Detrás del Universo

Detras del universoEl antiguo grabado que figura a la izquierda ilustra en buena medida la idea que titula este post. En ella se observa el inverosímil caso de un hombre que es capaz de asomarse por una misteriosa abertura en este universo para ver con asombro lo que hay detrás. Allí encuentra un extraordinario escenario muy diferente de su mundo físico conocido donde encuentra los elementos subyacentes al universo desde el cual se articula su existencia.

¿Es ésta visión es una mera fantasía o de hecho realmente existe un escenario más allá de este universo (o multiverso si se quiere) desde el cual procede la información que la segunda ley de la termodinámica pretende disipar hasta alcanzar la infame muerte térmica?

Cuando en la última parte de la serie “El Origen de la Información Cósmica” se afirmó que la inteligencia antecede a la materia cabria preguntarnos ¿Cómo es posible que exista inteligencia sin una plataforma material que permita su existencia? ¿Puede la inteligencia o incluso la misma información existir sin una plataforma material? Y si ésta inteligencia es exógena al universo ¿De qué escenario procede?

Sabemos que la información es inmaterial aunque precise de patrones materiales o energéticos para su expresión. En el mundo físico es el agente esencial de la relación causa efecto siempre y cuando se presente en un formato físico que un sistema pueda interpretar. Si el formato de información no es interpretable simplemente no producirá ningún efecto. Esto es lo mismo que sucedería si un capataz diera ordenes en idioma chino a obreros que hablan ruso. En este caso los obreros no podrán seguir las órdenes del capataz por el hecho de que no pueden interpretarle. En nuestro planeta hay miles de sociedades con idiomas distintos que podrían expresar un mismo mensaje con un diferente juego de fonemas. La información también puede expresarse en formatos físicos distintos: onda portadora electromagnética, formato digital laser, irregularidades en una superficie de vinilo, etc. Por lo tanto podemos decir que la información maestra puede estar en un formato material o energético particular, pero que no es en sí misma ni materia ni energía, consistiendo más bien en su disposición y en su dinámica. Y esto implica un hecho crucial:

Sin información no tenemos ningún universo.

Ahora bien, si la información pese a ser inmaterial, es la que dinamiza el cosmos ¿podría la inteligencia que provee esa información ser también inmaterial?

Para abordarlo tenemos que recurrir a la inteligencia artificial. Un sistema inteligente necesita una plataforma física donde almacenar su conocimiento, una plataforma de cómputo, sensores para percibir información sensorial (cámaras, micrófonos, detectores de temperatura, presión, etc.) y recibir información semiótica (mensajes de control, comando, etc.). Como se puede ver, con estas necesidades claramente tangibles suponemos con facilidad que la inteligencia requiere de cerebros biológicos o electrónicos también bastante tangibles.

¿Significa esto que la inteligencia no puede anteceder a la materia?

No, según veremos.

El ejemplo anterior de sistemas inteligentes creados por el hombre nos ayuda a entender que estas realizaciones, si bien son materiales, no obstante, proceden conceptualmente de un diseño surgido de la mente de uno o más diseñadores antes de plasmarse en un diseño formal con especificaciones y planos físicamente establecidos.

No obstante, se puede objetar que los propios diseñadores son seres físicos y aún así no logramos inmaterializar la inteligencia implicada en el diseño y posterior implementación física de los ingenios artificiales.

Sin embargo, cuando abordamos el caso de los simuladores descubriremos que podemos de hecho crear mundos pequeños y de juguete, pero que al fin y al cabo son mundos nuevos y de un carácter distinto al mundo material.

Una simulación por computadora como el juego Vida de Conway o cualquier otro simulador permite crear de hecho un mundo virtual en este universo y con recursos materiales, pero que no nace naturalmente de este universo, sino de la inteligencia humana presente en el mismo. Su “materia” y su “energía” son conceptos computables en este universo virtual que cobran vida en una pantalla de computador y cuyas leyes y devenir “material” ocurren en la memoria y microprocesador de este. ¿Es esto material? Si lo pensamos detenidamente nos daremos cuenta que no lo es en cuanto a que este mundo virtual habita en un espacio, tiempo, materia y energía computados desde los valores iniciales y leyes de reacción establecidos por el programador o programadores de la simulación. No existen en nuestro mundo real, pero si en nuestra creación virtual informática.

Este hecho nos permite sin problemas poder conceptualizar cómo nuestro universo también podría ser computado desde un escenario fuera de este universo y que podría ser afectado en similares términos a como los programadores de un mundo virtual informático pueden afectar sus simulaciones o virtualizaciones cambiando parámetros, reglas o contenido.

