Pero entonces, ¿Es el Neodarwinismo un paradigma científico? I

Por Felipe Aizpún

Eva Jablonka y Marion J. Lamb firman el artículo “Transgenerational Epigenetic Inheritance” contenido en el libro ya comentado “Evolution-the extended synthesis”. Al comienzo del mismo las autoras realizan un resumen de las propuestas que definen, en el seno de la Síntesis Moderna o neo-darwinismo, una teoría de la herencia, para darnos cuenta a renglón seguido de cómo todas las ideas inicialmente concebidas en el paradigma se han visto superadas o sencillamente rebatidas por el avance en el conocimiento científico.

Los elementos inicialmente conformadores de la síntesis eran los siguientes:

1. Los genes son unidades discretas de ADN ubicados en cromosomas y las
variaciones heredables son el resultado de modificaciones en la
secuencia de bases de dicho ADN.

2.Dichas variaciones ocurren por azar, son accidentales.

3.El proceso de evolución es gradual, no hay discontinuidad entre micro y macro-evolución.

4.La unidad evolutiva es el gen, es decir, la evolución es el efecto de la acumulativa adición de efectos adaptativos derivada de la variación en la estructura de los diferentes genes.

5.Así, las novedades morfológicas son el efecto directo de dicha acumulación, a lo largo del tiempo, de variaciones beneficiosas.

6.La selección actúa sobre los individuos aislados en virtud de su concreta capacidad para la supervivencia y la reproducción; no actúa sobre especies en su conjunto.

7.La evolución ocurre mediante modificaciones en el proceso vertical de descendencia de un antecesor común, los episodios de transferencia genética horizontal (TGH) no tienen peso en el proceso.

Las autoras declaran que todos y cada uno de estos puntos son, en la actualidad, cuestionados por la ciencia. No me detendré en detalle en su exposición pero sí resaltaré que, aparentemente, la naturaleza de las variaciones desborda ampliamente el modelo inicial incluyendo repeticiones, transposiciones, indudables episodios de TGH de origen bacteriano y viral, activaciones y desactivaciones heredables de la expresión génica, etc. Como consecuencia parece razonable pensar que la macroevolución (es decir, en realidad el proceso evolutivo stricto sensu) podría haber tenido un carácter saltacional mediante profundos cambios en el fenotipo, originados quizás por situaciones de acusado estrés, inductoras de mecanismos de mutaciones “sistémicas” capaces de “remodelar” el genoma en su conjunto.

Para muchos autores (Grassé, Behe, Sandín, por citar algunos nombres) esta discrepancia profunda entre lo que se pensaba y lo que se conoce sólo puede ser interpretada como una anomalía insalvable que exige la formulación de un paradigma nuevo. Para la mayoría de los proponentes de la “Extended Synthesis” por el contrario, cualquier discrepancia por profunda que sea con el modelo tradicional debe ser reconducida a una formulación más flexible del mismo sin que nada de ello cuestione su valor originario. No existen a la hora actual discrepancias importantes entre unos y otros sobre los datos que la evidencia empírica nos proporciona. Por lo tanto, la desavenencia sobre si dichos datos encajan o no en el modelo explicativo de la vida y de la evolución que hemos conocido durante décadas sólo puede radicar en la diferente comprensión del modelo en cuestión por parte de unos y otros. La diferencia es evidente y sustancial; para algunos, el modelo explicativo debe de entenderse como un modelo estrictamente científico, en el sentido que Kuhn confiriera al término paradigma en su imprescindible “Teoría de las revoluciones científicas”. Para los partidarios del neo-darwinismo, este hace ya mucho tiempo que dejó de ser un paradigma científico para elevarse, desbordando el sentido primigenio del concepto, a la categoría de paradigma metafísico en cuyo seno cabe cualquier alternativa de mecanismos biológicos de cambio, por contradictorios que pudieran parecer.

El abandono del sentido científico del paradigma es ya un hecho innegable y eso explica muchas cosas. Para sustentar mi afirmación me remitiré a dos ejemplos relevantes de autores conspicuos representantes del neo-darwinismo imperante: por un lado el biólogo español Francisco Ayala; por otro, el impulsor de la llamada “Extended Synthesis” Massimo Pigliucci.

