La Evolución vista desde el siglo XXI (5)

Felipe Aizpún

De hecho el propio Shapiro no puede menos que reconocer que su discurso suscita algunas inquietudes que es preciso sosegar. En la pág. 134 reconoce lo siguiente: “Sin embargo, la frase “ingeniería genética natural” se ha verificado problemática para muchos científicos porque piensan que respalda el argumento del Diseño Inteligente. Tal como dijo un Premio Nobel a la salida de un seminario (Shapiro no especifica quién) “si hay una ingeniería genética natural, eso significa que tiene que haber un ingeniero”. Este concepto, derivado de la observación empírica, reconoce Shapiro, parece violar los principios del naturalismo que excluyen cualquier papel de una inteligencia rectora fuera del Universo. Aparentemente Shapiro, en las pág 135 a 139, se habría ocupado de tranquilizar a sus colegas de la comunidad científica al respecto, si bien, es preciso avanzarlo, de una manera muy poco convincente como pasamos a verificar. Lo intenta desarrollando tres argumentos diferentes en tres epígrafes consecutivos de su discurso.

El primer argumento esgrimido por el autor viene a decir lo siguiente: La eficacia funcional de un sistema biológico reside en la correcta operatividad de una red de moléculas interconectadas mucho más que en el funcionamiento individual e independiente de las mismas. Dichos sistemas son más eficientes cuando sus elementos actúan coordinadamente. Puesto que los sistemas descritos como ingeniería genética natural proporcionan precisamente una funcionalidad derivada de la conexión coordinada de las distintas maquinarias moleculares, son sistemas que tienen la mayor probabilidad de éxito y por lo tanto de proporcionar ventajas adaptativas. Ergo, son más fácilmente conservados por la selección natural y resulta “natural” que los organismos vivos los exhiban.

¿Podemos pensar que Shapiro se pondría colorado al escribir esta boutade? Seguramente no. En todo caso procede desarmar tan ingenioso argumento. Lo que se trata de explicar es el origen de un sistema de ingeniería molecular, su justificación racional en términos de causalidad, dada su apariencia evidente de diseño que el desconocido premio Nobel nos señalaba. Shapiro nos responde que puesto que el sistema es brillante y poderosamente eficaz no es de extrañar que sobreviva y prolifere. Como decimos en castellano castizo, “¿De dónde vienes?; Manzanas traigo.” Sin necesidad de hacer sangre, vuelva, amable lector, de mi mano a la frase con la que Shapiro comienza su libro. “How does novelty arise in evolution? Innovation, not selection, is the critical issue in evolutionary change” (pág 1).

Si lo que se trataba es de buscar el origen de las novedades biológicas, la respuesta de Shapiro elude la cuestión de manera clamorosa. Por supuesto que sabemos que todo sistema funcional diseñado por un ingeniero experto tiene muchas más posibilidades de operar eficazmente que una disposición aleatoria de piezas independientes cuya capacidad para desempeñar una función es prácticamente nula. Lo que se cuestiona es si tal disposición coordinada de partes, es decir, tal obra de “ingeniería” puede justificar su emergencia al ser por alguna otra causa que la de un diseño inteligente. Evidentemente Shapiro elude la respuesta y traiciona al hacerlo lo que se supone que iba a ser el objeto de sus propuestas anunciado en la primera página del libro: el estudio del origen de las innovaciones biológicas, con independencia de su capacidad adaptativa.

El segundo argumento de Shapiro es un tanto oscuro e igualmente carente de poder de convicción (pág. 136). Básicamente nos dice que se ha demostrado que muchos de los procesos de ingeniería genética natural se producen en determinadas zonas específicas del genoma y que existe una variedad de mecanismos moleculares que orientan los procesos de ingeniería a esas localizaciones. Al mismo tiempo tales ubicaciones se encuentran a menudo en determinados compartimentos subnucleares. Esta proximidad espacio-temporal permite la realización coordinada de procesos de ingeniería genética natural, de manera que, en palabras del propio Shapiro, “vemos que no hay nada mágico o implausible en cómo las células son capaces de introducir cambios coordinados en diferentes pero funcionalmente relacionadas regiones de sus genomas”.

El argumento una vez más es perfectamente prescindible. En realidad la existencia de mecanismos moleculares que dirigen y orientan los procesos de ingeniería molecular hacia las sedes donde son funcionalmente eficaces forma parte del propio evento ingenieril (o del diseño, si se prefiere) que queremos explicar y que exige una justificación causal en torno a su origen. La respuesta de Shapiro es simplemente que puesto que son procesos observables, nada hay de “mágico” en ellos. Pero, ¿ha hablado aquí alguien de magia? La reivindicación que postulamos no es que se trata de eventos achacables a poderes esotéricos de magos o brujas sino, simplemente, que como procesos de ingeniería eficientemente diseñados parecen exigir una agencia inteligente en el origen. Seguimos sin respuesta.

