¿Conmemoraremos el centenario de la muerte de Wallace?

Por Felipe Aizpún

Dentro de tres años se cumplirá un siglo del fallecimiento de Alfred Russel Wallace, el otro “padre” de la Teoría de la Evolución por Selección Natural. Como es sabido, Darwin y Wallace coincidieron en una misma intuición y propusieron al mismo tiempo una teoría científica similar siendo recibidos en los ámbitos intelectuales de su tiempo como responsables de la autoría compartida de una misma propuesta; sus trabajos fueron leídos simultáneamente ante la Sociedad Linneana de Londres el 1 de Julio de 1858.

Sin embargo, la proyección de uno y otro, el peso histórico y el protagonismo posterior en el devenir de la ciencia y la cultura han sido enormemente dispares. La razón es de sobra conocida. Darwin, nos ofreció, junto a su teoría científica de la evolución de las formas vivas un valor añadido: la convicción de que “todo”, desde la emergencia fortuita de la vida hasta la aparición de los caracteres más específicamente humanos como nuestra condición racional, podía ser explicado en el seno de la evolución por acumulación gradual de novedades aparecidas por azar. La selección natural, se convertiría así, en su opinión, en el factor suficiente de justificación de la aparición en el tiempo de todos los procesos y de todas las manifestaciones de la vida.

Wallace, por el contrario, si bien entendía como Darwin que la observación de la Naturaleza permitía alentar la sospecha de que las formas vivas estaban sujetas a una dinámica evolutiva, se negó siempre a aceptar que la aparición de la vida, así como la aparición de la mente y la conciencia, fuesen episodios capaces de poder ser explicados por el mero devenir de la materia sujeta a las leyes y reglas conocidas que gobiernan nuestra Universo. Wallace defendió a lo largo de toda su vida una percepción espiritualista de la realidad, que no puede en absoluto ser asimilada a convicciones de naturaleza religiosa, pero que invocaba permanentemente explicaciones que trascendían la visión materialista alentada por las extrapolaciones, perfectamente arbitrarias y carentes de soporte científico, de su coetáneo Darwin. Wallace expuso siempre una explicación que bien puede ser designada como “creacionismo racionalista”, es decir, una propuesta de la necesidad de reivindicar algún tipo de causalidad no reducible al ámbito de lo estrictamente natural entendido éste como el territorio del comportamiento determinístico de la materia sujeta al imperio de las leyes físico-químicas que conocemos.

Como ejemplo del pensamiento de Wallace transcribiré a continuación un extracto de la entrevista que en 1910 concediera a Harold Begbie con ocasión de la presentación de su famoso libro “The World of Life”. No tiene desperdicio.

“… Bueno, es la simple y llana, y anticuada explicación de que hubo, en algún momento de la historia de la Tierra, después del proceso de enfriamiento, un acto definitivo de creación. Algo vino desde el exterior. El poder fue ejercido desde fuera. En una palabra, la vida le fue dada a la Tierra. Todos los errores de aquellos que han distorsionado la tesis de la evolución en algo llamado, inapropiadamente, Darwinismo, han surgido de la suposición de que la vida es consecuencia de la organización. Eso es impensable. La vida, como ha admitido Huxley es la causa y no la consecuencia de la organización.

Admitida la vida, la hipótesis de la evolución es suficiente e incontestable. Postular la organización como antecedente y presentarla como causa y origen de la vida y uno se pierde en un laberinto de locura. Un honesto y sólido escrutinio de las fuerzas naturales arroja esta verdad evidente, que en un momento de la historia de la Tierra hubo un acto de creación, una dádiva a la Tierra de algo que antes no tenía; y desde esta dádiva, el don de la vida, ha surgido la infinita y maravillosa población de las formas vivas.

Después, como usted sabe, yo sostengo que hubo un segundo acto de creación, un don al ser humano, cuando este hubo surgido de sus antecesores simios, de un espíritu o alma. Nada en la evolución puede explicar el alma humana. La diferencia entre el hombre y el resto de los animales es inabordable. Las matemáticas son suficientes para probar en el hombre la posesión de una facultad inexistente en otras criaturas. Después está la música y la facultad para el arte. No, el alma fue una creación aparte.”

