Felipe Aizpun
El debate sobre los orígenes nos depara a menudo críticas o argumentaciones que reflejan uno de los males de nuestro tiempo: el exacerbado cientificismo que busca encuadrar la realidad dentro de esquemas preconcebidos y que pretende someterla a los criterios formales y lógicos que hemos construido desde nuestra limitada capacidad de aprehensión de lo real. No es infrecuente por ejemplo que se reclame que las inferencias de una causalidad inteligente deben de ser tenidas por creencias irracionales si no se puede mostrar la evidencia empírica del diseñador en plena faena creadora. No es tampoco raro escuchar decir que la ciencia ha desterrado a la filosofía y que la metafísica no es sino una forma inmadura y superada de adentrarse en el conocimiento de las cosas.
Frente a esta forma pacata y ruin de concebir la aventura de conocer, el filósofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira (1872-1958) nos legó, a través de su rica producción, una muy estimulante visión del proceso y los sistemas de conformación del conocimiento humano. En la colección de artículos publicados en la web Ciencia Razón y Fe de la Universidad de Navarra encontramos un muy interesante artículo firmado por Paloma Pérez-Ilzarbe del que vamos a tomar prestados comentarios y citas para resaltar algunas de las intuiciones del citado pensador americano. Vaya por delante nuestra más entusiasta recomendación a la lectura de este trabajo del que ofrecemos, para los más impacientes, este pequeño resumen a modo de adelanto.
Vaz Ferreira concibe la aventura del conocimiento como una búsqueda constante, siempre inacabada. La lógica es el instrumento principal de nuestra razón para acercarnos a la realidad, para encuadrarla en los esquemas de nuestra condición racional. El lenguaje es la herramienta que nos permite comunicar, compartir y debatir el conocimiento adquirido. Gracias a estas dos herramientas construimos teorías científicas y sistemas filosóficos, con los cuáles tratamos de domesticar la realidad. Los sistemas y nuestro proceso discursivo nos permiten sistematizarla, hacerla manejable, pero es preciso entender que no podemos encerrar toda la riqueza de la realidad en nuestros esquemas artificialmente construidos. La simplificación implica la incapacidad para abarcar toda la riqueza de la realidad o para incluir todas sus manifestaciones en las generalizaciones sistemáticas que producimos.
Un caso típico de nuestras limitaciones para adecuarnos a la realidad con nuestras herramientas conceptuales es el carácter convencional de los límites de las clasificaciones. Vaz Ferreira nos previene contra la vaguedad de muchos de los conceptos con los que, en nuestro afán sistematizador, “troceamos” el mundo y la realidad con clasificaciones arbitrarias; en especial allá donde la realidad se nos ofrece como un continuo gradual que insistimos en dividir de forma artificial con nuestras clasificaciones. Debemos, por tanto, saber servirnos de estas clasificaciones arbitrarias sin dejarnos manejar por ellas, entender que son, en palabras de Vaz Ferreira, “esquemas para pensar, para describir, para enseñar y hasta para facilitar la observación”.
Vaz Ferreira nos muestra el peligro de la exaltación del método de conocimiento en contraste con la esencia propia de la realidad. En especial cuando, a partir del siglo XIX, la ciencia fue enaltecida por encima de cualquier otro método de explicación de lo real. Dice Pérez-Ilzarbe: “El positivismo proclamaba la superación de la metafísica y establecía el método científico como el camino seguro de acceso al mundo que nos rodea. Pero para Vaz Ferreira las ciencias, con todo su éxito y sus posibilidades de aplicación práctica, no son sino sofisticadas herramientas para manejar la realidad”. Y es que lo que las ciencias nos ofrecen no es “la” realidad y tampoco es “toda” la realidad. Las ciencias experimentales nos proporcionan un método para observar la realidad y adaptar a ella el pensamiento; por eso, el conocimiento que nos proporcionan será siempre parcial, aspectual, ya que está mediado por una herramienta simplificadora.
Frente a este carácter mediatizador de los esquemas del pensamiento científico, Vaz Ferrerira nos propone el conocimiento filosófico como una forma complementaria de aprehensión de la realidad, que a diferencia del primero, y por estar menos mediado por esquemas previos, es capaz de reconocer la diferencia entre las sistematizaciones y dicha realidad. Así, el pensamiento científico y el pensamiento filosófico constituyen sendos caminos imprescindibles en la construcción del conocimiento humano. Son modos de acceso a la realidad que se solapan constituyendo un continuo. No existe entre ellos una diferencia esencial sino de grado. El conocimiento humano es un ejercicio de acercamiento a la realidad que avanza al profundizar en niveles sucesivos de análisis. El científico explica las observaciones, por ejemplo, del movimiento de los cuerpos, sirviéndose del concepto de fuerza. Pero el análisis de este concepto de fuerza que nace de dar por sentados los datos de las observaciones es una reflexión de naturaleza filosófica. Vamos pasando de forma imperceptible del saber científico al filosófico y ello nos conduce a seguir progresando en niveles de análisis de lo real cada vez más profundos.
Esa profundidad representa el paso de lo concreto a lo abstracto, de lo más general a lo menos general, y como consecuencia, de lo más evidente a lo más opaco. Al nivel del conocimiento estrictamente científico éste se vuelve más fácil de asimilar, la realidad ha quedado más sólidamente encerrada en nuestras categorías conceptuales, podemos apresar lingüísticamente la realidad y compartirla con los demás. Pero cuando profundizamos en el conocimiento filosófico de lo real, entramos en un contacto más directo con una realidad menos delimitada por esquemas fijos. El conocimiento se vuelve entonces menos sólido, más fluido, su comunicación se hace más difícil.
Al profundizar se abandona un conocimiento muy preciso de una parte más específica de la realidad y se adquiere un saber algo más confuso de ámbitos más amplios de la misma. La filosofía se ocupa de ámbitos más generales y de problemas más trascendentales para el ser humano, pero a cambio debe pagar el tributo de proporcionarnos un saber menos preciso. Las herramientas de las que nos servimos para conocer deben de ser tomadas pues, por lo que son, y debemos servirnos de ellas según su naturaleza.
El saber filosófico y el saber científico deben de ser entendidos como etapas que se solapan en un proceso único y continuo de aprehensión de lo real. Desde que el avance en el conocimiento científico fue progresando de manera deslumbrante en los últimos siglos, ciencia y filosofía se nos han ido oponiendo como se oponen el verdadero conocimiento y la mera ilusión. La ciencia se nos ha presentado como terreno firme y estable, frente al saber esencialmente especulativo de la filosofía. Sin embargo Vaz Ferreira nos recuerda que también el conocimiento científico es terreno inestable y que nuestras certezas nos pueden engañar, la ciencia no es más tierra firme que lo es un témpano de hielo flotando en el océano anchuroso de la metafísica. Para Vaz Ferreira la relación entre ciencia y filosofía se caracteriza por la continuidad, y ello por dos motivos. Por un lado por la falta de oposición entre ambas, y por otro por la falta de solución de continuidad; ambas trabajan unidas, y no en contraposición. Cualquier ciencia lleva necesariamente al análisis filosófico si se ahonda adecuadamente. En palabras del propio filósofo uruguayo, “la ciencia es metafísica solidificada”, y los conocimientos aparentemente sólidos que aquella nos ofrece no son sino el resultado de sacrificar el ansia de la realidad por la seguridad de los límites precisos.
Pero la solidez de la ciencia es aparente, su punto de apoyo no es absoluto, ya que en última instancia descansa sobre convenciones de carácter esencialmente filosófico, lo que justifica la metáfora de Popper en torno al conocimiento científico: un edificio levantado sobre pilotes en un terreno pantanoso. Esa base convencional sobre la que se asienta el saber científico le impide por tanto constituir un saber definitivo. Y es que la ciencia nos conduce inevitablemente a la filosofía; cuando se empieza a pensar es imposible no profundizar, y quien piensa no puede detenerse en la frontera entre la ciencia y la filosofía, por la sencilla razón de que no existe tal frontera. Los límites de la ciencia con la filosofía no son precisos. Opina Vaz Ferreira que, por ello, los científicos que reniegan de la filosofía lo que hacen, en el mejor de los casos es reinventarla, y en el peor, construir una mala.
