Pigliucci y la maquinaria molecular (1)

Por Felipe Aizpún

Massimo Pigliucci es el responsable principal de la celebración de la famosa reunión de Altenberg (The Altenberg 16) y de la edición del libro (“The Extended Synthesis”) que recoge las conclusiones de sus participantes, dirigidas fundamentalmente a cuestionar la consistencia del modelo tradicional de la Teoría Sintética neo-darwinista. El caso es que Pigliucci anda preocupado. Pigliucci es, por encima de todo, un hombre de profundas convicciones naturalistas como corresponde a un científico de altura. Sin embargo, los nuevos descubrimientos en biología están poniendo de manifiesto, cada vez más, que el funcionamiento de los mecanismos de la vida es, no sólo complejísimo, sino además, de naturaleza difícilmente reducible a mecanismos físico-químicos y explicable en términos de las leyes o regularidades naturales tal como tradicionalmente se han venido entendiendo. Es por eso que la biología ha tenido que ir asumiendo, para describir la realidad, la utilización de términos de origen o de resonancias antropomórficas, tales como “código”, “maquinaria molecular”, “información”, “transcripción” etc. Así por ejemplo, el prestigioso experto norteamericano en biología molecular Bruce Alberts ha popularizado la comparación de la célula con una factoría en miniatura, con líneas de montaje, vehículos de transporte, mensajeros etc.

Lo malo es que este tipo de descripciones parecen alentar de forma cada vez más recurrente la sospecha de diseño en la Naturaleza y la necesidad de una explicación inteligente en el origen de la vida. Es por eso que Pigliucci ha realizado una llamada a la sensatez para intentar proteger el sacrosanto templo de la ciencia materialista de las amenazas crecientes a las que se ve sometido. Para alertar a la comunidad científica internacional de este peligro ha publicado un artículo (en autoría compartida con Marten Boudry) titulado “Porqué las Metáforas sobre Información y Maquinaria son Malas para la Ciencia y la Educación Científica” (Why Machine-Information Metaphors are Bad for Science and Science Education).

En dicho artículo se despacha con la siguiente propuesta:

“… si queremos mantener al Diseño Inteligente fuera de las aulas no solamente tenemos que excluir la teoría del currículo de la biología sino que también tenemos que estar atentos a no utilizar metáforas científicas que impulsan una concepción equivocada y afín a la idea de diseño en los seres vivos. Consideramos que las metáforas del tipo “maquinaria-información” en biología no solamente confunden a los estudiantes y el público en general sino que terminan dirigiendo incluso la reflexión de los científicos involucrados, y por lo tanto las cuestiones que deciden estudiar y cómo las abordan”

Impresionante documento. Traduzco:

“La vida es básicamente información. La vida es esencialmente maquinaria molecular en funcionamiento. Pero si lo contamos la gente se va a dar cuenta de que resulta inevitable la inferencia de diseño. La inferencia de diseño no nos gusta. Luego no contemos lo que vemos y cambiemos el nombre a las cosas para despistar.”

El problema es que la vida es lo que es. Lo problemático no son los nombres que usamos para describir las cosas que pasan, sino las cosas que pasan en sí mismas. Lo que se trata de dilucidar es si las inferencias de diseño que suscita el estudio de la vida son razonables o no. Lo que hay que hacer no es ocultar o tergiversar la información que la investigación científica nos proporciona. Lo que procede es analizarla con luz y taquígrafos, desvelar y hacer públicos los misterios de la vida y dar el cauce legítimo a las inferencias filosóficas que de forma natural emerjan como consecuencia del avance en el conocimiento científico.

Por ejemplo, veamos cómo describe la vida y sus mecanismos un autor italiano, Marcello Barbieri, uno de los primeros especialistas mundiales en bio-semiótica, una perspectiva apasionante sobre la que volveremos a menudo en el futuro. Dice Barbieri en su artículo “Life is semiosis. The biosemiotic view of Nature”

“…Éste es, sin embargo, el punto que la biología molecular ha demostrado ser falso. Los genes y las proteínas no son producidos por procesos espontáneos en los organismos vivos. Son producidos por máquinas moleculares que físicamente unen sus componentes en el orden determinado por patrones externos. Son ensamblados por robots moleculares sobre la base de instrucciones exteriores y esto les hace tan diferentes de las moléculas normales como los objetos artificiales lo son de los objetos naturales. De hecho, si convenimos que los objetos son naturales cuando su estructura está determinada internamente y artificiales cuando está determinada desde fuera, entonces podemos afirmar con certeza que los genes y las proteínas son moléculas artificiales, es decir, que son artefactos producidos por máquinas moleculares. Esto a su vez implica que todos los seres biológicos son artefactos y que la vida en sí es toda ella producción de artefactos.”

Barbieri es también un autor de profundas convicciones naturalistas que a menudo casan mal con el sentido de sus exploraciones en la semiótica de la vida. Pero Barbieri se ve en la necesidad de contar las cosas tal como las ve. La descripción del proceso de la vida como un proceso “maquinístico” dirigido por la información contenida en los nucleótidos del ADN, que actúan como “signos” y que encierran un significado biológico arbitrario (es decir, no determinado por leyes físico-químicas), no es en absoluto para Barbieri una metáfora o una analogía, sino una estricta realidad.

A Pigliucci esto no le va a gustar ni lo más mínimo.

Una Respuesta para Pigliucci y la maquinaria molecular (1)

  1. Cuando yo leo cosas de estas “…La inferencia de diseño no nos gusta. Luego no contemos lo que vemos y cambiemos el nombre a las cosas para despistar….” me reafirmo en mi convicción de que desde Darwin la integridad científica anda bajo mínimos.
    Gracias Felipe por hacernos partícipes de lo que se cuece en esta pseudociencia anti-ID

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