Darwin o Diseño Inteligente ¿Por qué este titulo?

darwinAlgunos lectores han expresado inquietud por el título de este blog y sobre qué es lo que pretende decir. ¿Se tratará de manifestar que el darwinismo es una antípoda al DI? ¿Se repudia con ello toda idea evolutiva? ¿Cuál concepto de evolución sostiene en realidad?

Sería oneroso pedirle al lector que leyera las 369 entradas de este blog para hacerse una adecuada idea de cuál es exactamente su discurso respecto a esta cuestión. Por ello voy a resumirlo ahora y de paso explicaré el por qué este blog se titula “Darwin o Diseño Inteligente”.

Darwin y Wallace propusieron que la vida cambia morfológicamente con el tiempo por causa de una presión cambiante del entorno, la llamada selección natural, que la impulsa a adoptar nuevas morfologías más aptas para su sobrevivencia lo cual es, en sus niveles micro y macro evolutivos, cierto y comprobado. Lo que no lo está, y esto lo denuncia el DI, es que este mecanismo naturalista pueda extrapolarse para explicar la verdadera emergencia de novedad funcional biológica que requiere la megaevolución. No se trata, por lo tanto, de repudiar el mecanismo darwiniano en general, sino de rechazar su extrapolación como agente creador de la vida.

El naturalismo, al que se adscribe la propuesta darwiniana, nos dice que la naturaleza por si sola tiene poder para, mediante el desarrollo de leyes físico-químicas, permitir que la vida surja desde la materia inerte y pueda complejizarse. Por otra parte el intervencionismo, al que se adscribe el DI, sostiene que la primera propuesta es imposible y que debe admitirse que existe en la historia de la vida la impronta de la intervención de un agente inteligente en el diseño y aparición de la vida.

Entonces, cuando se titula Darwin o DI, en realidad lo que se pretende decir es: Naturalismo o Intervencionismo, y esta es la verdadera cuestión que aquí se debate.

Para los naturalistas, como lo diría Lewontin, debe excluirse de modo absoluto toda injerencia no natural “ya que no se puede admitir un pie divino en la puerta”. En cambio, para algunos creacionistas no habría lugar para el actuar de ningún mecanismo darwiniano ya que los mismos pretenden que esta intervención es radicalmente completa sin producir cambios morfológicos históricos. La realidad del registro fósil, como ya se ha discutido en estas páginas no apoya a ninguno de estos extremos. Dado que si existen formas transicionales menores y también abismos transicionales mayores como el expuesto en la explosión cámbrica. De este modo tendríamos un escenario híbrido que no excluye, pero que tampoco refrenda al darwinismo restringiéndolo a un impacto más limitado de envergadura evolutiva.

Esto por supuesto no lo admitirán jamás los naturalistas ya que se aferran al mito de que la extrapolación de Darwin es posible y que todo puede ser naturalisticamente explicado ya que las consecuencias metafísicas y metodológicas de que ello no sea verdad no pueden ser toleradas.

Otros, los evoteístas, es decir, los que sostienen la evolución teísta, asumen que la propuesta naturalista es correcta sin más escrúpulo critico y que sería Dios quien, mediante una dirección subyacente, dirigiría la evolución darwiniana para darle un curso teleológico (con finalidad). De este modo los evoteístas admiten tácitamente un diseño inteligente, pero al mismo tiempo repudian reconocerlo para así no identificarse con los del DI que rechazan la evolución darwiniana (entiéndase la megaevolución biológica) hoy aceptada en el consenso científico actual como dogma de fe.

Si pudiéramos graficar las tres propuestas: naturalismo, evolución teísta y diseño inteligente podríamos ilustrarlo como un cuadro de un paisaje ante el cual se plantea la siguiente pregunta ¿Ves al creador en el cuadro?

  • El naturalista dirá: No lo veo por ninguna parte.
  • El intervencionista dirá: Si se ve en el cuadro. Está allí.
  • El evoteísta dirá: No se le ve en el cuadro, pero está detrás de él sosteniéndolo.

Nótese la discreción de la solución de la evolución teísta. Concuerda con los naturalistas en que los mecanismos darwinianos son suficientes, pero al mismo tiempo asume que requieren la ayuda “desde fuera” de un agente inteligente (Dios) para dales un propósito.