Entre “ciencia pura” y “filosofía pura”, lo que se dan son espacios intermedios de conocimiento clarificador de la realidad: una “zona de paso” por la que transitan los científicos que quieren aclarar las nociones que manejan (infinito, fuerza, vida…) o los filósofos que buscan materiales nuevos para la reflexión, como el indeterminismo en la física cuántica… Vaz Ferreira critica a los ingenuos positivistas que quisieron hacer “sólo ciencia”; no es posible, es la realidad misma en definitiva la que se resiste a ser encerrada en los moldes precisos de nuestros sistemas de pensamiento. En este proceso, señala Pérez-Ilzarbe con acierto, no hay un límite, aunque sí un objetivo nunca completamente alcanzado: la verdad. Cada uno de nuestros intentos por comprender la realidad no nos da sino un aspecto, una perspectiva diferente de esa riquísima realidad, y sólo el conjunto de todas esas perspectivas nos da una imagen más completa y no contradictoria de esa realidad. Y es que la filosofía nos hace abandonar la seguridad pero nos abre a la inmensidad de lo real. Nadie ha encontrado la verdad firme, pero eso no implica que la verdad sea mera ilusión; todos los esfuerzos se suman y todos los grados de certeza son bienvenidos. Y concluye la autora del artículo sentenciando que para Vaz Ferreira, la verdad no es ni un suelo firme sobre el que edificar ni una cima que conquistar, sino un horizonte que invita a seguir avanzando.

Querido Felipe:
Suelo leer siempre con mucho agrado e interés tus aportaciones, Esta última sobre lo ridículo del Reduccionismo cientifico, al que estamos tan continuamnte expuestos, es especialmente buena.. Algun día me gustaría que pudiésemos tener una reunión, fisica, para conocernos personalmente, con Santiago Escuain, Cristian Aguirre, etc, para compartir visiones y pasar, seguro, un buen rato juntos.
Recibe un cordial saludo.
Antonio.
Por eso el cientificismo no es más que un patético dogma que se adscribe al convencionalismo materialista de que “patear piedras” es la única evidencia verdadera de la realidad.
Siempre será más sencillo y menos comprometedor estar de acuerdo con el dogma vigente que aprender a pensar por cuenta propia. Justo lo que hace que el conocimiento se estanque e interrumpa su progreso.
La mayoría de lo que se expone en esta entrada (como pensamiento de Vaz Ferreira) es sobradamente conocido y comúnmente aceptado; reflexiones muy parecidas se pueden leer en Popper o Russell; no entiendo en que justifica lo que se supone que viene a justificar. Es decir, que la duda que yo tengo es, dentro de esta visión, donde se encuentra la justificación para aceptar la pretensión de explicar una serie de hechos empleando una causa de la que, no es ya que se dude de que sea la causa, sino que no se sabe siquiera que exista. Yo no he leído a Vaz Ferreira pero, sinceramente, no acabo de entender como un filosofo agnostico (que aparentemente lo era tanto como lo eran Popper y Russell), acepta alguna posibilidad de justificar el empleo como “causa” de un ente trascendente indemostrado y en lo expuesto no se especifica que lo acepte o de que modo lo hace.
Cayetano,
en ningún momento se dice aquí que Vaz Ferreira fuese un proponente de soluciones trascendentes, sino de perspectivas intelectuales concretas.No es en absoluto correcto decir que tales perspectivas estén “comúnmente aceptadas” Por el contrario, es lugar común negar toda perspectiva filosófica y pretender que la ciencia las hace innecesarias. El ejemplo más reciente lo tenemos en Hawking y su último libro pretendiendo que la filosofía es un saber inútil superado por el conocimiento científico. Un prodigio de ignorancia. No sólo eso, la ciencia moderna solamente acepta la visión mecanicista y la explicación por causas eficientes de la realidad. Se rechazan perspectivas formales y finalistas de causalidad como un prejuicio.
Vaz Ferreira por tanto, sería uno de los que habría contestado sin dudar a nuestra pregunta sin respuesta:
La afirmación
“Sólo el conocimiento científico es verdadero conocimiento”
¿es un afirmación de naturaleza científica?
¿qué razones hay para tenerla por verdadera?
Las cosas “se sabe” que existen, aunque no se tenga experiencia directa de ellas, por sus efectos, por sus huellas, por las consecuencias de sus actos. Las soluciones inteligentes exigen una causa inteligente. Negarlo no es inteligente. Ni científico.
Primero, la inteligencia no existe como algo objetivo sino como una abstracción que se construye a partir de observaciones del comportamiento humano y, como el proceso intelectivo no es asequible de forma directa, se muestrea a partir de los comportamientos observados en el hombre y se extiende de forma incorrecta para denominar cuestiones con las que nada tiene que ver.
Segundo, el reconocimiento de patrones se da cuando existen y cuando no existen; esto es sobradamente conocido en psicología experimental. Luego la observación informal de patrones sólo explica la existencia de un observador pero no demuestra la existencia del patrón, para ello seria necesario modelizar el problema, es decir, objetivar el patrón y la observación hasta un punto en que ambos fueran independientes del observador (para eso se inventaron los experimentos de doble ciego)
Tercero, si lo que queremos es representarnos el mundo como construido de una forma inteligente porque vemos la actuación de alguna inteligencia trascendente en el, pues bien, pero hemos de tener en cuenta que el modo como se nos ocurre una idea no afecta en nada a su justificación o validez; quiero decir que lo buena o mala, justificada o injustificada que nos parezca una idea no afecta a su demostración ya que está sólo se puede medir en contraste con la realidad, o si usted lo prefiere en formato largo, la mejor aproximación a la realidad de que podamos disponer.
Y, por ultimo, sabemos que existe lo que existe bien porque lo percibimos, bien porque percibimos sus efectos, esto es correcto siempre y cuando se demuestre la correlación de los “efectos” con lo que creemos la causa o serie o conjunto de causas. Aquí es donde se muestra claramente el problema de la inducción (y los pies de barro del Positivismo que usted criticaba) ninguna demostración positiva puede demostrar una verdadera e indudable correlación y sólo la demostración negativa (falsación) puede descartar algunas de las posibles causas reduciendo el ámbito de las posibilidades a aquella que sabemos que produce el efecto y, pudiendo ser falsa, no encontramos (ni otros encuentran) modo de demostrar que lo sea.
Cayetano,
Me referiré a la primera de tus objeciones.
Me parece contradictorio decir que la inteligencia no tiene una existencia objetiva pero que es algo que se construye a partir de observaciones del comportamiento humano, Se construye…¿por quién? Obviamente por un agente inteligente. Luego la inteligencia constructora, al menos sí tiene una existencia objetiva.
Una cosa es que la inteligencia no tenga una existencia real independiente del sujeto inteligente y otra muy distinta que no exista. Existe, entiendo yo, como facultad, como capacidad, como actividad creadora real con independencia de que se manifieste en resultados eficientes que trascienden al propio agente y puedan ser observador por terceros.
La objeción que presentas ya ha sido puesta de manifiesto por algunos autores pero en términos, en mi opinión, más adecuados, al decir que la única inteligencia de la que puedo tener experiencia real es de mi propia inteligencia. Toda las demás inteligencias sólo las conozco a través de sus actos inteligentes, pero eso es una cosa y otra muy distinta decir que no tienen existencia real lo que nos lleva al absurdo de creer que la única existencia realmente existente es la mía en cuanto observador. Claro que el observador realiza una abstracción para detectar la “inteligencia” inherente a una “solución” de medios a fines o una estructura funcional compleja, o la riqueza creativa inherente a una obra artística. Pero esa abstracción del ordenador no “crea” una inteligencia inexistente fuera de él, se limita a detectarla y a inferir legítimamente su existencia.
Es a partir de esta reflexión, que me parece obvia, como se hace perfectamente legítimo inferir la existencia de un ser inteligente a partir de sus actos, en definitiva, la existencia de una causa inteligente a partir de la detección de soluciones inteligentes que emergen a la realidad en el tiempo.
