Stephen Hawking y el diseño en el Universo

Por Felipe Aizpún

Si Hawking buscaba un nuevo éxito editorial hay que reconocer que ha encontrado la fórmula perfecta: anunciar la prueba de la inexistencia de Dios, ni más ni menos. Claro que lo primero que hace falta es discernir lo que realmente dice su nuevo libro y dejar de lado algunas interpretaciones poco rigurosas y algunos editoriales o titulares sensacionalistas.

Lo que está claro es que la obsesión de los pensadores materialistas es desbancar o contrarrestar la consistente apariencia de diseño que presenta el cosmos en general y los seres vivos en particular. Richard Dawkins decía que la biología es la ciencia que se ocupa de cosas que parecen estar diseñadas para demostrar que en realidad no lo están. Francisco Ayala publicaba en 2007 un trabajo que recogía el espíritu de sus investigaciones y comunicaciones de los últimos años con un título revelador, “Design without Designer”. Ahora, Hawking nos ofrece el último capítulo de la obsesión favorita de los autores materialistas, un libro titulado “The Great Design” cuyo objetivo es ofrecer una justificación de la falsa apariencia de diseño en el cosmos, de la misma forma que, supuestamente, Darwin nos ofreció en su día una justificación de la falsa apariencia de diseño en la Naturaleza.

Es difícil presentar este trabajo de Hawking, como algunos han hecho, como un cambio de opinión del autor que en su libro de hace veinte años “Breve historia del tiempo” dejara la puerta abierta a la posibilidad de la acción creadora de Dios. Aquí Hawking parece presentar una elaboración más sofisticada de los conocimientos científicos actuales, pero siempre dentro de la línea de pensamiento que le ha caracterizado y que no es otra que la búsqueda de justificaciones naturalistas y materialistas del Universo, y en especial del evento crucial y singular que lo inaugura, el Big-bang.

Por supuesto el problema de la contingencia del Universo no es sólo un problema físico sino esencialmente filosófico. En el orden físico, la pretensión de que el Universo no necesita una explicación causal extraña al mismo resulta poco convincente. En un momento de su libro, según cuentan algunas reseñas que lo preceden, Hawking justifica que nuestro Universo es efecto necesario (en términos de determinación física) de la ley de la Gravedad actuando sobre alguna forma de vacío cuántico, y que dicha Ley de la Gravedad haría superflua la idea de un diseñador-creador. Pero este planteamiento supone la existencia previa al Big-bang tanto de las propias leyes físicas que le son inherentes como de alguna forma de continuum espacio-temporal en cuyo seno se produce el evento singularísimo de la explosión cósmica que originó nuestro mundo. En realidad Hawking presupone la existencia indeterminada en el origen de alguna forma de materialidad de la que nuestro Universo sería sólo una forma concreta de manifestación local. Sabemos que la Gravedad es una fuerza propia de nuestro Universo, pero en realidad no sabemos porqué, ni cuál es su origen o su causa, ni siquiera cuál es su naturaleza ontológica. Presumir que la Gravedad es una Ley física que precede la existencia real de nuestro cosmos tal como lo conocemos es una hipótesis que traspasa los límites del conocimiento científico actual.

El problema es que una cosa tal no puede, simplemente, ser supuesta ya que la pretensión de que la idea de Dios es una idea superflua sólo se sigue de la previa demostración del carácter intemporal, eterno y autosustentante de esa realidad material que es nuestro cosmos. Pero tal demostración no se produce, se trata sin duda de un caso evidente de “petición de principio”, una falacia lógica que da por hecho aquello que se pretende demostrar. Dicho de otra forma vestimos un santo para desvestir otro; reportamos el problema de la contingencia del Universo al problema de la contingencia de las condiciones de materia-energía y las leyes de la física que antecedieron y provocaron el Big-bang.

El argumento del diseño en el Universo surge de la increíble coincidencia de valores finísimamente ajustados que hacen posible la existencia del cosmos tal como lo conocemos, de nuestro Planeta y de la vida en él. En realidad ninguna ley física puede garantizar de manera necesaria la producción de los valores milimétricamente ajustados que se hacen imprescindibles para el resultado final que nos alberga. Pero la propuesta de Hawking es tremendamente ambiciosa y pretenciosa. Anuncia sin rubor la respuesta definitiva a preguntas trascendentales que la Humanidad se ha cuestionado desde antiguo, ¿porqué hay algo en vez de nada?, ¿necesita el mundo para ser explicado un diseñador o creador? Hawking pretende, nada más y nada menos, que ya hemos llegado al umbral del descubrimiento de la gran teoría del todo sugerida por Einstein, que como principio unificado explicativo en términos físicos de la realidad, nos justifica todo lo existente como el fruto de una determinación ineludible y no como el producto de una decisión arbitraria emanada de un agente inteligente. Algo, que para una mayoría de científicos especialistas resulta una pretensión en el estado actual de la cuestión, cuando menos sorprendente, toda vez que parece existir un consenso pacífico en los últimos años sobre el alejamiento progresivo de la posibilidad de alcanzar una explicación unificada en términos físicos de la realidad.

