Unicelulares y pluricelulares: el gran salto

Por Felipe Aizpún

En la revista Science se publicaba el pasado 9 de Julio un artículo firmado por Elizabeth Pennisi titulado “Volvox genome shows it doesn´t take much to be multicellular”. La autora recoge informaciones relativas a un trabajo desarrollado por David Kirk de la Washington University de Saint Louis. En él se comparan los genomas del organismo pluricelular “Volvox Carteri” compuesto por unas 2.000 células, y el alga unicelular “Chlamydomonas reinhardtii” lo que arroja sorprendentemente escasas diferencias entre ambos. Se concluye así que el paso de organismos unicelulares a organismos pluricelulares podría no ser un evento biológico tan difícil de explicar como se viene creyendo hasta la fecha ya que “incluso transiciones evolutivas mayores pueden ser alcanzadas vía cambios genéticos relativamente sencillos”.

Los organismos Volvox siempre se han considerado una fuente interesante de estudio para la transición hacia organismos de mayor complejidad ya que pertenecen a un grupo que incluye tanto organismos unicelulares como especies pluricelulares de diferentes grados de complejidad. Del estudio realizado se verifica que los 138 millones de bases de Volvox representan sólo un 17% más de material genético que el de Chlamydomonas y que muy pocos genes nuevos codificadores de proteínas distintas se han encontrado. Las principales diferencias parecen provenir de repeticiones de secuencias genéticas, alimentándose por otra parte la sospecha de que algunos genes pudieran haber visto modificada su función. Este artículo merece algunos comentarios.

Es evidente que la emergencia de los organismos pluricelulares es, sin lugar a dudas, uno de los principales misterios del origen de la vida; en mi opinión el de mayor envergadura después del misterio de la emergencia de la vida en un mundo inanimado, y por supuesto, muy por delante del problema de la explicación de la emergencia de los organismos eucariotas. Se trata de un asunto nunca suficientemente explicado y muy frecuentemente evitado dada la imposibilidad de justificar semejante acontecimiento como el producto de meras variaciones fortuitas en el proceso de replicación de organismos antecesores, según reza el dogma neo-darwinista.

El problema principal estriba en que la aproximación al hecho novedoso desde posiciones eminentemente reduccionistas no tiene posibilidad alguna de aportar soluciones definitivas al enigma. Comprender la diferencia entre un organismo unicelular y otro pluricelular es un asunto de naturaleza principalmente filosófica. Por mucho que observemos al microscopio no encontraremos las explicaciones que buscamos ya que primero debemos entender lo que estamos observando. Entender la vida es algo muy distinto de observar la vida. Un organismo unicelular es solamente un episodio de actividad biológica, una individualización espacio-temporal de un proceso. Una bacteria surge por división de otra bacteria antecesora, crece y se divide a su vez, no existe un organismo del que se pueda predicar su identidad. Un organismo pluricelular en cambio, nace de la formación de un cigoto, encierra en sí mismo el potencial de desarrollo embrionario para acceder a su conformación adulta y al despliegue de todas las especializaciones celulares y funciones que les son inherentes; tiene mecanismos funcionales previstos para asegurar su descendencia , pero su descendencia no es un “trozo” de sí mismo como en el caso de la bacteria sino que supone la génesis de un individuo independiente que no exige su propia desaparición. Él en cambio, al igual que sus descendientes más adelante, encierra en su información genética el germen de una muerte programada, su perfecta desaparición como individuo.

La diferencia entre uno y otro es conceptual, nos encontramos ante realidades incomparablemente distantes, ante un salto ontológico que es preciso interpretar. Pero la esencia de esta diferencia no se mide por la diferencia en las secuencias moleculares del genoma. El genoma lo constituye la información prescriptiva en él contenida y esta información, estas instrucciones que dirigen el proceso fascinante de desarrollo embrionario de todo organismo pluricelular no es una realidad material sino formal; no es materia ni energía, sino información, significado. La esencia de la causalidad que justifica la emergencia de un organismo pluricelular no se encuentra en el laboratorio, no se puede describir de manera estrictamente científica; no se ve, ni se toca. Se conoce y se interpreta a la luz de la razón. El diseño, la forma, la causa formal de la que nos hablaba el profesor Fantini en un comentario reciente, constituyen objetivos de nuestro entendimiento, desafíos para nuestra razón, no para nuestros instrumentos de medir o de pesar. El Diseño Inteligente, es una inferencia que nace allí donde la ciencia ha terminado su trabajo, una vez que lo accidental ha sido descrito y lo esencial debe ser intuido.

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Una Respuesta para Unicelulares y pluricelulares: el gran salto

  1. no entiendo nada lo que es pruriselulares pero me dejaron como tarea y me lo tengo que aprender pero almenos me sacare una buena nota

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