Segundo, el hecho de que la psicología experimental demuestre la existencia de errores en la detección de patrones no puede llevarnos a concluir la inexistencia de patrones reales de diseño. Precisamente el error supone tanto la existencia de un observador inteligente (y por lo tanto susceptible de errar, ya que un mono no yerra) como la existencia de experiencia previas de conocimiento positivo de patrones realmente existentes. El escepticismo es bueno como precaución, pero si lo tomamos como principio rector de nuestro sistema de pensamiento nos aboca a la nada.
La teoría del Diseño Inteligente en la medida en que ha sido desplegada por Dembski por ejemplo, parte de la base de la capacidad para la detección de patrones que pueden ser identificados como objetivos a priori de una agencia intencional. No tengo claro que los experimentos de doble o triple ciego representen una precaución imprescindible cuando se trata de identificación racional de soluciones inteligentes. Una cosa es que nuestra experiencia sensible sea, a veces, una garantía insuficiente para nuestras inferencias, y otra muy distinta que nuestra capacidad para comprender la racionalidad intrínseca de una solución funcional se vea nublada por espejismos del intelecto.
Tercero,
Dices: “pero hemos de tener en cuenta que el modo como se nos ocurre una idea no afecta en nada a su justificación o validez2
Debo discrepar de nuevo. El razonamiento abductivo o por inferencia de causas por sus efectos se basa precisamente en “cómo se nos ocurre una idea” de acuerdo con el principio de razón suficiente y el principio de adecuación causal. El conocimiento humano no está hecho de certezas sino de convicciones. Tomamos por probables cosas que no pueden ser “demostradas” y sobre tales convicciones está fundamentada una gran parte del saber científico actual y del conocimiento filosófico. Lo está la física de partículas, la cosmología, la biología, la biología evolutiva…
Pretender que sólo debe ser tomado por conocimiento verdadero aquello que hayamos sido capaces de verificar científicamente es una epistemología paralizante. Como es paralizante el escepticismo empirista que propones y que cuestiona, en la línea de la tradición humeana anglosajona, el mismo principio de causalidad. Pero Hume, como Kant, participaban de una epistemología heredada de la tradición clásica que buscaba la perfección en el conocimiento a través de la certeza y allá donde las certezas no podían ser confirmadas de manera apodíctica su sistema quebraba. De ahí también las conclusiones de la metafísica kantiana en torno a la incapacidad del conocimiento racional para el conocimiento de verdades trascendentes y su permanente contradicción interna entre lo que nos podía asegurar la razón teórica y lo que nos intuía la razón práctica.
Entiendo que abundas en planteamientos epistemológicos ya muy superados hoy día en que la búsqueda de “la inferencia a la mejor explicación” debe ser tenida por una aproximación legítima al conocimiento verdadero
Sus objeciones a la ciencia se contestan solas, no se si se ha fijado que está escribiendo en un ordenador; es posible que tenga un teléfono móvil y emplee un GPS y caliente la comida en un microondas y, supongo, que acudirá al medico cuando esté enfermo con la fundada esperanza de que esté sepa diagnosticar su dolencia y conozca cuales son los fármacos que debe tomar … para que seguir. La ciencia tiene sus problemas, es cierto aunque usted no haya dado con ninguno de ellos, pero también es cierto que es el mejor modo de conocer la realidad que poseemos y por eso es efectiva.
Los empiristas ingleses, que tanto parecen preocuparle, iniciaron un camino es cierto, sacaron nuestra forma de pensar de la edad media es cierto, pero son un hito muy lejano en la epistemología de la ciencia; la epistemología actual está tan lejos de Hume como la física cuántica de Democrito de Abdera. La ciencia emplea actualmente variaciones mejoradas del falsacionismo popperiano, parece claro que usted desconoce este hecho pero si debería conocer, al menos, que la epistemología actual está muy lejos del positivismo y mucho más de las pretensiones deductivas medievales que usted formula como la panacea del conocimiento.
Alucinante esto de mantener un diálogo con la materia parlante…
Ninguno de los dos reproches que me hace Cayetano en su último comentario se sostienen; parecen más bien la búsqueda de un escape desairado ya que ni siquiera se refieren a los términos de lo que estaba siendo debatido
1. En ningún sitio he hecho objeción alguna a la ciencia o al conocimiento científico.
2. Mucho menos aún he reivindicado la epistemología del razonamiento deductivo medieval. Muy al contrario, todos mis escritos están basados precisamente en ofrecer la epistemología contemporánea y el papel relevante de la abducción (Inferencia a la mejor explicación) como superación del deductivismo ancestral, y también del inductivismo “moderno”.
Por lo tanto, nada más tengo que añadir. Los lectores juzgarán si en este debate hemos aportado algo entre los dos que les haya resultado de utilidad.
Cayetano: yo tampoco veo justo ni templado reprochar a Felipe que no “le guste” la ciencia. No he leído ninguna objeción a la ciencia en este blog.
Una cosa es la ciencia y otra el cientificismo. (Como una cosa es la femineidad y otra el feminismo, una la nacionalidad y otra el nacionalismo, la normalidad versus la normalización lingüística, etc.)
Tampoco es lo mismo ciencia y tecnología por cierto, pero no quiero abrir ese melón con mi apostilla al post de Felipe.
Y es oportuno reiterar que no vale esconder prejuicios metafísicos detrás de supuestas unanimidades o de mayorías -tampoco de minorías- en la comunidad científica.
Ni es razonable negar conocimiento verdadero fuera del científico experimental.
O negar valor científico al que falsa una hipótesis o teoría científica aunque no ofrezca alternativa completa a la teoría desmentida.
Digo.
Ciencia sí, filosofía también, tecnología no digamos. Supercherías no.
Miren Felipe y Fernando, Felipe si ha hecho objeciones a la ciencia ya que ha afirmado que la física y la biología están asentadas, en gran parte, sobre convicciones que no pueden ser demostradas; le estoy mostrando como la tecnología empleando estas, según el, convicciones mal fundamentadas demuestra en la realidad que si pueden ser demostradas y, no sólo eso sino que además, su valor predictivo es extremadamente alto (vamos lo que se conoce como que son empíricas).
Y mire Fernando aquí nadie está falsando nada, aqui sólo se está especulando con la posibilidad de que determinados fenómenos correspondan a una “causa” de la cual no se demuestra siquiera si existe y a esto, en mi pueblo, se le llama una creencia; y en cuanto a los motivos por los que no tienen ningún valor las teorías que pretenden reemplazar a otra sin ofrecer una respuesta igual de completa y algo más, Imre Lakatos dedica gran parte de su “La metodología de la investigación científica” a explicarlo.
A mí Lakatos me la refanfinfla.
Si ha dedicado un libro entero o buena parte de él a negar carácter científico a la refutación experimental de una asunción de una teoría científica aunque el refutador no adelante otra teoría omnicomprensiva de lo que la primera falsada quería explicar, entonces me parece que al tiempo que han perdido escibiéndolo y usted leyéndolo, no voy a añadir el que perderé yo haciendo lo propio.
Si ha hecho tal cosa (lo que no dudo si usted me lo dice) entonces ha confirmado empírica y experimentalmente la hipótesis del genial al torero: “Hay gente “pa tó”.
Y Felipe -creo- y yo desde luego por mi parte no hemos hecho objeciones a la ciencia sino al científico insincero o tramposo (si niega sus convicciones previas a su tarea de carácter apodíctico) o, si es sincero, al pseudo científico despistado.
Denunciamos la impostura de los dizquecientíficos que en realidad son (los que lo sean) apóstoles de prejuicios no científicos y sí metafísicos (aunque no lo sepan, como aquél que hablaba en prosa sin saberlo).
Y denunciamos la pretendida asepsia de quienes creen hacer “sólo ciencia experimental” y no se dan cuenta (o sí, y es peor) de cúanta teoría y especulación de carácter metacientífico hay entreverada en sus formulaciones sujetas a verificación empírica.
Hace usted un mal favor a Imre Lakatos colocándolo en este grupo de malos científicos.
Y yo no “creo”, yo sé, que usted ha discurrido su último comentario (y los anteriores).
O al menos sé que está discurrido por alguien (usted) y no por la nube, la red, su PC, el mío, o una avería cósmica que escribe cosas y aparecen en mi pantalla.
Yo a usted no lo tengo creído sino sabido.
¡Gran fin de semana!
