Mecanismos adaptativos V. La verdadera dirección de la información genética.

Por Cristian Aguirre

Cuando en post anteriores se trató el origen de la vida se señaló que el principal problema no era tan solo explicar el origen del mecanismo biológico, sino también, y de manera esencial, el origen de la información biológica que controla a dicho mecanismo.

Para la visión darwinista la historia de la vida es, en palabras del biólogo Richard Dawkins, una “suave rampa” en la cual los sistemas biológicos evolucionan a otros más complejos con el transcurrir del tiempo a través de cambios graduales tan pequeños que vistos de lejos nos parecerían en efecto una suave pendiente. Por lo tanto, este incremento gradual de complejidad implicará también un incremento gradual de la información biológica que la hace posible y de este modo la dirección de la misma será ascendente.

¿Es esta visión correcta a la luz de la evidencia genética y el registro fósil?

En líneas generales, una visión honesta de la evidencia nos dirá que la misma en realidad no es una rampa, sino mas bien una escalera, en cuyos primeros escarpados escalones se asciende hasta la explosión cambrica y luego a partir de allí, no solo no sigue subiendo, sino que inicia un descenso tal como veremos a continuación.

De acuerdo a los particulares mecanismos de la Teoría Sintética se establece que han surgido nuevas especies de otras precedentes en una disposición cronológica llamada árbol filogenético. Dicho árbol se ha construido originalmente según criterios morfológicos con una direccionalidad que va desde lo más simple, en las bases, a lo más complejo, en las altas ramas tal como debe esperarse si se asume que la vida ha evolucionado de acuerdo a la visión darwinista.

Sin embargo, las últimas investigaciones de análisis de comparación del ADN de distintos animales no solo no ratifican la valides de dicho árbol, sino que lo han refutado y alborotado seriamente. Se ha encontrado que la interpretación de la cronología según la morfología no coincide con la que demanda una cronología según el ADN haciendo que muchos supuestos antecesores sean parientes cercanos de sus supuestos descendientes. Pero lo más sorprendente del caso es que, desde la explosión cámbrica, las ramas no solo se aplanan, sino que, como un sauce llorón, se tornan hacia abajo.

Sobre este punto el paleontólogo Paul Chen, presidente del Departamento de Biología de la Universidad de San Francisco y que ha investigado en el gran yacimiento de fósiles de Chengjiang en China, precisa lo siguiente:

“La impresión general que tiene la gente es que comenzamos con microorganismos, luego vinieron los animales inferiores que no significan mucho, y luego vinieron las aves, los mamíferos y el hombre. Los científicos estaban considerando un rama muy pequeña de todo el reino animal, y vieron más complejidad y rasgos avanzados en ese grupo. Pero resulta que este concepto no se aplica a todo el espectro de animales ni a la aparición o creación de diferentes grupos. Si toma todos los esquemas de los cuerpos de los ascárides, platelmintos, el coral, las medusas, etc., todos estos aparecieron en el primer instante mismo.

La mayoría de los libros suelen mostrar un árbol vivo de la evolución, con los grupos evolucionando durante un período de tiempo largo. Si uno toma ese árbol y corta el 99 por ciento, [lo que queda] está más cerca de la realidad; es el verdadero comienzo de cada grupo de animales, todos representados al comienzo de todo.

Desde el período cámbrico, sólo tenemos desapariciones, y no tenemos nuevos grupos que aparezcan, jamás. Hay una sola pequeña excepción que se cita, el grupo conocido como los briozoos, que se encuentran en el registro fósil un poco más tarde. Sin embargo, la mayoría de las personas cree que simplemente no lo hemos encontrado aún, que ese grupo probablemente estuvo presente también en la explosión del Cámbrico”. (énfasis en negrita añadido) (2)

Esta inversión de la información biológica no solo es refrendada por el registro fósil, sino también por los análisis de ADN tal como lo afirman los paleontólogos Valentine, Jabloski y Erwin al decir:

“Tanto el registro fósil como las filogenias moleculares (genealogías basadas en ADN) son coherente con la idea de que todos los phyla animales vivos en la actualidad habían aparecido ya antes del final del intervalo de 10 millones de años que constituye la explosión cámbrica”. (3)

Pero no solo se trata de que todos los filas ya estén presente durante la explosión cámbrica, cuyos 10 millones de años suponen tan solo el 0.2% de la historia de la vida, sino de que ahora hay menos fhylas que antes.

