Juan Arana, Antony Flew y el Diseño Inteligente (1)

Felipe Aizpún

Ecos de una interesante conferencia

En anteriores ocasiones ya nos hemos referido al tratamiento dado a las tesis del Diseño Inteligente (DI) en las páginas de Ciencia Razón y Fe, en especial en artículos firmados por su actual responsable el profesor Santiago Collado. El DI es considerado en este medio como un movimiento intelectual filosóficamente inconsistente, por mucho que las conclusiones que pretende poder inferir resulten especialmente amigables con las creencias defendidas en el mismo de carácter esencialmente teísta. Esta página nos ofrece últimamente una muy interesante conferencia pronunciada en las aulas de la Universidad de Navarra por el filósofo español Juan Arana (en la imagen) que merece ser comentada con cierto detenimiento. Actuaba como anfitrión y presentador de la entrevista el propio profesor Collado.

El profesor Arana es uno de los filósofos más destacados del panorama intelectual español en la actualidad. Catedrático de la Universidad de Sevilla, es autor de catorce monografías (hasta la fecha) y más de un centenar de artículos y contribuciones a diversas obras colectivas. Una de sus preocupaciones más habituales la constituye el tema de las relaciones entre ciencia y filosofía; ha sido profesor de filosofía de la Naturaleza, y entre sus autores más estudiados sobresalen Leibnitz y Kant.

La conferencia ofrecida por el profesor Arana lleva por título “El diálogo actual de ciencia y teología natural en el mundo anglosajón: el caso de Antony Flew”. Versa sobre la diferente atención prestada al problema de la conciliación del saber científico con el saber filosófico en el marco de la construcción del conocimiento racional en los últimos tiempos por parte de las dos tradiciones filosóficas más destacadas, la continental europea y la anglosajona. El llamado “caso” Antony Flew se convierte así en un exponente emblemático de tal divergencia.

Como recordaran nuestros lectores más asiduos, Flew dedicó la mayor parte de su prestigiosa carrera profesional a la defensa de los argumentos filosóficos en favor del ateísmo, y algunos de sus libros se convirtieron en referencia obligada de tales posiciones en la segunda mitad del siglo XX. En los albores de la presente centuria sin embargo, y alcanzados los ochenta años de edad, Flew sorprendió a propios y extraños al terminar aceptando la solidez de los argumentos teístas en una evolución de su pensamiento que él calificara como un auténtico “peregrinaje de la razón”. Su “conversión” fue por tanto un proceso estrictamente intelectual que no culminó en la profesión de fe religiosa alguna tal como nos relata en el libro que recogió sus conclusiones, titulado “There is a God”, publicado finalmente en 2007 y que constituyó el objeto principal de comentario de la conferencia del profesor Arana el pasado 9 de Mayo en las aulas de la Universidad de Navarra, Institución que ampara los esfuerzos editoriales y de divulgación de la mencionada Ciencia Razón y Fe.

La charla del profesor Arana pone de manifiesto la mayor atención prestada en la literatura anglosajona moderna a la necesidad de conjugar la investigación científica con el pensamiento filosófico y al desarrollo consiguiente en su seno de la teología natural, superando así la ruptura propiciada por la filosofía kantiana que parecía condenar el ámbito racional de la investigación científica y el pensamiento metafísico y religioso a un desencuentro irrecuperable. La figura de Flew y la evolución de su pensamiento a lo largo de décadas nos ofrecen por el contrario un ejemplo paradigmático de diálogo entre ambas disciplinas que terminan ofreciéndonos la conclusión, en palabras del propio filósofo británico, de que “los desarrollos de la ciencia moderna parecen apuntar a una inteligencia más alta”. En esta evolución del pensamiento de Flew han contribuido de manera preponderante los avances de la ciencia en el campo de la cosmología, y en especial la cosmología del big-bang, así como los desarrollos de la astronomía y la física que han propiciado la popularización del principio antrópico y el argumento del “ajuste fino” de las constantes y leyes naturales que han conformado el carácter amigable hacia la vida de nuestro Universo. Por último, han resultado también determinantes los avances en la biología, los estudios sobre el origen de la vida y el descubrimiento del código genético como soporte informacional de la dinámica propia de los vivientes.

Pero el objeto de mi comentario no es tanto el motivo principal de la conferencia como las referencias vertidas en ella a las ideas propias del movimiento del DI, tan ineludiblemente ligadas a la figura de Flew (o al menos eso es lo que creía este cronista antes de escuchar al conferenciante). Y es que inevitablemente, el profesor Arana no podía dejar de valorar en qué manera las posiciones de Flew podían ser consideradas por algunos como expresiones de la fortaleza de los planteamientos de un movimiento intelectual tan poco reconocido en el seno de la casa que le albergaba y, a tenor de lo escuchado, en la suya propia también. Arana se apresuró a sentenciar que una tal consideración no era de recibo. Por el contrario, aseveró que el DI y el argumento clásico del diseño (o argumento teleológico) eran cosas “completamente distintas” y que el DI era al argumento de diseño lo mismo que el creacionismo bíblico literalista a la idea metafísica de creación.