Osea, Fernando, que pretenden que la epistemología de la ciencia experimental que se está practicando actualmente es incorrecta y pretenden tener una epistemología alternativa a …. ¿a cual si, como usted mismo reconoce, no conoce los fundamentos de la que se emplea actualmente? Y, lo que es más, considera una perdida de tiempo conocerla. La verdad, no entiendo como pueden saber que no es valida una epistemología que no conocen.
Amigo Cayetano, me mal interpreta.
Más exactamente, atribuye usted a mi modesto comentario una ambición que desde luego no tiene. ¡Cómo voy a cuestionar nada menos que la epistemología de Lakatos! No sé cómo iba a hacer tal cosa en siete líneas y en el post de un blog. No, hombre.
Yo me limitaba a decir algo que dudo mucho pueda desmentir su autor y que reitero: no es serio negar el carácter científico a la refutación experimental hecha por un científico serio de un postulado de otro científico o que integre una teoría científica por el hecho de que quien así lo haga no ofrezca simultáneamente otra teoría alternativa a la cuestionada. Ya lo pueden decir, Lakatos, o el sursuncorda, que eso es una bobada.
No me atribuya el que pretendo ofrecer una epistemología (¡nada menos, caramba!) alternativa a la de Lakatos. Su insinuación es muy generosa conmigo. Me halaga usted, pero me temo que mi planteamiento está en los antípodas de esta forma de discurrir.
Los científicos (no filósofos, ni magos, ni hechiceros, ni literatos, me parece) del CERN decían hace poco tiempo que podían mostrar a los neutrinos a velocidad superior a la de la luz lo que ponía patas arriba la teoría einsteiniana. Ahora resulta que había un “cable suelto” (sic) por alguna parte, lo que nos devuelve a todos el sosiego perdido. A los efectos de mi ejemplo es irrelevante cuál sea el resultado final de los actuales experimentos de CERN y otros laboratorios sobre la parsimonia o el desasosiego y la trepidación vitales de los neutrinos. Lo que resalto es que a nadie se le ha ocurrido decir entre la comunidad científica: “Bah, ni caso, eso no es serio. Se limitan a verificar un hecho que, de acreditarse, deja malparada una parte esencial de lo que propuso el viejo Einstein, pero no dan una explicación alternativa completa para explicar el mundo. Son unos pseudocientíficos, unos charlatanes”.
¡Qué manía tan poco científica la de los físicos que anuncian, ofrecen o simplemente buscan la explicación “de todo”! La explicación “de todo” la dan las iglesias o movimientos religiosos que profesan la Fe Verdadera (según cada una de ellas, claro) pero no los científicos serios.
Mi posición me parece más seria por más modesta. La ciencia avanza tanteando y “a ciegas”. No hace falta contar con explicaciones alternativas completas para poder apartarse de la teoría previa parcialmente refutada. Eso es un ejercicio de soberbia.
Lo que sí me fastidia es que de mi comentario pueda sugerirse que me resisto a leer a quien pueda cuestionar mi universo de convicciones. Eso ya sí que me fastidia. La pila de lecturas que crece junto a mi mesa con asuntos de mi interés me invitaba a ahorrar la lectura de un autoro que se me asegura defiende esa marcianada. Yo me había quedado en Popper, que sí es de mi predilección. Ahora a lo mejor me tengo que desdecir y “visitar” -que dicen los anglosajones- al amigo Lakatos. No puedo creer que diga esto que me le atribuye usted. Pero no se lo prometo.
Cordialmente,
“no es serio negar el carácter científico a la refutación experimental hecha por un científico serio de un postulado de otro científico o que integre una teoría científica por el hecho de que quien así lo haga no ofrezca simultáneamente otra teoría alternativa a la cuestionada”
Es cierto. Pero eventualmente, dado que el objetivo de la ciencia y de la filosofía es brindar explicaciones, una hipótesis alternativa TIENE que surgir.
Cito del texto:
“Y es que la ciencia nos conduce inevitablemente a la filosofía; cuando se empieza a pensar es IMPOSIBLE NO PROFUNDIZAR, y quien piensa no puede detenerse en la frontera entre la ciencia y la filosofía, por la sencilla razón de que no existe tal frontera.”
Me parece que esto es bastante contradictorio con el célebre enunciado “El DI solo buscar demostrar que el diseño de los seres vivos sólo puede explicarse mediante la existencia de un agente inteligente, sin entrar en detalles acerca de la naturaleza de ese agente o su modo de obrar”.
¿Hace cuanto existe la teoría del DI? Y desde entonces, ¿cuánto se ha avanzado en la ampliación, la profundización, la diversificación de la teoría?
Mientras otras ramas de la ciencia han progresado exponencialmente en las últimas décadas, el DI sigue sosteniendo siempre lo mismo.
Por otro lado hay una típica confusión: “Vaz Ferreira critica a los ingenuos positivistas que quisieron hacer “sólo ciencia””.
En el debate entre Teoría de la Evolución y DI no se critica al DI porque sólo tiene que haber ciencia. Esta confusión surge de la ambigüedad con la que está planteado el DI, que a veces se presenta como
ciencia, a veces como filosofía, y a veces como una combinación de ambas.
La crítica es que no se puede presentar a la filosofía como ciencia dura. Que lo que se concluye filosóficamente, no se puede presentar como si estuviera comprobado empíricamente.
Lo que se critica es que el límite entre filosofía y ciencia debe ser claro, y en los puntos de conexión entre ambas, deben tenerse en cuenta las limitaciones que surgen de estar combinando ciencia y filosofía.
El asunto del CERN no ha revuelto tanto como usted supone, ha revuelto principalmente a la prensa, el mundo académico e investigadores esperaban que encontraran el error o, caso de no encontrase, la confirmación por otros dos laboratorios antes de aceptarlo (de hecho en Estados Unidos, creo recordar que en Alabama, ya estaban preparando la repetición).
En cuanto a Lakatos suele aparecer, junto con Popper, en los temarios de las asignaturas de metodología experimental y esto me ha llevado a pensar que es mejor conocido de lo que, según parece, es.
En cuanto a lo que afirma de que “no es serio negar el carácter científico a la refutación experimental hecha por un científico serio de un postulado de otro científico o que integre una teoría científica por el hecho de que quien así lo haga no ofrezca simultáneamente otra teoría alternativa a la cuestionada”. La refutación (sí, hipotéticamente, se hubiera producido, cosa que no ha ocurrido) no es que no tenga “carácter científico” (que eso dependerá del método de refutación, y de ahí mi critica) es que no tiene entidad para reemplazar o desechar la teoría que refuta, ya que para hacerlo, debe explicar lo mismo que explicaba la teoría que pretende refutar y debe además explicar porque la teoría anterior se consideraba suficientemente explicativa a pesar de su error (como he dicho antes no se pueden confundir las hipótesis con las teorías). Lo que usted propone se conoce como “falsación ingenua” y si bien parece desprenderse de los primeros textos de Popper, y por ello es criticado por Lakatos, el mismo Popper lo niega en escritos posteriores asumiendo una postura muy cercana a Lakatos (yo diría que no idéntica por orgullo, pero esa es mi opinión).
No me cuenta usted nada del experimento del CERN (y sus secuelas) que no supiéramos.
Y mantengo lo dicho: la refutación (que merezca llamarse científica, eso va de soi en mi argumento) que no ofrezca teoría alternativa ya lo creo que tiene entidad para refutar y desechar. Eso no es ingenuo. Lo contrario es absurdo, ilógico y tonto.
La refutación refuta y desecha. Es lo que tienen las refutaciones.
Y las teorías teorizan. es lo que tienen las teorías.
“Pero su refutación de usted no reemplaza toda mi teoría”.
“Ni lo pretende. Ahora bien: si refuto una pieza, usted tiene que reemplazar la pieza. Y no espere a reemplazar la pieza a que yo venga con una teoría. Y si refuto un pilar esencial de la teoría entonces usted por honradez intelectual y vergüenza torera tiene que abdicar de su teoría.”
Lo ejemplificó Felipe muy bien un día: “Aja, con que me prueba usted que estaba en las antípodas el día que mataron a su mujer, crimen del que yo le acusaba. Pues como no me ofrece usted la explicación alternativa de quién pudo ser el asesino, como usted tenía los medios y el móvil, y mi conjetura era la más razonable, ¡el acusado sigue siendo usted!”