Este dualismo espiritualista de Wallace supone una quiebra radical del discurso asumido de manera innegociable por el neo-darwinismo imperante. Pero este dualismo rotundo, significa también que la propuesta neo-darwinista no procede de la observación empírica sino que supone una extrapolación arbitraria sin base científica real. Es, en definitiva, una asunción gratuita, un prejuicio. Darwin, en palabras de Dawkins, nos ofreció un hallazgo fantástico que permitiría al hombre moderno abrazar un ateísmo “intelectualmente realizado”. El problema es que ese materialismo ateo que se sustenta en la propuesta darwinista carece de una base científica (y por lo tanto racional) suficiente.

Wallace nos advirtió de que el naturalismo radical que transformaba la honesta y legítima propuesta evolucionista en un dogma materialista no era un salto legítimo desde el conocimiento proporcionado por la evidencia empírica al ámbito de la inferencia racional. La evolución no puede explicar, al menos, ni la emergencia de la vida ni las facultades racionales del ser humano. Hoy sabemos además que la evolución darwinista tampoco puede explicar la aparición de las formas vivas en su fascinante complejidad y perfección. Pero en todo caso, la actitud valiente y sincera de Wallace, padre y coautor de la Teoría de la Evolución por Selección Natural, merece bien ser recordada por la comunidad internacional en el próximo centenario de su fallecimiento.

¿Lo será? Vayan apostando.

15 Respuestas para ¿Conmemoraremos el centenario de la muerte de Wallace?

  1. ¡Je!

    No van a decir ni pío. Es más, si pudieran hacer desaparecer cualquier memoria de Wallace lo harían. Y lo mismo de Herbert Spencer o de Patrick Matthews, no sea que vayan a hacer sombra al profeta del ateísmo Darwin.

  2. Sin duda alguna Gambino.

    Son muchos, los que han aportado en el legado del pensamiento evolutivo como proceso de desarrollo. Pero parece que pueden más los deseos de un sector de la población, de abrazar el azar, que la honestidad intelectual de dar honor a quién honor merece.

    Un saludo

  3. La cita que aparece en este artículo es de cuando Wallace se acercaba a los 90 años y ya había sucumbido a su obsesión con el esoterismo. Pero no siempre penso así, tal como lo demuestra este extracto de una carta escrita a su cuñado en 1861 (perdón por no tomarme la molestia de traducirla):

    “In my early youth I heard, as ninety-nine-hundredths of the world do, only the evidence on one side, and became impressed with a veneration for religion which has left some traces even to this day. I have since heard and read much on both sides, and pondered much upon the matter in all its bearings…I have since wandered among men of many races and many religions. I have studied man, and nature in all its aspects, and I have sought after truth. In my solitude I have pondered much on the incomprehensible subjects of space, eternity, life and death. I think I have fairly heard and fairly weighed the evidence on both sides, and I remain an utter disbeliever in almost all that you consider the most sacred truths. I will pass over as utterly contemptible the oft-repeated accusation that sceptics shut out evidence because they will not be governed by the morality of Christianity. You I know will not believe that in my case, and I know its falsehood as a general rule…To the mass of mankind religion of some kind is a necessity. But whether there be a God and whatever be His nature; whether we have an immortal soul or not, or whatever may be our state after death, I can have no fear of having to suffer for the study of nature and the search for truth, or believe that those will be better off in a future state who have lived in the belief of doctrines inculcated from childhood, and which are to them rather a matter of blind faith than intelligent conviction.”

  4. La cuestión que señala Roberto Aguirre, más parece una cortina de humo, para no ver las acertadas conclusiones de Wallace.

    Las convicciones personales con respecto a este personaje, no le quita ningún merito. Al-Ghazali, quién fuera musulman, traería ideas sorprendentes y razonamientos filosóficos de gran calidad. E igual, sus convicciones personales no quitan mérito a sus aportes. Son niveles distintos. Hay que aprender a distinguir.