El conferenciante no justificó sus palabras que bien merecían una puntualización, ya que no es evidente que una posición a-racional sustentada en una creencia religiosa tenga nada que ver con los argumentos científicos y filosóficos del DI, por acertados o desacertados que éstos puedan parecer. Sin embargo, prosiguió la exposición (ver minuto 50 y ss de la conferencia) aclarando, eso sí, lo que él consideraba como diferencias sustanciales entre uno y otro argumento de diseño (el bueno y el malo) y que pasamos a exponer para hacer más comprensibles las posiciones de Arana en este punto y que básicamente son:

1. El DI no puede ser identificado o asimilado al argumento de diseño tradicional
2. El DI presenta un déficit filosófico que lo hace inconsistente aunque aporta interesantes propuestas en el ámbito científico de la biología.
3. Antony Flew no participó de las tesis de los autores del DI y sí en cambio se alineó con los postulados del argumento de diseño tradicional.

Pues bien, comenzaremos por definir los elementos que caracterizan, en opinión de Arana, el argumento “bueno” de diseño. De forma un tanto sorprendente, nuestro filósofo se ciñe al ámbito de la cosmología y la física y asevera que el argumento de diseño básicamente consiste en la inferencia provocada por el conocimiento científico reciente de lo que se ha dado en llamar el “ajuste fino” de las constantes del Universo que han propiciado un Universo capaz de amparar la vida basada en el carbono tal como la conocemos. La idea de diseño emanaría del conjunto de leyes y parámetros que rigen el Universo y que muestran (siempre en palabras del propio Arana) elementos de discriminación muy llamativos, porque de entre los infinitos mundos posibles sólo algunos podrían permitir la vida; eso convierte a nuestro cosmos en “un mundo muy especial” y, añade Arana, esta consideración “es lo que convenció a Flew”.

Arana continúa su exposición completando el cuadro de nuestra existencia desde la óptica de la causación. Entiende que un escenario no-intervencionista resulta preceptivo y nos informa de que una tesis tal fuese literalmente ofrecida por Santo Tomás en sus comentarios sobre Aristóteles (la cita concreta no la aporta) y consagrada por la teodicea de Leibnitz. Por tanto, asume que toda la emergencia y evolución de la vida no es otra cosa que un proceso de “auto-organización” (sic) de la Naturaleza al amparo de las leyes que gobiernan el Universo, permitiendo así que “las cosas naturales salgan de modo natural”.

Por otra parte, y por lo que al movimiento del DI se refiere, considera el profesor de la Universidad de Sevilla, que se trata de una corriente adscrita a la disciplina científica de la biología y que si bien es cierto que ha contribuido de manera importante a mostrar las dificultades del discurso darwinista y de su omnipotente selección natural para justificar la formación espontánea de muchas de las rutas metabólicas presentes en los seres vivos, sus inferencias filosóficas resultan deficientes. Arana califica dicha posición filosófica de “extraña” y sostiene que la misma implica la idea de un Dios artesano que habría tenido que bajar a este mundo para armar personalmente tales rutas metabólicas jugando con las proteínas y los aminoácidos que las conforman; una concepción de la idea de causalidad metafísica que Arana tilda de newtoniana.

Pues bien, con estos antecedentes, podemos pasar al comentario de las palabras del profesor Arana lo que nos ocupará los próximos posts. Una advertencia: soy perfectamente consciente de que no siendo el DI el objeto central de la conferencia es presumible que la atención prestada al tema por el orador no resulte suficiente para reflejar sus opiniones al respecto de manera amplia y rigurosa, lo que podría hacer que mi ccrítica pueda resultar improcedente. Sin embargo y dado que las opiniones vertidas lo han sido de forma pública y manifiesta y muchas de las afirmaciones son perfectamente inteligibles y nada ambiguas, creo que no peco de osadía si reivindico la legitimidad de esta humilde crítica constructiva, referida, si se quiere, de forma limitada al contenido estricto de las opiniones vertidas en la conferencia. (continuará)

2 Respuestas para Juan Arana, Antony Flew y el Diseño Inteligente (1)

  1. Interesante que traigas esto al blog.

    Una pequeña apreciación sobre lo que dices en el post: “… no culminó en la profesión de fe religiosa alguna tal como nos relata en el libro que recogió sus conclusiones, titulado “There is a God””

    En el libro “There is a God”, Flew dice en el capítulo 10 apartado “Open to learning more”:

    “Como he dicho más de una vez, ninguna otra religión disfruta de nada como la combinación de una figura carismática como Jesús y una intelectual de primera clase como San Pablo. Si estás queriendo omnipotencia para preparar una religión, ¡me parece que esta es la que hay que batir!”

    (las admiraciones vienen en el original en inglés)

    El apéndice B del libro trata sobre la revelación de Dios en la historia humana, sobre el cristianismo.

  2. Correcto, Platypus, gracias por la cita.
    Flew no llegó sin embargo a experimentar una conversión plenamente religiosa, de hecho la palabra conversión en su libro aparece siempre entrecomillada. (“conversión”). Además declara expresamente que no ha cambiado su opinión sobre la no existencia de una vida más allá de la muerte y que sus convicciones adquiridas en su “peregrinaje de la razón” son de carácter aristotélico (es decir, filosófico y no estrictamente religioso)

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