Tercer argumento (págs 137-139): Shapiro comienza su exposición reconociendo que los procesos de ingeniería genética natural son indudablemente procesos orientados, como los procesos de ingeniería racional del ser humano, a la consecución de objetivos o metas específicas, y que esta consideración implica abrir la puerta a una perspectiva inevitablemente teleológica largamente proscrita por la comunidad científica. Shapiro es aquí contundente. Establece que hoy día, el conocimiento científico actual no puede sino asumir de manera definitiva que los procesos celulares están basados en capacidades cognitivas y sintientes de las células, así como en eventos calificables como de “toma de decisiones” orientados a objetivos funcionales específicos. De esta forma las células se nos muestran como entes que actúan teleológicamente y que guían sus procesos internos de ingeniería genética hacia la persecución de los objetivos de supervivencia, crecimiento y reproducción. Además, nos dice el autor, las células dedican una gran parte de sus recursos materiales y energéticos a procesar información y a la regulación y control de sus procesos.

El argumento de Shapiro se despliega por tanto, alegando que la perspectiva de la biología en el siglo XXI ha cambiado sustancialmente y que si bien hace un siglo se tendía a considerar que una visión naturalista de la realidad debía incluir necesariamente las ideas de azar y necesidad como único motor y justificación última de los eventos, y que los procesos naturales deberían de tenerse obligatoriamente como procesos carentes de finalidad u orientación teleológica, el conocimiento más profundo de los procesos celulares nos ha llevado a un cambio de perspectiva. De esta forma, la ciencia del siglo XXI está ya preparada para aceptar en su seno, es decir, en el seno de una visión que se sigue diciendo naturalista, la existencia de procesos descriptibles como teleológicos, orientados a objetivos funcionales y ejecutados por estructuras moleculares en el seno de organismos vivos capaces de percibir, reconocer y desencadenar respuestas específicas a los cambios ambientales. Shapiro propone que, para explicar tales procesos, la biología y en concreto la ciencia de la evolución deben de asumir herramientas conceptuales desarrolladas en las últimas décadas en el campo de la cibernética, el control de sistemas, la computación y la electrónica y que se refieren a procesos cognitivos y de toma de decisiones orientados a fines concretos.

Hasta aquí muy bien, pero entonces, ¿dónde está el argumento? El relato de Shapiro se cierra de golpe simplemente dando por sobreentendido que en el momento en que “la ciencia” ha asumido las nuevas perspectivas, éstas quedan integradas por definición en el marco de una concepción científica y por lo tanto, los hechos a explicar han sido ya incorporados al acerbo de “procesos naturales” inventariados por lo que ninguna explicación trascendente es requerida. Si el proceso ha pasado a ser catalogado como “natural” ninguna explicación “sobrenatural” se hace ya necesaria. Problema resuelto; ¡genial! ¿no?

“La ciencia” ha asumido los procesos de ingeniería como eventos naturales y por lo tanto, las reticencias del inquisitivo Premio Nobel que creía que un proceso de ingeniería requería la presencia de un ingeniero han sido superadas. Volvemos simplemente al exabrupto que un día lanzara Bertrand Russell, el Universo es todo lo que hay; y ya no hay más. Una vez asumida esta sentencia como un dogma de fe, sólo resta ir haciendo sitio en el repertorio de “cosas” que forman parte de este Universo a cualquier evento o suceso por peregrino que parezca. Como consecuencia, el diseño es sólo apariencia de diseño, los procesos de ingeniería natural son sólo eventos inventariables que nos demuestran la fascinante capacidad “creativa” de la Naturaleza inanimada. Amén.

En definitiva, las justificaciones de los procesos naturales que nos ofrece Shapiro no pueden exhibirse como respuesta a las inquietudes suscitadas porque todas ellas forman parte precisamente del hecho a explicar. Asumir lo inexplicado como un dato de la Naturaleza tampoco supone ofrecer una justificación del dato en cuestión. Si el trabajo de la ciencia consiste precisamente en ofrecer explicaciones justificadoras de la realidad y supuestamente en ahuyentar el fantasma de lo trascendente demostrando que todo puede ser explicado por causas naturales, el libro de Shapiro es un ejemplo paradigmático de la incapacidad de la ciencia para cumplir su cometido. Asumir lo inexplicado como un dato no nos exime de buscar explicaciones, y si la ciencia no está en disposición de proporcionárnoslas, no es de extrañar que la inferencia racional se eleve más allá de las explicaciones naturalistas hacia la búsqueda de soluciones verdaderamente racionales, como una agencia inteligente en el origen, por ejemplo.

