Información especificada y conciencia

Por Cristian Aguirre

La idea de la información como componente fundamental del universo no es del todo nueva ya que ha ido forjándose en las últimas décadas por el impulso de una acumulación de hallazgos científicos en física cuántica, cosmología y biología. Ya en la obra de 1998 titulada Black Holes and Quantum Foam (Agujeros negros y espuma cuántica) el famoso físico John A. Wheeler hace la siguiente apreciación:

“Considero que mi vida en la física se divide en tres períodos. El primero estaba casado con la idea que todo era partículas…. En mi segundo período todo era campos…….. Ahora mi nueva visión es que todo es Información”.(1)

En gran medida esta sentencia de Wheeler describe en resumida síntesis cómo ha evolucionado la concepción científica de lo considerado “fundamental” a partir del antiguo concepto mecanicista de un mundo de partículas hacia un mundo de campos que constituyen y ordenan su comportamiento, para finalmente llegar a la información que prescribe los campos o, mas precisamente, a las leyes que gobiernan el mundo.

Es este último punto es el que Paul Davies pone en relieve en su libro, ya excelentemente comentado por Felipe Aizpún, “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” en coautoria con Neils Henrik Gregersen y otros autores. En dicha obra Davies propone el siguiente esquema de explicación de la realidad material:

Información → Leyes de la física → Materia

De este modo la información sería la entidad básica subyacente que prescribe al universo tal como la información del ADN prescribe la actividad biológica.

Sin embargo, como bien apunto Felipe Aizpún en sus comentarios, Paul Davies se detiene ante las implicancias finales que arroja esta nueva visión de la realidad. Y lo hace con el escrúpulo “políticamente correcto” de no violentar el naturalismo metodológico como también a su manifiesto deseo de no recurrir a nada externo al universo.

No obstante, la realidad nunca es subsidiaria de nuestras preconcepciones. Estas pueden o no coincidir con la realidad, pero en ningún caso debemos creer que ha de ceñirse a ellas. Johannas Kepler, el gran astrónomo teórico alemán, creía que su preconcepción de que las órbitas planetarias se ceñían a los sólidos pitagóricos era la realidad. Por mucho tiempo quiso calzar esta idea con los datos observados por el gran astronomo Tycho Brahe, pero al final tuvo que admitir que la realidad no se ceñía a su querida preconcepción, sino que era muy diferente. Sin embargo, cuando, por seguir la evidencia hasta donde al final lleva, logró descubrir sus famosas tres leyes del movimiento planetario, el placer de su descubrimiento disipo todas las brumas de su antigua frustración.

En este sentido podemos detenernos en los límites de nuestras preconcepciones o seguir adelante y afrontar lo que finalmente encontremos. Permitanme entonces proseguir camino hacia donde el libro aludido no quiere llegar. Pero para ello será necesario definir antes que tipos de información existen y explicar lo que es en si la información.

Empecemos por conocer lo que es la información. Supongamos que el universo solo estuviera constituido por un plasma con densidad de energía uniforme en todo su volumen. No existirían desequilibrios termodinámicos ni orden alguno. En dicho caso aquel universo podría ser descrito con muy poca información. Por el contrario, un universo ordenado y disperso en energía como el nuestro requiere mucha información para ser descrito. Bajo este planteamiento, según los fundadores de la teoría de la Información Claude Shannon y Norbert Wiener, se ha considerado a la información como una negentropía (el reverso de la entropía) ya que a más información menos entropía y a más entropía menos información. En otras palabras, la entropía es la información perdida por un sistema mientras que la negentropía es la información ganada por la misma.

En este sentido un sistema heterogéneo tendrá mayor información que uno homogéneo al necesitar más información para describirlo. Pero esto también funciona en sentido inverso, es decir, la información no solo puede describir la realidad, sino que también la puede prescribir.

