Ciencias Naturales, Supuestos Metafísicos y Metodológicos. Parte 4 Final

mechanistic world viewObjeciones al Diseño Inteligente.

Meyer propone que la aparición de la información biológica en los seres vivos se debe a la acción de un agente –mente- inteligente. Los opositores a la idea de diseño en la naturaleza argumentan que la tesis propuesta no es científica. Sin embargo, la proposición de Meyer del DI en la aparición de la información digital en los organismos vivos se plantea como una hipótesis, siguiendo el proceso habitual de la lógica del procedimiento científico, ‘la inferencia a la mejor explicación posible’. No hay explicación plausible naturalista del origen de la información biológica, base de la vida en el planeta, los intentos experimentales y los análisis probabilísticos de que esta información aparezca solo en base a las leyes naturales que rigen las interacciones de los elementos químicos es insignificante, básicamente imposible. Pero, sí hay evidencia clara de que toda información conocida por el hombre es producto exclusivo de una mente inteligente; se satisface así el requerimiento del uniformitarianisn” (‘uniformetarianismo’), evidencia actual de la causalidad de una mente inteligente en generar información. La hipótesis propuesta por Meyer corresponde adecuadamente a la metodología de las ciencias del origen. (2:382-390)

También se objeta que en la propuesta del DI no se mencionan leyes naturales, a lo que Meyer (1:419-420) responde que en las ciencias históricas no basta conocer las leyes naturales en sí, hay que conocer los eventos, las circunstancias –regidas por leyes naturales–, que dieron origen al fenómeno estudiado. Meyer piensa que los eventos y circunstancias tienen un papel primario en cuanto a poder explicativo en las ciencias históricas, más que las leyes naturales. Este autor sostiene que muchos científicos solo nombran los eventos y circunstancias sin mencionar las leyes naturales –o sin conocerlas. (Por ejemplo, Darwin propuso la teoría de la selección natural operando sobre las variaciones espontáneas, sin conocer las leyes naturales que rigen la herencia). En el caso del DI, Meyer sostiene que la hipótesis menciona un evento ‘mental’ como explicativo de la aparición de las estructuras moleculares biológicas que portan información, y por tanto calificaría como legítimamente científica, al igual que otras teorías no disputadas. (Tampoco se sabe en verdad como la mente humana está conectada con la materia cerebral.) Meyer (1:419) comenta además que las explicaciones que apelan a las leyes naturales son en su mayoría, meramente descriptivas; no explican el fenómeno, por qué ocurre lo que ocurre. Habría que agregar, que tampoco se explica por qué las leyes naturales son como son, ni de dónde vienen en última instancia. Su poder explicativo es limitado.

Pero los críticos del DI argumentan además, que la tesis no es posible verificarla, y por tanto no tiene cabida en el ámbito científico. Pero Meyer señala (1; Appendix A:481), es el ‘poder explicativo’ de una tesis –dar cuenta de los datos conocidos disponibles-, lo que permite aprobarla frente a otras tesis competitivas, un procedimiento habitual en la metodología de las ciencias del origen. Y el DI explica bien la información como producto de una inteligencia; en este sentido es interesante constatar que la información digital biológica posee dos rasgos que se dan claramente en la información generada por la inteligencia humana: es funcionalmente especificada para realizar una función, y constituye un sistema funcionalmente integrado para procesar esa información en forma adecuada. (1:457)

Además, se critica, que esta tesis no genera o estimula investigaciones para abrir nuevas betas de conocimiento, a lo que Meyer responde que de la tesis del DI se desprenden diversas implicaciones, como el ‘predecir’ la estructura, organización y lógica funcional de los seres vivos, y muy particularmente, por lo importante y significativo, ha sido su predicción de que las secciones ‘basura’ del ADN –sin función codificadora de proteínas–, por ser diseñadas tendrían que poseer alguna función, entonces desconocida. La presencia del ADN ‘basura’ se consideraba una prueba de la teoría evolutiva, con el supuesto de que la milenaria historia de mutaciones habría producido resultados funcionales, y acumulado los productos sin función (secciones basura del ADN). Sin embargo, las investigaciones realizadas bajo el acicate de las predicciones del DI han mostrado fehacientemente que este ADN ‘basura’ posee numerosas e importantes funciones, como nada menos que regular al ADN funcional (1: 346-347; 406-407). Las predicciones desprendidas de la tesis del DI pueden explicar los datos disponibles y, además, estimular investigaciones en direcciones distintas a las sugeridas por tesis competitivas, incluso distintas hipótesis de DI pueden competir y generar investigaciones para demostrar su mérito.

