ene 302012
 

Felipe Aizpun

La propuesta del criterio de etapas que no hayan sido objeto de selección positiva introduce a su vez dos elementos problemáticos. El primero es el de la “graduación” de la complejidad irreducible. Según Behe un “sistema” resultará irreduciblemente complejo en mayor o menor medida en función del número de etapas “no seleccionadas” que contenga. Sin embargo, parece razonable conceder (en contra de lo que llega a decir el propio Behe) que la complejidad irreducible es un concepto que no admite graduación, o se tiene o no se tiene, y ello ya pone de relieve la dificultad de subsumir unas categorías en otras. De hecho resulta evidente que esta discutible matización de Behe al concepto de complejidad irreducible no es sino una concesión al intento de hacer encajar tal calificativo en relación a la naturaleza organizativa y funcional de los procesos secuenciales en estudio.

El segundo problema, y no precisamente menor, es que el intento de justificación de la complejidad irreducible de este tipo de procesos resulta en última instancia meramente tautológico. En efecto, según Behe, un proceso como la hemostasis no puede ser alcanzado por mecanismos darwinistas ya que viene caracterizado por una complejidad irreducible que así lo previene. Al mismo tiempo, su complejidad irreducible viene definida por el hecho de que tal proceso está formado por etapas que no han podido ser objeto de selección darwiniana. Pero si realmente se pudiera afirmar que determinadas etapas del proceso no se han podido consolidar por mecanismos darwinianos, entonces resultaría superfluo apelar a la complejidad irreducible del proceso para defender la falta de una explicación evolucionista convencional del mismo.

Moran es consciente de la debilidad de la argumentación y así lo hace notar en su réplica a Torley, poniendo de manifiesto que la defensa de Behe ante las objeciones de sus críticos se basa en última instancia en que aquellos mecanismos que parecen razonablemente poder haber sido conformados por un procedimiento darwinista carecen, por esa misma razón, de la condición de irreduciblemente complejos. En definitiva un razonamiento, como he dicho, tautológico. Moran así, se hace fuerte, y reivindica que las variadas rutas metabólicas propuestas en las diferentes críticas, incluido el ciclo de Krebs, se ajustan impecablemente a la definición teórica en la literatura tradicional del DI de un organismo irreduciblemente complejo, toda vez que el resultado “funcional” (al amparo del planteamiento hecho por el propio Behe) del mecanismo dejaría de producirse si faltase uno sólo de los elementos de la secuencia. Su posición es, en principio, consistente. Es evidente que el argumento que rechaza el gradualismo para los sistemas funcionales complejos no se acomoda de igual manera a un sistema de eventos de tipo secuencial. Una secuencia de etapas es, por naturaleza, un evento que se produce de forma gradual en el tiempo y esa cadencia temporal encaja de forma intuitivamente irreprochable en el sentido gradualista del modelo darwiniano.

Por lo tanto, si la imposibilidad de un escenario gradualista no parece un argumento oportuno, Behe invoca entonces la identificación en el proceso de etapas que, por no ser estrictamente funcionales sino meramente coadyuvantes, no pueden invocarse como pasos seleccionados por la evolución.

El problema es que, como ya hemos adelantado, si tal es el caso, cualquier referencia a la complejidad irreducible del proceso resulta superflua, la incapacidad del modelo darwinista para explicar el proceso ha sido ya establecida de antemano, y lo ha sido sobre la base de la crítica habitual del DI a la formación espontánea (y a su fijación en las poblaciones) de estructuras altamente complejas sin predecesores evolutivos reconocibles. Tal es el caso de la aparición de las enzimas específicas que señala Moran (alfa–cetoglutarato deshidrogenasa), que no están presentes en la mayoría de las bacterias y que son responsables en última instancia de asegurar el gradualismo reivindicado en el proceso del ciclo de Krebs. Y es que donde Behe sí acierta de pleno es al señalar que lo que resulta necesario explicar no es sólo el proceso en sí sino el origen de la maquinaria molecular específica que lo hace posible, es decir, la construcción en el seno de la célula de artefactos moleculares de acuerdo con novedosa información prescriptiva emergida, o activada oportunamente en el genoma de forma inexplicada.

Torley en su artículo se muestra también partidario de diferenciar mecanismos biológicos funcionales del tipo del flagelo bacteriano de procesos como el de la cascada de coagulación de la sangre y admite sentirse plenamente reconfortado en defender la complejidad irreducible de los primeros pero no así de los segundos. Es posible que una inadecuada adscripción de ciertos procesos o rutas metabólicas a la categoría de mecanismos irreduciblemente complejos haya producido una innecesaria controversia en la literatura científica de los últimos años.

En mi opinión, procesos del tipo de la hemostasis son ejemplos clamorosos de diseño y de organización funcional sistémica, sin que ello implique que se puedan subsumir en la categoría mencionada. Por el contrario, considero que existen argumentos más que de sobra para invocar su razonable causación inteligente sobre la base del más general y comprensivo discurso de la complejidad especificada desplegado por Dembski y del que la complejidad irreducible se considera que no es sino un caso específico.

En definitiva, creo que no estaría de más abrir un paréntesis en la formulación de la complejidad irreducible de los rasgos biológicos de muchos organismos para introducir la diferencia necesaria entre SISTEMAS y PROCESOS y reconsiderar el enfoque teórico que mejor conviene a unos y otros con vistas a explicar la inexcusable intuición de que tanto unos como otros exigen una justificación inteligente que explique el diseño evidente de los mismos. En relación a los sistemas funcionales no tengo ninguna duda de que la explicación que nos da Behe es la más adecuada. Con relación a los procesos tales como la cascada de la coagulación de la sangre es posible que determinadas perspectivas adicionales resulten imprescindibles.

