Instinto Social en Darwin. Parte 2

FinchesPor Fernando Ruiz Rey.

Variaciones y evolución.

En las variaciones sucesivas, heredables y cernidas por la selección natural yace el mecanismo de la evolución darwiniana. Darwin escribe:”Si se puede mostrar que en el hombre actual sus variaciones son inducidas por las mismas causas generales, y que obedecen las mismas leyes generales como es el caso de los animales inferiores, no hay duda que los eslabones precedentes variaron de una manera similar. Las variaciones en cada estado sucesivo deben también haber sido de algún modo acumuladas y fijadas.” (1:107) Por cierto que Darwin encuentra numerosos ejemplos de variaciones físicas (forma y tamaño de cráneos, de dientes, curso de arterias, etc.) en los hombres actuales, y también variaciones mentales; así escribe:”Además de gustos y hábitos especiales, la inteligencia general, el coraje, el buen o mal humor, etc. son ciertamente transmitidos….[el] genio, que implica una maravillosa y
compleja combinación de facultades superiores, tiende a ser heredada; y lo contrario, es igualmente cierto, la locura y el deterioro de los poderes mentales corre en las mismas familias.” (1:111)

La variabilidad física y mental es un hecho evidente. Ahora esta variabilidad -afirma Darwin- “no sólo parece ser inducida en el hombre y en los animales inferiores por las mismas causas generales, sino que en ambos los mismos caracteres son afectados de una manera análoga muy cercana.” (1:112) Y esta similitud se debe a que tanto los animales inferiores como el hombre, responden a las mismas leyes de cambio, válidas para todo el reino animal; “…y la mayoría de ellas, aún a las plantas.” (1:113). Darwin estudió estas leyes de las cuales las más significativas son: Variaciones como consecuencia de cambio de circunstancias y condiciones, esta ley se muestra, de acuerdo al biólogo, “…por el cambio de la misma manera de todos o casi todos los individuos de una misma especie bajo las mismas circunstancias.” (1:113) Y variaciones derivadas del uso o desuso de caracteres (físicos y mentales). Para Darwin no cabe duda ”…que el cambio de condiciones induce una cantidad casi indefinida de variabilidad fluctuante, por la que la organización total se vuelve en cierto grado plástica.” (1:114) Así el ambiente condiciona, estatura, color de piel, etc.; y el uso reiterado de algunos segmentos corporales los aumenta y el desuso los disminuye. Darwin piensa que estas modificaciones tal vez pudieran hacerse hereditarias “…si los mismos hábitos fueran seguidos por muchas generaciones, no se sabe, pero es probable.” (1:117) (Lamarckismo en Darwin, muy frecuente en esta obra). Además de estas variaciones precipitadas por el medio y el uso/desuso, Darwin habla de las variaciones espontáneas. Las variaciones espontáneas juegan un papel muy importante en la evolución de los seres orgánicos, y se caracterizan porque no pueden ser atribuidas a ninguna causa evidente, y según Darwin, estas variaciones: ”…sean diferencias menores individuales o desviaciones abruptas y marcadas de estructura, dependen más de la constitución del organismo que de las condiciones a las que ha sido sometido.” (1:131)

Selección natural.