Pero ¿Cómo prescribe la información nuestro mundo?. Lo realiza mediante las leyes de la física. Estas mismas leyes no son mera información física, sino una información que prescribe convenios de reacción. Para ilustrarlo usaré un ejemplo ya usando en un anterior post. Cuando un fotón viaja y encuentra a un átomo produce en él un efecto. El átomo reacciona a la llegada del fotón con un cambio orbital de uno de sus electrones. Igualmente cuando se produce un cambio de orbita inverso de un electrón, el átomo emite un fotón. Pues bien, el fotón no apareció de la nada, tuvo que llegar desde alguna parte y, por lo tanto, fue emitido por una fuente de luz. Ahora pensemos que es a través de dicho fotón que el átomo, por decirlo de algún modo, se enteró de la existencia de la fuente de luz. La luz pudo hacer reaccionar al átomo gracias al fotón que comunicó la presencia de la fuente de luz. En otras palabras el fotón a sido portador de información física, pero para lograrlo el átomo tuvo que ser conducido por información prescriptiva; el convenio de reacción.

La información puede ser, de hecho, elevada por encima de un mero reverso de la entropía para convertirse en algo más trascendente, en otro tipo de información que puede constituirse en el eje de transmisión entre la materia y la consciencia. Veamos cómo.

Para empezar analizaremos lo que es una percepción de información en un ente consciente. Imaginemos la reacción de una gacela cuando ve a un león. Esta no permanecerá impasible, por el contrario, reaccionará huyendo inmediatamente. Su reacción es debida a que, en la figura del león que perciben sus ojos, entiende un significado: peligro de ser devorado. En este caso la imagen visual del león plasmada en las retinas de los ojos de la gacela es una estructura de información física. Pero, para el caso en cuestión, esta estructura se constituye en un símbolo al que se asocia un significado y en consecuencia se produce una respuesta tal como el esquema mostrado:

SÍMBOLO + SIGNIFICADO = RESPUESTA

En el caso de la gacela la imagen del león constituye un símbolo cuyo significado está elaborado por ésta, sea por instinto o aprehendido por la experiencia. El león no ha intentado comunicar su presencia a la gacela, es esta última la que ha percibido al león. Para ello se ha servido del sentido de la vista, en otros casos la presa puede percibir al depredador o viceversa mediante otros sentidos como el olfato y el oído, pero, sin importar que sentidos se usen, los mismos son fundamentales en todo proceso que implique intercambio de información.

De este modo, la estructura física constituida por una disposición compleja y ordenada de señales electromagnéticas en la banda de luz visible capaz de ser captada por los ojos de la gacela era mera información física, pero ahora se ha convertido en un tipo de información que tiene significado y es capaz de producir una respuesta. Ello nos lleva a definir otro tipo de información que por ahora llamaremos información significativa, y ello en virtud de que incorpora significado.

Esta información significativa será entonces toda estructura susceptible de ser interpretada para producir una respuesta. Esta información ya no es solo una estructura física como la negentropía, sino una que es capaz de ser interpretada por siquiera un intérprete. Cualquier información que carezca por completo de intérpretes no podrá constituir este tipo de información, es decir, información con significado.

William Dembski, uno de los principales teóricos del Diseño Inteligente, denomina a este tipo de información significativa como información especificada. Veamos como describe la distinción entre estos tipos de información:

“La distinción entre información especificada y no especificada puede definirse ahora como sigue: la actualización de una posibilidad (información) es especificada si, independientemente de la posibilidad de actualización, la posibilidad es identificable por medio de un patrón. Si no lo es, entonces la información es no especificada. Nótese que esta definición implica asimetría respecto de la información especificada y no especificada: la información especificada no puede transformarse en información no especificada, aunque la información no especificada puede transformarse en información especificada. La información no especificada no necesita seguir siendo no especificada sino que puede transformarse en especificada a medida que nuestro conocimiento aumenta. Por ejemplo, una transmisión criptográfica cuyo criptosistema no haya sido aún descubierto constituye información no especificada. Sin embargo, tan pronto como descifremos el código, la transmisión criptográfica se convierte en información especificada”. (2)

Si en el ejemplo del león y la gacela se hubiese tomado una foto del león, dicha foto representaría lo que Dembski llama “información no especificada” o simplemente “información física”. Esta información, sin ser observada por ningún mecanismo o ente consciente, no produce ninguna respuesta o reacción, pero cuando es vista por un mecanismo o ente consciente, entonces se convierte en información especificada y, por consecuencia, produce una respuesta. En nuestro ejemplo la gacela, cuando percibió la información visual que reveló la presencia del león, fue consciente del peligro y en consecuencia respondió huyendo del mismo. De nada serviría que sus ojos funcionasen a la perfección si la gacela no es capaz de interpretar adecuadamente la información recibida y ser consciente de su significado. Por lo tanto:

Un mecanismo consciente es aquel que es capaz de responder a una percepción o recepción de información basándose en su interpretación de la misma.