Pero aún siguiendo la metodología de las ciencias del origen y de generar investigaciones fructíferas, se rechaza la idea básica de DI catalogándolo pertinazmente de ser una proposición no científica, imputándole que sus teorías no corresponden a la definición de ciencia. Pero una rápida revisión de este tema epistemológico muestra que en rigor no hay una definición clara de ciencia en base a un grupo determinado de procedimientos metodológicos que pueda aplicarse indistintamente a las diversas disciplinas científicas.

Cuando se trata de formular una definición general y rigurosa de ciencia, surgen numerosas dificultades, eliminándose numerosas teorías reconocidas como científicas si la definición se hace muy estrecha. El tema de la ‘demarcación’ de la definición de ciencia es tan complejo y difícil de obtener que muchos filósofos de las ciencias coinciden con Larry Laudan (15:210) que afirma: “No existe una línea de demarcación entre ciencia y no ciencia, o entre ciencia y pseudociencia, que logre aceptación de la mayoría de los filósofos.”

El problema de demarcación de las fronteras de la ciencia es, en el mejor de los casos, polémico y controversial entre los epistemólogos. En lo que se refiere a los científicos, estos parecen estar bajo la influencia de los filósofos, o simplemente siguen una pauta más bien intuitiva de lo que significa hacer ciencia, y naturalmente no están exentos del peligro de olvidar la referencia a las ‘evidencias’, y al buen sentido. Una definición general de ciencia, amplia y poco útil es la ofrecida por SO Hansson (16:15): “Ciencia es una búsqueda sistemática de conocimiento cuya validez no depende de un individuo particular, sino que está abierta a cualquiera para constatar o redescubrir.” Obviamente no elimina la propuesta de Meyer.

En defensa del Diseño Inteligente.

Parece claro que no se puede rechazar el DI en ciencia, apelando a falta de adecuación a la metodología científica, ni tampoco arguyendo una clara definición general de ciencia que lo excluya. El problema del rechazo del DI radica a otro nivel. Esto se hace claro por ejemplo cuando se exige cumplir con una definición de ciencia que requiere el criterio de “observación’ de lo propuesto (que la causa adecuada propuesta sea observable). Meyer argumenta que este requerimiento no solo eliminaría la tesis del ID, sino también las tesis materialistas de la aparición de la información biológica, y también aspectos teóricos de otras ciencias, incluyendo la física actual; hay un número considerable de ‘entes causales’ propuestos por la física y otras ciencias que no son observables, baste mencionar las partículas subatómicas. Pero en este punto es importante notar que las ciencias naturales que invocan causas no observables en sus teorías, estas ocurren y derivan de circunstancias insertadas en el mundo actual; son intramundanas. En cambio, invocar un agente inteligente al comienzo de la vida en el planeta, como lo hace el ID significa invocar un ser sobrenatural que interviene en los procesos naturales, además con una acción ajena a las leyes naturales, esto constituye una clara infracción del dogma del Naturalismo Metodológico (NM). Es simplemente imposible concebir pruebas –directas o indirectas—, para no mencionar ‘observación’, realizables en un espacio sobrenatural para confirmar esta fuente de diseño. Es importante agregar, y aclarar, que la tesis del DI no postula una deidad omnipotente capaz de intervenir de cualquier modo en el mundo natural, sino que específicamente la teoría se limita a proponer como la mejor inferencia, el diseño biológico de información específica por un agente inteligente, basándose en la estructura conocida en este mundo de causa-y-efecto instanciado en que todo sistema de proceso de información, compleja y funcionalmente integrada conocido, es generada exclusivamente por una inteligencia. De este modo, la teoría del DI sería falseable, si esta base se prueba errónea. (1:N,41:554. 2:391-403)

Es la incorporación de un agente ‘no natural’ en la explicación científica lo que provoca el rechazo del DI por un sector de científicos e intelectuales; se rompe el canon establecido por el NM. Este rechazo se puede describir como ideológico, simplemente para esta ideología, no cabe otra cosa en el mundo más que la materia y sus leyes naturales, y por tanto no vale otro tipo de explicaciones ajenas a este supuesto metafísico/metodológico.