    Saludos cordiales.

  5. Roberto
    la cita que traes aquí solamente prueba la irreligiosidad y descreencia de Wallace. Pero eso no se niega en mi artículo. de hecho especifico que las convicciones racionales de Wallace sobre el espiritualismo no son de naturaleza religiosa.
    Parece imprescindible recordar que en este blog nos movemos en el seno del discurso racional y no del religioso.
    Las creencias de Wallace no cambian en el tiempo lo que ocurre es que NO SON de naturaleza religiosa. pensar que la selección natural no puede explicar la mente y la conciencia NO ES un discurso religioso.
    El dualismo como método o sistema filosófico NO ES religión.
    Las inferencias de diseño en la Naturaleza y la invocacion de un diseñador inteligente NO ES una propuesta religiosa.
    Solamente tú has introducido la confusión con un comentario desafortunado.

  6. Felipe:

    Ya me he referido detalladamente en otras discusiones de este blog acerca de por que considero que el argumento de diseño, en los términos en que lo expresa el movimiento DI, conducen a que un diseñador no puede surgir por causas naturales y en consecuencia el argumento conduce o a una regresión infinita de diseñadores o al teismo. Mientras no vea una refutación a esto, sumado al indiscutible sesgo creacionista existente entre los promotores de este movimiento y el hecho de que no hace predicciones falsables, seguiré afirmando que el DI es religión disfrazada de ciencia.

    Ah, también es mentira que los siniestros Iluminati del Darwinismo quieran enterrar la memoria de Wallace. El mismo Dawkins se ha referido a este con elogios en documentales para televisión y por escrito (nombro a Dawkins por que al parecer para ustedes es uno de los cabecillas de esta conspiracion)

  7. Es un poco tedioso, ver como Roberto sigue cometiendo la falacia ignoratio elenchi, y la falacia de blanco móvil al saltar de un tema a otro en la inferencia del diseño.

    Estás completamente refutado, desde el momento en que utilizas una argumentación falaz. Por lo tanto, el DI sigue siendo ciencia, por más falacias que utilices para tratar de desacreditarle.

    Con respecto a lo de Wallace, es un hecho que el consentido es Darwin, y no le dan honor a quien honor merece también. Utilizas la palabra conspiración para hacer parecer que fueramos un grupo conspiranoico, pero lo que se está trayendo verdaderamente sobre la mesa, es que se sigue haciendo poca justicia con respecto a Wallace, Lamarck etc. Así de simple.

    Roberto, me parece que siempre tratas de empantanar el panorama.

    Saludos.

  8. Roberto

    La diferencia entre un discurso religioso y una inferencia filosófica es tan clara que no parece lógico tener que explicarla entre un público medianamente culto. Cualquiera entiende que la propuesta aristotélica de una primera causa no se estudia en clase de religión sino en clase de filosofía.
    Una propuesta religiosa es aquella que se apoya en la autoridad del Mensaje Revelado. Una inferencia filosófica es aquella que nace del conocimiento científico de la realidad.
    La idea religiosa de un Dios personal y la idea de un alma sobrenatural y una vida más allá de la muerte son conceptos que pertenecen al ámbito del discurso religioso. La idea de que la complejidad irreducible de los organismos vivos exige una causalidad inteligente, es una intuición filosófica que se desprende del conocimiento científico y de la capacidad de este para detectar la existencia de diseño en los seres vivos. Convicciones racionales al respecto no implican creer en el Dios de las religiones ni en un alma sobrenatural o en la vida eterna. De hecho Atristóteles no creía. Antony Flew tampoco y eso no le impidió abrazar al final de sus días el Diseño Inteligente.

  9. Felipe:

    No veo que tiene de “desafortunado” el que yo mencione las motivaciones ideológicas detrás de la promoción del DI , cuando buena parte de los artículos de este blog (incluyendo éste acerca de Alfred Wallace), están en la línea de que quienes apoyan “el darwinismo” y no toleran la disensión lo hacen debido a sus prejuicios materialistas/ateos.

