El Diseño Inteligente como inferencia filosófica. Parte 6

Da Vinci_planeador_1488Ante un nuevo paradigma evolucionista

Por Felipe Aizpún

A medida que va avanzando la ciencia vamos acumulando cada vez más información y conocimiento. Es evidente que hoy día contamos con mucha más de la que tenía Behe cuando escribió su obra “Darwin ́s black box”. Parece lógico reclamar que las inferencias de diseño que surgen de la biología deban acomodarse al máximo a todos los datos disponibles. El que el darwinismo no pueda considerarse una opción natural satisfactoria para explicar la evolución no implica que no puedan haber otras diferentes explicaciones alternativas de carácter natural que deben ser exploradas antes de proclamar una inferencia de diseño. Hay que recordar que Behe es un convencido evolucionista pero que, sorprendentemente, en sus libros no nos da una razón científica de peso sobre la que sustentar su convicción. Behe da por hecho que la evolución, es decir, la transformación de unas especies en otras, debe estar en el fondo de las explicaciones de la aparición de las diferentes formas vivas, pero no aporta ninguna intuición concreta en torno al misterioso mecanismo que pudiera explicar tal evento. La inferencia de diseño aún siendo legítima y bien sustentada en caracteres tales como la complejidad irreducible de tantos organismos vivos necesitará siempre, para ser valorada positivamente, recoger una información actualizada al máximo nivel de los avances de la biología y la genética. Sólo entonces podremos reivindicar el carácter racional pleno de las inferencias de diseño. A estas alturas de la Historia es evidente que una inferencia de diseño no puede ser el argumento ingenuo de Anaxágoras o del reverendo Paley y su famoso reloj. Hablo de ingenuidad, no en el sentido peyorativo de falta de rigor o de consistencia, sino en el de la intuición imaginativa forzosamente desconectada de un conocimiento profundo de la ciencia que hoy tenemos.

El darwinismo es un paradigma científico superado, su incapacidad para explicar la realidad no puede ser recompuesta. Sabemos que, sin embargo, su presencia seguirá vigente entre nosotros hasta que un nuevo paradigma se imponga para explicar la hipótesis evolutiva. Pero los elementos necesarios para que ese nuevo paradigma se extienda a nivel de la comunidad científica quizás ya están suficientemente consolidados. Hay que destacar la labor realizada entre nosotros por el profesor Máximo Sandín, de la Universidad Autónoma de Madrid, para dar forma, a través de sus trabajos, a un modelo coherente y ambicioso, capaz de interpretar los datos concretos que la ciencia viene desvelando en las últimas décadas y que la teoría sintética imperante no puede explicar. El modelo que Sandín presenta como la “Nueva Biología” se aparta del carácter reduccionista clásico del darwinismo basado en la idea de un gen – una proteína – un carácter y según el cuál los rasgos morfológicos serían como una colección de caracteres discretos e independientes susceptibles de irse acumulando, como un collar de cuentas, para ir recibiendo y permitiendo la emergencia de novedades morfológicas por causa de mutaciones fortuitas. La complejidad hoy conocida del comportamiento de la información genética, la multiplicidad de posibilidades expresivas y funciones, y la interrelación complejísima de los elementos del genoma nos hacen reconocer que ya no es el gen, sino el genoma en su conjunto, el que debe ser postulado como unidad básica de información genética. Cada genoma es un programa completo cuyo contenido informacional puede exhibirse como ejemplo de complejidad irreducible en el sentido que Behe acuñara para el término.

Por eso, en este nuevo modelo, la conformación de los genomas que atesoran significado genético novedoso no se produciría por acumulación gradual de variaciones fortuitas, sino por transformaciones complejas y bruscas dando lugar a un proceso evolutivo de naturaleza saltacional. El enriquecimiento del material genético podría producirse por lo que se conoce como transferencia genética horizontal (TGH) a diferencia del mecanismo reproductivo mutacional del modelo darwinista. La base científica de la propuesta la constituyen la identificación de numerosas secuencias genéticas de origen bacterial y viral presentes en los organismos superiores y la naturaleza de las diferencias del genoma de éstos con relación a sus predecesores (transposiciones o duplicaciones del genoma original, nuevas secuencias de origen exógeno etc.) que no se corresponden con las alteraciones identificables como producto de mutaciones fortuitas en la secuencia de bases de un genoma dado. El proceso de TGH sería por lo tanto de naturaleza infecciosa y podría ser explicado como respuesta a determinadas situaciones de estrés ambiental, lo que haría comprensible la aparición simultánea de un número de individuos suficiente para garantizar la viabilidad de la nueva especie.

Esta línea de investigación científica ampara de forma notable las anomalías principales del paradigma darwinista y no es descartable que se consolide como el núcleo principal de un nuevo modelo explicativo de la realidad a la luz de los numerosos estudios que en el campo de la genética y la biología molecular se van desarrollando de manera imparable. Por supuesto el modelo incluye las aportaciones de Margulis y su ya casi indiscutida teoría de la endosimbiosis seriada para explicar el origen de las células eucariotas, pero reivindica que los eventos de carácter simbiótico son insuficientes para explicar la riqueza y complejidad de los genomas de organismos más desarrollados y que muchas de sus características se explican mejor mediante episodios infecciosos de material genético procedente de bacterias y virus existentes en la biosfera.

Naturalmente, este modelo científico se presta inevitablemente a valoraciones filosóficas en torno al origen del proceso en términos de causalidad. Personalmente considero que las inferencias de diseño que despierta son todavía más concluyentes que las que nacen del análisis tradicional del movimiento DI. Éstas se originan en las contradicciones del modelo darwinista, y se plantean (en mi opinión de manera incorrecta) como una disyuntiva entre una propuesta científica inadecuada para explicar la realidad y una inferencia de naturaleza estrictamente filosófica: la apariencia de diseño. Por el contrario, las inferencias de diseño que nacen del estudio de este nuevo paradigma no surgen por exclusión o contradicción, sino que por el contrario emergen directamente de la propia naturaleza del proceso. En efecto, la aparición de nuevos organismos y de los genomas que los hacen posible, de manera saltacional y por lo tanto, no como consecuencia de un proceso de adaptación o selección natural, implica la intuición de la existencia previa del modelo aparecido como un arquetipo platónico que se hace realidad, que pasa de la potencia al acto en determinadas condiciones históricas y materiales. Algunos autores hablan de formas de vida potenciales o latentes, ya que se da por hecho que sólo algunas combinaciones o secuencias moleculares pueden adquirir significado biológico. El hecho de que secuencias genéticas procedentes de bacterias o virus, y que por lo tanto pueden haber permanecido inertes durante millones de años, sean capaces de ofrecer el potencial eficiente de su significado biológico para hacer realidad complejísimos modelos de organismos vivos superiores incita a pensar en la existencia de un proceso perfectamente orientado a una finalidad. Máxime, cuando siendo el genoma un sistema irreduciblemente complejo, tales secuencias de material genético no solamente deben atesorar un significado biológico potencial por sí mismas sino una capacidad de acoplarse al complejo engranaje de un genoma ya existente en un organismo predecesor. Ni el azar ni la necesidad pueden justificar un evento evolutivo de tal naturaleza.

Próximo post:Ciencia Filosofía o Religión.

Deje una respuesta

Leer entrada anterior
El Diseño Inteligente como inferencia filosófica. Parte 5

La insuficiencia de la explicación naturalista. Por Felipe Aizpún Michael Behe nos propone una inferencia de diseño como consecuencia de...

Cerrar