A esta última solución le veo 2 problemas:

1. Admite que existe un diseño subyacente en procesos que los naturalistas asumen que no los requieren en absoluto, creado así una incoherencia donde los evoteístas encuentran algo necesario donde los naturalistas no.
2. No hay ninguna razón para asumir que el creador deba necesariamente proceder a crear por dirección subyacente y no de un modo más directo. Salvo por la necesidad de conciliar convenientemente la teleología divina con la ortodoxia naturalista de modo que no se contrapongan entre sí. En otras palabras es más por forzar un conveniente compromiso que porque en realidad la evidencia lo dicte así.

Finalmente puede decirse que lo que plantea el diseño inteligente en general y este blog en particular es qué, al margen de predilecciones metafísicas y metodológicas, la evidencia tanto fósil como genética apunta a que existe una intervención ineludible en la historia de la vida, y en el presente blog hay abundante material para refrendar esta crucial conclusión.

Para un examen más reciente sobre esta propuesta el lector puede revisar la serie Los Indicadores de Diseño en este blog.

11 Respuestas para Darwin o Diseño Inteligente ¿Por qué este titulo?

  1. El mérito de la teoría del DI radica al menos en el reconocimiento implícito de la originalidad de la unidad que el ser vivo constituye y de su consiguiente refractariedad a los enfoques gradualistas.

    Desde un punto de vista científico biológico se requiere de la existencia de principios causales, relacionados con la estructura de comportamiento futuro y el carácter holístico de esos sistemas vivos.

    EL azar y las leyes naturales serían necesarias, pero no suficientes, ya que además esas leyes naturales deben seguir un formalismo muy preciso, a nivel de estructuras y ordenamientos subcelulares, para que los resultados finales (posibilidades) en los sistemas biológicos puedan ser actualizados. Y también esa actualización puede resultar ser algo raro o común en el universo.

    Se trata todo ello de cuestiones abiertas a una legítima discusión científica.

    Lo cual no actúa de una manera conminatoria , sino como un elemento más de juicio, sobre nuestra reflexión filosófica , pues ésta no tiene por qué verse limitada a un asunto de escala de observación o a un asunto de lo probable.

    Para la filosofía tomista, por ejemplo, todo ser natural se encuentra unificado, formalizado y finalizado de manera intrínseca. No hay propiamente una externalidad de propósito artefactual, y por tanto, no hay un diseñador entendido unívocamente, en un paralelismo estricto entre “agentes inteligentes”. Ese diseño se asemejaría más a la manufactura de un demiurgo, que a una creación divina dirigida hacia una perfección última aún por alcanzar, a la que Dios la destinó, contando ordinariamente con la acción propia de las causas creadas, o “segundas”.

  2. La verdad que no sé si existe un Dios , o si existen unos cuantos, o ninguno, y de si son intervencionistas o prefieren que acá nos las compongamos, pero sí sé que el concepto de Dios no forma parte de las variables tenidas en cuenta por la ciencia para la elaboración de hipótesis y teorías científicas. Las creencias en un cajón y la ciencia en otro, algo que parece harto complicado de entender. Por cierto, ¿han evolucionado los homo creacionistas a homo diseñadores inteligentes, o son los mismos?

  3. El que Dios no pueda ser tenido en cuenta por la ciencia no es una ley inexorable, es más bien un rubor intelectual sostenido por dos pilares: el primero por escrúpulos históricos justificables y el segundo por servir a los intereses de una visión atea del mundo.

    El segundo no requiere de más explicación, pero sí el primero.

    Hubo en 1611 un sacerdote jesuita llamado Christoph Scheiner que descubrió telescópicamente que en la superficie del sol habían unas manchas. Pero cuando contó esta novedad a sus superiores estos le advirtieron que tuviera cuidado porque Aristóteles, considerado entonces como un profeta bíblico para efectos de ciencia, decía que los cielos eran perfectos y, por lo tanto, como tales no podían tener imperfecciones. De este modo dictámenes humanos previos debían prevalecer sobre la evidencia como los postulados de Galeno para los médicos pre renacentistas.

    El caso de Schneider se sigue reproduciendo incluso en nuestros tiempos, pero no solo desde juicios sesgados desde posiciones religiosas como justificadamente se suelen denunciar, sino también desde posiciones científicas para sacralizar los postulados del profeta científico de turno. Si somos justos y objetivos podremos admitir que si hay unos que pecan ciertamente de querer manipular la ciencia para adaptarla a sus prejuicios religiosos, hay otros que también pecan de querer manipular la ciencia para adaptarla a sus prejuicios antirreligiosos. Decir que solo unos son reos de culpabilidad y los otros son inocentes es caer en una obcecada parcialidad.