Sobre los phylas Chen precisa lo siguiente:

“Actualmente tenemos unas 38 phyla de diferentes grupos de animales, pero la cantidad total de phyla descubiertas durante ese período de tiempo (incluyendo las de China, Canadá y de otras partes) suma más de 50 phyla. Eso significa que hay más phyla en el principio mismo, cuando encontramos los primeros fósiles de vida animal, que las que hay ahora.

Stephen J. Gould, el biólogo evolucionista de Harvard University que propuso el Equilibrio Puntuado, se ha referido a esto como el cono invertido de la diversidad. La teoría de la evolución sugiere que las cosas se vuelven cada vez más complejas y se diversifican cada vez más a partir de un origen único. Pero todo resulta ser al revés. Tenemos más grupos diferentes en el principio mismo, y el hecho es que cada vez más de estos grupos desaparecen con el tiempo, y tenemos cada vez menos ahora”. (énfasis en negrita añadido) (2)

En boca del propio paleontólogo evolucionista Stephen Gould en su obra “La estructura de la Teoría de la Evolución” capitulo 10 nos dice lo siguiente:

“Al menos tres fuentes de evidencia subrayan la conclusión central de esta sección: que la evolución de Baupläne (phylas) diferenciados y especializados a partir de un ancestro común presumiblemente homólogo procede por reducción y restricción y no por adición de genes o expansión de sus dominios de actividad.” (Énfasis en negrita añadido) (4)

Y en otro pasaje él agrega:

“El ancestro común de las 40.000 especies de gnatostomos modernos ya tenía cuatro juegos Hox, y solo un puñado de especies agnatas tiene menos entre los vertebrados actuales. Esto quiere decir que nuestro gran clado de 40.000 especies evolucionó según la regla general presentada en esta sección: la correlación de la especialización fenotípica con supresión de restricción de la actividad Hox. O por decirlo más gráficamente, uno empieza con todo lo que puede tener y va “restando” a partir de ahí.” (Énfasis en negrita añadido) (4)

Este misma direccionalidad cuesta abajo es la que se apuntó en el anterior post cuando analizamos el poder adaptativo (microevolutivo) de la epigenética. En la misma se indicó que cambios fenotípicos de importancia pueden ser producto, no de cambios en el proteoma, sino de cambios en el epigenoma mediante la anulación, mas no activación de nuevos intensificadores.

Repetiré la cita de Sean B. Carroll, Benjamin Prud’homme y Nicolas Gompel del Instituto Médico Howard Hughes en su artículo “La regulación de la evolución”, Investigación y Ciencia. Julio 2008.

“A pesar de que tendemos a pensar que la presencia de una característica en una especie y su ausencia en otra emparentada con ella indica su adquisición por la primera, no siempre acontece. Antes bien, lo habitual es que la evolución dé marcha atrás y se pierda algún rasgo“. Y luego concluyen: “La perdida de características corporales ofrece quizás el ejemplo más claro de que la evolución de los intensificadores es el mecanismo más probable de la evolución anatómica“. (énfasis en negrita añadido) (1)

Los pasajes mostrados son más que elocuentes para determinar como la historia biológica puede ser reinterpretada para encontrar una diversificación biológica basada, mas bien, en un decremento de la información biológica previamente existente en el principio. De este modo muchas novedades morfológicas posteriores serían, no fruto de un aumento de información biológica, sino por el contrario, de un decremento que no implica necesariamente perdidas de funcionalidad dada la plasticidad del sistema epigenético.

Esta interpretación podrá parecer todo lo subversiva que se precie para la visión actual, pero es fruto ineludible, tal como se ha visto, tanto de la evidencia genética como paleontológica.

Referencias

1- Sean B. Carroll, Benjamin Prud’homme y Nicolas Gompel. La regulación de la evolución. Investigación y Ciencia. Julio 2008

2- Paul Chien. Una explosión de vida. http://www.leaderu.com

3- Valentine, Jablonski y Erwin. Fossils, Molecules and embryos: new perspectives on the Cambrian explosion. 1999

4- Stephen Gould en su obra “La Estructura de la Teoría de la Evolución”. Capitulo 10

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