Fantástico.
Y aquí el orgulloso es Popper y no ustedes.
A mí me parece que hay mucha soberbia académica y muy poca modestia respetuosa de los hechos que cuestionen bellas construcciones teóricas.
En fin, poca ciencia.
(Y para su regocijo, buscaré a Lakatos. Es curiosidad. NO puede decir lo que le atribuye usted. No puede abogar mi condena por el asesinato que no cometí.)
Guillermo,
dices:
“¿Hace cuanto existe la teoría del DI? Y desde entonces, ¿cuánto se ha avanzado en la ampliación, la profundización, la diversificación de la teoría?
Mientras otras ramas de la ciencia han progresado exponencialmente en las últimas décadas, el DI sigue sosteniendo siempre lo mismo.”
Está claro que tú si que no has avanzado nada en entender qué es el DI. Si el DI es una teoría de la causación, mala teoría sería si tuviera que “evolucionar” en el tiempo. Igualmente el darwinismo, que también es una teoría de la causación sigue manteniendo igual que al principio hace siglo y medio que la selección natural es la fuerza creativa del proceso.
Lo que avanza es el conocimiento científico en sí ; las teorías causales, pueden cambiar, pero dejarán de ser lo que son para reconocer su error.
Y luego dices:
“En el debate entre Teoría de la Evolución y DI no se critica al DI porque sólo tiene que haber ciencia. Esta confusión surge de la ambigüedad con la que está planteado el DI, que a veces se presenta como
ciencia, a veces como filosofía, y a veces como una combinación de ambas.
La crítica es que no se puede presentar a la filosofía como ciencia dura. Que lo que se concluye filosóficamente, no se puede presentar como si estuviera comprobado empíricamente.
Lo que se critica es que el límite entre filosofía y ciencia debe ser claro, y en los puntos de conexión entre ambas, deben tenerse en cuenta las limitaciones que surgen de estar combinando ciencia y filosofía”
.
Lo que demuestra que tampoco has entendido nada de lo que dice el artículo. Precisamente lo que explica Vaz Ferreira es que el límite entre filosofía y ciencia es difuso, que no hay fronteras bien definidas.
Si hay algo que hemos repetido hasta la saciedad es que el DI incluye perspectivas de causalidad formales y finales que la ciencia se niega a incluir en su ortodoxia. Como consecuencia el conocimiento más perfecto de la realidad que propone el DI arbitrariamente se definirá como ciencia o filosofía según la perspectiva. Pero no hay que ponerle límites al conocimiento racional.
Cayetano
Si a estas alturas no te has dado cuenta que la teoría de la evolución postulada por tu apóstol Darwin no ha sido demostrada después de 150 años de empeñarse en su certeza, me parece que deberías considerar tu postura si te precias de ser una persona racional.
Ahora bien, si tu caso, como el de la mayoría de los materialistas, es combatir las ideas de la iglesia, ese es otro tema y se discute en otros foros.
Quienes NO defendemos la premisa de un diseñador (bien podría ser una diseñadora) ya estamos un poco cansados de soportar los absurdos postulados como el azar (en el que todo es posible, mira tú) y el fantasma semántico (como lo llama Emilio Cervantes) de la Selección Natural.
Me tiene sin cuidado si Popper al final rectificó su postura para adherirse a las preferencias de la tribuna. El narcisismo humano es capaz de cometer las más graves contradicciones.
Bien harías en cuestionar tus creencias (sí, son creencias) y empezar a pensar por ti mismo para sacar tus propias conclusiones. Cuando tengas una opinión propia, nos la cuentas.
No hay mucho lugar para la duda en este aspecto de la epistemología de Lakatos:
“… ningún experimento, informe experimental, enunciado observacional o hipótesis falsadora de bajo nivel bien corroborada puede originar por sí mismo la falsación. NO hay falsación sin la emergencia de una teoría mejor. ….” [Imre Lakatos "La metodología de los programas de investigación científica" e.e]
En los términos de:
” … T queda falsada si y sólo si otra teoría T’ ha sido propuesta y tiene las siguientes características: T’ tiene un exceso de contenido empírico con relación a T; esto es, predice hechos nuevos, improbables o incluso excluidos por T; 2) T’ explica el éxito previo de T; esto es, todo el contenido no refutado de T está incluido (dentro de los límites del error observacional) en el contenido de T’, y 3) una parte del exceso de contenido de T’ resulta corroborado …” [Imre Lakatos "La metodología de los programas de investigación científica" e.e]
Osea que una teoría queda falsada si se demuestra que la nueva teoría explica todo lo que explicaba la anterior, explica porque la anterior parecía explicar con lo que se ha demostrado un error y, además, predice nuevos hechos que pueden ser corroborados de forma empírica ya que:
“El valor científico y objetivo de una teoría es independiente de la mente humana que la crea o la comprende. Su valor científico depende solamente del apoyo objetivo que prestan los hechos a esa conjetura.” [Imre Lakatos "La metodología de los programas de investigación científica" e.e]
La justificación de estas conclusiones la podrá encontrar en el libro que cito y que, por su extensión, es obvio que no puedo reproducir de forma completa.
P.S.: Estas observaciones son puramente epistemológicas, por supuesto, sigo defendiendo que su hipótesis no puede siquiera ser comprobada con lo que difícilmente se la puede considerar alguna capacidad de falsación.
Cayetano,
aquí nadie ha dicho que el darwinismo haya sido falsado. Nos limitamos a decir que es una teoría “falsa”. es decir, que no describe correctamente los hechos observables en la Naturaleza. Que no es lo mismo.
La falsación es un constructo caprichoso que consiste en someter una hipótesis a un procedimiento de verificación frente a un experimento crítico, bien mediante la construcción de unas condiciones específicas en laboratorio o bien mediante la predicción de un evento futuro.
Hemos repetido muchas veces que la falsación solo aplica a las ciencias experimentales pero no a las ciencias históricas. La hipótesis causal de un evento remoto en el tiempo pasado no puede ser “falsada”, no es un evento reproducible.
La hipótesis evolutiva además, basada en el azar impredecible no tiene leyes o reglas y por tanto no está sujeta a regularidades y no puede hacer predicciones.
Lakatos no nos sirve. Y Popper tampoco.
Quedémonos con Peirce y sus enseñanzas sobre la abducción y la inferencia imperfecta de una causa a partir de sus efectos. No como una conclusión apodíctica sino como la inferencia a la mejor explicación.
¡Qué murga con las opiniones de Lakatos! ¿Y…?
¿Eso es (todo) lo que dice Lakatos?
Nos confirma usted entonces que a lo que él y usted se refieren es a las condiciones en que una entera teoría debe ser sustituída por otra, y eso además -intuyo-en el ámbito de la ciencia experimental según ésta es entendida por quienes no admiten otra posibilidad de certeza o de conocimiento auténtico que el que resulta de la verificación experimental de sucesos materiales.
¿Qué tiene eso que ver con lo que yo digo?
Me parece que no es tan difícil (no duele, se lo aseguro) aceptar que la refutación experimental de una pieza esencial de una teoría por quien en su modestia o limitaciones no ofrece una teoría alternativa obliga a abandonar la propia teoría aunque quede uno en el limbo teórico temporalmente.
En la inquina contra las propuestas del DI hay mucha resistencia a adoptar esa sana actitud intelectual.
Y hay mucho desenfoque, el que provoca la asimilación que de él se hace a la única manera que tienen muchos (por ejemplo mi distinguido contradictor Cayetano) de entender la búsqueda de la verdad. A lo mejor la vía estrecha del experimento de laboratorio se queda corta (ojo: ¡sin salir del puro ejercicio de la razón!).
Una de las cosas estimulantes de este blog es su llamada a no olvidar la relación entre Ciencia y Filosofía o a interrogarse sobre la unicidad del conocimiento alcanzable con esas dos distintas herramientas de la razón.
O sea, como dicen algunos de los físicos más renombrados, es que hay que preguntarse no sólo “qué sino “por qué”. No sólo a preguntarse esto “cómo es” y cómo funciona” sino por qué esto es como es, y cómo se ha originado, por ejemplo.