    Otra de las razones por las cuales se objeta la injerencia de proponer a Dios en una discusión científica es porque ello sería como apelar al Dios de los huecos, es decir, que si no podemos explicar la emergencia de un fenómeno debemos apelar a que Dios lo hizo y asunto resuelto ya no hay necesidad de investigar más. Esta objeción es correcta sin duda alguna. Se parece a la popular muletilla hoy muy en boga en programas como “Alienígenas Ancestrales” de que si un monumento de la antigüedad es muy difícil de construir deben haber sido los extraterrestres sus constructores porque, según los teóricos de los “antiguos astronautas”, los seres humanos somos demasiado borricos para construir tales maravillas. De este modo decir “Dios lo hizo” sería echar tierra al incentivo de buscar una explicación naturalista del fenómeno y de este modo caer en una posición anti científica.

    Sin embargo, ambas entidades causales tienen un carácter muy diferente. No es lo mismo hablar sobre lo que los seres humanos inteligentes pueden hacer que sobre lo que la naturaleza no inteligente puede hacer con sus leyes. Siempre que las autoridades de turno pontificaban que el hombre no podría hacer algo terminaban haciendo el ridículo porque el ingenio humano logró lo que unos pensaban imposible de lograr. No obstante, cuando hablamos de lo que la naturaleza puede hacer por sí sola estamos hablando de hasta donde las leyes de la naturaleza pueden construir cosas y, por lo tanto, donde están sus límites. Este es el punto que trata el Diseño Inteligente. Si este discurso es celebrado por los teístas y es usado apologéticamente desde la tribuna religiosa ello no es óbice para concluir que sea religión disfrazada de ciencia. Cuando quien escribe discute con un evolucionista teísta no está implícita en la discusión ninguna preocupación apologética ni reivindicación de Dios en cuanto a que ambos somos teístas, quedando la discrepancia solo en el plano científico.

    El gran problema es que muchos de nuestros críticos NO QUIEREN RECONOCER QUE EL DI TIENE ARGUMENTOS VÁLIDOS para discrepar del paradigma darwiniano y de las capacidades de la naturaleza para crear complejidad biológica. Solo por nuestra parte, en los más de 370 post y en los 6 libros publicados por la OIACDI, se han presentado argumentos bastante profundos y elocuentes al alcance del escrutinio objetivo del lector. Ahora bien, una cosa es que alguien diga que no está de acuerdo con estos argumentos y otra muy distinta que alguien quiera despacharlos con una pueril y barata apelación a que estos son meros pretextos religiosos disfrazados de ciencia.

    Cada quien es libre de pensar lo que quiera, como también que los cielos son perfectos y que el sol no tiene manchas, pero si lo que se busca es lo que en verdad dice la evidencia por lo menos se debe analizar los argumentos en lugar de rehuirlos y descalificarlos sin haberlos examinado.

    ¿Son los defensores del DI creacionistas encubiertos? En primer lugar habría que deslindar a que creacionismo nos estamos refiriendo. Si el creacionismo es la posición que acepta que existe un creador que creó el universo, desde luego yo y la mayoría de los que sostienen el ID somos creacionistas. Incluso los evoteístas que creen en una evolución darwiniana dirigida por Dios también se consideran creacionistas en este sentido. Ahora bien, existen varios tipos de creacionismo distintos que se posicionan tanto en el ámbito filosófico como en el religioso. Solo en el cristianismo existen varias versiones que difieren en cuanto a su interpretación del Génesis sobre la antigüedad de la Tierra y el universo. En particular, el desagrado con el cual se los ha juzgado desde los medios científicos no obedece tanto a su discrepancia con la postura oficial sobre la antigüedad del universo y la Tierra, sino, más bien, por haberlos presentado más influidos por el prejuicio religioso que por el dictamen de la evidencia. No obstante, esta acusación, que sin duda es justificada, no soslaya el hecho que desde el oficialismo científico también se cometen actitudes similares aunque esta vez ya no por influjo del prejuicio religioso, pero si por influjo del prejuicio naturalista. De este modo los que miran la paja del ojo ajeno no son capaces de ver la que tienen en sus propios ojos.