    Estás de acuerdo en que el argumento de que ‘un diseñador exhibe demasiada complejidad especificada para haber surgido por causas naturales’ conduce lógicamente a una regresión infinita de diseñadores o a un “diseñador inteligente no diseñado”, el que para todos los efectos es indistinguible de [inserte la deidad monoteista de su preferencia]?

    Si estás de acuerdo con lo anterior (o indicame dónde está el error), acaso no significa esto que los argumentos a favor del DI son argumentos acerca de la existencia de dios?

    Una propuesta religiosa es aquella que se apoya en la autoridad del Mensaje Revelado. Una inferencia filosófica es aquella que nace del conocimiento científico de la realidad.

    De acuerdo a tu propia definición, los postulados del movimiento DI no califican como inferencia filosófica, debido a que no se basan en evidencia científica sino en argumentos demostrablemente falsos, tales como la idea de que ‘algo parece diseñado si y solo si fue diseñado’, o argumentos probabilísticos que nada tienen que ver con la selección natural. Lo cierto es que casi invariablemente el movimiento DI, en la misma línea que su ancestro la “ciencia de la creación”, es una racionalización de propuestas religiosas previamente aceptadas por sus adherentes.

    Por otra parte, es interesante esto que dices acerca del “mensaje revelado”. Qué pasaría si un texto sagrado como la biblia es evaluado en base a los criterios usados por los proponentes del DI? si este mensaje no tiene nada que no pudiera ser ideado por mentes humanas, o si contiene errores fácticos concordantes con el conocimiento de la epoca en que fue escrita (como el orden de aparición de los distintos grupos de seres vivos), o incluso si contiene elementos muy similares a los encontrados en relatos mitológicos de origen humano (por ejemplo, la recurrente historia del hijo de un dios y una madre humana que se cría en la tierra resolviendo entuertos para luego morir, resucitar y ascender a la morada de los dioses), no sería la inferencia a la mejor explicación asumir que los contenidos de este texto sagrado son el producto de la mente humana?

  10. Roberto,

    1. “Si estás de acuerdo con lo anterior (o indicame dónde está el error), acaso no significa esto que los argumentos a favor del DI son argumentos acerca de la existencia de dios?”

    Esta frase tuya introduce en el discurso una idea inexplicada de Dios. Personalmente me gusta escribirlo con mayúscula en el seno del discurso religioso y con minúscula, dios, cuando halamos en el ámbito de la inferencia filosófica. Un Dios que surge de la adhesión a una tradición sustentada sobre la revelación y los textos sagrados es un concepto religioso. El concepto filosófico de dios no se presenta como una verdad inexpugnable sino como una inferencia a la mejor explicación y se distingue del concepto religioso en que no podemos racionalmente asumir cuáles son sus intenciones con respecto a nosotros y la eventualidad de una vida futura tras la muerte ni cosas así. Por eso los reiterados argumentos morales sobre Dios (la existencia del mal) como supuestos inconvenientes para la teoría del DI carecen por completo de valor ya que el DI nada puede prescribir en torno al carácter moral del diseñador.

    2. “De acuerdo a tu propia definición, los postulados del movimiento DI no califican como inferencia filosófica, debido a que no se basan en evidencia científica sino en argumentos demostrablemente falsos, tales como la idea de que ‘algo parece diseñado si y solo si fue diseñado’, o argumentos probabilísticos que nada tienen que ver con la selección natural.”

    Los argumentos del DI sí se basan y además, sólo se basan en evidencias científicas como la complejidad irreducible de muchos organismos, el registro fósil, la dificultad de encontrar organismos intermedios en un eventual proceso evolutivo, el carácter formal y prescriptivo de la información genética etc etc.
    El argumento de que “algo parece diseñado si y solo si fue diseñado’ no lo había visto nunca y no lo comparto. El DI solamente propone que la inferencia de diseño se nos presenta como la explicación más razonable a la vista de nuestro conocimiento científico de la realidad.