Procesos como la hemostasis o el mismo ciclo del ácido cítrico mencionado no solamente son procesos de un altísimo grado de complejidad sino que al mismo tiempo son procesos de un alto nivel de especificidad. Pero esa especificidad, a diferencia de un sistema funcional como el flagelo bacteriano, no se puede explicar por sí misma y con independencia del papel que desempeñan en el conjunto de las funciones biológicas del organismo que los contiene. Por el contrario, es precisamente la oportunidad o la necesidad del “resultado” del proceso, su esencial papel regulador de una disfunción crítica o su contribución imprescindible al proceso metabólico lo que otorga especificidad al proceso. La inferencia de diseño no nace tanto en este caso de la intrincada interdependencia de las partes que configuran el mecanismo sino del papel regulador y corrector del proceso en vistas a defender al organismo de una amenaza crítica o a asegurar su supervivencia cotidiana.

El caso de la cascada de la coagulación de la sangre es, desde luego, un mecanismo especialmente representativo de esa complejidad especificada que señalamos, un ejemplo verdaderamente paradigmático. El mecanismo en sí mismo nos muestra una sucesión de fases y una amplia gama de artefactos moleculares que despliegan asombrosas tareas de regulación y de control. Existen una pluralidad de factores que se van activando los unos a los otros y cada uno de los pasos resulta perfectamente apropiado para una finalidad específica en un momento dado del proceso, desde la creación del primer tampón temporario y flojo, y posteriormente la malla de fibrina o coágulo propiamente dicho, hasta la reparación final del tejido dañado y la disolución del coágulo para dar así respuesta al daño detectado. Todo ello además teniendo en cuenta los activadores (convertinas y acelerinas) de la velocidad de las reacciones exigidas por el organismo para que la respuesta se produzca con la celeridad imprescindible (en realidad, a velocidad vertiginosa) para defender al organismo de la amenaza.

Los procesos como el aquí estudiado están plagados de artefactos moleculares específicos que encadenan reacciones químicas correctoras y reparadoras de las funciones biológicas dañadas. Pero no olvidemos que tales artefactos moleculares han sido objeto de construcción a partir de la información prescriptiva emergida en el genoma de los mismos, lo que tiene connotaciones finalistas inevitables. Las enzimas que cumplen un papel determinante en el proceso como es el caso de las trombinas son producidas por el organismo pero permanecen de manera inactiva en forma de protombrinas. Sólo en caso de necesidad, es decir cuando el organismo genera la “señal” adecuada en respuesta a una lesión padecida por el mismo se ponen en marcha los mecanismos de activación de la trombina a partir de la protrombina y subsiguientes reacciones para la formación del coágulo necesario. Una vez reparado el tejido lesionado resulta imprescindible la degradación de las redes de fibrina formadas en el proceso de coagulación, lo que tiene lugar, mediante la activación de la plasmina generando fibrinopéptidos solubles en el proceso denominado fibrinolisis. Así el proceso se completa con la intervención de proteínas específicas que culminan satisfactoriamente el objetivo corrector requerido por el organismo.

La producción de un coágulo no es por sí misma la que suscita la inferencia de diseño, a diferencia del flagelo bacteriano cuya estructura funcional resulta perfectamente “sospechosa” ya de por sí, con independencia de la adecuación o necesidad de la función desarrollada por el mecanismo. Lo que hace surgir la necesidad de una explicación inteligente en la hemostasis es la utilidad específica del mecanismo en el seno del organismo vivo que lo contiene y el carácter perfectamente teleológico del proceso. La producción de un coágulo no es por sí misma un resultado deseable en condiciones normales. Sin embargo, resulta esencial en un momento puntual para contener una hemorragia amenazadora la existencia de un conjunto enormemente sofisticado de mecanismos moleculares que se activan en cascada para generar una solución específica a un daño puntual.

Pero es que además el ciclo del proceso de coagulación sanguínea tiene un colofón que resulta absolutamente determinante para dar consistencia al argumento de la inferencia de diseño. Como hemos señalado, la producción de un coágulo no es precisamente, en condiciones normales, una ventaja adaptativa; todo lo contrario. Por eso, la bondad del rasgo biológico depende de que una vez concluidos los trabajos de taponamiento del flujo de sangre y convenientemente reparada la lesión vascular los inhibidores fisiológicos de la coagulación asuman su papel esencial en el proceso. La significación fisiológica de los mecanismos de control de la coagulación es evidente. Esta función requiere de un sistema equilibrado de actividades inductoras e inhibidoras de la coagulación, siendo estas últimas tan importantes como los factores que influyen en la formación del coágulo. Así por ejemplo, la incapacidad del cuerpo para controlar los niveles circulantes de la trombina activa puede resultar en graves consecuencias. La forma de la trombina que predomina en la circulación es la protrombina inactiva cuya activación requiere de las vías de activación de las proenzimas de la cascada de la coagulación. A cada paso de la cascada, los mecanismos de retroalimentación regulan el balance entre las enzimas activas e inactivas. En definitiva es esta característica reguladora del proceso la que asegura la bondad del complejísimo mecanismo y sin el cual, todo el sofisticado entramado de reacciones en cascada perfectamente ejecutadas por una multitud de artefactos moleculares podría desencadenar una conclusión fatídica para el organismo. Parece más que razonable pensar que sin este rasgo conclusivo de control las secuencias intermedias del proceso, aún siendo funcionales, nunca habrían podido ser objeto de selección positiva como acertadamente señalara Behe.