    La ciencia no debe acusarse de sospechosa como lo aluden algunos creacionistas, pero tampoco puede sacralizare como infalible como lo aluden algunos naturalistas. Siempre está sujeta a revisión y corrección. No es saludable que la apliquemos de modo dogmático como en una religión. Acierta muchas veces y también se equivoca otras y lo que hoy es una gran verdad mañana puede no serlo tal como ha ocurrido con muchas de las creencias científicas de la antigüedad. Lo importante es mantener la mente abierta al cambio y examinar las nuevas ideas y propuestas incluso aunque de partida nos parezcan equivocadas. Pero despacharlas con desdén sin previo examen no es sabio ni propio de una buena praxis científica.

  4. Estimado Alejandro: La respuesta que ha ofrecido Cristian es muy informativa y completa; no tengo nada que agregar o suplementar. Sin embargo, cuando leí tu comentario me interesé por un par de aspectos de tu nota, y quisiera compartir contigo unas pocas reflexiones. Lo primero fue tu honesta duda de si existe Dios. La primera cosa que hay que decir al respecto es que tanto la existencia, como la no existencia de Dios son creencias. No hay evidencia empírica o racional que demuestre fehacientemente la existencia o no de una divinidad, todas las pruebas que se puedan argüir, en un sentido u otro, terminan en un punto en donde reinan las creencias. Lo segundo a tener presente, es que la creencia en alguna forma de divinidad ha sido prevalente en la humanidad desde siempre, y todavía en nuestros tiempos es así.
    Estas creencias tienen una amplia gama de matices, desde creencias en animismos variados y deidades astrológicas o abstractas, hasta deidades más sofisticadas y personales. Por otro lado, los que no se consideran ‘creyentes’ varían también en sus increencias, unos simplemente se conforman –creen– que lo único existente es ‘lo que hay’, y se acabó, otros transforman su increencia en un culto semireligioso, con decirte que hay templos de ateos, y se reclama la presencia de ‘capellanes’ para los ateos en las fuerzas armadas de USA.
    Pero las creencias no se limitan a la cuestión de lo trascendente, también las encontramos en todos los rincones de nuestra vida diaria, y también en ciencia, que se vanagloria de ser neutra valorativamente, y perfectamente objetiva. La ciencia ha operado con una base naturalista, esto es, la naturaleza concebida como un sistema cerrado con sus propias leyes; sin intervención externa. Esta es una creencia, y viene en al menos en dos sabores, una materialista monista que sostiene que la naturaleza es materia, o materia/energía con sus propiedades inherentes, y nada más. La otra muy curiosamente es el naturalismo teológico de la teología neotomista; esta doctrina –creencia—consiste en pensar que Dios creó la naturaleza y sus operaciones para que se desarrollara y conformara el mundo que conocemos, sin intervención directa de Dios. Hay que reconocer que el naturalismo en ciencia ha sido muy fructífero, los avances de las ciencias naturales y particularmente los de la física son abrumadores. Pero, hay limitaciones, y aquí entra el Diseño Inteligente (DI), la ciencia no puede explicar ciertos fenómenos, concretamente uno como ejemplo: la aparición de la vida en el planeta. Para que haya vida tenemos que tener una primera célula, y para tener una primera célula, siguiendo lo que hemos aprendido en biología, necesitamos un primer sistema genético que ordene la estructuración de los elementos constitutivos de la célula. Y, bueno, aquí está el problema, porque la ciencia naturalista y sus leyes naturales, no pueden explicar la formación estructural material de la estructura genética, no es posible que esto ocurra por la simple atracción de los elementos químicos envueltos, por azar, fortuitamente; y ¿Por qué no? Y la misma ciencia te lo explica, porque para que esta estructura genética surja de esta manera se necesitaría una extensión de tiempo de ensayos tan abismante que va más allá de la edad del Universo, lo que con la Teoría de las probabilidades se considera imposible. El DI basado en la observación cotidiana de que toda información que conocemos es producto de una inteligencia, propone como hipótesis un agente inteligente como responsable de la aparición de estas estructuras genéticas contenedoras de información específica. No necesito decir que los naturalistas de ambos lados no aceptan tal propuesta, se rompe la –creencia—de una concepción particular de la naturaleza.
    De modo que las creencias son muy importantes, de ellas depende lo que realicemos en la vida, lo que comprendamos del mundo que nos rodea, y si es parte de nuestra creencia el más allá de esta vida terrena, lo que nos encontremos en allí.
    Y termino ya esta prolongada nota con una creencia personal, estoy convencido que una de las razones de nuestra existencia es para que aprendamos a elegir lo que creemos.
    Gracias por tu atención, y la de los que han leído hasta aquí,
    Cordialmente,
    Fernando Ruiz Rey

  5. Estimado Cristian, que Dios no pueda ser tenido en cuenta por la ciencia SÍ es una ley inexorable, y lo que provoca rubor intelectual son tus argumentos, ¿por servir a los intereses de una visión atea del mundo? ¿qué intereses son esos? ¡Por el amor de Dios!