De entre los trabajos últimos de Ayala quiero resaltar uno especialmente revelador. Para empezar, el título del trabajo es altamente significativo: “Darwin´s Greatest Discovery: design without designer”, un artículo publicado en la prestigiosa revista PNAS con fecha 15 de Mayo de 2007 y en el que Ayala pretende otorgar a la obra de Darwin un valor filosófico más que científico. Ayala intenta así desviar la atención de la falta de consistencia científica del darwinismo al presentarlo, no como una propuesta estrictamente científica, sino como una aportación de tipo filosófica, lo que pretendidamente resiste mejor las críticas rivales basadas en la inconsistencia de las verificaciones empíricas de la propuesta. Ayala se manifiesta explícitamente en este sentido en el trabajo y dice algo que no puede sino hacernos desembocar de nuevo en el desconcierto y la estupefacción: que para Darwin, de hecho, encontrar evidencia científica que soportara su tesis era una preocupación secundaria. Y añade el siguiente comentario: “”El origen de las especies” es, más que ninguna otra cosa, un constante esfuerzo para resolver el problema de explicar el diseño de los organismos, su complejidad, diversidad y maravillosa organización como resultado de procesos naturales. Darwin saca a colación la evidencia de la evolución porque la evolución es una consecuencia necesaria de su teoría de diseño”.

Las palabras de Ayala merecen una reflexión profunda no sólo por lo que explícitamente dicen sino más importante aún por lo que significan, en el contexto del debate, en los tiempos actuales. El mensaje de Ayala es que el valor de la obra de Darwin consiste en ofrecernos una solución al problema de la apariencia de diseño que nos permita reivindicar que no existe necesidad de una intervención sobrenatural para explicar nuestro mundo y la vida que lo habita; y ese valor, parece no depender de la consistencia científica de la propuesta, la cuál, viene a ser como una confirmación adicional, como un valor añadido a la propuesta pero no esencial a la misma. En definitiva la propuesta es grandiosa en sí misma, aunque no sea verdad, o debe ser tenida por cierta porque nos ofrece una respuesta que se sostiene por sí misma sin que las críticas científicas a la misma deban escucharse ya que la grandeza metafísica del mensaje desafía todo mezquino intento de cuestionar su verosimilitud.

Veamos otro ejemplo: en su artículo de 2009 “An Extended Synthesis for Evolutionary Biology” Pigliucci manifiesta que no existe cambio alguno de paradigma en el sentido otorgado al término por Kuhn, y que el único cambio de paradigma importante que ha existido en el mundo de la biología es el que se produjo con la obra de Darwin al rechazarse el modelo imperante basado en el concepto de un diseño inteligente en la Naturaleza popularizado por Paley. Así por lo tanto, también Pigliucci piensa que lo que caracteriza al modelo reinante, el neo-darwinismo, es en definitiva lo que Ayala califica de “diseño sin diseñador”; la existencia de diseño es innegable en los seres vivos, pero no de un diseño fruto de un proceso intencional sino un diseño fortuito consecuencia de la emergencia por azar de fascinantes y complejísimas formas vivas. Así pues, si asumimos que lo esencial del modelo es la explicación causal en términos metafísicos (el azar, y la ausencia de finalidad) se hace comprensible la capacidad del paradigma para digerir cualquier anomalía que se presente en el campo de las evidencias empíricas con relación al discurso estrictamente científico inicial. Cualquier hallazgo científico, por discrepante que sea con el modelo preconizado, bastará con ser interpretado en términos filosóficos como un hecho casual para poder ser incorporado al modelo dominante sin necesidad de conceder un cambio de paradigma.

No parece una propuesta de recibo. En mi opinión es una impostura que debe ser denunciada y sobre ello me extenderé en el próximo comentario.

21 Respuestas para Pero entonces, ¿Es el Neodarwinismo un paradigma científico? I

  1. En suma:

    I) Si la investigación científica no cumple con los postulados filosóficos, tanto peor para la investigación científica.

    II) El paradigma de cómo investigar en biología (y he de suponer que por extensión en física, química, matemáticas y por ende, en toda la ciencia que valga la pena tratar) debe ser lo que diga un filósofo y no la ciencia misma.

