Cómo mantener el Consenso Científico en torno a la Evolución

Felipe Aizpun Función de onda de un electrón de un átomo de hidrógeno

Recordarán nuestros lectores más asiduos la historia que les contábamos hace unos meses del artículo censurado al matemático y proponente del DI de la Universidad de Texas (El Paso, USA) Granville Sewell. Sewell había escrito un artículo titulado “Second look at the Second Law”, el cuál había pasado con éxito el protocolario examen de sus colegas (peer-review) y había sido confirmado para su publicación en una (hasta entonces) respetable revista matemática denominada Applied Mathematics Letters. Como ya comentamos en su momento, el lobby materialista puso el grito en el cielo ante el anuncio de tal publicación y el director de la revista prefirió dar marcha atrás antes que ver en peligro su fututo profesional por lo que retiró el artículo de la imprenta. A la postre la revista, para evitar mayores consecuencias por su conducta inapropiada, aceptó excusarse públicamente y asumir el pago de 10.000 $ en concepto de gastos procesales. Pero se negó a publicar el artículo. Es decir, reconoció lo impropio de su conducta, asumió la validez del trabajo pero prefirió arrostrar el deshonor de una conducta que transgredía el código deontológico de su profesión antes que enfrentarse al enojo de los poderosos representantes del paradigma oficial.

Recordemos el objeto del artículo: Sewell defendía en él que la historia de la vida en nuestro planeta representa un desafío, si se quiere explicar por causas exclusivamente materialistas, habida cuenta de las constricciones que el segundo principio de la termodinámica impone a la evolución y el cambio de las “cosas” que pueblan este Universo. Si observamos la imagen grabada de la acción de un tornado sobre una zona habitada veremos que su carácter destructivo impone una desaparición de la organización o el orden y el carácter funcional imperante en los objetos asolados por el fenómeno “natural”. Sólo la reproducción inversa de las imágenes, de adelante hacia atrás en el tiempo, nos podría mostrar una aparente secuencia de ordenación espontánea de la materia en objetos u artefactos funcionales. Pues bien, Sewell mantiene que la historia de la vida en nuestro planeta equivale a la reproducción inversa de un proceso estrictamente natural, toda vez que supone la organización (aparentemente) espontánea de átomos y moléculas para la conformación de seres biológicos primero y después, de forma derivada, de artefactos excepcionalmente eficientes, como automóviles, ordenadores, cohetes espaciales etc. Recordemos algún párrafo de su trabajo:

El orden puede aumentar en un sistema abierto, no porque las leyes de la probabilidad se suspenden al abrir la puerta, sino simplemente porque el orden puede entrar en el sistema al quedar la puerta abierta. Si encontráramos evidencia de que ADN, piezas de automóviles, chips de computadores o libros entraron en la atmósfera de la Tierra en un momento dado del pasado, entonces quizás, la aparición de humanos, coches, computadoras y enciclopedias en un planeta previamente desierto, podría explicarse sin postular una violación del segundo principio. Pero si todo lo que vemos que ha entrado es radiación y fragmentos de meteoritos está claro que todo lo que está atravesando las fronteras del sistema no puede explicar el incremento de orden aquí observado.

Como el autor alegaba en su defensa, el artículo censurado no mencionaba ni siquiera inferencia alguna de diseño inteligente; se limitaba a contrastar los hechos de la historia de la vida en nuestro planeta con los principios que rigen, en forma de leyes naturales, los procesos de cambio en el cosmos.

Sewell mantenía en su artículo que la simple mención de que la Tierra es un sistema abierto y que fuentes de energía externas inciden sobre ella, no es en absoluto una explicación suficiente para justificar tales eventos. La idea de que la entropía desaparecida en un sistema se explica suficientemente por la existencia de un sistema contiguo capaz de experimentar un aumento de entropía compensatorio, supone una interpretación inadmisible de la segunda ley de la termodinámica. Hace falta que el input de energía o de elementos de control y regulación que experimente el sistema sea de la naturaleza apropiada para justificar el tipo de organización funcional aparecido en su seno. Algo tan sencillo como reivindicar la validez intemporal del principio de adecuación causal.

Pues bien, el motivo de este comentario es dar cuenta de la sorprendente consecuencia del episodio mencionado. Después de habérsele negado al profesor Sewell la oportunidad de publicar su trabajo en una revista profesional, éste ha tenido que soportar que en otra revista de similares características denominada Mathematical Intelligencer se haya publicado abiertamente una refutación de su artículo no publicado. Por un lado, no se le permite manifestar sus opiniones, pero por otro se publica un artículo criticando las ideas que no se le ha permitido exponer y defender públicamente. Como sabrán nuestros lectores habituales, una de las críticas más repetidas contra las propuestas del movimiento del Diseño Inteligente es que sus propuestas carecen de valor científico porque, entre otras cosas, carecen de literatura significativa publicada en revistas profesionales que hayan superado del trámite de revisión paritaria preceptivo. Para asegurarse de que una cosa tal pueda seguir reivindicándose mucho tiempo, el lobby darwinista tiene por costumbre ejercer todas las presiones que sean necesarias contra dichas revistas, incluso amenazar a sus directores y editores con todo tipo de represalias, incluido el despido, para evitar que tales publicaciones tengan lugar.

Pero la cosa no termina ahí y así nos lo sigue contando el propio Sewell en su comentario recientemente aparecido en ENV. Al conocer el artículo publicado en refutación de su trabajo y firmado por Bob Lloyd, Sewell escribió una respuesta que remitió a la mencionada revista. Pidió que la misma le fuese publicada siquiera como una simple carta al Director, lo cuál le fue nuevamente denegado. No solo se le impidió publicar su trabajo, sino que se le denegó el derecho a defenderse frente a la crítica de su trabajo censurado. Así es como se construye el “CONSENSO” científico en torno al evolucionismo. Un ejemplo lamentable de una práctica que siembra de sospechas y de dudas en torno al supuesto valor científico de los principios que precisan ser defendidos de esta forma, eludiendo el debate transparente y exigiendo el adoctrinamiento impositivo, no sólo del público generalista, sino también de los lectores especializados en determinadas disciplinas.

Una Respuesta para Cómo mantener el Consenso Científico en torno a la Evolución

  1. Y lastimosamente de nada de esto se habla en los medios. No cabe duda que los que se definen a sí mismos como libre pensantes, realmente lo que demuestran con sus hechos es una mente llena de prejuicios y pre conceptos que rechazan a priori todo aquello que resulte “amenazador” para su paradigma materialista. Me pregunto entonces,¿Cómo puede llegar a ser objetiva la ciencia bajo estas circunstancias?.

Deje una respuesta

Leer entrada anterior
La Metafísica de la Física Cuántica (pero no se asusten) 2

Felipe Aizpun Wolfgang Smith se graduó por la Universidad de Cornell en 1948 en física, matemáticas y metafísica y ha...

Cerrar