    Al parecer tenemos una comunidad científica que ni método científico ni nada, ni siquiera esa curiosidad que les suele impulsar a dedicarse a la investigación, nubladas irremisiblemente sus mentes por prejuicios antirreligiosos. Como bien dice Stephen Gould “los ateos no lo son porque la ciencia les haya hecho negar la religión, son ateos por otras razones”.

    La teoría del diseño inteligente sostiene que “ciertas características del universo y de las cosas vivientes se pueden explicar mejor como producto de una causa inteligente, no de un proceso no dirigido como la selección natural” (sic). Esa causa inteligente que dirige el destino biológico de las especies, ¿quién o qué es?, ¿por qué lo hace? ¿a dónde nos dirige? ¿estáis buscando una demostración empírica de la existencia de Dios? ¿queréis acabar con la fe?.

    Respecto a la defensa de la comunidad científica del paradigma darwiniano, no veo nada extraño en ello, así es como debe de funcionar la ciencia, pero por favor no metamos en un mismo saco el “dogmatismo” científico y el religioso. La física clásica cayó devorada por un nuevo paradigma, a golpe de observación, hipótesis, confirmación experimental y finalmente alumbrando una nueva física convertida en nuevo paradigma. Dioses y dogmas han caído por otras circunstancias y métodos nada “científicos”.

    Respecto a lo de despachar argumentos sobre el DI de forma pueril y barata quédate con este “aunque la mona se vista de seda mona se queda”.
    Un cordial saludo,

    Alejandro Martín

  6. Me ha parecido muy interesante estos comentarios. Precisamente el otro día, me estuve planteando que desgraciadamente para nosotros, los seres vivos son diseños engañosos. En apariencia, son maravillosamente complejos y definidos, pero algo falla siempre, a corto o largo plazo de la vida. Por lo tanto, la genética deberá evolucionar muchísimo más, a fin de ser un diseño perfecto. Tal vez resulte por mi parte un comentario obvio, pero creo que da muco que pensar. Gracias de antemano por esta lectura. Saludos cordiales !

  7. Estimado Alejandro, te doy respuesta a tus observaciones:

    “que Dios no pueda ser tenido en cuenta por la ciencia SÍ es una ley inexorable”

    ¿Está esto escrito en algún convenio de praxis científica que sea una ley inexorable? ¿Puedes citar la misma y dónde y cuándo se firmó?

    ¨lo que provoca rubor intelectual son tus argumentos, ¿por servir a los intereses de una visión atea del mundo? ¿qué intereses son esos? ¡Por el amor de Dios!”

    No debes escandalizarte pues ello es del todo cierto. Existe un significativo grupo de científicos que definitivamente si sirven a los intereses de una visión atea del mundo. Como prueba te cito ejemplos: Daniel Dennet, Jerry Coyne, William Provine, Gregory Graffin, Laurence Krauss y destacadamente Richard Dawkins quien dijo que desde Darwin era posible ser un ateo intelectualmente satisfecho. Dawkins ha escrito varios libros desde los cuales usando el darwinismo para reinvindicar su visión atea. Como muestra un botón: En su libro “El Espejismo de Dios” el mismo dice: “Si este libro cumple el propósito que tengo en mente, los lectores religiosos serán ateos cuando concluyan su lectura” (p. 28)

    Si no me crees a mí o a los anteriormente señalados observa lo que dice el filósofo de la ciencia Michael Ruse, quien es ateo y darwininsta, en una entrevista realizada por Javier Sampedro del diario El Pais el 19 de enero de 2002:

    “P. Pero los creacionistas aducen que el darwinismo es también una religión.