    III) Si la ciencia avanza en medio de contradicciones por no tener religión, verdades reveladas o la parafernalia del diseño inteligente, mientras según tú la filosofía es inmaculadamente no contradictoria, la ciencia entonces está mal, el paradigma (que tú lo entiendes vaya el Señor a saber de qué manera) no sirve y hay que tirar, para decirlo metafóricamente, al niño con todo y el agua sucia.

    Lo único no contradictorio que recuerdo ahora son unos postulados de San Agustín y el más rancio estalinismo de manual. Vaya compañía que quieres para la ciencia.

    Espero ansioso la continuación de tus grandes comentarios.

  2. La existencia de dimensiones finalistas en la naturaleza nos lleva al problema de su explicación. Aunque la ciencia experimental no llegue por sí misma más que a aspectos materiales de la realidad, da pie a una reflexión filosófica que puede descubrir aspectos más profundos .No se trata sólo de temas marginales a la ciencia: cada vez que se intenta delimitar su sentido como conocimiento de la realidad, son inevitables las reflexiones filosóficas.

  3. Las reflexiones filosóficas son basura barata cuando no dan cuenta de lo que verdaderamente pasa, y sus sustentantes pretenden que la ciencia debe seguir lo que las reflexiones dicen, no haciendo más que el ridículo, tal y como se evidencia en esta página.

  4. Tanto la Ciencia como la Filosofía parten de la experiencia de nuestro inmediato y precientífico “estar en el mundo”.

    Por su parte, la Ciencia trata de establecer qué es , cómo es o cómo opera lo dado en esa experiencia. De ahí se derivan unos modelos, que son temáticamente reducidos y metodológicamente abstractos, que nos permiten realizar a su vez unos pronósticos. Pero esos modelos no constituyen por sí la naturaleza.

    La Filosofía se pregunta entonces porqué es y porqué es así esa experiencia. Esto es, se pregunta por lo que subyace en la experiencia misma. La Filosofía más bien piensa que la experiencia se muestra condicionada; que apunta a unas condiciones que hacen posible la experiencia, pero que a su vez no son cosas experimentales.

    La Filosofía no se realiza en una reducción temática; incluso en las distintas parcelas lo que le importa es el conjunto del campo y las condiciones de su posibilidad. La Filosofía tampoco presupone un método con el que llegar a su objeto; su método es más bien la vida de su mismo contenido, la vida del objeto, que no queda expuesto a la intervención de un método externo al mismo, sino que también prescribe el método a la Filosofía.

    Ciencia y Filosofía son perspectivas autónomas, pero se encuentran relacionadas.

    Adoptan diferentes puntos de vista, pero la Ciencia se apoya en unos supuestos filosóficos que constituyen sus premisas necesarias, y la Filosofía debe contar con los conocimientos científicos, para garantizar que nuestra interpretación acerca de las condiciones de posibilidad e implicaciones de la experiencia ordinaria es correcta.

  5. Gatoblepas,

    si lees detenidamente el artículo, no se propugna que la ciencia deba de seguir el camino trazado por la filosofía. En realidad dice todo lo contrario, lo que se denuncia es que el darwinismo ha terminado por convertirse en un paradigma ideológico que orienta indebidamente la actividad científica. Quizás quedará más claro con la publicación de la segunda parte del comentario.

  6. Juan Carlos,

    creo que podría suscribir sin enmienda todo tu comentario. Lo importante es superar el cientificismo moderno y comprender que el conocimiento racional no acaba en la descripción científica de la experiencia sensible. En realidad el conocimiento verdadero, el que nos acerca a la aprehensión íntima de lo real, empieza cuando somos capaces de despegar de la perspectiva científica hacia la perspectiva metafísica.

  7. Este es el único sitio en dónde he visto que un metodo pretenden convertirlo en un paradigma ideológico, signifique esto lo que tú quieras.

    ¿Indebidamente? El asunto es funcional, señor, aunque no le agrade. En la ciencia, su dios es cuestión de cada quien y si se pretende tomar como norma no es más que un estorbo.