Lakatos ya veo que no me va a servir de gran ayuda.
(Pero me lo leeré Cayetano. Aunque sólo sea para que no nos lo reproduzca usted entero aquí y nos sepulten las citas).
Por otro lado, hay que señalar algunas cosas:
“para Vaz Ferreira las ciencias, con todo su éxito y sus posibilidades de aplicación práctica, no son sino sofisticadas herramientas para manejar la realidad”. Y es que lo que las ciencias nos ofrecen no es “la” realidad y tampoco es “toda” la realidad.”
Es totalmente cierto. Y por ello, es una necesidad ética que se enseñe ciencia indicando claramente que no nos enseña “La Realidad” ni “toda la realidad”. Haciéndose esas aclaraciones, no hay nada que criticar a quienes transmiten el conocimiento científico.
Por otro lado, esto no sirve para tratar de refutar una teoría científica en particular.
Hay un claro intento de desvirtuar la validez del conocimiento científico. Ejemplos:
” Las ciencias experimentales nos proporcionan un método para observar la realidad y adaptar a ella el pensamiento; por eso, el conocimiento que nos proporcionan será siempre parcial, aspectual, ya que está mediado por una herramienta simplificadora”
“la solidez de la ciencia es aparente”
“Esa base convencional sobre la que se asienta el saber científico le impide por tanto constituir un saber definitivo”
Todo esto es exactamente igual de aplicable a la filosofía. Nuestra capacidad de comprender el Universo es parcial, aspectual y mediado por herramientas simplificadoras (no captamos todos los sonidos del Universo, ni olemos todos sus olores, ni vemos todos sus colores, nuestros sentidos nos permiten ver sólo una parte del Universo).
Todas estas críticas a la ciencia son igual de ciertas para la filosofía. ¿Cuál es el punto, entonces, de criticar sólo a una de ellas?
Bueno, Felipe, ya le he contestado a todas estas cuestiones, a algunas mas de una vez y también le he proporcionado información de como y donde puede comprobar que se está prediciendo y falsando eso que según usted no se puede, así que poco más podría decirle.
Felipe:
“aquí nadie ha dicho que el darwinismo haya sido falsado. Nos limitamos a decir que es una teoría “falsa””. es decir, que no describe correctamente los hechos observables en la Naturaleza.”
¿Usted está diciendo que los procesos de micro y macroevolución no son descritos correctamente por la teoría de la evolución?
Planteo un caso: el cultivo de algodón es uno de los cultivos con mayor cantidad de plagas, es uno de los cultivos que mayor aplicación de pesticidas requiere, y es uno de los cultivos donde se da la mayor cantidad de plagas resistentes a pesticidas.
La explicación corriente a este fenómeno es que al aplicar el pesticida a gran escala se produce una presión de selección que elimina a los individuos susceptibles y permite la subsistencia de aquellos con algún grado de resistencia. Como existen reservorios naturales para estos organismos, el efecto no es inmediato, pero paulatinamente la proporción de individuos resistentes se incrementa y eventualmente el pesticida en cuestión se vuelve ineficaz.
Este fenómeno ha sido observado numerosas veces y la explicación que se utiliza para explicarlo es Darwinismo puro.
¿Usted está diciendo que este hecho no es explicado correctamente de esta forma? ¿Podría justificarlo? ¿Puede brindar una explicación mejor?
“no captamos todos los sonidos del Universo, ni olemos todos sus olores, ni vemos todos sus colores, nuestros sentidos nos permiten ver sólo una parte del Universo.”
NO existen sonidos, olores y colores si no existen seres conscientes. Luego entonces, la realidad está conformada por un fuerte aspecto subjetivo.
Lo necio es insistir en que la realidad es únicamente objetiva.
Pregunta Guillermo: “¿Cuál es el punto, entonces, de criticar sólo a una de ellas?” (Se refiere a que aquí ´se criticaría la ciencia y no la filosofía).
Me parece que, considerado el “prestigio social” (por decirlo de alguna manera) de ciencia y de filosofía hace más falta avisar al desavisado de los límites de la primera que de la insuficiencia de la segunda.
Hace falta la crítica, no de la ciencia, sino del desvariado concepto que se tiene de su (monopolística)capacidad explicativa. Hace falta advertir que hay un cientificismo insano que no se corresponde con el correcto entendimiento del alcance y del valor del conocimiento científico. Hace falta desenmascarar la pretendida asepsia del científico que en realidad pasa la mercancía averiada de un prejuicio (por ejemplo del naturalismo materialista) en su producción científica. Hay que avisar al personal de que el famoso Richard Dawkins es el propagandista de una fe y no un divulgador científico. Por poner un ejemplo.
El péndulo había llegado a tal extremo que había que ayudar a pararlo y centrarlo un poco.
A mí el peligro de un catedrático de metafísica (salvo que lo hagan ministro de educación) me parece limitadísimo. Me parece más potencialmente dañino un meteorólogo con dotes mediáticas, salvo que sea impecable (y nunca es fácil) a la hora de explicar cómo funciona el universo-mundo.
Por eso no es de extrañar que en este blog se hagan alertas, pero no contra la ciencia. No veo yo aquí crítica a la Ciencia. Lo que veo es “cabreo sordo” ante mixtificaciones e imposturas pseudocientíficas. Y una llamada al lector que llega por aquí y al que se le dice: “oye, a ver si va a resultar que el neodarwinista tiene los mismos prejuicios de fondo que un ateo o un creyente”, “oye, a lo mejor vale la pena preguntarse por qué o de dónde viene lo que hay, además de preguntarse cómo es, cómo se originó la vida y no sólo cómo evolucionaron los seres vivos”, o también “oye, si la realidad tiene pinta de estar diseñada, de tener un propósito, una finalidad, a ver si va a ser verdad que el solo azar o la casualidad no son una explicación razonable suficientemente satisfactoria de esa realidad, de su origen y de su actual forma; y si así fuera, ¿qué tal si ponemos la lupa sobre lo que los buenos, los mejores, científicos, nos van diciendo en Biología, en Astronomía, en Física, y eso nos ayuda a descartar teorías vigentes o a formular otras nuevas?”´
Ésa sería mi apuesta: más ciencia (que merezca tal nombre), más filosofía (que merezca tal nombre), más espíritu crítico, más honradez intelectual, más sentido del humor.
Saludos,
Repongo un comentario que no salió publicado, parece. Es anterior a mi comentario 25.
Felipe:
“Está claro que tú si que no has avanzado nada en entender qué es el DI.”
Esto me parece innecesariamente agresivo e irrespetuoso. Modérese un poco, por favor.
“Si el DI es una teoría de la causación, mala teoría sería si tuviera que “evolucionar” en el tiempo.”
Entonces el DI no debe ser una teoría científica, ya que ninguna teoría científica es tan completa y certera que no permita posteriores avances. ¿Qué es, entonces? ¿Una verdad universal?
Bien, rectifico, entonces. Lo que no se entiende es que critiquen a los científicos atribuyéndoles el considerarse poseedores de verdades universales cuando los defensores del DI TAMBIÉN se consideran poseedores de verdades universales, al parecer.
“Igualmente el darwinismo, que también es una teoría de la causación”
No, el darwinismo no es una teoría de la causación. Antes de atribuirle a los demás falta de entendimiento, debería corregir la propia.
” sigue manteniendo igual que al principio hace siglo y medio que la selección natural es la fuerza creativa del proceso.”
Pero en ese siglo y medio se ha profundizado muchísimo la teoría, se han abierto numerosos interrogantes, y los científicos que estudian el tema los han investigando y los siguen investigando. No se rehúsan a continuar investigando más allá de las proposiciones originales de la teoría.
Darwin habló de herencia sin tener idea de como se transmitía. Esa falta de conocimiento no fue tomada por los científicos como un dogma según el cual la teoría de la evolución NO DEBÍA identificar cual era el mecanismo de transmisión de la herencia. Por el contrario, lo buscaron y lo encontraron.
“Lo que avanza es el conocimiento científico en sí ; las teorías causales, pueden cambiar, pero dejarán de ser lo que son para reconocer su error.”