    R. En los primeros años ochenta, cuando el Estado de Arkansas aprobó una ley para que la evolución se enseñara en las escuelas en pie de igualdad con el mensaje literal de la Biblia, la Unión Americana por las Libertades Civiles, que había recurrido la ley por inconstitucional, nos citó al paleontólogo de Harvard Stephen Jay Gould y a mí como testigos a favor del evolucionismo. Fue una experiencia muy interesante para mí: la vista oral enfrentó al secularismo urbano y liberal del norte contra el protestantismo conservador, pueblerino y cita-biblias del sur. En los pasillos de los juzgados tuve ocasión de discutir largo y tendido con Duane T. Gish, uno de los más celebres creacionistas y autor del éxito de ventas Evolución: los fósiles dicen no. ‘Doctor Ruse’, me dijo Gish, ‘el problema con ustedes los evolucionistas es que no juegan limpio. El cristianismo nos dice de dónde venimos, adónde vamos y qué debemos hacer mientras tanto. El evolucionismo les dice a ustedes de dónde vienen, adónde van y qué deben hacer mientras tanto. Ustedes tienen su propio Dios, y Su nombre es Charles Darwin’. Nunca he dejado de pensar en ese episodio, y he llegado a convencerme de que Gish tenía toda la razón en esa crítica.

    P. ¿Por qué?

    R. El evolucionismo nació como una especie de ideología secular, como una alternativa explícita al cristianismo. Uno de los primeros evolucionistas fue el médico del siglo XVIII Erasmus Darwin, el abuelo de Charles. Erasmus no era ateo, pero a diferencia de los cristianos, que creen en un Dios que interviene continua y milagrosamente en el mundo que ha creado, él veía a Dios como un ser que decide al principio el curso futuro de la naturaleza, dicta unas leyes físicas inviolables y no vuelve a actuar. Deísmo, se llama esto, por oposición al teísmo cristiano. Lo que intentó su nieto Charles en El origen de las especies fue proponer una teoría de la evolución menos ideológica, más estrictamente científica. Pero su intención se vio frustrada casi de inmediato por sus seguidores, en particular por su célebre bulldog, el gran científico y reformador social británico Thomas Henry Huxley, que utilizó la teoría de Darwin para minar los cimientos del cristianismo. Huxley veía el cristianismo como un aliado del poder y de las fuerzas reaccionarias a las que quería derribar.

    P. Bien, pero de todo ello hace bastante más de un siglo.

    R. La evolución sigue siendo promulgada como una ideología, como una religión secular. Los evolucionistas contemporáneos con más presencia pública, como Richard Dawkins, usan el darwinismo como un esqueleto del que cuelgan toda clase de principios éticos y otras directrices, y ven en él una especie de cimiento metafísico, al igual que el arzobispo de Canterbury utiliza el cristianismo como un cimiento metafísico para sus doctrinas. Yo no creo que el darwinismo deba ser tratado como una religión -la verdad, no abandoné el cristianismo para sustituirlo por otra fe-, pero creo que eso es exactamente lo que está pasando, y nos hacemos un flaco favor si nos empeñamos en negar o ignorar ese hecho.”

    Como ves esto no lo dijo solo yo ya que el mismo Ruse dice que el darwinismo es usado por algunos como religión secular y que nos hacemos un flaco favor si nos empeñamos en negar o ignorar ese hecho.

    La entrevista completa puede leerse aquí

    “Al parecer tenemos una comunidad científica que ni método científico ni nada, ni siquiera esa curiosidad que les suele impulsar a dedicarse a la investigación, nubladas irremisiblemente sus mentes por prejuicios antirreligiosos. Como bien dice Stephen Gould “los ateos no lo son porque la ciencia les haya hecho negar la religión, son ateos por otras razones”.”

    No descontextualices ni pongas palabras que no he dicho. El hecho que algunos tengan prejuicios antirrreligiosos no inhibe que se pueda hacer ciencia. En el fondo todos tienen prejuicios solo que unos son más honestos que otros para evitar reconocer la evidencia cuando ésta contraviene a los mismos.

    “La teoría del diseño inteligente sostiene que “ciertas características del universo y de las cosas vivientes se pueden explicar mejor como producto de una causa inteligente, no de un proceso no dirigido como la selección natural” (sic). Esa causa inteligente que dirige el destino biológico de las especies, ¿quién o qué es?, ¿por qué lo hace? ¿a dónde nos dirige? ¿estáis buscando una demostración empírica de la existencia de Dios? ¿queréis acabar con la fe?.