Este detalle convierte al mecanismo en una pieza clave para la defensa de la integridad vital del organismo. Su perfecta adecuación a la solución de una amenaza crítica, su diseño funcional exacto y preciso, la regulación de la velocidad del proceso, el mecanismo final de desactivación de las enzimas que han dejado de ser útil, todo ello supone una muestra extraordinariamente valiosa del carácter cibernético de los procesos de la vida, de la regulación formal de los procesos, y de la existencia de sistemas semióticos de señalización, interpretación y respuesta a las necesidades del organismo. La inferencia formal y teleológica se impone, el diseño inteligente se muestra aquí en todo su esplendor y la pretensión de que un mecanismo de tan elegante complejidad y tan exquisita precisión haya podido surgir de manera no intencional, por puro azar, supone una enorme falta de respeto por parte de una parte importante de la comunidad científica a un público lego que exige el derecho a ser informado de manera veraz de los avances de la ciencia.

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  63 Respuestas para “De Procesos y Sistemas (reflexiones en torno a la complejidad irreducible) (2)”

  1. Guillermo dice: “Aparte, habría que destacar que el paso de primate ancestral (no, mono) a ser humano no es megaevolución, sino macroevolución, ya que habría ocurrido dentro de una misma familia.”

    Esto es precisamente lo que el darwinismo hace en nuestras mentes desde niños: generarnos preconceptos, prejuicios.

    El argumento en favor de la descendencia común de todos los seres vivientes se fundamenta en comparaciones tanto a nivel anatómico como molecular: ¡mira, cómo se parecen! (falacia genética), y NO en secuencias filogenéticas comprobables. Pero estas comparaciones, además, se fundamentan en una selección de los datos, tomando de la bibliografía científica aquello que refuerza esta posición, y pasando por alto lo que no concuerda con ella.

    Esto parte de un prejuicio: la presunción (no demostrada en absoluto) de que existe una relación familiar que vincula a diferentes organismos vivientes como humanos y simios. Por simple dogmatismo se sigue suponiendo que las semejanzas reales o superficiales constituyen prueba de descendencia lineal o de una estrecha relación genealógica, cuando en verdad podrían tratarse de paralelismos funcionalmente determinados que resultan de una respuesta similar de organismos vivos a estímulos similares. Si se decide interpretar unas meras semejanzas genéticas como prueba de descendencia común, entonces, desde luego, dentro del marco de este paradigma se puede mantener esa idea.

    ¿Dónde está el problema? En que la misma evidencia empírica, es decir las semejanzas entre los diferentes organismos vivos, también sirven para argumentar en favor del “diseñador común”.

    En efecto, no hay una manera decisiva de distinguir entre descendencia común y diseño común cuando se trata de apelaciones absolutas a las «semejanzas». ¿Acaso no es razonable que un diseñador podría usar genes y sistemas complejos similares para llevar a cabo funciones similares en organismos diferentes?

    Un ejemplo sencillo por analogía sería toda la familia de automóviles Ferrari. Todos llevan un motor, 4 ruedas, sistema de transmisión, sistema de enfriamiento, tanque de combustible, carrocería, asientos, volante, pedales de aceleración y freno, componentes menores como tornillos, tuercas y arandelas, etc, etc. Si pusiéramos en una línea expositiva, por orden cronológico, un modelo tras otro comenzando por el modelo 125 Sport y finalizando con el 458 Italia, tendríamos básicamente dos maneras de interpretar lo que vemos (evidencia empírica): Que el diseñador es el mismo (Ferrari) y/o que los modelos evolucionaron en diferentes ramas de su ancestro común (el 125 Sport). Todas las semejanzas que existan en cada modelo (el estilo, el color rojo, el escudo de la firma, los componentes básicos) sirven para demostrar su origen común: El o los diseñadores del equipo Ferrari. ¿Podría pensarse en términos de evolución? Claro que sí, pero bajo ningún punto de vista del modo darwinista. En este caso el proceso evolutivo es completamente dirigido, intencional, con una finalidad específica. La selección no es natural, es conciente y deliberada. De hecho, varios modelos de Ferrari se definen como “el sucesor” de uno anterior. Sin embargo, inevitablemente, aún basándose en modelos anteriores, los nuevos deben ser visualizados primero en la mente de sus diseñadores, plasmarse luego en planos detallados para su construcción y por último pasar a la etapa de fabricación, con un protocolo de ensamblaje predefinido (información prescriptiva). Toda novedad que no esté presente en el modelo anterior, es diseño DE NOVO. La palabra evolución, en este caso, es sinónimo de re-diseño inteligente. Todos los modelos podrían tener miles de componentes en común, incluso con las mismas medidas y tamaños, aunque normalmente los diseñadores suelen re-diseñar muchas piezas para adaptarlas al nuevo modelo y así encajen perfectamente unas con otras. Esto último tiene que ver con uno de los parámetros de la complejidad funcional especificada: todas las partes esenciales de un sistema deben estar presentes y ser funcionales, todo AL MISMO TIEMPO (multi adaptación sincronizada). Basta con que una esté mal diseñada para que el sistema no funcione o funcione defectuosamente…

    En definitiva, el razonamiento lógico, tomando como evidencia las semajanzas entre diferentes especies, también nos lleva a la presunción de un diseñador común.