¿Qué naturaleza tiene este otro escenario? Si asumimos lo que las simulaciones nos permiten conceptualizar, este escenario sería inmaterial, pero no porque no tenga materia, sino porque su naturaleza se basaría en elementos diferentes a la materia-energía que conocemos.

Del mismo modo este escenario exterior al universo que llamamos “Extraverso” del cual solo podemos avizorar su existencia, sería de una naturaleza estructurada como el universo que conocemos. De dicho escenario vendría tanto la información como la inteligencia que creó dicha información.

Como se vio en la parte 5 de dicha serie no podemos aplicar el principio de compensación de la entropía para explicar el surgimiento de la información cósmica (la negentropía) que hace posible su existencia y su gran complejidad. Pero si asumimos la existencia de otro escenario desde el cual recibir dicha información el misterio se resuelve, aunque, claro está, ésta solución no tenga las consecuencias metafísicas del gusto de todos.

No obstante, se puede también objetar que esta “explicación” sería insatisfactoria porque solo habríamos desplazado el problema a otro escenario (el pretendido extraverso) y no resuelto de modo definitivo el problema del origen de dicha información. En palabras más entendibles este es la clásica refutación de “¿Quién creó al creador?”. Si la información, o dicho de otro modo, la creación del universo procede de un Dios creador exógeno a este universo, ¿Quién le origino a él? Y si decimos que ello violenta el concepto de Dios porque se supone que Dios es eterno e increado y por lo tanto no tiene necesidad de ser creado a su vez, se puede alegar que dicha propiedad de Dios es una invención propuesta por el teísmo y no una refutación valida de dicha objeción.

Además habría que definir cuándo se rompería la cascada de simulaciones ya que si este universo es una especie de simulación de otro superior, no podría este a su vez serlo de otro más superior aun llevándonos nuevamente a una regresión infinita.

El célebre astrónomo norteamericano Carl Sagan cita al Mahapurana (La Gran Leyenda) del filósofo hindú del siglo noveno Jinasena como ilustración de la antigüedad de este argumento:

“Algunos necios declaran que un Creador hizo el mundo. La doctrina de que el mundo fue creado es equivocada y hay que rechazarla. Si Dios creó el mundo, ¿dónde estaba Él antes de la creación?… ¿Cómo pudo haber hecho Dios el mundo sin materiales? Si dices que los hizo primero y luego hizo el mundo te enfrentas con una regresión infinita… Has de saber que el mundo es increado, como el mismo tiempo, sin principio ni fin. Y que se basa en los principios…”

Luego, en posteriores páginas del capítulo 10 de su libro “Cosmos” el mismo Sagan define esta misma objeción, aunque sin la insolencia de la cita de Jinacena, al decir:

“Es corriente en muchas culturas responder que Dios creó el universo de la nada. Pero esto no hace más que aplazar la cuestión. Si queremos continuar valientemente con el tema, la pregunta siguiente que debemos formular es evidentemente de dónde viene Dios. Y si decidimos que esta respuesta no tiene contestación ¿por qué no nos ahorramos un paso y decidimos que el origen del universo tampoco tiene respuesta? 0 si decimos que Dios siempre ha existido, ¿por qué no nos ahorramos un paso y concluimos diciendo que el universo ha existido siempre?”

Notemos como Sagan en estas dos citas propone 2 objeciones:

  1. La famosa “regresión infinita” que se produciría al establecer una jerarquía de creación.
  2. La eternidad del universo haría innecesaria la necesidad de un creador de su complejidad funcional sea ésta cosmológica o biológica.

Sobre el primer punto ya se trató en un post anterior, no obstante, repetiré lo allí señalado. El argumento al que apelan tanto Jinasena como Sagan sostiene que una jerarquía debe producir necesariamente una regresión infinita. Sin embargo, en nuestro mundo real esto no es así. Se pueden citar multitud de jerarquías que no se convierten en regresiones infinitas estando, más bien, acotadas superior e inferiormente. Se cito anteriormente la cadena trófica donde un animal es comido por otro que a su vez es comido por otro mayor. Esta, al igual que las cadenas de mando humanas y otras jerarquías naturales o artificiales, siempre tienen un límite inferior y otro superior y no producen ninguna regresión infinita. En este sentido vemos como las posibilidades lógicas no necesariamente exigen convertirse en situaciones reales. Por esta razón no podemos exigir la necesidad absoluta de que la pretendida cascada de creadores sea una regresión infinita. Y siendo así, la apelación a este argumento es absolutamente ineficaz como objeción.

