Confusión entre los científicos “católicos”

Por Jay Richards (1)
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Cuando el Papa Benedicto rechazó en su homilía de Pascua (2) que fuésemos un insignificante producto de un proceso evolutivo fortuito, estábamos abocados a nuevas y confusas historias en torno al Catolicismo y la evolución. Faye Flam, del Philadelphia Inquirer se ha estrenado con un artículo titulado “Catolicismo y evolución: ¿son contradictorios?”

El artículo está abarrotado de suposiciones infundadas y del uso resbaladizo de términos ambiguos como “ciencia” y “evolución”. Por ejemplo cita al Papa Benedicto diciendo:

“No es el caso que en el Universo en expansión, en último término, en una esquinita del cosmos, evolucionaran por azar ciertas especies de seres vivos capaces de razonar y de tratar de encontrar racionalidad en la creación, o de traer racionalidad a la misma.”

Flam describe esto como “darle un golpecito a la ciencia”. Sin embargo el Papa está muy claramente rechazando una cierta propuesta materialista, en concreto, la idea de que los seres humanos somos una mera “carambola” evolucionada sin plan ni propósito alguno. Flam está confundiendo ciencia con materialismo científico. Uno puede afirmar lo primero pero rechazar lo segundo. El Papa, por ser Católico, hace exactamente eso.

Su respuesta al Papa también sugiere que ella no está en el terreno de su especialidad. “Muchos biólogos querrían disentir: la evolución no es completamente fortuita, dicen, pero tampoco está dirigida a producir seres humanos”.

Claro que el Papa Benedicto no dijo que la evolución fuese completamente fortuita, utilizó la palabra “azar” como se utiliza generalmente en este debate para significar “sin propósito” y “no intencional”.

El resto de la historia sigue a la pregunta “¿están el Catolicismo y la evolución en conflicto?” Desgraciadamente, como he señalado en mi libro “God and Evolution” cuestiones como esta resultan completamente oscuras si no se define el término “evolución”. Flam no nos ofrece ninguna definición esclarecedora. En cambio, nos proporciona sentencias confusas de sospechosos habituales como Ken Miller o Stephen Barr.

Por su parte, Miller, un biólogo, no tiene reparos en decirnos qué haría Dios. “En el Catolicismo, nos dice, Dios no gestionaría todos los detalles así. De seguro que no puede ordenar las cosas sin violar sus propias leyes”.

Desconozco ningún principio de la teología Católica que exija que Dios no se inmiscuya en los detalles. Sí que ello es un principio deísta. Martin Nowak, quien probablemente dijo algunas cosas interesantes que sin embargo no le meten de lleno en esta historia, es citado únicamente para decir que no es un deísta.

Luego tenemos a Stephen Barr ofreciéndonos su particular definición de “azar”. Es posible creer simultáneamente en un mundo conformado por azar y otro que sigue un plan divino. “Dios está al mando y hay gran cantidad de accidentes”, nos dice Barr, otro católico. Todo forma parte de un plan… Dios podría haber sabido donde se movería cada molécula”.

Vaya, esto lo aclara todo. El problema con las declaraciones de Barr es que una de las características de un evento que ocurre por azar es que no está siguiendo el plan de nadie, sea divino o de otra índole. Más aún, Barr nos dice que podría incluso darse un conocimiento exhaustivo y previo de cada evento en la historia del cosmos. Si es así, entonces cada cosa que ocurre sería parte de la providencia intencional de Dios.

Puesto que Barr acostumbra a decir este tipo de cosas con frecuencia, se ve que cuando habla de “azar” de esta forma, se refiere a eventos que no se corresponden con eventos anteriores de forma determinista. Son por tanto diferentes de los eventos determinados por las leyes físicas que pueden ser predichos con anticipación en el tiempo. Nadie niega la existencia de tales eventos. Y si hay un Dios, no hay razón para que tales eventos sean guiados por Él. Es más, un evento puede aparecer como fortuito considerado aisladamente pero no ser en realidad fortuito en absoluto.

El problema es que Barr no está utilizando estos términos tal como, casi de forma universal, se utilizan cuando los científicos hablan de evolución biológica. Él está así cometiendo lo que podríamos llamar la “falacia de la definición particular”. Cuando, por ejemplo, Richard Dawkins, Charles Darwin y Jerry Coyne hablan de azar en evolución no quieren decir únicamente no-relacionado. No quieren decir “parece fortuito pero en realidad está bajo control divino”. Quieren decir, carente de finalidad o propósito, pura y simplemente.

Guste o no, este es el significado ortodoxo darwinista de las palabras. Esto pone a los científicos Católicos en problemas ya que pocos quieren desafiar tan poderosa ortodoxia intelectual. Por eso, en vez de claridad, muchos científicos Católicos escogen una estrategia de acomodamiento y de inmunidad para evitar problemas.

