Controlar el lenguaje, controlar las ideas

Por Felipe Aizpún
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No hace mucho tiempo denunciábamos en estas páginas la propuesta de Massimo Pigliucci para desterrar del lenguaje científico las analogías de los seres vivos con las maquinarias y artefactos producidos por el hombre. Según Pigliucci las reminiscencias maquinísticas no podían sino traer sospechosas intuiciones de diseño y alentar el escepticismo hacia los dogmas naturalistas y materialistas. Hoy traemos a colación unas recientes declaraciones que, yendo todavía más lejos en este impulso, abogan por proscribir directamente la idea y la palabra “diseño” del vocabulario científico. La idea es muy brillante; si prohibimos el uso de la palabra “diseño” no habrá lugar para las inferencias de diseño y habremos blindado el conocimiento científico frente a cualquier intrusismo inteligente. Increíble pero cierto.

Casey Luskin reportaba recientemente en www.evolutionnews.org lo siguiente:

En un artículo publicado hace poco en la revista Bioessays, su editor Andrew Moore sugería que los biólogos dejasen de utilizar el término “diseño”. Así por ejemplo, en el lenguaje tradicional de la biología (Evolution oldspeak) habríamos dicho “La estructura X está diseñada para desempeñar la función Y”. pero en el nuevo lenguaje (Evolution newspeak) simplemente diríamos “La estructura X desempeña Y”. Tome nota el lector de que para Moore el término “evolución” equivale aparentemente a “biología” algo verdaderamente llamativo, y no hace falta decir que cuando hala de “evolución” es obvio que se está refiriendo al modelo neo-darwinista de cambio en las formas vivas. Por si alguien duda de que Moore está realmente preocupado por las implicaciones en relación al Diseño Inteligente, Luskin subraya el siguiente párrafo de su artículo:

Un ejemplo banal muestra cómo un cambio aparentemente trivial en las palabras puede cambiar el significado percibido: “para desempeñar el proceso metabólico X, la enzima Y evolucionó una especificidad por Z”. En un sentido científico objetivo definiríamos esto como “al desempeñar X, Y evolucionó una correspondiente especificidad por Z”. Es esa inocente y pequeña palabra “para” lo que transforma el significado, dando a la enzima Y un sentido de “voluntad”, al aparentar significar “con el propósito de”. Propósito sólo puede achacarse a una entidad sobrenatural en este contexto.

Pretender proscribir la afirmación de que cualquier estructura funcional existe precisamente para desempeñar su función específica, está conduciendo, nos dice Luskin, al ámbito del absurdo. Básicamente lo que se pretende es implantar que la negación de la existencia de diseño sea un axioma no argumentable, de tal manera que la puerta a las inferencias de diseño quede perfectamente cerrada por órdenes de la superioridad, sustrayéndose el derecho al debate racional sobre tan importante cuestión.

El problema es que la apariencia de diseño en la Naturaleza es, no sólo evidente, sino más bien aplastante. Los grandes defensores del darwinismo naturalista nunca se han atrevido a negarlo. Recordemos el famoso artículo de Ayala “Design without Designer”, y recordemos sobre todo, una de las más famosas declaraciones de Richard Dawkins:

“La Biología es el estudio de cosas complicadas que tienen la apariencia de haber sido diseñadas para un fin”

Como apunta también Jerry Coyne en las primeras páginas de su libro “Why Evolution is True”, lo que se pretende discutir no es tanto si existe diseño en la Naturaleza sino si tal diseño es intencional o se justifica mejor como resultado fortuito de procesos puramente naturales. En palabras de John O´Reiss autor del libro “Not by design”, como consecuencia de la acción de la selección natural en el pasado, los organismos se nos muestran “como diseñados para el fin de sobrevivir y reproducirse” y por lo tanto “podemos pensar en ellos como si hubiesen sido diseñados”. Lo que no está claro, y habría que preguntárselo al Sr. O´Reiss, es porqué, si una cosa tiene elementos objetivos de diseño, aparenta haber sido diseñado, tiene una finalidad inmanente en su propia naturaleza y devenir, no nos está permitido sospechar la existencia de un diseñador inteligente en su origen.

O´Reiss se limita a aseverar que una sospecha tal sería “incómoda” si no “absurda”. Aduce que en realidad no hay nada que nos permita sospechar la existencia de diseño ya que los seres vivos se limitan a hacer lo necesario para continuar en la existencia, y eso no puede ser invocado como prueba de diseño. Por supuesto esta afirmación es gratuita y carente de consistencia. Algún filósofo de “una cierta talla” como Tomás de Aquino podría no estar de acuerdo. Al fin y al cabo ese “querer continuar existiendo” se corresponde con lo que la filosofía clásica y en especial Aristóteles denominaba finalidad inmanente. Y el filósofo de Aquino parecía bastante convencido de que tal finalidad inmanente en seres que carecen de cognición y voluntad revelaba la existencia de una Inteligencia Suprema en el origen de dicha condición natural. A esta reflexión le denominó La Quinta Vía. Por supuesto la Quinta Vía no es en sí misma un argumento de diseño aunque sí un argumento en favor de la existencia de esa entidad sobrenatural que Moore quiere desterrar a toda costa.

El artículo de Moore tiene al menos un punto de sinceridad en sus intenciones al utilizar los términos Oldspeak y Newspeak en su propuesta. Como es sabido tales términos corresponden a la novela famosa de George Orwell Nineteen Eighty-Four (1984). En ella el partido responsable del terrible y opresor régimen dictatorial que se ha impuesto entre la sociedad humana decide utilizar el lenguaje y su reglamentación impositiva como elemento de control y adoctrinamiento de una masa de gentes destinadas a ver exterminada su capacidad de reacción frente a la dictadura política e intelectual. En el libro de Orwell los gobernantes decidían cambiar el significado de las palabras para controlar los pensamientos de la gente. El nuevo lenguaje así inventado utilizaba palabras ininteligibles que contradecían el sentido común y la realidad. De esta forma se distraía a la gente de la realidad del mundo que habitaban.

Como afirma Luskin, incluso para un neo-darwinista rechazar la existencia de apariencia de diseño en la Naturaleza es algo que encaja perfectamente en el ámbito del significado que la táctica del Newspeak y del propósito que tenía en la novela de Orwell.

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