En el segundo punto se pretende decir que la eternidad de algo explicaría su naturaleza sin la necesidad de un origen o creación. Esto es como decir qué, si quiero evadir que la obra El Quijote fue creada por Miguel de Cervantes, entonces debo pretender que dicha obra es eterna. Sí lo es, no necesita que haya sido escrita por nadie porque siempre existió. Sin embargo, esto conduciría al absurdo de pretender que un mensaje que ha sido recibido nunca fue emitido convirtiéndose así en una fragante violación de la relación causa efecto por ganancia. Lo curioso es que este tipo de violación solo se resuelve si apelamos a un escenario externo al objeto eterno en cuestión y con ello volveríamos al recurso del creador.

Este es el famoso problema de la autocausalidad donde se forma un bucle causal entre dos objetos de tal modo que ambos son efecto y causa a la vez, o entre uno solo haciéndose el mismo causa y efecto al mismo tiempo. Un ejemplo del primero es el famoso dilema: ¿Qué es primero: el huevo o la gallina? El huevo es un efecto de la gallina que es su causa y a su vez la gallina es un efecto de un huevo que es su causa (Y eso que hemos despreciado al pobre gallo que también colabora). El segundo caso es, como se señaló en el anterior post, lo mismo que pedir a alguien que se eleve del suelo jalándose de los pelos hacia arriba.

La pregunta crucial sería establecer ¿Por qué el problema de la autocausalidad se puede aplicar para refutar la eternidad aplicada a los objetos creados y no a un Dios creador? ¿Por qué Dios aplicaría a esta pretensión y “El Quijote” no? ¿No sería la pretensión de eternidad aplicada a un Dios creador una atribución del teísmo filosóficamente arbitraria?

Para evaluar por qué una eternidad podría aplicarse para refutar la autocausalidad en un caso y no en el otro, será conveniente analizar la eternidad de 2 agentes distintos: La materia (el universo) o un Dios creador inteligente.

Para estos efectos analicemos el siguiente cuadro donde se compara las premisas que consideran a la materia como agente primigenio (que es la tesis defendida por Hawking, Krauss, Sagan entre otros) y la que considera a la inteligencia como dicho agente:

LA MATERIA LA INTELIGENCIA
De la nada sale algo. De algo sale algo.
La escritura crea al escritor. El escritor crea la escritura.
La auto-organización de la materia conduce a la inteligencia. La inteligencia aplicada sobre la materia crea organización.
El universo existió siempre y crea la inteligencia. La inteligencia existió siempre y creó el universo.

 

El primer punto de la izquierda se parece mucho al título del libro de Krauss “Un universo desde la nada” y asume la premisa que de la nada puede salir algo.

Pero éste es un absurdo que no se sostiene. En el mismo libro de Krauss y como también lo especifica Hawking en “El gran Diseño” un universo que no tiene frontera de acuerdo a la propuesta Hartle-Hawking y que surge de una fluctuación del falso vacío no sale en realidad de la nada ya que necesita partir de un escenario donde existe una física que permite fluctuaciones del falso vacío y eso en modo alguno es “Nada”.
En consecuencia nos quedamos con el punto 1 de la derecha que nos dice que algo sale de algo, porque ya hemos visto que la premisa que de la nada sale algo es manifiestamente falsa. En este sentido algo siempre es de carácter superior a nada.

Los puntos 2 de ambas columnas llevan la lógica al siguiente nivel al definir la diferencia de poderes entre el agente creador y el agente creación apelando como ejemplo a la escritura. El lector puede constatar que nunca la escritura crea al escritor, sino por el contrario es el escritor quien crea a la escritura. Por lo tanto, el agente creador es superior al agente creación.

Los puntos 3 tratan más específicamente los términos con los cuales se diferencia la visión del naturalismo materialista y el Diseño Inteligente. Para el primero es un dogma de fe que la materia es capaz de auto-organizarse para producir la inteligencia. En esta serie ya se han discutido las razones por las cuales esta aseveración es falsa (ver las partes 5 y 6) y que, por el contrario, es la inteligencia aplicada sobre la materia la que puede crear la organización material tal como lo señala el punto 3 de la derecha.