Sin duda las ciencias naturales con los supuestos señalados operan con éxito en la descripción y manejo del mundo que nos rodea, sus logros son impresionantes y sus proyecciones prácticas y tecnológicas admirables y útiles. Pero su conocimiento tiene obvios límites, limites que emergen muy claramente en el seno mismo de su actividad, cuando profundizan en la comprensión de lo que es la materia, en la búsqueda del origen del universo, de la vida y de la conciencia, y cuando se enfrentan a los misterios de la vida humana, su sentido, los estados psicológicos, el entendimiento, el amor, la lealtad y muchos otros aspectos que escapan a sus posibilidades. No es sorprendente entonces, que los hombres se hayan abierto –y continúen abiertos– a otras dimensiones de la comprensión humana, más allá de las que otorga la experiencia inmediata con las cosas, su observación y manejo, de la cual la ciencia es su expresión más rigurosa y refinada, ahora encapsulada en supuestos metafísicos/metodológicos rígidos y reduccionistas.

La tesis del DI explica mucho mejor la aparición de la información digital en biología que las tesis materialistas (por ejemplo la evolución química), sin embargo no es aceptada por recurrir a una causa sobrenatural. Además genera investigaciones empíricas que arrojan resultados plenamente aceptados como válidos. Se puede argumentar entonces, que aunque se recurra a explicaciones consideradas sobrenaturales es perfectamente posible elaborar las consecuencias de la teoría en forma empírica y contribuir al conocimiento científico. A este respecto el filósofo de las ciencias P. Kitcher (17:125-127) escribe: “Aún postular un Creador no observable no es más no-científica que postular partículas no observables. Lo que importa es la característica de las propuestas y el modo que ellas son articuladas y defendidas.” (Kitcher piensa que el Creacionismo fue refutado durante el siglo XIX. Hay que tener claro que el Creacionismo tradicional y el fundamentalista, y la tesis del DI como Stephen Meyer lo presenta, son cosas diferentes.)

El punto del rechazo de la tesis del ID es entonces esencialmente el recurrir a un agente inteligente como hipótesis científica, esto es, una ruptura con el naturalismo metodológico (NM), una incorporación de lo sobrenatural, y lo sobrenatural es considerado como el reino de las creencias y de la fe, no de la ciencia (esto en consonancia con el naturalismo metafísico). Pero no se necesita una reflexión demasiado profunda para constatar que el estilo de ciencia que se defiende, está basado en supuestos metafísicos, y estos no son producto de la ciencia, ni siquiera de la observación; son ideologías que se ‘creen’ válidas (obviamente otros tiene creencias distintas). Se podría agregar defendiendo el NM, que la ciencia así concebida, posee una historia evidente de éxitos; pero, el ID comienza a mostrar resultados importantes, y solo tiene muy pocos años de desarrollo en el campo de la investigación científica contemporánea.

Aceptar la proposición de un agente pensante capaz de intervenir en los procesos del mundo, implicaría reconocer la validez y la relevancia de lo sobrenatural, y eso no es aceptable para la ciencia que intenta presentarse como objetiva, y neutra con respecto a temas metafísicos o teológicos. Pero como recién mencionado, eso no es efectivo, y además Meyer recalca que no se trata de introducir una religión ni un cuerpo de creencias, solo se limita a la proposición de una inteligencia, de un agente pensante al comienzo de la vida. El autor afirma claramente que la identidad y características que pudiera tener esta inteligencia no se pueden desprender, ni de la biología, ni del DI (1:439-442), aunque obviamente tiene implicaciones metafísicas; pero ese es terreno de otras disciplinas y de los sistemas de creencias. En todo caso, la ciencia ha de moverse no por las posibles implicaciones metafísicas, sino que fundamentalmente por las evidencias (referencias y logros empíricos) que apoyan las teorías propuestas (1:444-446).