    Si dejáramos un modelo 125 Sport en un lugar al aire libre, sometido a la aleatoriedad del ambiente, vientos, rayos, lluvias, gravedad, es decir librado a la natualeza con sus leyes, en pocos años (no hacen falta millones) solo encontraremos ruinas. Bajo ninguna circunstancia encontraremos al 458 Italia.

    Por otro lado, se debería hacer referencia a los fenómenos evolutivos universales y constatados de la convergencia y del paralelismo, porque es bien sabido que dichos fenómenos pueden llevar a semejanzas estructurales que, si se toman por sí mismas, pueden conducir a ERROR. El término “convergencia” se aplica a la tendencia ocasional de que tipos relacionados distantes se simulen entre sí respecto a proporciones generales o en el desarrollo de adaptaciones análogas como respuesta a unas necesidades funcionales similares. Afecta a los órganos más importantes y fundamentales para la existencia, y no meramente a los rasgos externos. Muchas formas que se han empleado para establecer árboles genealógicos con significación evolutiva puede que en realidad no constituyan árboles en modo alguno, sino ramas sin relación alguna, en ningún sentido, excepto en forma NO evolutiva. Los árboles genealógicos son en tal caso totalmente ficticios, nada menos que tergiversaciones del curso de la historia biológica. Los puntos de semejanza que se han atribuido a la descendencia común se deben con frecuencia a la convergencia.

  2. Juan Salvo:

    “La “evolución” y “las teorías de la evolución” son cosas fundamentalmente diferentes”

    Lo se. Esto ya pasa a ser verso barato.

    LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DESCRIBE COMO LAS ESPECIES CAMBIAN A TRAVÉS DEL TIEMPO (EVOLUCIÓN) MEDIANTE VARIABILIDAD GENÉTICA Y SELECCIÓN NATURAL (TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN) EXACTAMENTE COMO OBSERVAMOS QUE OCURRE ACTUALMENTE.

    “Ya hemos visto que existen muchas teorías de la evolución, no solamente una”

    Sí, yo ya he mencionado que muchas de ellas están integradas, y ustedes son incapaces de elegir una teoría de las existentes o de proponer una teoría nueva que explique la evolución, es decir, cómo las especies cambian para adaptarse a cambios en su ambiente.

    “Nadie pone en tela de juicio la “evolución””

    ¿No? Bueno, de alguna forma hay que explicarla. ¿Cómo explica usted, Juan Salvo, el cambio de las especies con respecto al tiempo?

    Déjeme decirle que el que no sabe lo que es evolución y teoría de la evolución es usted. La teoría de la evolución explica micro, macro y megaevolución. Todas son formas de evolución. Usted está insinuando que la teoría de la evolución no explica la micro y macroevolución. Con lo cual, o no sabe el alcance de la teoría de la evolución, o no sabe que micro y macroevolución son tipos de evolución.

  3. Sigo:

    La teoría de la evolución no se limita al “relojero ciego” y el ancestro común único.

    Eso son sólo dos aspectos (el primero atribuido a la teoría, pero no es parte de ella, el segundo, sí, y coincido en que es discutible) de la teoría.

    El conjunto de teorías que podemos englobar dentro de la Síntesis Evolutiva Moderna se refieren a hechos naturales históricos y presentes. Estos dos puntos controvertidos no justifican desestimar el hecho de que la SEM explica muy bien muchísimos otros puntos, inclusive los que podemos observar actualmente.

    Por otro lado, los defensores del DI no han podido proveer evidencia a favor de un relojero que no es ciego que sea más válida que la evidencia que sustenta la teoría de la evolución con respeto a la historia natural.

  4. Juan Salvo:

    Sigo.

    “Que yo sepa, nadie ha presenciado jamás ninguno de los sucesos de diseño y materialización de las distintas formas de vida ni del origen del universo. Sería algo grandioso y revelador, pero, por desgracia para nosotros, seres inquietos y preguntones, todo sucedió en un pasado muy remoto. Darte una hipótesis de cómo diseña el diseñador y cómo lleva a la realidad física sus diseños, cuáles son sus mecanismos, es algo que no puedo hacer, sinceramente. No tengo una hipótesis ni conozco ninguna yo tampoco. Incluso me resulta extremadamente difícil visualizar imaginativamente esos momentos”

    Me parece que antes de intentar defenestrar la teoría de la evolución (cosa que no consiguen, porque no tienen argumentos válidos) deberían esforzarse más por presentar una teoría más completa.

    “Todos los mecanismos naturales propuestos hacen muchas cosas, pero NO hacen NADA de lo que el darwinismo desearía que hagan”

    Esto es una opinión que no han logrado sustentar más que con argumentos supuestamente lógicos, pero que en realidad son falsos. De todos modos, no veo cual es el inconveniente en que los mecanismos evolutivos planteados en la teoría de la evolución “aparentemente” no puedan dar por fruto lo que la teoría indica, cuando desde el DI ni siquiera se puede esgrimir un mecanismo que de esos frutos, aunque sea en apariencia. Evidentemente que el DI está mucho más lejos de poder explicar la evolución que la teoría de la evolución.

    “Suponer que estos mecanismos ciegos (p.ej. las mutaciones) pueden “diseñar” y “crear” formas de vida DE NOVO”

    La teoría de la evolución no plantea que las mutaciones diseñen nada. Tampoco plantea que se creen formas de novo.