    Preguntar ¿quién o qué es? o ¿por qué lo hace? ¿invalida en algo la inferencia de diseño? No, en lo absoluto, yo puedo encontrar un artefacto o un edificio antigüo sobre los cuales no puedo absolver esas preguntas y ello no invalida en lo absoluto que pueda inferir que han sido construidas por la inteligencia.

    “Respecto a la defensa de la comunidad científica del paradigma darwiniano, no veo nada extraño en ello, así es como debe de funcionar la ciencia, pero por favor no metamos en un mismo saco el “dogmatismo” científico y el religioso. La física clásica cayó devorada por un nuevo paradigma, a golpe de observación, hipótesis, confirmación experimental y finalmente alumbrando una nueva física convertida en nuevo paradigma. Dioses y dogmas han caído por otras circunstancias y métodos nada “científicos”.”

    Cierto es que no tienen un mismo valor epistemológico (yo ya dije eso). No obstante, el dogmatismo también existe en la ciencia. Cualquier persona que conozca siquiera un poco de la historia de la ciencia sabe como las ideas nuevas han sido, en muchos casos, despreciadas y atacadas por los defensores del consenso de turno. Si esto no lo admites entonces no somos del mismo planeta.

    “Respecto a lo de despachar argumentos sobre el DI de forma pueril y barata quédate con este “aunque la mona se vista de seda mona se queda”.

    No voy a discutir lo de la mona, pero recurrir a despachar los argumentos del DI sin haberlos examinado alegando que son religión camuflada es pueril en cuanto a que no se esfuerza en proponer argumentos para refutar y barato porque apela a una descalificación facíl: es religión. Lamento si es que esta expresión te ha ofendido, pero a mi me ofende que luego de escribrir más de 80 artículos y 5 libros con argumentos para defender esta tesis con una teoría propia no calcada de Behe ni de Dembski salvo los puntos comunes, haya quienes me lancen esta refutación express.

    Yo jamás voy a negar que tenga prejuicios religiosos y que incluso estos pudieran producir un sesgo en mis propuestas, pero tampoco puedo dejar de decir que tengo argumentos científicos para respaldar lo que creo y si alguien no está de acuerdo que me refute con otros argumentos científicos más no con un simple “lo tuyo es religión” y ya está. Yo ya he dicho que no se trata de absolver preocupaciones apologéticas ya que incluso, aunque quizás muchos no esten de acuerdo conmigo en esto, la evolución darwiniana, pese a su uso materialista, no refuta a Dios. El propio Dobzhansky, un destacado evolucionista, pensaba que la evolución tenía un propósito divino y los mismos evoteistas son tanto darwinistas como teistas. El asunto es el siguiente: Puede o no puede la naturaleza producir la complejidad biológica por si sola. Es es el asunto y es de naturaleza científica si quieres ver mis argumentos teóricos puedes verlos en Extracto de Elementos de Estructuras Funcionales y en esta seríe Los Indicadores de Diseño.

    Saludos cordiales

  8. Estimada Elena,

    El diseño no necesita ser perfecto para inferir inteligencia. Si así fuera la mayoría, sino todos los artefactos creados por el hombre que usamos tendrían que considerarse obras naturales del gradualismo darwiniano ya que son imperfectos. No es pues este un argumento válido para refutar el diseño. Para una explicación más profunda sobre esto te recomiendo leer este artículo de William Dembski: Diseño Inteligente no es Diseño Óptimo

    Saludos cordiales

  9. Gracias por su respuesta Cristian,
    Posiblemente tenga razón, ya que mis conocimientos de la materia no son muy elevados. Me baso en la simple observación de los hechos cotidianos. Lo único que me resulta frustrante, es que los organismos vivos, siendo de tal inmensa complejidad y maravilloso diseño, ya sea “inteligente” o “fortuito”, permitan la existencia de resquicios, que hagan que en un momento determinado fallen. Ya digo, puede que se trate de mi propio desconocimiento e incapacidad de comprensión humana. De no ser así, seguramente no estaría en este Mundo. En cualquier caso, se siente asfixia de conocimiento, y creo que es mejor no pensar demasiado, pues resulta angustiante. Nuevamente gracias por compartir estas lecturas. Muy cordialmente.

