Darwinismo: ¿Ciencia o Filosofía? De Hodge (1870) a Francisco Ayala (2007) (2)

Por Felipe Aizpún

En su artículo mencionado Ayala nos ofrece unas manifestaciones que considero enormemente reveladoras. Para empezar, el título del trabajo es altamente significativo: “Darwin´s Greatest Discovery: design without designer”, un artículo publicado en la PNAS con fecha 15 de Mayo de 2007 y en el que Ayala pretende otorgar a la obra de Darwin un valor filosófico más que científico. Ayala intenta así desviar la atención de la falta de consistencia científica del darwinismo al presentarlo, no como una propuesta estrictamente científica, sino como una aportación de tipo filosófica, lo que pretendidamente, resiste mejor las críticas rivales basadas en la inconsistencia de las verificaciones empíricas de la propuesta.

Ayala se manifiesta explícitamente en este sentido en el trabajo y añade algo que no puede sino hacernos desembocar de nuevo en el desconcierto y la estupefacción: que para Darwin, de hecho, encontrar evidencia científica que soportara su tesis era una preocupación secundaria. Y añade el siguiente comentario:

”El origen de las especies” es, más que ninguna otra cosa, un constante esfuerzo para resolver el problema de explicar el diseño de los organismos, su complejidad, diversidad y maravillosa organización como resultado de procesos naturales. Darwin saca a colación la evidencia de la evolución porque la evolución es una consecuencia necesaria de su teoría de diseño.”

Las palabras de Ayala merecen una reflexión profunda no sólo por lo que explícitamente dicen sino más importante aún por lo que significan, en el contexto del debate, en los tiempos actuales. Si las releemos detenidamente parece evidente que el mensaje de Ayala es que el valor de la obra de Darwin consiste en ofrecernos una solución al problema de la apariencia de diseño que nos permita reivindicar que no existe necesidad de una intervención sobrenatural para explicar nuestro mundo y la vida que lo habita; y ese valor, parece no depender de la consistencia científica de la propuesta, la cuál, viene a ser como una confirmación adicional, como un valor añadido a la propuesta pero no esencial a la misma. En definitiva la propuesta es grandiosa en sí misma, aunque no sea verdad, o debe ser tenida por cierta porque nos ofrece una respuesta que se sostiene por sí misma sin que las críticas científicas a la misma deban escucharse ya que la grandeza metafísica del mensaje desafía todo mezquino intento de cuestionar su verosimilitud.

Darwin nos propone una “teoría de diseño”, la idea de un diseño que no precisa de un diseñador y el evolucionismo se hace necesario para sustentar su teoría. El camino inferencial que debe ser respetado en el discurso racional ha sido así traicionado, los términos se han invertido. Las inferencias filosóficas deben nacer a partir del conocimiento científico más avanzado. En este caso, lo que ocurre es justamente lo contrario: se asume un prejuicio filosófico de forma arbitraria y se construye una hipótesis científica capaz de hacerlo verosímil.

Estas palabras de Ayala son un auténtico misil en la línea de flotación del paradigma darwinista y probablemente son el resultado de un sentimiento de acorralamiento que provoca una auténtica huida hacia adelante. Ayala no parece haber sopesado todo el significado que encierran sus afirmaciones. Por una parte significan inequívocamente que la propuesta de Darwin surge de un prejuicio naturalista, que la idea de la evolución es una consecuencia obligada de asumir tal prejuicio, que la evolución darwinista no surge como una teoría científica a partir de la observación de la Naturaleza y que incluso la existencia o no de datos empíricos que la corroboren es “un problema secundario”.

De hecho resulta llamativo que Ayala dedique una parte de su artículo a recordar las observaciones en la Naturaleza que en su opinión sustentan y muestran los mecanismos de la selección natural y las mutaciones por azar (la esencia del discurso científico darwinista) para justificar el hecho evolutivo gradualista. Los ejemplos clásicos son tres: la resistencia de los organismos vivos a los antibióticos, la resistencia de los insectos a los pesticidas y el cambio de color en la piel de los roedores en el desierto. Como se ha puesto de manifiesto a menudo, estos tres ejemplos no revelan ningún evento evolutivo sino únicamente un ejemplo se supervivencia ante una amenaza crítica. Las especies permanecen íntegramente en el seno de su cuadro morfológico tras la mutación experimentada. Y ello sin entrar a analizar la probabilidad de que la mutación experimentada pueda ser interpretada mucho más como una mutación dirigida que como un hecho fortuito.