Como consecuencia, dejan al ateo Jerry Coyne que diga la verdad:

Los Católicos “no pueden aceptar la evolución como nosotros los científicos la aceptamos, como un proceso no guiado y materialista sin objetivo ni dirección”, dijo el biólogo de la Universidad de Chicago Jerry Coyne, quien escribe sobre ciencia y religión en su blog “Why Evolution is true”.

Por supuesto, por “nosotros los científicos” entiende los buenos científicos ateos que están de acuerdo con él. En todo caso, Coyne está resumiendo acertadamente el significado ortodoxo de la evolución biológica, y así ofreciendo una conclusión obvia para todo el que quiera pensar con claridad: la teología Católica no es compatible con una historia cósmica y biológica entendida como “un proceso no guiado, materialista, sin meta ni dirección”.

Gracias a Dios, al menos el Papa Benedicto XVI tiene el coraje suficiente para decir lo que es obvio.

(1) Jay Richards es un filósofo norteamericano adscrito al Discovery Institute Centre for Science and Culture. Entre otros es autor del libro “The Privileged Planet” junto con el astrónomo Guillermo González.

(2) “Si el hombre fuese únicamente un producto fortuito de la evolución en un lugar marginal del Universo, entonces esta vida no tendría sentido o sería solo un azar de la Naturaleza. Pero no, la razón está ahí, desde el origen: una razón, creativa, divina.

Papa Benedicto XVI, Homilía de Pascua. Roma, Abril 2011.

4 Respuestas para Confusión entre los científicos “católicos”

  1. Pero tendría el papa que tener coraje, no sólo de colar una frasecita en un sermón, sino de atacar con excomuniones (o algo contundente como separar a los que enseñan, o enseñaban teología de la liberación)a todo científico católico que no se posicione decididamente contra la evolución (a modo que la entienden los darwinistas/ateos).
    Lo que ya hizo contra el fundador de los legionarios de Cristo, que tanta recaudación le reporta a su iglesia, o contra la pederastría. Yo no le pediría más ni menos.

  2. creatoblepas
    Es evidente que lo que propones es una medida de orden interno encaminada a reivindicar una cierta coherencia doctrinal. El problema es que los darwinistas teístas pretenden ser capaces de desvincular la propuesta darwinista científica de sus obligadas conclusiones metafísicas. Pero para ello es necesario introducir en el discurso convicciones religiosas, lo cuál lógicamente desvirtúa e invalida el discurso racional y de ahí la inconsistencia de su postura.

  3. Para el gran Felipe:
    Cuando los darwo-ateos dicen que la teoría sintética debe permanecer hasta que se halle otra teoría materialista me parece que por un lado están en lo cierto. Mutatis mutandi, yo un ignorante, pero con mayor autoridad un científico religioso (católico, musulmán o lo que sea) debería pregonar a los 4 vientos que mientras las atracciones y repulsiones de átomos no expliquen cómo diantre un arn-m se traduce en uno de los 17 o más códigos para formar proteínas (nada de llave-cerradura) o cómo se pliega la proteína casi instantáneamente de una forma precisa entre las casi infinitas, y hechos más tremendos como la epi-genética, mientras no me expliquen eso -decía- NO DEBEMOS ABANDONAR LAS CAUSAS FORMALES ARISTOTÉLICAS. Hubo sí, un tiempo, en que la ciencia pretendía explicarlo todo al modo newtoniano con una ecuacioncita, pero ya se sabe que falló, simplemente a nivel de física-matemática. Y la causa de la gravedad, o sea, la causa física o metafísica por la que (medio) se cumplen las predicciones sigue brillando por su ausencia. Análogamente la causa de la electricidad, magnetismo etc. Y llegan con total desfachatez al extremo de explicar la mente humana como asociaciones de ideas brotadas de impulsos electro-químicos…..(La academia pontificia de las ciencias fichó hace poco a un neurólogo brasileño que sostiene tamaña desmesura, será para ayudar a S.Hawkins, el experto en mate-mágicas cosmológicas. ¿Hará falta que nombren a Dawkins a esa academia para que la gente proteste?)
    Lo único que les queda a los ateos es la FE de que en un futuro las causas formales y finales se expliquen por medio de mecanismos brotados al azar (el azar no es ninguna explicación pero los darwinistas se abrazan a ese clavo ardiente) de un vacío cuantico o cualquier fantasía de la ideología atea. MIENTRAS TANTO LA GENTE RACIONAL podemos seguir abrazando lo que se está dando en llamar Diseño Inteligente.
    Gracias Felipe por ponernos al tanto

  4. Creatoblepas
    El problema del “mecanicismo filosófico” que comentas y el olvido de la necesidad de explicar los seres biológicos desde una perspectiva de causalidad formal y final es un problema crítico en el actual debate. A él le hemos dedicado muchos comentarios y le seguiremos dedicando más en próximos artículos. Difícilmente podría estar más de acuerdo con lo que nos has aportado.

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