  8. Gatoblepas, no veo nada de sustancia en sus comentarios.

    Filósofos como Platón, Aristóteles, San Agustín o santo Tomás sabían muy bien que una cosa es ir de la naturaleza a Dios y otra cosa explicar un problema técnico o fenoménico concreto. Ambos son conocimiento, pero no son el mismo tipo de conocimiento. En ningún caso puede afirmarse que alguno de estos pensadores sostuviese que la teología natural tratase de establecer hipótesis contrastables sobre la naturaleza. Carece de sentido homologar la argumentación teísta a, por ejemplo, una hipótesis química, biológica o atmosférica; y no solamente porque es un error epistémico, sino porque no existe fundamento histórico de esa intención atribuible a ningún filósofo que haya considerado la teología natural

  9. En resumen, Sr. Juan Carlos, si carece de sentido pretender homologar cualquier hipótesis científica (y, le guste o no, la Selección Natural basada en los descubrimientos de Darwin lo es) con el conocimiento teológico, no tiene sentido que ustedes pretendan innovar lo que ni sentido tiene.

    Si los filósofos de verdad saben cuando un conocimiento es de la ciencia pura y cuando no, y no quieren mezclar, supongo que ustedes, cuales seguidores honestos que pretenden ser, harán lo mismo.

    ¿No ve “sustancia” en mis comentarios? Qué pena, pero son los comentarios que me generan un lugar como este.

  10. Señor Gtoblepas. veo que no ha siquiera leído, no digamos ya comprendido, lo dicho hasta aquí.

    Usted mezcla dos métodos, que no son icompatibles, salvo en su cabeza.

  11. ¿Yo los mezclo, Señor Juan Carlos?

    Todo este blog es una mezcla de filosofía barata con ciencia muy mal digerida.

    Que esté bien.

  12. “3.El proceso de evolución es gradual, no hay discontinuidad entre micro y macro-evolución.”

    Gould, que era un darwinista, desafió a esta suposición.

    Saludo de Brasil.

  13. Caro “Gatoblepas”,

    Por ejemplo: “The Panda’s Thumb”. Y aquí hay un pasaje en lengua portuguesa:

    “Muitos evolucionistas encaram a continuidade estrita entre a micro e a macroevolução como um ingrediente essencial do darwinismo e um corolário necessário da seleção natural. No entanto, como rela to no ensaio 17, Thomas Henry Huxley separou os dois tópicos da seleção natural e do gradualismo e advertiu Darwin de que sua adesão estrita e injustificável ao gradualismo poderia minar todo o seu sistema. O registro fóssil, com suas transições abruptas, não ofere ceu nenhum suporte à mudança gradual, nem o princípio da seleção natural a requer — a seleção pode atuar rapidamente. No entanto, a ligação desnecessária forjada por Darwin tornou-se um dogma cen tral da teoria sintética” (Editora Martins Fontes, p. 167).

    Saludo de Brasil.

  14. Se trata de contar con un marco conceptual que mejor de cuenta de la evidencia. respetando principios de consistencia,simplicidad, simetría, etc. El problema se da cuando los cientifistas confunden devenir con ser, y orden material con formal, y hacen sin base del naturalismo metodológico un absolutismo epistemológico.

  15. Juan Carlos:

    Tienes una verborrea exquisita que pretende embaucar ignorantes.

    Traduce lo anterior que escribiste al castellano.

  16. Gatoblepas. No debe meterse con lo que sus luces no le permiten comprender.

    … le dijo el buey al gato …

  17. Gatoblepas, veo que aparte de venir aquí a decir nada, tampoco sabe seguir un buen consejo (ni digamos ya un minimo de buen comportamiento). Las luces que usted requiere no son, por así decirlo, extrínsecas, sino intrínsecas. Nadie puede suplir su responsabilidad (o la falta de ella).

    Y dado que, según me parece, este sitio no fue ideado para comentarios insustanciales que no pasan tan solo de limitarse a exponer el estado anímico de su emisor, para mí son perfectamente prescindibles y por lo tanto no atendibles más.

  18. Me parece perfecto, Juan Carlos, que en su iluminación y desde las alturas de su pedestal usted haga, me haga, el favor de no hacer caso más de mis obscuros comentarios, considerando además que yo no le pedí a usted que lo hiciera, interesado más como estoy en debatir con los dueños de la jaula.

    No me atienda más, se lo agradezco, y que esté bien.

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