La selección natural es propia del proceso evolutivo y criba las variaciones, principalmente las ‘espontáneas’; porque las variaciones que son inducidas por el ambiente se ha de suponer que son de partida adaptadas. Así explica Darwin: ”Los primeros progenitores del hombre deben haber tendido, como todos los animales, a crecer más allá de los medios de subsistencia; por tanto deben haber sido ocasionalmente expuestos a la lucha por la existencia y, consecuentemente, a la rígida ley de la selección natural. Las variaciones beneficiosas de todo tipo deben haber sido preservadas, ocasional o habitualmente, y las perjudiciales eliminadas. No me refiero a las desviaciones de estructuras mayores que ocurren sólo en largos intervalos de tiempo, sino a las simples diferencias individuales.” (1:136) La selección natural no sólo opera sobre las variaciones estructurales del ser humano, sino también en sus facultades metales:”El [hombre] debe claramente su inmensa superioridad a sus facultades intelectuales, a sus hábitos sociales que le llevan a defender a sus compañeros, y a su estructura corporal. La suprema importancia de estas características ha sido probado en el arbitraje final de la lucha por la vida.” (1:136) Otra cita pertinente en este sentido: ”Los
primeros progenitores del hombre fueron sin duda inferiores en intelecto, y probablemente en disposición social, a los salvajes más bajos que existen; Pero es altamente concebible que ellos pudieran haber existido, o aún florecido, si, mientras perdían gradualmente sus poderes semejantes a los brutos, como subirse a los árboles, etc., avanzaban al mismo tiempo en intelecto”….”…la competencia entre tribu y tribu habría sido suficiente, bajo condiciones favorables, para levantar al hombre, a través de la sobrevivencia del más fuerte, combinado con los efectos del hábito, a la alta posición presente en la escala orgánica.” (1:158) La exposición de Darwin es muy clara señalando el origen evolutivo del hombre, -tanto en lo físico como mental-, recalcando la importancia de la selección natural de las variaciones beneficiosas para su adaptación al medio.

Instinto social.

Darwin concuerda con otros autores en que el sentido o conciencia moral es la característica que más distingue al ser humano de los animales, y lo fundamenta en el instinto social que comparte con muchos de éstos. Según el naturalista, el instinto social…”lleva al animal a sentir placer en sociedad con sus semejantes, y realiza varios servicios para ellos. Estos servicios pueden ser de una naturaleza instintiva definitiva y evidente, o puede ser sólo un deseo o disposición, como en la mayoría de los animales sociales superiores, de ayudar a sus compañeros de un cierto modo general (ejemplos: centinelas, defensa, etc.).” (1:72) Este instinto de ayuda no se extiende a toda la especie a la que pertenece el animal, sino sólo a los asociados, a los más cercanos. Los instintos se obedecen, según el autor, por el placer que produce el realizarlos o, por la insatisfacción cuando se ven impedidos; también por temor como en el caso de ser atacados o, simplemente se realizan sin conexión a temor o placer, siguiendo “la mera fuerza de la herencia.” (1:80) En todo caso, los instintos están sometidos a la selección natural, Darwin escribe: “Podemos percibir que si un instinto es más beneficioso a una especie que otro, u opuesto, se volverá más potente por la selección natural”. (1:81)

Los sentimientos de amor o tendencia a asociarse y los sentimientos de simpatía (vibrar emocionalmente por otros) son dos aspectos distintos del instinto social; también se pueden observar las tendencias asociadas de fidelidad al grupo y obediencia al líder. En cuanto al origen del sentimiento de simpatía Darwin admite que es incierto,…”pero por complejo que sea su origen, como es de gran importancia para todos aquellos animales que se ayudan y defienden mutuamente, habría aumentado por selección natural; porque aquellas comunidades que incluyen el mayor número de miembros con más simpatía, habrían florecido mejor y criado el mayor número de retoños.” (1:82) Ambas vertientes del instinto social están reguladas por la selección natural, como todos los caracteres básicos de los animales y del hombre.

El hombre es un ser social, pero los instintos sociales, como en los animales, nunca se extienden a todos los individuos de la misma especie, se limitan al grupo de pertenencia. Aunque el ser humano actual –de acuerdo a Darwin- tiene pocos instintos:”…habiendo perdido los que sus primeros progenitores pueden haber poseído, no hay razón de por qué no hubiera retenido de un periodo muy remoto un cierto grado de instintos de amor y simpatía por sus congéneres.” (1:85) (Por los del propio grupo). Del mismo modo habría heredado la tendencia a ser fiel y a defender a los demás “…de cualquier modo que no interfiera grandemente con su propio bienestar o sus propios intensos deseos.” (1:85) Es importante notar aquí como Darwin reconoce la limitación de los instintos sociales frente a los fuertes y primarios instintos de autoafirmación y de bienestar personal.