Un mecanismo de seguridad con detector de infrarrojos es un mecanismo consciente ya que puede reaccionar al percibir fuentes de calor y activar, por ello, una alarma, es decir, responde. Su interpretación es muy sencilla como seria hacer chillar a un gato a causa de pisarle la cola. Existen otros mecanismos conscientes más complejos. Por ejemplo, una radio es capaz de percibir, gracias a su antena y al circuito sintonizado al que esta conectado (mecanismo de percepción), una señal radioeléctrica. Pero esto no basta, dicha señal tiene que ser amplificada, detectada y filtrada (mecanismo de interpretación) para que al final se oiga una señal de audio mediante el altavoz (mecanismo de respuesta).

Se pueden mencionar muchísimos ejemplos de mecanismos conscientes, como un fax, un sistema de reconocimiento de caracteres (OCR), un lector de CD, etc. Todos ellos están diseñados para leer una estructura de información especifica, poder interpretarla, y finalmente responder con otra estructura de información u otra acción distinta. La conciencia humana en cambio, es mucho más compleja. Esta integra conocimientos que agrupados sucesivamente forman niveles de mayor abstracción y por ello sus respuestas también son más complejas. Un físico puede encontrar belleza en determinadas ecuaciones matemáticas que para un lego solo serían un grupo de abstrusas galimatías. Un músico es consciente de muchas sutilezas en una estructura musical que para un no entendido pasaran completamente desapercibidas. Esto es porque sus mecanismos de interpretación disponen de mayores conocimientos que le permiten ser conscientes de cosas a las que otros, sin esta preparación, no les es posible interpretar.

Como conclusión se puede afirmar que toda estructura consciente es procesadora de información. Un libro, un disquete, un CD, no son procesadores de información, mas bien la acumulan, pero no la procesan, por lo tanto, no son conscientes.

Ahora bien la conciencia se revela por el efecto de su mecanismo de respuesta, pero este no necesariamente se tiene que materializar. Por lo tanto, si este mecanismo fallara no significaría que el proceso consciente no se ha producido. La respuesta, por lo tanto, si bien no se ha materializado si ha sido establecida durante el proceso consciente.

¿Adónde fue entonces la respuesta si no se materializa una reacción? La alternativa es: al registro de conocimientos.

El conocimiento es una abstracción de la realidad en la cual esta última se representa y su medio de representación es precisamente información especificada .

Ahora bien, si un mecanismo puede responder a más información será, por consecuencia, más consciente del entorno que controla, podrá tener un mayor conocimiento de su campo de percepción y, en consecuencia, será más inteligente que otro que responde a menos información y, por ende, es menos consciente de su entorno. En base a esto podemos decir que:

La inteligencia define la magnitud o cobertura de conciencia de un mecanismo en función de la magnitud de su conocimiento del entorno.
Las sondas de exploración Spirit y la Opportunity enviadas a Marte son mecanismos conscientes e inteligentes porque disponen de sensores capaces de evaluar las características del terreno de forma autónoma sin ser dirigidas desde la tierra, dada la distancia entre la tierra y Marte. Pueden procesar las correcciones de rumbo necesarias para evadir los obstáculos del terreno de forma autónoma y así evitar atascarse o quedarse bloqueados. En otras palabras, como lo diría Dembski, la capacidad de poder elegir alternativas basándose en su conciencia del entorno y su capacidad de interpretarlo por efecto de su conocimiento, resultan ser la medida de su inteligencia.

Hasta este momento hemos considerado preferentemente el papel del receptor y su capacidad de interpretar la información que percibe, sin importar la fuente, o más concretamente si esta es enviada deliberadamente o no. Si la fuente envía información especificada, entonces ya no se trata de percepción, sino de recepción. Estos términos pueden confundirse pero podemos comprobar la sutil diferencia entre ellas. La percepción recibe información física sin que esta sea enviada por la fuente, en cambio una recepción recibe información especificada que si es enviada por la misma, es decir, la fuente es inteligente (sin importar cuanto lo sea ya que puede ser desde una simple alarma a un ser humano). En una sonda espacial la cámara de amplio campo es un ejemplo de dispositivo perceptor de información y la antena de alta ganancia para las comunicaciones con la tierra es un ejemplo de receptor.