  10. Estimada Elena:

    Es posible que la frustración, la angustia y lo limitado de la comprensión humana no las podamos resolver científicamente con los métodos de las ciencias naturales o de inferencia de diseño. No obstante, desde mi punto de vista, la veracidad del diseño inteligente del Universo y de los seres vivos, así como de las personas, resulta congruente con una lógica cristiana desde el punto de vista teológico, es decir, con el plan de salvación revelado en la Biblia. Siendo Jesús la persona capaz de amarnos como para superar esos obstáculos.

    Las ciencias naturales y la inferencia de diseño son independientes de la teología, al igual que Cristian Aguirre no descarta la compatibilidad de la evolución darwiniana con Dios, el diseño inteligente se puede utilizar para dirigir la atención hacia El, como hago yo aquí. No obstante, tanto la evolución darwiniana como el diseño inteligente pertenecen al campo de la ciencia, y lo demás, entiendo yo, al campo de la teología. Por lo tanto, ya sea para defender el ateismo o para llevar al conocimiento de Dios, el uso de estas teorías no las desmerecen. Lo único que me siento con capacidad de censurar son los prejuicios teístas o antiteológicos para evaluar su mérito científico.

    Desde luego, hay ciertas cosas, como el considerar o no una parte del ADN, en las que el DI ha acertado. Otra entrada en este blog habla de “dos códigos en uno”. La evidencia fósil va de más a menos creatividad. Entre otros muchos argumentos que según lo que he investigado, entre Darwin y el diseño inteligente, gana el segundo.

    Gracias por su mensaje y por su atención.

  11. De la Historia de la ciencia, podemos tomar como ejemplo la sustitucion del programa de investigacion tolemaico por el programa copernicano. Ubicándonos en el siglo XVI, nos encontraremos con el desarrollo de las manufacturas, la metalurgia y la mineria, impulsados por el comercio y la guerra, y el desarrollo de una tradicion de racionalidad practica. Con tales desarrollos, la busqueda de tecnicas llegará incluso a la refutacion de afirmaciones teoricas tan bien establecidas como las afirmaciones aristotélicas acerca del movimiento. Tartaglia, por ejemplo, refuta ciertas afirmaciones aristotélicas al querer calcular con qué ángulo debe ser disparado un cañon para conseguir un alcance mayor . Pero tambien asistimos en esta epoca a un renacimiento creciente del platonismo, como tradicion de la racionalidad teorica. Si preguntaramos ahora a un fervoroso del rigor criterial, ¿en cuál de estas tradiciones se apoyó la nueva fisica?, tal vez respondería con prontitud : en afirmaciones como las de Tartaglia, que tienen una direccion clara, se pueden confirmar,son útiles y seguramente las podemos reconstruir en un orden metodico. De la otra tradicion, dirá tal vez que son solo “confusiones de sacristía”. Y, sin embargo, quien se haya ocupado un poco de Kepler y Galileo sabe que esta respuesta es incorrecta; mas aun, el programa copernicano fue aceptado primero a partir de argumentos proporcionados por la tradicion platonica, y solo luego, casi una generacion mas tarde, a su propuesta,se buscaron experimentos que lo confirmasen. El platonismo dio o sugirio a Kepler y Galileo,al mismo tiempo,instrumentos teoricos y tecnicas nuevas.Las diferencias entre ellos pueden incluso considerarse como diferencias que conciernen a su comprension del platonismo. Para Kepler, el universo es una copia inexacta,una aproximacion a la realidad ininteligible. Por eso pudo aceptar en 1620, en su “Epitome astronomiae copernicanae”, que las orbitas planetarias no son circulares, desviacion explicable tratandose de una copia,y por ello sujeta a muchas clases de imperfecciones. Galileo,en cambio, a lo largo de toda su vida consideró que el mundo fisico real consiste en entidades matematicas gobernadas por leyes matematicas. Para él, la naturaleza es matematica realizada, y por eso no llego nunca a aceptar la propuesta de Kepler; para Galileo las orbitas de los planetas debian ser circulares.
    El proceso del conocimiento no se redujo,ni en Kepler ni en Galileo,a la acumulacion de elementos u operaciones simples(reglas,afirmaciones,hipotesis,confirmaciones,refutaciones), sino a la produccion de problemas y a la busqueda de soluciones a partir de direcciones generales,en este caso, de dos complejas tradiciones de racionalidad. Pero el rigorismo metodologico hace caso omiso de esto, aísla las “secuencias de acciones”, pasando por alto los “procesos de acciones”( las distintas clases de relaciones que posee cada accion en el proceso del conocimiento cientifco).

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