    “o agregar nuevos sistemas complejos funcionales a organismos ya existentes o modificar por completo sistemas estructurales sumamente complejos (por ejemplo escamas a plumas y todas sus funciones aparejadas), es un ejercicio de otorgar capacidades gratuitamente y sin sustento alguno.”

    Totalmente en desacuerdo. En definitiva, la capacidad creadora y diseñadora, desde el DI, ¿a quién se la otorgan? Otorgarle la capacidad diseñadora a algo que no especificamos ni siquiera qué es, ¿no es gratuito?

  5. Sigo:

    “Detecta inteligencia sin especular acerca de su naturaleza.”

    Esto no existe.

    No es posible detectar NADA sin especular sobre su naturaleza.

  6. Juan Salvo:

    “Nadie pone en tela de juicio la “evolución” entendida genéricamente como:
    [...]
    3. Descendencia común limitada: la idea de que grupos particulares de organismos han descendido de un ancestro común.”

    “Esto es precisamente lo que el darwinismo hace en nuestras mentes desde niños: generarnos preconceptos, prejuicios. El argumento en favor de la descendencia común de todos los seres vivientes se fundamenta en comparaciones tanto a nivel anatómico como molecular: ¡mira, cómo se parecen! (falacia genética), y NO en secuencias filogenéticas comprobables”

    Su postura es un poco contradictoria.

    “Esto es precisamente lo que el darwinismo hace en nuestras mentes desde niños: generarnos preconceptos, prejuicios.”

    Y la idea de un ser supremo, diseñador y creador, ¿no se inculca en los niños como un prejuicio o preconcepto?

    ¿No es ridículo criticarle algo al evolucionismo cuando se da exactamente igual en el DI?

    “Pero estas comparaciones, además, se fundamentan en una selección de los datos, tomando de la bibliografía científica aquello que refuerza esta posición, y pasando por alto lo que no concuerda con ella.”

    Falso, si está hablando de la teoría de la evolución. (Verdadero si habla del DI).

    “Esto parte de un prejuicio: la presunción (no demostrada en absoluto) de que existe una relación familiar que vincula a diferentes organismos vivientes como humanos y simios”

    Otra vez. ¿Ustedes han demostrado su presunción de la existencia de un diseñador? No. ¿Por qué critican en la teoría de la evolución aquello que es exactamente igual de criticable en el DI?

    “¿Dónde está el problema? En que la misma evidencia empírica, es decir las semejanzas entre los diferentes organismos vivos, también sirven para argumentar en favor del “diseñador común”.”

    El siguiente problema es proponer un mecanismo para ese diseño común. La teoría de la evolución lo propone. El DI, no. Por eso, es más válida, hasta ahora, la teoría de la evolución.

    De todos modos, no hay ningún motivo por el cual el diseñador haya tenido que optar por un diseño común. Por lo tanto, estas semejanzas, en realidad, no prueban nada con respecto al DI.

    “¿Acaso no es razonable que un diseñador podría usar genes y sistemas complejos similares para llevar a cabo funciones similares en organismos diferentes?”

    No lo sabemos. Es tan posible que ocurra como que no.

    Desde mi postura humana, no es razonable. Nosotros desarrollamos un artefacto para cumplir una función, no decenas de artefactos de naturaleza diferente. No tenemos licuadoras que sirven como medio de locomoción, ni tenemos automóviles que se usan para cocinar, ni calculadoras que sirvan para conocer la hora, ni palas que sirven para martillar.

    Por supuesto, si el diseñador existe, no creo que mi inteligencia alcance la suya, y lo anterior no me parece un argumento válido contra el DI. Sólo es una muestra de lo subjetivo que es atribuirle ideas al diseñador de la vida.

    “En definitiva, el razonamiento lógico, tomando como evidencia las semajanzas entre diferentes especies, también nos lleva a la presunción de un diseñador común”

    Supongamos. Pero la teoría de la evolución no se refiere a la cantidad de diseñadores, si no al mecanismo de materialización del diseño. Lo que usted está justificando es la existencia de UN diseñador, o UN origen natural para el diseño, vs la existencia de muchos diseñadores o muchos orígenes.

    “Si dejáramos un modelo 125 Sport en un lugar al aire libre, sometido a la aleatoriedad del ambiente, vientos, rayos, lluvias, gravedad, es decir librado a la natualeza con sus leyes, en pocos años (no hacen falta millones) solo encontraremos ruinas. Bajo ninguna circunstancia encontraremos al 458 Italia”

    Porque la construcción de una Ferrari no es un fenómeno natural. ¿Usted puede demostrar que la evolución no es un fenómeno natural? En caso contrario, su ejemplo de la Ferrari no es apropiado.

    “Muchas formas que se han empleado para establecer árboles genealógicos con significación evolutiva puede que en realidad no constituyan árboles en modo alguno, sino ramas sin relación alguna, en ningún sentido”

    Sí, es posible. Nadie lo niega. Eso no constituye evidencia a favor del DI ni en contra de la teoría de la evolución.

    Sin embargo, la convergencia SÍ es, al menos para nuestro razonamiento humano, un punto en contra del DI, como expliqué unos párrafos más arriba (“Desde mi postura…”).

  7. Guillermo dice: “La teoría de la evolución explica micro, macro y megaevolución. Todas son formas de evolución. Usted está insinuando que la teoría de la evolución no explica la micro y macroevolución. Con lo cual, o no sabe el alcance de la teoría de la evolución, o no sabe que micro y macroevolución son tipos de evolución.”