Meyer (1:437) afirma que no hay una razón lógica que impida la presencia de un agente inteligente al comienzo de la vida en el planeta, solo una ideología. Este impedimento –la rigidez y reduccionismo del supuesto metafísico–, afecta primariamente a las ciencias históricas (cosmología, antropología, ciencias del origen de la vida, etc.), no a las ciencias que estudian las interacciones de eventos y fuerzas naturales; el DI no constituye una amenaza para el funcionamiento de la ciencia. Meyer (1:437) puntualiza que en el estudio del origen de la vida, la pregunta no es cuál escenario materialista es más adecuado para responder a esta cuestión, sino la pregunta básica es, qué causó la emergencia de la vida. Para contestar esta pregunta se debe incluir un espacio amplio de posibilidades, no sólo una cosmovisión materialista. La ideología materialista/naturalista normativa en ciencia impide explorar la tesis del DI, por lo que no se puede hablar en rigor de la mejor hipótesis, ni de lo más probablemente verdadero en las ciencias históricas, puesto que margina otras hipótesis explicativas.

Comentario

El tema presentado en este artículo no solo tiene interés académico y cultural. Para las ciencias humanas, las perspectivas proyectadas desde las ciencias del origen de la vida tienen sin duda repercusiones teóricas y prácticas muy significativas. Un universo entendido científicamente como formado básicamente de materia y energía, que reduce la vida a la simple y ‘casual’ disposición e interrelación de partículas, constituye un ámbito desesperanzador y sombrío para la vida humana, su aceptación, su sentido personal y cósmico. El materialismo monista que ha predominado en los últimos siglos en la ciencia y cultura occidental ha desespiritualizado a la sociedad y a los hombres, y ha favorecido la emergencia de concepciones mecanicistas de la vida (teorías económicas, sociales, psicológicas, etc.). Si somos consecuentes tenemos que admitir que una concepción materialista/naturalista de la totalidad reduce todos los seres vivos a la condición de máquinas moleculares y sistemas mecanicistas que operan en base a leyes naturales de carácter físico-químico, emergiendo lo que llamamos ‘vida’, como un accidente ‘casual’ de esa actividad natural, como una cualidad ‘emergente’, algo que sucede sin poder explicarlo de modo satisfactorio. El alma de los seres orgánicos como hablaba Aristóteles, y más recientemente el vitalismo (fuerza vital o élan vital anima los seres orgánicos), ha sido desplazada para convertir a los seres vivos en simples autómatas. Un telón de fondo poco alentador en la faena de los profesionales que se esfuerzan en entender y proveer servicios a la comunidad de los seres humanos.

La perspectiva que abre el DI postulando en el origen de la vida, un agente pensante, consciente y personal, rompe la indiferencia mecánica y el sin sentido de la energía y sus manifestaciones. Una brecha por donde encontrar nuevamente el sentido de las funciones vitales y de la vida en general. Y como se ha mencionado, la tesis de este agente pensante del DI, se incorpora a la ciencia como hipótesis, explicando y generando investigaciones fructíferas, sin perturbar las áreas en que la ciencia mecanicista trabaja con éxito. Y como cualquier teoría, está sometida a revisiones de acuerdo al avance de la ciencia y del conocimiento.

A juzgar por el creciente empuje de científicos e intelectuales de abrir el espectro metafísico de las ciencias, se puede afirmar que el DI ha puesto el pie en el mundo de la ciencia. La enconada resistencia proviene de los que han tomado la ciencia en general, y específicamente el evolucionismo químico y neodarwiniano, en un intento de comprobar o confirmar ‘científicamente’ una ideología particular que presta apoyo a creencias personales, olvidando que estas creencias –cualquiera que sean—, no deben interferir en la actividad científica libre y abierta.

Una ciencia bien realizada, sin perder de vista el poder explicativo de las teorías aceptadas, con un productivo programa de investigación y con verificación directa o indirecta de esas teorías, aseguran una labor científica limpia y segura. El conocimiento científico está siempre moviéndose y acomodándose a los requisitos exigidos por la constante actividad teórica y la incansable investigación. Las teorías vienen y van, por lo que empecinarse en una sola visión del mundo, en un solo grupo de teorías, negando apertura a nuevas posibilidades, alteran la dinámica y el poder cognitivo de las ciencias.