En definitiva, todos los argumentos esgrimidos habitualmente como razones para cuestionar el valor epistemológico del paradigma evolucionista y del darwinismo en concreto son, en estas palabras de Ayala, confirmados expresamente (y de forma ingenua) por uno de los mayores defensores del modelo imperante. Lo que en palabras de Hodge podía ser tomado (ilegítimamente) como una acusación interesada se convierte en las propias palabras de Ayala en una auténtica confesión de parte.

2 Respuestas para Darwinismo: ¿Ciencia o Filosofía? De Hodge (1870) a Francisco Ayala (2007) (2)

  1. Felipe, esta es tu traducción:

    ”El origen de las especies” es, más que ninguna otra cosa, un constante esfuerzo para resolver el problema de explicar el diseño de los organismos, su complejidad, diversidad y maravillosa organización como resultado de procesos naturales. Darwin saca a colación la evidencia de la evolución porque la evolución es una consecuencia necesaria de su teoría de diseño.”

    y esto es lo que dice el artículo original:

    Darwin’s Origin of Species is, first and foremost, a sustained effort to solve the problem of how to account scientifically for the design of organisms. Darwin seeks to explain the design of organisms, their complexity, diversity, and marvelous contrivances, as the result of natural processes. Darwin brings about the evidence for evolution because evolution is a necessary consequence of his theory of design.

    Lo que plantea Ayala es que el mérito de Darwin está en haber propuesto un proceso para explicar el hecho observado de la diversidad y cambio de los seres vivos a través del tiempo que, al no requerir del supuesto no testable de la intervención de un diseñador en el proceso y basarse únicamente en causas naturales, puede ser evaluado en base a sus méritos como hipótesis científica. Esto último es lo que omitiste en tu traducción de la cita y lo que hace toda la diferencia y vuelve completamente irrelevante si acaso Darwin obtuvo su idea de una interpretación antojadiza del Necronomicon o si su motivación era la aniquilación del cristianismo para preparar la llegada de Cthulhu.

    Insisto, los méritos científicos de una hipótesis no dependen de quien la propuso, por qué la propuso o promoviendo qué agenda la propuso. Las propuestas del movimiento DI son consideradas pseudociencia dentro de la comunidad científica no por que hayan nacido al amparo de grupos creacionistas, simplemente por que no satisfacen los mínimos criterios exigidos a una hipótesis científica, tales como la falsabilidad.

  2. Amigo Roberto,

    En efecto, la cita literal que nos ofreces es exacta. Mi traducción omite algunas palabras pero no altera el sentido de la frase, tal como se desprende de otra frase que precede al pasaje comentado:

    “The seemingly purposeful aspects of living beings could now be explained, like the phenomena of the inanimate world, by the methods of science, as the result of natural laws manifested in natural processes.”

    En ella Ayala equipara la perspectiva científica con la explicación por procesos naturales.

    Pero lo importante no es eso. No es correcto desviar la atención sobre una frase no trascendente ya que lo esencial del relato de Ayala y de mi comentario es precisamente la frase que cierra el párrafo:

    “Darwin brings about the evidence for evolution because evolution
    is a necessary consequence of his theory of design.”

    Mi argumento, tal como Ayala ratifica de manera explícita, es que la teoría darwinista de la evolución por selección natural ES UNA CONSECUENCIA OBLIGADA DE SU TEORÍA DEL DISEÑO.

    Es decir, Darwin ha asumido una teoría en torno al diseño de las cosas que tiene por contenido establecer que el diseño tan evidente en la Naturaleza DEBE DE SER un espejismo y que NECESARIAMENTE debe de haber alguna explicación natural para justificar dicha apariencia. La hipótesis científica nace como consecuencia de un prejuicio filosófico.

    Por supuesto el demérito del darwinismo no se justifica sólo por el origen filosófico de la hipótesis aunque sí se explica en parte por ser deudora de una conclusión preconcebida y no nacer de la observación de la Naturaleza. El demérito se explica por la ausencia total de base empírica que sustente su pretendido carácter científico. La hipótesis adquiere efectivamente naturaleza científica por pretender dar una justificación natural de las cosas que vemos. El problema es que la explicación que se pretende no concuerda con los datos que la ciencia nos aporta. Naturaleza científica de la teoría, sí. Valor científico, desgraciadamente ninguno.

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