Darwin piensa que en el instinto social, el placer derivado del asociarse…”es probablemente una extensión de los afectos parenteral y filial; y esta extensión puede ser en gran parte atribuida a la selección natural…“ (1:80), puesto que los animales que se asocian tienen más ventajas ante los peligros que los solitarios. De modo similar…”el origen de los afectos parenteral y filial, que aparentemente yacen en la base de los afectos sociales, no vale la pena especular [de su origen]; pero podemos inferir que se han ganado en gran parte por selección natural.” (1:80-81) Sin embargo…”ha sido casi totalmente cierto [la selección natural] con el sentimiento inusual y opuesto, de odio en las relaciones más cercanas, como en las abejas obreras que matan a sus hermanos zánganos, y con las abejas reinas que matan a sus hijas reinas; el deseo de destruir en vez de amar a sus relaciones cercanas por servicio a la comunidad.” (1:81) Esto es, según Darwin, tanto la simpatía como el infanticidio están regulados por la selección natural; la unidad seleccionada en estos casos es el grupo, no el individuo.

Como hemos ya notado, Darwin es explícito afirmando que las facultades mentales sufren variaciones, tienden a ser heredables y están sometidas a la selección natural: “Por tanto –escribe- si fueron con anterioridad de tan alta importancia para el hombre primigenio y para sus progenitores semejantes al mono, ellas habrían avanzado mediante la selección natural”…”Podemos apreciar en la sociedad en estado más rudimentario, los individuos que eran más sagaces, que inventaron y usaron las mejores armas y trampas, y que eran capaces de defenderse, tendrían el mayor número de vástagos. (1:159) Con el mayor número de individuos aumenta la posibilidad de nacimiento de miembros con capacidad mental superior. El biólogo también sostiene que de igual modo las cualidades sociales: “…fueron sin duda adquiridas por los progenitores del hombre de una manera similar, esto es, mediante la selección natural, ayudada por el hábito heredado.” (1:162) De acuerdo a Darwin, son estas cualidades sociales las que dan coherencia a la comunidad:”Gente egoísta y beligerante no cohesiona, y sin coherencia nada puede ser efectivo. Una tribu que posea estas cualidades en gran grado se esparcirá y será victoriosa sobre otras tribus. (1:162) “No habría duda que una tribu que incluya muchos miembros que por poseer un alto espíritu de patriotismo, fidelidad o obediencia, coraje y simpatía, estén siempre dispuestos a ayudarse mutuamente y sacrificarse por el bien común, triunfarán sobre la mayoría de las otras tribus; y esto sería selección natural.” (1:166) En este caso del instinto y conducta social la selección natural opera asegurando la adaptación y sobrevivencia del grupo, pero es importante tener claro que esta selección sobre el grupo no implica que la selección natural no elimine a los miembros menos aptos, a los que gravitan en contra de las mejores condiciones de competencia y de adaptación del grupo; la selección se hace eliminando a los que no poseen las cualidades necesarias para el mejor funcionamiento del grupo.

Para Darwin es muy importante el rol que juega la presión del grupo en el desarrollo del instinto social y sus derivados, y así estos instintos:…”son fuertemente determinadas por los deseos y juicios expresados por sus compañeros.” (1:86) De acuerdo al biólogo el grupo expresa expectaciones para la conducta de los individuos. Pero se puede objetar esta tesis señalando que nadie en el grupo puede hablar en rigor por el bien genuino de la comunidad, sin estar afectado por los impulsos de autoafirmación y supervivencia, que son primarios en la existencia evolutiva del hombre.

BIBLIOGRAFÍA

1. Darwin, Charles (1871). The Descent of Man and Selection in Relation to Sex. London: John Murray, Albemarle Street.
http://darwinonline.org.uk/content/frameset?itemID=F937.1&viewtype=side&pageseq=1

Nota: Las traducciones del inglés han sido hechas por el autor.

Fuente: La Evolución, una Teoría en Reseso. Fernando Ruiz Rey. OIACDI 2013 Este trabajo ha sido previamente publicado en psiquiatria.com en la Revista de Psiquiatría: “Teoría de la Evolución darwiniana.” Vol. 12, No 3 (2008)

Reproducido con permiso del autor y de psiquiatria.com (27/11/2013).

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