Como era de prever, este advenimiento epistemológico ocurre con encendida polémica que conduce a menudo a reacciones con distorsiones conceptuales y, hablando claro, también a omisiones y engaños por aquellos que intentan defender las teorías en boga. Se puede anticipar, que este clima de discusiones continuará por algún tiempo, hasta que la objetividad de las propuestas contendientes se aclare finalmente con documentada eficiencia de los acercamientos y teorías consideradas. Quizás también se podría prever que si se asientan supuestos metafísicos diferentes en la práctica de las ciencias, y con la debida tolerancia, se podría ver la emergencia de una sana y fructífera tensión entre teorías encontradas, para beneficio del conocimiento y del progreso de la ciencia. Alvin Plantinga (18) escribe respecto al ID: “…si se excluye lo sobrenatural de la ciencia, entonces, si el mundo o algún fenómeno dentro de él son causados en forma sobrenatural –como la mayoría de la población mundial cree—no es posible alcanzar esa verdad científicamente. La observación [dogmática] del naturalismo metodológico paraliza la ciencia, impidiéndole alcanzar lo que sería una verdad enormemente importante acerca del mundo.”

Incorporar la idea de diseño en el mundo tiene implicaciones muy significativas no solo para las ciencias de la naturaleza, sino muy importantemente para las ciencias de los asuntos humanos, como: psicología, psiquiatría, sociología, economía, y por supuesto para la filosofía y ética. Una visión materialista-naturalista del mundo y del hombre conduce a un entendimiento mecanicista del ser humano, encerrándolo en un entramado de ciegas e insensibles leyes naturales, impotente e indiferente para captar la complejidad y riqueza de la vida humana, su existencia y su sentido.

Nota: 2 S. Meyer (1. 2) revisa en detalle los infructuosos esfuerzos, teóricos y de investigación, realizados para sustanciar las teorías materialistas, particularmente el neo-darwinismo, como explicativas de la complejidad especifica encontrada en biología, especialmente la información encerrada en la cadena del ADN y otras aéreas de la célula. Esta es una revisión extensa y técnica, el lector interesado por estos estudios es referido a las referencias mencionadas.

BIBLIOGRAFÍA:

1. MEYER C, STEPHEN (2009). Signature in the Cell. DNA and the evidence for Intelligent Design. Harper One. An Imprint of Harper Collins Publishers.

2. MEYER C, STEPHEN (2013). Darwin’s Doubt. Harper One.

3. BERLINSKI, DAVID (2009). The Devil’s Delusion. Basic Books. A member of the Perseus Books Group New York.

4. Moreira, Marco Antonio (2009). El Modelo Estándar de la física de partículas. Revista Brasileña de Enseñanza de Física. http://www.if.ufrgs.br/~moreira/modeloestandar.pdf

5. Guth, Alen (1997). The Inflationary Universe: The Quest for a New Theory of Cosmic Origins. Perseus.

6. Hawking, Stephen (1988). A Brief History of Time. A Bantam Books Trade Paperback.

7. Wikipedia. The Free Encyclopedia. Naturalism (philosophy). http:// en.wikipedia.org/wiki/ Naturalism_(philosophy)

8. ARTIGAS, MARIANO M. El principio de verificación empírica.
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/5950/1/MARIANO%20ARTIGAS%20MAYAYO.pdf

9. MARIO BUNGE (1976). La investigación científica. Ariel, Barcelona 1976. Citado en referencia #3:78.

10. MARIO, BUNGE, Materialismo y ciencia. Ariel, Barcelona 1981. Citado en referencia #3:78.

11. Popper, Karl (1962). Conjectures and refutations. The growth of scientific knowledge. New York:Basic Books.

12. Yuri I Wolf and Eugene V Koonin (2007) On the origin of the translation system and the genetic code in the RNA world by means of natural selection, exaptation, and subfunctionalization, Biol Direct. 2007; 2: 14

13. Eugene V Koonin (2007) The cosmological model of eternal inflation and the transition from chance to biological evolution in the history of life, Biol Direct. 2007; 2: 15

14. Steinhardt, Paul J. (2011). “The inflation debate: Is the theory at the heart of modern cosmology deeply flawed?” Scientific American, April; pp. 18-25.

15. Laudan, Larry (1996). Beyond Positivism and Relativism: Theory, Method, and Evidence. Boulder Co: Westview. (Citado en ref. 6:400)

16. Sven Ove Hansson (2008). Science and Pseudo-Science. Stanford Encyclopedia of Philosophy. http://plato.stanford.edu/entries/pseudo-science/

17. Kitcher, Philip (1982). Abusing Science: The case against Creationism. Cambridge Ma: Mit Press.

18. Plantinga, Alvin (March 7, 2006). Whether ID is science isnt semantics. Science & Theology News. Archived from the original September 27, 2006. (citado en referencia # 15)

Octubre del 2013

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