Por último tenemos los puntos 4 en los cuales se elige cual de los dos elementos tiene que ser el primigenio. Para los materialistas es la materia (el universo eterno sin principio) el primigenio. Sin embargo, como ya lo hemos tratado en la parte 9, no es la materia la que tiene la comprobada capacidad de crear la inteligencia, sino es la inteligencia la que tiene la capacidad comprobada de organizar la materia e incluso de ser intelectivamente creada por un ser exógeno a este universo. De este modo, por la navaja de Ocam, podemos concluir que es la inteligencia lo que verdaderamente antecede a todo lo existente y puede crear un universo con las características del que conocemos como también podría crear cualquier otro universo totalmente diferente e inimaginable para nuestras mentes.

Pero los críticos de esta tesis recurrirán ahora a otra objeción, dirán que las explicaciones basadas en escenarios no explicables no son explicaciones validas. Si recurro a un ser desconocido en un escenario desconocido que no puedo escudriñar desde la ciencia entonces este recurso debería ser descartado.

Sin embargo, esta no es una objeción válida. Es más bien un parche usado a conveniencia por los críticos del naturalismo materialista entre los que sobresale destacadamente el biólogo británico Richard Dawkins. El mismo, en cierta entrevista, admitió finalmente que para que la vida exista se requiere de un Diseño Inteligente, pero acoto que eso lo acepta siempre y cuando el escenario desconocido de donde surgió dicha inteligencia haya a su vez surgido por una evolución darwiniana en un mundo más favorable para ello. Obsérvese que esto es algo que tampoco está sujeto a corroboración y, por lo tanto, según su criterio, deberíamos descartarlo como explicación válida porque no conocemos dicho escenario siendo tan solo una suposición. De este modo el propio Dawkins estaría descalificándose a sí mismo con su parche favorito.

Cuando Isaac Newton dedujo su ley de la gravitación universal desde el análisis de las leyes de Kepler. El no podía explicar la gravedad, pero podía deducir su existencia y definir como operan los cuerpos materiales por efecto de dicha gravedad. En su caso nadie rechazó su hallazgo por no poder explicar la explicación (la propia gravedad).

Hoy sabemos que el multiverso es una posibilidad por deducción científica desde varias propuestas teóricas tales como la Suma de Historias de Feynman, La Teoría de los multimundos de Everet, La Teoría de la inflación de Alan Guth y la Teoría de cuerdas. No hay modo hoy en día de probar científicamente la presencia del multiverso, pero, sin embargo, no por ello podemos inhibirnos de deducir su posible existencia real.

No se trata, por lo tanto, de que apelemos a un “Dios de los huecos” para encontrar una explicación a la creación del universo. Es realmente al revés, como lo resumía el cosmólogo británico Martin Ress en su documental “Lo que aún no sabemos ¿Somos reales?”:

“Al buscar una explicación alternativa a las explicaciones religiosas sobre nuestra creación, los cosmólogos revelaron una posibilidad que parece increíblemente similar. Un ser todopoderoso, omnipotente y súper inteligente. Una entidad cuyos motivos son inescrutables y cuya existencia es imposible demostrar”.

Ciertamente no podemos demostrar científicamente esta existencia como alude Ress dado que no podemos enviar una sonda a este extraverso y fotografiar a Dios, pero, no obstante, si ciertos prejuicios metafísicos no obnubilan nuestra objetividad, podremos perfectamente deducir, por medio de las implicancias que encontramos en el requerimiento intelectivo del origen de nuestro universo, la existencia de una súper inteligencia creadora. La misma qué ha infundido la información necesaria para articular su extraordinaria existencia y que está deliberadamente sintonizada con su producto más excelso: la vida.

REFERENCIAS

1. Roger Penrose. El camino a la realidad. DEBATE 2004.
2. Stephen Hawking. El Gran Diseño. Editorial Crítica 2010
3. Paul Davies. Dios y la nueva física.
4. Martin Rees. Lo que aún no sabemos ¿Somos reales?
5. Lawrence Krauss. Un Universo desde la nada.
6. Carl Sagan. Cosmos.

Fuente: Adaptación del capitulo 10 de “El Origen de la Información Cósmica”. Cristian Aguirre Del Pino. OIACDI 2013 (Correspondería a la parte 10 de la misma serie que, hasta ahora, solo aparecía en el libro).

3 Respuestas para Detrás del Universo

  1. Gracias Cristian por señalar la falta de la referencia relativa a la entrevista. Debí añadirla como referencia.

    Se trata de la entrevista que celebró Ben Stein’s a Richard Dawkins en el documental titulado “No Intelligence Allowed” puedes ver el extracto en el siguiente enlace de Youtube subtitulado al español:

    http://www.youtube.com/watch?v=8aMFKj0f4Ew

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