Paul Davies y la Información

Por Felipe Aizpún

El problema de la información es el abismo en el que se diluyen todas las propuestas naturalistas y el gran desafío que la síntesis neo-darwinista nunca ha sido capaz de abordar. No existe en el paradigma imperante capacidad de explicar tan relevante cuestión. El libro de Stephen Meyer “Signature in the cell” hacía de la información en los mecanismos íntimos de la vida el argumento esencial en el que se apoya la inferencia de diseño como causa del origen de las formas vivas. Pero ahora el problema va tomando dimensiones mucho más “preocupantes”. Ya no son sólo un puñado de “creacionistas fundamentalistas” quienes reivindican la necesidad de abordar conceptualmente el enigma de la información; ahora es nada menos que el gran Paul Davies quien, como ha señalado uno de los comentaristas a su nuevo libro, ha abierto la caja de Pandora.

Paul Davies (un físico), junto con Niels Henrik Gregersen (un teólogo), han editado un libro consistente en una recopilación de trabajos de profesionales destacados en diferentes áreas científicas y filosóficas en los que se aborda abiertamente el enigma de la información en el cosmos y en la vida. Hay una idea que poco a poco va haciéndose un hueco entre la comunidad científica: la información es una parte constituyente de la realidad, junto con la materia y la energía, y las leyes que gobiernan el mundo material. Junto a la parte material de la realidad existe otro componente de naturaleza formal que no puede ser presentado ya más como una propiedad emergente de la materia. La información es una realidad formal que precede y prescribe a  la materia.

El libro que acaba de ser presentado se titula “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics”; los diferentes artículos han sido escritos desde diversas perspectivas intelectuales (entre sus autores hay físicos, biólogos, historiadores, filósofos y teólogos) y se centran en explorar la hipótesis de que la información está en la raíz de todo lo existente. Los diferentes artículos ponen en evidencia cómo la posición materialista dominante en el último siglo resulta inadecuada para dar cuenta de la realidad que conocemos. Desde una perspectiva de la física cuántica más avanzada el Universo se nos presenta, cada vez más, como un ingenio gigantesco procesador de información. Desde el punto de vista de la biología, aunque sorprende la presencia de un artículo aportación de un maduro John Maynard Smith (de larga tradición en el evolucionismo ortodoxo) recordando el viejo dogma central de la biología (la información fluye siempre del genotipo hacia el fenotipo), se nos muestra sin embargo cómo la biología contemporánea no tiene más remedio que superar sus perspectivas anquilosadas.

Como mantiene el artículo de Terrence Deacon, el concepto tradicional de información extraído de la teoría de la información de Shannon se manifiesta claramente insuficiente para explicar el sentido y valor de la información en los seres vivos. Recordemos que la concepción reducida de información en Shannon se limita a mostrar el carácter probabilístico y estadístico de una determinada serie de datos. Información es para Shanon una simple forma de reducir la incertidumbre, una especificación de alternativas. Esta concepción limitativa de la información como realidad ha servido durante décadas para simular que el fascinante descubrimiento del código genético había sido ya incorporado al paradigma reinante como un hecho afortunado pero fortuito y único en la historia del Universo que facilitara la emergencia de la vida, pero que podía ser asumido en el seno del paradigma como un brute fact sin mayores consecuencias. Ahora ya no; como señala Deacon el significado de la información en la biología trasciende por completo esta perspectiva y nos encamina a la necesidad de abordar el sentido funcional de la misma y el carácter prescriptivo (instrucciones) de las secuencias de nucleótidos que conforman el genoma de cada ser vivo. La idea de información convenientemente interpretada nos lleva de bruces a un campo todavía no suficientemente explorado pero que constituirá, créanme ustedes, el centro de las investigaciones y reflexiones de las próximas décadas, la semántica y/o la semiótica de la vida. Lo que aniquila toda perspectiva naturalista de la realidad no es tanto el problema de la información como el problema del significado, es decir, el carácter semiótico de los sistemas vivos que surgen y evolucionan al compás de la emergencia de los códigos orgánicos, de los que el código genético (la correspondencia arbitraria entre series de bases nitrogenadas y aminoácidos) es el más conocido pero en absoluto el único.

A lo largo de los diferentes artículos presentados en el libro que comentamos, la información se va convirtiendo en la referencia explicativa de la realidad que da coherencia al orden y al aparente sentido direccional de la evolución del cosmos en general y de la vida en particular. La información acaba convirtiéndose, incluso desde una perspectiva no religiosa, en la causa última y el origen de todo el Universo material que conocemos.  Para algunos de los autores, desde una perspectiva teológica la información viene a asimilarse al “logos” fundacional de todo lo existente. Pero en todo caso, y desde una perspectiva estrictamente racional, la aportación más significativa de este libro reside indudablemente en el reconocimiento de que cualquier paradigma científico que pretenda explicar la realidad no puede ya presentarse sin una propuesta capaz de encajar el hecho de que la información preside  la constitución de la realidad material que nos alberga y conforma.

La información está en la base del origen de la vida y está en la base de la emergencia de cada una de las formas vivas que conocemos. El paradigma darwinista ha sido incapaz de comprenderlo y de ahí su irrecuperable obsolescencia. Es un paradigma centrado en describir los mecanismos y la secuencia histórica del cambio de las formas vivas pero que ha descuidado el aspecto esencial del mismo: una correcta teoría de la forma y una propuesta coherente en términos de causalidad metafísica de dicho cambio. Sólo comprendiendo adecuadamente que la vida es información y significado y que dicho sistema semiótico implica mecanismos enigmáticos (maquinaria molecular) de interpretación de los signos (secuencias genéticas) en significados (proteínas) que necesitan ser justificados y no simplemente identificados y descritos, estaremos en situación de empezar a construir de nuevo, desde abajo, un paradigma alternativo.

Deje una respuesta

Leer entrada anterior
Paul Davies y el Diseño Inteligente

Por Felipe Aizpún Paul Davies es uno de los científicos que más ha sobresalido en las últimas décadas como divulgador...

Cerrar