    ¡Pero si la diferencia clara y conceptual entre una y otra la vengo diciendo yo y está muy bien explicada en diferentes posts de este sitio!

    Usted entendió mal muchas cosas de las que ya escribí. Y, al contrario de lo que me dice, yo dije claramente que los diferentes mecanismos de las distintas teorías propuestas PUEDEN explicar de modo satisfactorio la micro y macro evolución, pero niego rotundamente que los mismos mecanismos sirvan para explicar la SUPUESTA megaevolución (positiva por ganancia). Justamente, muchos pretenden extender “el poder” de esos mecanismos para explicarla.

    En primera instancia, la megaevolución NO es un hecho. Nunca se observó ni en el más mínimo organismo existente. Hace muchos muchos años que se corre detrás de esto en laboratorios de todo el mundo. TODOS los experimentos al día de la fecha han fracasado en ese sentido. Se pudo observar micro y macroevolución, pero nunca megaevolución. ¡Y ojo que estamos hablando de procesos dirigidos, direccionados, con intencionalidad prefijada inteligentemente por científicos inteligentes! Nada de procesos naturales y aleatorios, que llevarían incontables años. Aún así, con ayuda de la inteligencia, nunca jamás se logró observar ni forzar un proceso megaevolutivo (entiéndase claramente, por GANANCIA, no por pérdida, que sería mejor llamada INVOLUCIÓN por degradación, que sí existe en la realidad observable)

    La creencia en la megaevolución parte de la vieja idea de que los primeros organismos eran mucho más simples que los actuales, cosa que ya se sabe falsa hace rato. Si el concepto de megaevolución se entiende como “ir de menos a más” (insisto, que nuestros ancestros remotos sean como peces y, más atrás, organismos unicelulares), es una muy interesante fantasía simplista producto de una observación muy sesgada y caprichosa de la naturaleza.

    No existe prueba alguna para suponer la megaevolución como un hecho de la realidad. Ni dirigida intencionalmente (evolución teísta), ni mucho menos, por supuesto, ciega al azar (relojero ciego)

    Entonces, usted no puede pretender que yo le proponga mecanismos para explicar algo que NO sucede en la realidad.

    Ninguna teoría evolutiva explica satisfactoriamente la supuesta megaevolución. Lo pretenden, pero en verdad no lo hacen. Ninguno de los mecanismos propuestos producen megaevolución (repito, positiva por ganancia de información funcional especificada). Seguir insistiendo en que sí explican tal cosa, es una necedad.

  8. Guillermo dice: “Por otro lado, los defensores del DI no han podido proveer evidencia a favor de un relojero que no es ciego que sea más válida que la evidencia que sustenta la teoría de la evolución con respeto a la historia natural.”

    La evidencia más cabal e irrefutable es el código genético. El DI afirma que solamente una entidad inteligente puede crear códigos. Esto no es necesario probarlo porque lo vemos a diario. La carga de la prueba en contra de esto la tienen que aportar aquellos que nieguen esta afirmación.

    Si usted afirma que un código puede surgir al azar, por acción exclusiva de las leyes de la física y la química, pruébelo!

    O el código genético es de origen inteligente o no lo es. ¿Tiene alguna tercera opción? Si no es de origen inteligente ¿por cuáles de los mecanismos naturales que se conocen surgió?

    La existencia del código genético derrumba cualquier teoría naturalista. No importa cual. Póngale el título que quiera. Derrumba todas y cada una.

  9. Guillermo dice: “Esto es una opinión que no han logrado sustentar más que con argumentos supuestamente lógicos, pero que en realidad son falsos. De todos modos, no veo cual es el inconveniente en que los mecanismos evolutivos planteados en la teoría de la evolución “aparentemente” no puedan dar por fruto lo que la teoría indica, cuando desde el DI ni siquiera se puede esgrimir un mecanismo que de esos frutos, aunque sea en apariencia. Evidentemente que el DI está mucho más lejos de poder explicar la evolución que la teoría de la evolución.”

    Los argumentos no son supuestamente lógicos. Son lógicos y verdaderos.

    Otra vez: El DI no es una visión opuesta a la evolución como término genérico. Si el DI establece que la vida es producto de diseño intencional, no está diciendo que ésta no pueda evolucionar.

    Los diferentes mecanismos que actúan produciendo diferentes grados de evolución, son y han sido observados y propuestos por científicos de todas las tendencias. Los límites de dichos mecanismos no los pone el DI, son también observados por quienes trabajan a diario en el campo de la genética y la biología molecular.

    El DI establece por el método científico riguroso que muchos de esos frutos que no pueden ser explicados naturalmente, tienen su origen y son diseñados por una entidad inteligente. NO propone mecanismos para explicar el “cómo”, simplemente porque el método científico para detectar diseño no sirve para explicar cómo se realizó dicho diseño.

    Por ejemplo, Stonehenge: El método del que se vale el DI permite afirmar categóricamente que es un producto de la inteligencia, no de la naturaleza y sus fuerzas ciegas. A partir de allí, se pueden construir infinitas teorías acerca del cómo, cuándo y quiénes lo hicieron. Pero eso son respuestas que no pueden obtenerse por el método de la inferencia de diseño, que justamente sirve solamente para eso: detectar diseño inteligente.

  10. Guillermo dice: “En definitiva, la capacidad creadora y diseñadora, desde el DI, ¿a quién se la otorgan? Otorgarle la capacidad diseñadora a algo que no especificamos ni siquiera qué es, ¿no es gratuito?”