4 Respuestas para La Evolución vista desde el siglo XXI (5)

  1. Roberto, me cambio de post para contestarte.

    En tu última respuesta dices:

    “Obviamente la conclusión que se deduce DE TUS PROPIAS PALABRAS es inevitable
    EL DISEÑO INTELIGENTE NO ES UN DISCURSO RELIGIOSO.

    Ah, bueno, si tu consideras que rezar el rosario, rehusarse a celebrar el cumpleaños, o dar por hecho que la tierra tiene menos de 6.000 años son comportamientos cuya adherencia no se deriva del discurso religioso de sus adherentes por que no están explicitados en su texto sagrado, entonces claro, el DI no es parte de un discurso religioso. Desde luego, no es algo en lo que esté de acuerdo.”

    Esto confirma lo que yo pretendía “sacarte”; que tu discurso, detrás de una discreta y respetuosa dialéctica esconde una malintencionada pretensión de manipular al lector con falsedades de trazo grueso.
    Pretender confundir el DI con el rezo del rosario o con el “younf Earth creationism” es un recurso a la desesperada que sólo sirve para poner en evidencia la mala fe de tus argumentaciones.

    Pero si me cambio a este post es fundamentalmente para llamar la atención a los lectores de que es aquí donde está la noticia relevante, el conocimiento científico más actualizado y su incapacidad para sustentar un recuento naturalista del hecho evolutivo. Quizás a tí te convenga intentar distraer la atención de nuestros lectores,
    Déjame que te invite a reflexionar sobre las cosas que dice Shapiro, sobre su discurso científico que rechaza de plano el darwinismo tradicional y sobre sus intentos fallidos para intentar explicar los conocimientos científicos más actuales desde una óptica materialista.
    ¿qué opinas?

  2. Roberto
    1. vuelvo a este post porque sigo pensando que la mejor manera de que demuestres tu buena fe es dándonos tu opinión sobre el libro de Shapiro y sus opiniones científicas de vanguardia en vez de intentar enredar a los lectores con tu brillante verborrea alrededor de argumentos prehistóricos.
    2. Nunca he pretendido censurar tu presencia en este blog. Este es un foro abierto para todo el que guarde las formas y el respeto debido.
    3. Insisto en que tus afirmaciones sobre el carácter religioso del discurso del DI son malintencionadas. Primero porque ya has admitido que las afirmaciones del discurso no reivindican ninguna autoridad en la revelación o mensaje religioso alguno. Segundo porque ello te ha llevado a utilizar el único argumento que te queda que es que sus proponentes son personas creyentes. Tercero, este argumento ya hemos puesto en evidencia que es insostenible y falaz y Tú lo sabes perfectamente. Luego si lo sabes y lo sigues utilizando estás actuando de mala fe. Por último te invito a que intentes deslegitimar el valor de mis escritos en este blogg alegando mis convicciones religiosas. ¿hay algún escrito, algún párrafo en alguno de mis escritos en el que yo haya hecho manifestación de mis convicciones religiosas? Si lo encuentras me avisas. pero si no lo encuentras tendrás que reconocer que no tienen ningún argumento para seguir diciendo que el discurso del DI es religioso.

  3. Sigo sin entender la insistencia en que opine algo sobre esta serie de artículos. Admito que he llegado a pensar que es para subir la baja respuesta en términos de comentarios que ha tenido. Yo de lo poco que he leído del trabajo de Shapiro más me parece un simpatizante del DI en el closet que otra cosa; más que eso no tendría nada nuevo que agregar, mi opinión sobre el DI y sus argumentos es bien conocida.

    Vuelvo a repetir aquí lo que ya he dicho en detalle tantas veces en otros comentarios: en mi modesta opinión, el DI no es ciencia, y se apoya en mala evidencia, mal desarrollo probabilístico y malos argumentos racionales. Estos juicios son hechos con total independencia de la convicción religiosa de quienes lo apoyan.

    Ahora bien, el por qué de este apoyo a algo que a mi parecer está tan mal fundamentado, eso sí no parece ser independiente de las convicciones religiosas de sus adherentes. Pero esa es una discusión paralela a la falta de méritos argumentales del DI.

  4. Entiendo, Roberto,
    si Shapiro prsenta un discurso científico diferente del dogma oficial que se nos quiere imponer se le acusa de proponer DI. Como ya hemos establecido que el DI es un discurso religioso Shapiro también queda clasificado como tal y por lo tanto lo que diga no vale para nada.
    Te falta pedir que se prohiba su libro en la enseñanza pública.
    Lo incongruente de tu posición es que me he tomado la molestia de dedicar siete artículos a criticar a Shapiro desde la óptica del DI precisamente por su falta de consistencia. El propio Shapiro se ha preocupado en descalificar al DI con contundencia, pero eso a tí te da igual.
    Al final tu afirmación de la mala argumentación del DI como en el caso de Shapiro también se reduce a descalificaciones sin argumentaciones.
    Seguimos esperando.

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