Pero por otra parte, en el texto oficial de presentación del libro, Hawking se apoya en la teoría de los multiversos, una de las grandes hipótesis especulativas que nacen como respuestas ad hoc para justificar la inmensa improbabilidad de coincidencia de valores y constantes que hacen posible la vida inteligente tal como la conocemos. Recurre igualmente a la teoría M, una extensión a once dimensiones de la controvertida y nada definitiva, ni consensuada, teoría de cuerdas que ocupa una parcela importante en el desarrollo actual de la física teórica.

Hawking se permite el lujo de traspasar el umbral del racionalismo y del realismo convencionales que son los que aseguran la posibilidad del debate y del conocimiento y nos propone nada menos que, de acuerdo con la teoría cuántica, el cosmos no tiene una existencia única o una única historia, sino que cada posible historia del Universo existe simultáneamente. Se permite así cuestionar el concepto convencional de “realidad” y además, afirmar explícitamente que el nuestro no es sino uno de los múltiples universos que emergieron espontáneamente desde la nada (spontaneously out of nothing), cada uno con diferentes leyes físicas que lo rigen.

Claro que los planteamientos de Hawking resultan, a priori, problemáticos si no contradictorios. O bien la Gravedad anterior al Big-bang determina necesariamente el ajuste fino de nuestro cosmos o bien la existencia de un número infinito de Universos con constantes y leyes físicas diferentes (out of nothing) elimina el factor de irracionalidad del infinitesimal valor probabilístico de nuestra existencia al margen de una agencia inteligente como Primera Causa.

Si bien será preciso esperar a la publicación inminente del libro y a la opinión de los expertos al respecto, todo parece indicar que Hawking ha extralimitado fuera del necesario rigor y prudencia científica, algunas conclusiones, o ha extrapolado indebidamente algunas intuiciones al estatus epistemológico de conclusiones. En especial ha podido extrapolar propuestas científicas no sólidamente establecidas a conclusiones metafísicas que exceden por completo el ámbito de lo verificable empíricamente. Claro que eso vende. Y mucho.

6 Respuestas para Stephen Hawking y el diseño en el Universo

  1. No deja de causar extrañeza lo dicho por Hawking. La teoría de cuerdas,cuya primera formulación se debe a Jöel Scherk y John Schwuarz en 1974, podrá ser matemáticamente todo lo “elegante” que se quiera, pero para aspirar a ser la gran teoría unificadora, la “teoría del todo”,su apoyo empírico es prácticamente nada. Incluso científicos de la misma talla que Hawking, como Roger Penrose, declaran abiertamente que dicha teoría más bien ha retardado el avance en la Física fundamental. Muchos sugieren de plano enfocarse mejor en plantear e indagar por nuevos caminos. Cualquier parecido con el caso del darwinismo es mera coincidencia.

  2. Os paso un comentario que me ha llegado sobre la teoría-M y su valor para descartar la necesidad de una primera causa:

    “In reading Hawking’s own description of what he discusses in his book, he mentioned M-theory as a significant component. A key result of M-theory is the possible generation of universes when the M-branes come near enough to each other or collide. If this is part of his explanation as to why we do not need God to explain the origin of the universe, then there is a problem that the M-theory developer, Neil Turok, mentioned a year or so ago. I attended a lecture given by Turok at the University of Guelph, where he expounded on his M-theory and how these multi-dimensional M-branes could produce universes as they vibrated and collided. For the final component of his lecture, he laid out three problems with his theory. I do not recall what the other two problems were, but the first one he mentioned was, ‘how would this all get started?’ He had absolutely no thoughts on how the M-brane physical system came into existence.

    So if Hawking is appealing to M-theory to try to explain why we do not need God to account for the origin of the universe, he has essentially accomplished nothing. He still must answer Neil Turok’s problem of the origin of the M-brane system.”

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