    El DI le otorga la capacidad creadora a una o varias entidades inteligentes, únicas capaces de diseñar sistemas funcionales intrincados en base a información compleja y especificada, que son completamente atípicos respecto de las conocidas leyes físicas y químicas… ¿Le parece gratuito?

    ¿Quiere nombre y apellido de dichas entidades? El método científico para inferir diseño no sirve para realizar esta clase de identificación. Sin embargo, esto no invalida en absoluto la detección de diseño.

    Me remito a cualquier ejemplo de diseño o creación conocidos del cual no se conozca fehacientemente al autor. Son dos datos distintos: una cosa es el diseño y otra su diseñador. No se puede negar la existencia de diseño porque no se tenga conocimiento de quién ha sido su creador. Es muy simple y lógico de entender.

  11. Guillermo dice: “Su postura es un poco contradictoria.”

    No. Porque hago clara la diferencia entre un ancestro común dentro de cada especie (origen polifilético fácilmente comprobable) y un ancestro común ÚNICO (teoría que nos lleva a ser todos hijos del supuesto LUCA).

    Mi planteo redundaba en que hacer énfasis en las “semejanzas” es igualmente válido tanto para suponer la descendencia común como para la idea de un diseñador común.

    Por otro lado, el paralelismo y la convergencia son inconsistentes con las ideas de azar, aleatoriedad, no intencionalidad, etc, etc, cuando se observan sistemas orgánicos muy similares que responden a iguales funciones biológicas en organismos NO relacionados evolutivamente. Hay animales de los que se puede demostrar que no están relacionados y que han desarrollado estructuras o mecanismos precisamente similares y que son tan complejos que es totalmente inconcebible que puedan haber surgido puramente por accidente.

    Presenta un desafío en dos aspectos. Por una parte es hostil a la dependencia en la morfología por parte de los paleontólogos para dibujar líneas evolutivas de descendencia en forma de árboles filogenéticos. Y es hostil, por otra parte, al rechazo que sienten la mayoría de naturalistas hacia la menor admisión de cualquier clase de vitalismo en los organismos vivos, que alentarían a la creencia de que la Naturaleza “sabe a donde va” respecto a su propósito. Que unas formas carentes de relación adopten paralelismos estructurales cuando se ven forzadas a resolver un problema similar en su ambiente implica que el proceso de cambio no es azaroso, debido al juego de la selección natural sobre mutaciones aleatorias, sino que está gobernado de alguna forma muy precisa por un mecanismo incorporado que no es meramente oportunista sino que está claramente lleno de propósito.

  12. Juan Salvo

    no puedo sino suscribir plenamente todo lo que has dicho.
    es importante como bien haces, puntualizar que el carácter científico del DI no lo adscribe al campo de la biología sino al campo de la interpretación y detección de patrones de diseño, ciencias de la información, biocibernética o biosemiótica.
    La biología es una disciplina específica en cuyas fuentes bebemos todos y a partir de cuyos datos tratamos de imaginar causas para la emergencia en el tiempo de las formas vivas.
    Por eso cada vez que alguien esgrime la chapuza dialéctica de querer que se le resuelva el problema eficiente y mecanicista del proceso evolutivo desde el DI demuestra una gran ignorancia sobre el significado y el valor del discurso del DI.
    El DI es en último extremo una teoría de la causación

  13. Juan Salvo:

    Voy a tratar de contestar sólo a los puntos relevantes en el debate.

    ” yo dije claramente que los diferentes mecanismos de las distintas teorías propuestas PUEDEN explicar de modo satisfactorio la micro y macro evolución, pero niego rotundamente que los mismos mecanismos sirvan para explicar la SUPUESTA megaevolución”

    Bien. Entonces tenemos que considerar que la teoría de la evolución es una teoría válida, porque explica satisfactoriamente fenómenos biológicos concretos.

    “En primera instancia, la megaevolución NO es un hecho. Nunca se observó ni en el más mínimo organismo existente.”

    Estoy de acuerdo. Pero el diseñador tampoco es un hecho observado. La acción de diseño de ese diseñador tampoco es un hecho observado. Y la ejecución de ese diseño tampoco es un hecho observado.

    Me parece que debemos ser justos y cuestionar igual a todas las hipótesis.

    “La creencia en la megaevolución parte de la vieja idea de que los primeros organismos eran mucho más simples que los actuales, cosa que ya se sabe falsa hace rato”

    Por un lado, la megaevolución no parte de la idea de que los primeros organismos eran más simples. El paso de dinosaurios a aves es megaevolución, y los dinosaurios no son más simples que las aves. Tampoco eran más simples los ancestros terrestres de los cetáceos.

    Por otro lado, los primeros organismos de los que tenemos regitro son realmente mucho más simples que los que existieron posteriormente.

    ” Si el concepto de megaevolución se entiende como “ir de menos a más””

    ¿Ir de menos a más? Es una muy mala interpretación del proceso evolutivo, muy mala. Megaevolución es pasar de una forma a otra significativamente diferente.

    “Ninguna teoría evolutiva explica satisfactoriamente la supuesta megaevolución.”

    ¿Según quién? Para mí, y para todos los biólogos que conozco, estas teorías son suficientemente satisfactorias.

    ¿Acaso el DI explica de forma más satisfactoria como fueron apareciendo las diversas especies en nuestro planeta?