Esto es habladuría para tratar de desviar la atención. ¿Hace cuánto que existe esta teoría de “la causa inteligente”? Y en todo este tiempo, ¿qué otras hipótesis han generado aparte de la de la existencia de una causa inteligente? ¿Qué más se ha propuesto sobre esa causa inteligente?
Nada.
Creo que el contraste entre ese hecho y la frase “cuando se empieza a pensar es IMPOSIBLE NO PROFUNDIZAR” es más que evidente.
“Precisamente lo que explica Vaz Ferreira es que el límite entre filosofía y ciencia es difuso, que no hay fronteras bien definidas”
Justamente, si de algo sirve reconocer que existe una zona se superposición entre ciencia y filosofía en que el límite entre ambas se vuelve difuso, ES PARA SER CAUTELOSO, y no incurrir en el error de tratar aspectos que son netamente científicos como filosóficos y aspectos que son netamente filosóficos como científicos.
Por otro lado, lo que plantea Vaz Ferreira no es excusa para mezclar arbitrariamente ciencia y filosofía. Existen áreas del conocimiento en las que los límites entre ciencia y filosofía son difusos, por supuesto. Pero existen áreas donde esos límites son bien claros. Y no hay excusas para confundirlos en esos casos.
“Si hay algo que hemos repetido hasta la saciedad es que el DI incluye perspectivas de causalidad formales y finales que la ciencia se niega a incluir en su ortodoxia”
La ciencia se niega a incluirlos porque trascienden los límites de la ciencia. Porque no se puede aplicar el método científico a esos aspectos, y por ende, es estéril tratar de abarcarlos científicamente. Lo cual, obviamente implica una limitación de la ciencia de la cual los únicos que parecen no reconocerla son los críticos de la teoría de la evolución.
Yo se que la ciencia no puede explicar esas perspectivas de causalidad a las que usted se refiere, y por ello, simplemente NO ESPERO QUE LA CIENCIA ME LAS EXPLIQUE (y no lo hace).
Es realmente ridículo criticar una heladera porque no calienta la comida.
“Como consecuencia el conocimiento más perfecto de la realidad que propone el DI arbitrariamente se definirá como ciencia o filosofía según la perspectiva. Pero no hay que ponerle límites al conocimiento racional.”
El conocimiento racional, naturalmente, tiene los límites de la razón. SÍ TIENE LÍMITES.
De nuevo, no está mal tener fe, creer ciertas cosas. No está mal hacer análisis racionales. No está mal encontrar relaciones entre el análisis racional y la fe. Sí está mal considerar que lo que es resultado de la fe es resultado de un análisis racional. Sí está mal atribuirle a la fe la cualidades del análisis racional y al análisis racional las cualidades de la fe, cuando esas cualidades corresponden a uno y no al otro.
De todos modos, esto es totalmente anecdótico. En lo que respecta al debate entre teoría de la evolución y DI, no hay ningún límite difuso.
Los alcances de la teoría de la evolución son muy claros para quien los entiende correctamente. Las falencias en el análisis que sustenta al DI también son muy claras.
“Lo necio es insistir en que la realidad es únicamente objetiva.”
Quien insiste en que la realidad puede ser objetiva es quien critica a la ciencia por ser subjetiva.
También, quien insiste en que la realidad es objetiva es quien cree que puede juzgarlo todo, quien cree que es capaz de discernir que es que y quien hizo quien en un Universo de 15.000 millones de años de antigüedad.
Yo lo vengo diciendo hace rato: en el análisis que conduce al DI no se está considerando la subjetividad inherente a la posición del hombre en el Universo.
Aunque usted crea que la realidad es subjetiva, Arturo, mire a los dos lados de una carretera antes de cruzar, puede que los coches no tengan la misma opinión.
El “prestigio social” de la ciencia, Fernando, tiene sus raíces en que es capaz de demostrar lo que predice y esto lo hace porque posee un “método” (realmente “es” un método) eficiente que ha sido depurado a lo largo del tiempo para evitar los sesgos de creencias como las que ustedes consideran, inapropiadamente, certezas razonables.
Fernando:
“Hace falta advertir que hay un cientificismo insano que no se corresponde con el correcto entendimiento del alcance y del valor del conocimiento científico”
¿Correcto entendimiento de la ciencia? ¿No se la pasan defenestrando a la ciencia? ¿Ahora nos van a explicar su correcto entendimiento?
Le voy a explicar que es cientificismo insano: descartar una teoría porque no coincide con prejuicios previos y aceptar otra teoría porque sí coincide con prejuicios previos.
“Hace falta desenmascarar la pretendida asepsia del científico que en realidad pasa la mercancía averiada de un prejuicio”
¿De que científico está hablando? ¿Del que tiene un correcto entendimiento científico o del que no lo tiene, que entonces no es un verdadero científico? ¿Por qué no los distingue claramente?
“Lo que veo es “cabreo sordo” ante mixtificaciones e imposturas pseudocientíficas.”
Yo veo cabreo sordo con imposturas pseudocientíficas contra teorías científicas como la teoría de la evolución. Como verá, aplicar calificativos es muy fácil para todos.
““oye, a lo mejor vale la pena preguntarse por qué o de dónde viene lo que hay, además de preguntarse cómo es, cómo se originó la vida y no sólo cómo evolucionaron los seres vivos””
Desde la teoría de la evolución no se rechaza ni la pregunta del “por qué” ni la de “de dónde”. Son los defensores del DI los que rechazan la respuesta al “cómo evolucionó” y se rehúsan a reformular la pregunta y encontrar otra respuesta. ¿Por qué da vuelta las cosas?
““oye, si la realidad tiene pinta de estar diseñada, de tener un propósito, una finalidad, a ver si va a ser verdad que el solo azar o la casualidad no son una explicación razonable suficientemente satisfactoria de esa realidad, de su origen y de su actual forma”
Esto es perfecto. Primero, nadie niega que la realidad “tiene pinta de ser diseñada”. Lo que decimos es que algo nos parezca diseñado a nosotros no quiere decir que lo sea.
Por otro lado, no conozco ninguna teoría científica que la explicación de la realidad es “el sólo azar o la casualidad”, y la teoría de la evolución definitivamente no dice eso.
O sea que usted o todavía no ha comprendido la teoría de la evolución o simplemente miente sobre ella.
Fernando
No podría estar más de acuerdo contigo. Especialmente en cuanto al sentido del humor.
Cuenta Amit Goswami que coincidió una cita tras otra, en que una fue con Jiddu Krishnamurti y la otra con Richard Feynman. Goswami notó de inmediato el semblante de indiferencia de parte de Feynman hacia Krishnamurti y hace el comentario de lo infeliz que le parecía Feynman al lado de Krishnamurti. Así se paga la solemnidad nihilista que mira al vacío. Por eso uno se dedicaba a despertar conciencias y el otro a colaborar en la construcción de bombas atómicas.
Te saludo con aprecio (y a Guillermo también, por supuesto)
Me espeta Guillermo:
“O sea que usted o todavía no ha comprendido la teoría de la evolución o simplemente miente sobre ella.”
Yo también te quiero.
Cayetano: reconocerás en todo caso los límites que se autoimpone el método científico, entendido como el de la verificación experimental, para satisfacer las preguntas que se hace la razón. Supongo. Y sí, en efecto, las ciencias naturales y su método específico han servido para avanzar en el conocimiento verdadero de la realidad, lo que ha permitido evitar supersticiones y errores. Pero del mismo modo, admitirás que hay uso de la razón legítimo distinto del propio de la ciencia experimental.Y decir que sólo hay certeza legítima si es proveniente del método de la ciencia experimental es formular una proposición precientífica, filosófica. Lo siento mucho pero tanto si compartes como si no esta ultima afirmación haces filosofía. (Todos hablamos en prosa sin saberlo.)
Cayetano
“Aunque usted crea que la realidad es subjetiva, Arturo, mire a los dos lados de una carretera antes de cruzar, puede que los coches no tengan la misma opinión.”
Nada brillante tu comentario. El que mira hacia ambos lados de la carretera siempre será un sujeto, no un objeto, tal como ustedes los materialistas pretenden argumentar. Una piedra sí que no miraría hacia ambos lados de la carretera. Si tu interés es estudiar piedras, entonces no te involucres en debates relacionados con los seres vivos.