Como todos sabemos, la información es un instrumento de comunicación y por ello implica la presencia de un emisor y un receptor. El emisor emite el símbolo y el receptor lo interpreta, siendo el significado un convenio de ambos.

El convenio significa entonces, que ambos interlocutores, el emisor y el receptor, están de acuerdo con el significado de los símbolos implicados en su comunicación. Ambos saben lo que significa, por lo cual cada símbolo enviado por el emisor será entendido por el receptor en virtud del convenio existente entre ellos. Cada convenio esta aplicado sobre un formato de información significativa (especificada), que no es otra cosa que un lenguaje.

Las personas se comunican mediante un convenio de comunicación (lenguaje), que esta basado en fonemas, si son sordomudas, se basara en señas. En el caso del lenguaje basado en fonemas se pueden representar estas mediante símbolos escritos, ideogramas como es el caso de la escritura china o a partir de combinaciones de letras que puedan reproducir el fonema, como es el caso, por ejemplo, del alfabeto latino. A su vez, los ordenadores tienen que representar cada símbolo de dicho alfabeto, a nivel software, con una codificación como puede ser el ASCII. En dicha codificación a la letra A le corresponde el número 65 en decimal. Pero a nivel hardware dicho numero esta representado por un código binario en el que a su vez, cada símbolo de dicha codificación, esta representado por 2 voltajes distintos con los que puedan trabajar los circuitos lógicos del ordenador. Todos los convenios de comunicación mostrados tienen distinto formato debido a que corresponden a distintos niveles, el nivel más alto es el fonema y el más básico las diferencias de voltaje eléctrico.

De todos modos, sin importar el formato, este último tipo de información es receptiva (por acuerdo inteligente) y no perceptiva (por percepción sensorial). Esta es una salvedad muy importante porque a un mecanismo consciente toda estructura física, como puede ser la luz, el sonido, la temperatura, etc., puede representar información perceptiva más no necesariamente información receptiva. Yo puedo mirar el cielo y forjar con mi imaginación las constelaciones que me apetezca, sin embargo, realmente no me comunican nada, no son mensajes de origen inteligente y, por lo tanto, no portan ningún convenio de comunicación que pueda siquiera detectar. Pero si viera una “estrella” que se enciende y apaga con la cadencia de una clave Morse, podría inferir que es una convenio de comunicación y, por lo tanto, es información receptiva que tiene un origen inteligente (quizás alguien desde un globo aerostático esta enviando señales de auxilio con una linterna, por ejemplo).

Notemos que hemos hablado de información y de conciencia además de haber establecido una relación entre ambas. Los mecanismos conscientes no solo procesan información, sino que también pueden crearla para comunicar significado a otros mecanismos conscientes a través de convenios de comunicación.

La pregunta que surge ahora es:

¿Puede existir conciencia sin información especificada?

No, porque hasta el mas sencillo mecanismo consciente necesita un “conocimiento” para poder reaccionar a la información que recibe aunque esta sea por percepción, es decir, información física, o por recepción, es decir, información especificada. Y el conocimiento solo puede ser soportado por esta última, es decir, información con significado. El conocimiento prescribe cómo actúan los convenios de reacción, las relaciones causa-efecto prescritas por las leyes físicas y precisamente dichas leyes están escritas con información especificada.

Si esto queda establecido entonces esto nos lleva a esta otra pregunta:

¿Puede existir información especificada sin conciencia?

Las entidades o mecanismos conscientes pueden percibir información física y recibir información especificada, pero también son las productoras de este último tipo de información. La información especificada nace de la conciencia y por ende ya la misma especificación es huella ineludible de la presencia de conciencia y en consecuencia de inteligencia.

No puede, por lo tanto, existir información especificada sin conciencia.

De este modo la presencia de una información especificada prescriptiva de las leyes físicas así como también la prescriptiva de la vida hallada en el ADN son claros e ineludibles testigos de la colosal conciencia e inteligencia que les ha dado origen.

Referencias

1. Wheeler, John A. Geons, Black Holes and Quantum Foam.W.W.Norton N.Y. 1998
2. William Dembski. El Diseño Inteligente como Teoría de la Información.
http://www.oiacdi.org/articulos/DI_como_teoria__informacion_2.pdf
3. Cristian Aguirre del Pino. Elementos de Estructuras Funcionales. OIACDI 2010

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