no se correlacionarían con la capacidad y complejidad del cerebro.

    • etcétera.

    Todas las potenciales falsaciones antes citadas y otras han sido hasta ahora descartadas por la evidencia favorable. La ciencia si ha asumido su carga de la prueba.

  18. Nueva argumentación falaz.
    Tus pruebas críticas se cumplen también válidos si decimos que la mente “se sostiene” en el cerebro. Pero eso no implica que emerja de él.

    Sobre porqué la mente no puede ser igualada con el cerebro te recomiento este artículo
    http://www.uncommondescent.com/intelligent-design/minds-brains-computers-and-skunk-butts/#more-20581
    También se explaya sobre las diferencias entre la mente humana y un ordenador, respondiendo a la última de las “genialidades” de Hawking

  19. Pero eso no implica que emerja de él.

    Tampoco implica lo contrario. Y es una explicación más parsimoniosa que la alternativa sobrenatural que tu propones. El que la información nueva generada por un computador desaparezca cuando el computador se estropea o apaga no implica que esta información no haya sido plantada en el computador por un angelito, pero esta explicación infalsable no se ajusta muy bien que digamos a la evidencia disponible.

    Sobre porqué la mente no puede ser igualada con el cerebro te recomiento este artículo

    El argumento de Feser usado en el artículo lo único que plantea es que no existe una correspondencia uno-a-uno entre los procesos físicos que ocurren en el cerebro y el pensamiento, y que el pensamiento tiene cualidades tales como el socorrido “significado inherente” que no tienen correspondencia en el funcionamiento del cerebro. Esto quizás podrá servir como argumento en contra de alguna forma de materialismo o monismo ultra-reduccionista, pero no dice absolutamente nada que contradiga la noción de que la mente es una propiedad emergente del cerebro, ni dice nada que contradiga la posibilidad de que la naturaleza de los procesos mentales sea puramente abstracta.

    El hecho de que el software ejecutándose en un computador sea de naturaleza tal que no pueda ser reducida a flujo de electrones no permite implicar que las funciones del software tienen una existencia real más allá de lo abstracto, ni que seguirá ejecutándose una vez que se apague o estropee el hardware que lo soporta.

    También se explaya sobre las diferencias entre la mente humana y un ordenador

    Se explaya en todas las diferencias que no son relevantes para el fondo de la discusión. Pero no importa, hagamos la comparación con el cerebro de un Neanderthal, para el cual no aplica ninguna de las 11 diferencias planteadas. Vuelvo a preguntar: Desde el punto de vista de los razonamientos abductivos en que se basa el DI, por qué no se infiere como mejor explicación que el destino de la mente de un humano moderno sería el mismo de la mente de un Neanderthal una vez que deja de funcionar el cerebro que lo sostiene?

  20. Roberto,
    creo que es la enésima vez que lo digo pero no importa, ahí va:
    el discurso del DI no postula que la mente humana sobrevive a la muerte física.
    Si alguien alberga creencias religiosas que incluyen dicha convicción, tales creencias no pertenecen al discurso del DI. Son totalmente independientes de él; pertenecen al ámbito de la religión. NO nacen del conocimiento científico de la realidad. De la misma manera, las conviciones racionales en torno a una causalidad inteligente SI nacen del conocimiento racional y son totalmente independientes de las creencias religiosas.

  21. el discurso del DI no postula que la mente humana sobrevive a la muerte física.

    Y yo no he dicho lo contrario. Lo que estoy diciendo es que una aplicación consecuente del discurso del DI no sólo no afirma la vida después de la muerte, sino que la niega.

  22. Volvemos al principio:
    para poder negar la posibilidad de la vida después de la muerte tendríamos que asumir que la mente (el alma, si se quiere) no es una realidad en sí misma sino una “propiedad emergente” de la materia. Tendríamos que rechazar científicamente cualquier forma de dualismo. Pero tal cosa no es consistente, sino todo lo contrario.

  23. para poder negar la posibilidad de la vida después de la muerte tendríamos que asumir que la mente (el alma, si se quiere) no es una realidad en sí misma sino una “propiedad emergente” de la materia.

    …lo cual parece ser asumido sin problemas por los adherentes del DI para todos los animales (incluso aquellos con una mente racional, como los Neanderthales) con excepción de los humanos modernos. He ahí la inconsecuencia.

    Además, la inconsecuencia es bidireccional. Si de acuerdo a los razonamientos abductivos del DI la mente racional humana no puede ser explicada como una propiedad emergente de la materia, para ser consecuente tendrías que admitir que, para todos los animales además del humano moderno que exhiben una mente racional (por ejemplo los Neanderthales), la inferencia a la mejor explicación es que estos también poseen un alma, que esta es una realidad en si misma y que sobrevive más allá de la muerte del cerebro que la sostiene.

  24. Felipe: Te agradezco por el enlace a la página de “uncommon descent” comentarios atrás y te animo a que sigas haciéndolo. Además me esfuerza en mejorar mi inglés.

    El que haya “doctores” igualando la mente humana con el trasero de las marmotas es la demostración de que el DI va bien. Ha provocado que esos “sabios” pongan todas sus cartas sobre la mesa. Así quedan refutados por su propia mano, por “redución al absurdo”. Que sigan así y habrá mas creacionistas, eso sí con fundamentos más accesibles, más al alcance del pueblo llano que los de la erudita y soporífera filosofía teísta tradicional.

  25. Como dijo Newton expreso antes de morir con estas palabras. 3. “Dios es el creador de las maravillas y la ciencia es el saber como Dios creo sus maravillas”.

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