    De nuevo, critiquemos todas las hipótesis igualitariamente. Al menos, la teoría de la evolución propone una explicación para la aparición de las diversas formas de vida de nuestro planeta, mientras que el DI no lo hace.

    “Si usted afirma que un código puede surgir al azar, por acción exclusiva de las leyes de la física y la química, pruébelo”

    Fácilísimo. Arroje un dado mil veces, y dele los resultados a otra persona y dígale que busque el código escondido. Vamos a ver si encuentra algo o no. “Código” es un concepto muy subjetivo.

    “Si el DI establece que la vida es producto de diseño intencional, no está diciendo que ésta no pueda evolucionar”

    Entonces, ¿cuál es el problema de aceptar la megaevolución, a falta de una mejor explicación? Si se puede aceptar la idea de un diseño intencional sin saber quién lo hizo, ni como, ni por que, no veo lo malo de aceptar la megaevolución.

    “El DI [...] NO propone mecanismos para explicar el “cómo”, simplemente porque el método científico para detectar diseño no sirve para explicar cómo se realizó dicho diseño.”

    No me parece científico para nada estudiar una hipótesis e ignorar las incognitas que surgen de esa hipótesis. Eso no se hace en ningún área de la ciencia, lo que confirma mi postura de que el DI no es una disciplina científica.

    “Por ejemplo, Stonehenge: El método del que se vale el DI permite afirmar categóricamente que es un producto de la inteligencia, no de la naturaleza y sus fuerzas ciegas. A partir de allí, se pueden construir infinitas teorías acerca del cómo, cuándo y quiénes lo hicieron.”

    Dos observaciones pertinentes.

    Primero, podemos distinguir que Stonehenge no es obra de la naturaleza, porque podemos comparar esta estructura con muchísimas estructuras que sabemos que son naturales y con estructuras que sabemos que no son naturales. Por el contrario, no podemos comparar las formas de vida terrestre con formas de vida que sepamos que son producto de diseño intencional y con formas de vida que sepamos que no lo son.

    Pero más relevante aún: ¡¡¡EXISTEN HIPÓTESIS SOBRE QUIENES CONSTURYERON STONEHENGE, CUANDO Y CÓMO!!!!

    El hecho de aceptar que es una estructura artificial, inmediatamente conduce a intentar responder quien lo contruyo, cuando y como.

    “El DI le otorga la capacidad creadora a una o varias entidades inteligentes, únicas capaces de diseñar sistemas funcionales intrincados en base a información compleja y especificada, que son completamente atípicos respecto de las conocidas leyes físicas y químicas… ¿Le parece gratuito?”

    Totalmente: “El DI le atribuye el diseño de los seres vivos a un ser o seres capaces de diseñar seres vivos”. Ya sabemos que hizo el diseñador. ¿Qué más sabemos de él o ellos, aparte de que es el responsable de que haya seres vivos en la Tierra? Nada.

    “¿Quiere nombre y apellido de dichas entidades? El método científico para inferir diseño no sirve para realizar esta clase de identificación. Sin embargo, esto no invalida en absoluto la detección de diseño.”

    No, pero considero que la rotunda ausencia de hipótesis al respecto de quién es el diseñador, como diseña y como ejecuta su diseño es un fuerte indicio de la falta de sustento del DI. O sea, creo que no tienen hipótesis al respecto, porque tienen tan poca y tan difusa evidencia para defender la hipótesis del diseño intencional que cualquier hipótesis que formulen acerca del diseñador va a ser puro invento.

    “Por otro lado, el paralelismo y la convergencia son inconsistentes con las ideas de azar”

    Pero la teoría de la evolución no se sustenta en el azar. Es la selección natural la que determina las formas que subsisten. ¿El paralelismo y la convergencia no son también compatibles con la SELECCIÓN?

    “Que unas formas carentes de relación adopten paralelismos estructurales cuando se ven forzadas a resolver un problema similar en su ambiente implica que el proceso de cambio no es azaroso, debido al juego de la selección natural”

    ¿Por qué dos especies diferentes habrían de resolver un problema similar de manera diferente? Tomemos por ejemplo, las aletas. Los peces tienen aletas, hay aves con aletas, hay mamíferos con aletas. ¿Por qué la selección debería haber generado estructuras diferentes en cada caso? Es lo que usted está insinuando, y está muy equivocado.

    La teoría de la evolución no determina que a un mismo problema, seres de diferente origen en todos los casos deberían tener soluciones radicalmente diferentes.

    Una situación que me parece muchos más relevante para comparar ambas teorías es la ocurrencia de rasgos que no son ventajosos, que desde el DI no tienen explicación, mientras que la aceptando la megaevolución, sí.

    Por ejemplo, ¿por qué las ballenas deben respirar aire en la superficie? Su vida es enteramente acuática. Sería una notable ventaja para ellas poder respirar bajo el agua, como los peces.

    Desde el punto de vista del DI, esto es un enigma, y de hecho, no es nada inteligente. Desde el punto de vista de la megaevolución, es muy simple. Los ancestros de las ballenas eran terrestres.

    Otro ejemplo relevante es el de las tortugas. Las tortugas acuáticas son prácticamente iguales a las terrestres. Si cada una fue diseñada por separado, ¿por qué dotar a las tortugas acuáticas sólo con pulmones. Existen organismos que pueden respirar tanto fuera del agua como en ella. ¿Por qué no brindarle la misma ventaja a las tortugas?

    Analizándolo desde el punto de vista de la existencia de un ancestro común a todas las tortugas, es muy claro a qué se debería esa situación.

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