Cayetano
Para aclarar tus falsas asunciones un poco más:
Los coches no tienen opiniones. Te convendría consultar a un psicólogo.
Fernando:
Hágase cargo de lo que dice.
“a ver si va a ser verdad que el solo azar o la casualidad no son una explicación razonable suficientemente satisfactoria de esa realidad”
¿Conoce alguna teoría científica que explique la realidad en base a “solo azar y casualidad”?
La formulación clásica de un modelo estadístico incluye un término atribuible a efectos vinculados a la hipótesis a comprobar y un término de error. Si el término de error tiene mayor capacidad de explicar los resultados que el factor vinculado a la hipótesis a comprobar, se concluye que el modelo no es válido, porque no explica nada.
O sea: cuando el azar explica mejor los resultados que los factores propuestos, desde el punto de vista científico equivale a decir que no estamos explicando nada.
¿Cómo puede, entonces, haber alguna supuesta explicación científica que explica una determinada realidad sólo con azar y casualidad?
Es un disparate.
En el caso puntual de la teoría del a evolución, un gran determinante del proceso de evolución es la selección natural. Si fuese un proceso azaroso, no se llamaría “SELECCIÓN”.
Me adelanto con la explicación de Cayetano, Arturo:
Si al cruzar la calle un auto lo atropella, va a sufrir un daño considerable, porque que el impacto de un auto contra un ser humano es muy dañino para el el humano es algo muy objetivo y concreto, y no algo subjetivo.
¿Me va a decir que no se dió cuenta de lo que Cayetano intentaba decir?
Insisto:
Todo esto es un barullo enredado innecesariamente.
¿Cuál es el propósito de renegar tanto contra el método científico, que básicamente consiste en concluir sólo en base a lo que podemos comprobar?
¿No se supone que el DI es una disciplina científica? ¿No se supone que hay “evidencias” de un diseño intencional e inteligente?
Entonces, ¿a qué viene tanta crítica a las conclusiones basadas en evidencia?
¿Para que destacan tanto el hecho de que podemos crear conocimiento y analizar la realidad sin necesidad de apelar a evidencia material y concreta?
Estas posturas contradictorias en las que incurren recurrentemente son bastante reveladoras.
Guillermo, mira lo que dice wikipedia en su entrada “indeterminismo”
Indeterminismo biológico
El biólogo Jacques Monod con su investigación de los años 1950-1960 es llegado después a afirmar la absuelta casualidad de las mutationes geneticas. Eso le valió el Premio Nobel en 1965. El rol del azar, ya implícito en Darwin, fue así claro. Monod ha escrito en su libro El azar y la necesidad, ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna que “las mutaciónes en el DNA son accidentales, que ocurren por casualidad. Y puesto que son la única fuente posible de la modificación genética del DNA como depositario de las estructuras hereditarias del organismo, se sigue necesariamente que sólo el azar es la base de nueva información genetica in todo e lmundo de la vida. El azar, único, absolutamente libre pero ciego, es la raíz misma del edificio de la evolución. Este concepto central de la biología no es una hipótesis entre muchas posibilidades, pero es el sólo concebible, el único compatible con la realidad que se muestra la observación y la experiencia del viviente.2
Confirmación notable del azar como motor de la evolución biológica ven por el biólogo y génetista japonés Motoo Kimura. Él ha demonstrado en sus estudios de los años 60 que al nivel molecular el azar es el motor de la evolución. Kimura después sus indagacións y sus estudios ha publicado su The Neutral Theory of Molecular Evolution donde se centra en su afirmación que “A nivel molecular la mayoría de los cambios evolutivos se debe a la deriva genetica por obra delazar, ya que los genes mutantes son todos equivalentes en la selección”.3
Guillermo
yo creo que el único barullo es el que se proyecta en tu farragosa emulsión de ideas inconexas y desontextualizadas. Cada frase que nos lanzas es para enmarcar. No queda claro si intentas lanzar cortinas de humo para despistar al personal o es que simplemente no has reflexionado sobre lo que dices.
por ejemplo:
“Entonces, ¿a qué viene tanta crítica a las conclusiones basadas en evidencia?
¿Para que destacan tanto el hecho de que podemos crear conocimiento y analizar la realidad sin necesidad de apelar a evidencia material y concreta?”
Nadie critica las consecuencias basadas en la evidencia. Lo que se critica habitualmente en esta página es que se nos imponga como “conclusiones basadas en la evidencia” teorías que precisamente contradicen la evidencia. Como por ejemplo, el darwinismo.
Además el conocimeinto no se “crea”, se adquiere.
Y por supuesto no todo el conocimiento nace de la experiencia sensible. tenemos una cosita que se llama “razón” y que también puede acceder al conocimiento de la realidad a priori.
Luego está la lógica, las matemáticas …
Guillermo
¿No te queda claro que si los coches de Cayetano opinan (en su realidad los coches opinan) que van a atropellar al sujeto (y destruirlo, por supuesto) ya no hay olores, ni sabores, ni sonidos, ni texturas, ni imágenes? ¿Cómo es esa subjetividad en el resto de los seres vivos y cómo afecta el proceso evolutivo? ¿De qué modo una realidad, aparentemente objetiva, produce seres con percepción subjetiva? Esas, en mi opinión, serían preguntas a responder y dejar de interpretar a la vida como la emergencia determinista de puros mecanismos.
En cuanto a los comentarios de Arturo: no podría mejorar la contestación de Guillermo, que agradezco, y tan sólo podría añadir, siguiendo la linea subrrealista que ha abierto Arturo, que mi coche si que opina, al menos parece hacerlo cuando considera que puedo encontrarme hielo en la carretera
En cuanto a los comentarios de Fernando: Yo no he negado que el uso de la razón sea legitimo en ningún caso. Lo que digo es que existe un método (conocido habitualmente como ciencia) que, con todas sus carencias y limitaciones, nos proporciona el mejor modo que conocemos para realizar aproximaciones fiables a la realidad, el método científico es una forma de sistematizar y controlar algo que ha empleado la humanidad desde siempre, el empirismo. Cualquier forma de adquirir conocimiento que excluya algún modo de empirismo no es que sea más o menos fiable es que no podemos conocer su fiabilidad.
En cuanto a los comentarios de Felipe: Supongo que tendrá alguna prueba de la existencia del conocimiento “a priori” o, al menos, podrá ponernos algún ejemplo de cual o cuales son esos conocimientos.
Cayetano
me refería a los conceptos clásicos de conocimiento a priori en Hume o Kant
http://es.wikipedia.org/wiki/Juicio_sint%C3%A9tico_a_priori
Arturo:
Como son preguntas que no se desprenden de nada de lo que Cayetano o yo decimos, sino que las saca usted de la galera, ¿por qué no nos da la respuesta a esas preguntas usted?
Cayetano
¡Vaya! Al fin un poco de buen humor.
Guillermo
“Como son preguntas que no se desprenden de nada de lo que Cayetano o yo decimos, sino que las saca usted de la galera, ¿por qué no nos da la respuesta a esas preguntas usted?”
Porque no cometo la imprudencia de responder sin saber lo que es imposible saber.
¿Cómo establecieron las aves sus migraciones? ¿o los peces, o los mamíferos, etc? ¿Cómo percibe el resto de los seres vivos el entorno?
El problema con los materialistas es que obvian los hechos verdaderamente importantes y los reducen a intercambios químicos entre moléculas y comportamientos condicionados (supuestamente por esos intercambios) lo que me parece absolutamente descabellado.
Si los primigenios seres vivos decidieron salir del agua, ¿quién y cómo lo decidió? Y así podríamos seguir con todo el recorrido evolutivo. Esto implica una intencionalidad. ¿De dónde sale esa intencionalidad? ¿Cómo es esa subjetividad a esas diferentes escalas?
¿Te das cuenta, Guillermo, que la solución no es tan fácil como la quieren establecer? El fenómeno de la vida es extraordinariamente complejo. Tal vez se requiera todo un universo para sostener tal grado de complejidad en un planeta perdido en el rincón remoto de una galaxia. Y tal vez, ni siquiera todo ese universo y sus condiciones baste para explicarlo.
A ver si vamos aprendiendo a ser más honrados y mesuramos las presunciones de nuestra arrogancia intelectual.