    3. La ciencia creacionista no tiene nada que ver con el diseño inteligente. La ciencia creacionista pretende extraer consecuencias científicas del discurso religioso lo cuál no tiene sentido. Otra cosa es que algunos autores aprovechen los conocimientos científicos para mostrar su coherencia con el mensaje revelado. Pero ni siquiera este es el caso del discurso del DI que no interfiere en las creencias religiosas de sus proponentes. Insisto en los casos de autores como Berlinski o Flew que han adoptado el discurso del DI sin abrazar convicciones religiosas.

  11. Felipe:

    Yo estoy de acuerdo en que existe una distinción a nivel de sus fundamenteos entre el deismo como concepto filosófico secular y el teísmo como concepto religioso; y que si bien sostengo que el argumento de diseño en los términos expresados en el movimiento DI es un argumento a favor del deismo, no habría una inferencia lógica que permita vincularlo con alguna forma particular de teismo.

    Sin embargo, lo anterior no quita que el movimiento DI es para todos los efectos prácticos virtualmente indistinguible del creacionismo, en lo que respecta a la aceptación sin evidencias científicas de la existencia de un creador, el rechazo ideológico a la teoría de la evolución, la afiliación religiosa de la inmensa mayoría de sus adherentes y la agenda valórica impulsada por sus proponentes e instituciones asociadas, entre otras características en común.

    Ninguno de los ejemplos de evidencia científica que tu ofreces son aceptados por el consenso de la comunidad científica: la complejidad irreducible no es mutuamente excluyente con la selección natural. El registro fósil, a pesar de ser intrínsecamente discontinuo, es consistente con la idea de que el cambio evolutivo se produce a través de modificaciones graduales a partir de organismos precedentes. Respecto al carácter prescriptivo de la información genética, al tópico de la “complejidad de secuencia funcional” y en general el trabajo de David Abel, incluso si sus objeciones fueran válidas, guardan más relación con la abiogénesis, un tema muy interesante pero totalmente distinto (incluso si se llegara a demostrar que el ancestro común de todos los seres vivos fue diseñado, esto no refuta la selección natural). Y del mismo modo, los argumentos probabilísticos acerca de la imposibilidad de originar complejidad producto del azar no tienen nada que ver con la selección natural, la que a estas alturas ya debiera estar claro que no es un proceso aleatorio.

    El argumento de que “algo parece diseñado si y solo si fue diseñado’ no lo había visto nunca y no lo comparto.

    Cómo? si fuiste tú quien dijo que “las cosas que presentan apariencia de diseño, fuera de lo estrictamente natural, proceden de la ideación de una mente inteligente (el ser humano).. Acaso quisiste decir que el argumento sólo es absoluto en lo que respecta a los seres humanos? eso tampoco es cierto, tal como expliqué cuando discutí tu premisa aquí. Te respondí a ti y a Mario en la misma entrada, tal vez por eso no viste mi respuesta.

  12. Me encanta que los ateos imiten a los creyentes, que algunos hayan cambiado de chip y admitan ahora que eso de propagar las propias ideas no es síntoma de fanatismo y que transmitir las propias convicciones no representa un ataque a la libertad de nadie y menos a la democracia.

  13. Roberto en tu comentario has dicho:

    “Sin embargo, lo anterior no quita que el movimiento DI es para todos los efectos prácticos virtualmente indistinguible del creacionismo, en lo que respecta a la aceptación sin evidencias científicas de la existencia de un creador,”

    Eres inasequible al desaliento.

    ¿Qué parte de

    “El DI postula la existencia de diseño en los organismos vivos como la inferencia a la mejor explicación”
    no has entendido?

  14. ¿Qué parte de “El DI postula la existencia de diseño en los organismos vivos como la inferencia a la mejor explicación” no has entendido?

    La parte en la que esta inferencia se fundamenta en premisas falsas, como que si algo parece diseñado por seres humanos entonces fue diseñado por seres humanos, o que la teoría de la evolución no es consistente con la evidencia.

  15. Juan Carlos:

    El diseño inteligente no es una cuestión de “ateos contra creyentes”. La prueba es el apoyo casi nulo que tiene el movimiento DI entre los creyentes. Que además el DI sea una forma de creacionismo, es otra cosa.

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