Bosquejo de la Metafísica/teología neo-tomista

El espectro de las posturas teóricas de la metafísica/teología frente al desafío planteado por la Tesis del diseño inteligente (TDI), es amplio y variado en matices y énfasis. Como ya he mencionado anteriormente, he considerado que en estas condiciones resulta más claro concentrarse en una posición particular, y he elegido la metafísica/teología Aristotélico-tomista (AT) por su influencia, particularmente en el mundo hispano hablante. Debo repetir antes de continuar, que dentro de esta amplia gama de reacciones frente a la TDI, se encuentran numerosos autores, e incluso algunos que, aunque pertenezcan a una tradición metafísico-teológica AT, no concuerdan con el rechazo de la TDI.

Pienso que la tesis del neo-escolasticismo aristotélico-tomista (AT), particularmente como lo hace, el conocido profesor Edward Feser, es una postura bien articulada y presentada con fuerza en sus libros y numerosos artículos, y especialmente en los debates que ha sostenido con simpatizantes de la TDI, en su Blog personal; por esto he elegido su presentación de esta metafísica y su crítica a la TDI. (Feser, E. Blog.) Básicamente este filósofo rechaza la TDI, especialmente porque considera que los supuestos de esta tesis no permiten elevarse para alcanzar un nivel metafísico que permita demostrar la existencia del Dios teísta tradicional.

Para entender adecuadamente esta crítica tenemos que estar muy claro que está basada en una visión metafísica de la realidad del mundo, y por tanto, es diferente a la perspectiva científica –desde la cual se levanta la TDI–, que está constreñida por sus métodos de constatación empírica y constante elaboración teórica para entender la dinámica de la realidad; realizada fundamentalmente por la matematización de las relaciones estudiadas. Esta visión científica de la realidad, es sin duda parcial e incompleta, por útil y dramático que sea el manejo que la ciencia permite de la naturaleza. Es conveniente entonces revisar, aunque sea muy esquemáticamente, la tesis metafísica aristotélica-tomista (AT), para sopesar apropiadamente el alcance de las críticas del Prof. Feser, y sus consecuencias.

La tesis metafísica de Aristóteles postula que los ‘objetos naturales’ están constituidos primariamente por dos principios metafísicos íntimamente unidos –dependiendo el uno del otro–, constituyendo de esta manera, la ‘substancia’, el “ser” que es ese objeto natural. Estos principios son la “forma” y la “materia prima”, no son visibles, son inferidos holísticamente desde la “substancia” que conforman, que tampoco es accesible a los sentidos, sino que a la reflexión y a la inferencia de lo percibido. Estos principios no se pueden entender el uno sin el otro, solo serían abstracciones; al concebirlos en una unidad substancial, la ‘forma’ es la ‘forma substancial’ instanciada por la ‘materia prima’, que pasa a ser la ‘causa material’ del objeto natural. La forma substancial de un objeto le otorga sus características esenciales, y así constituye su “esencia”, esto es, la base metafísica subyacente de sus propiedades y poderes causales. La forma substancial de un objeto natural viene a ser la ‘causa formal’. (Feser, E. 2015; 2)

Los objetos naturales se desarrollan y actúan, lo que indica que su base metafísica –la ‘substancia’–, cambia, lo que es posible gracias a los cuatro poderes causales reconocidos por la metafísica aristotélica. Estas cuatro causas son: la ‘causa formal’ que como vimos viene a ser la forma substancial que constituye la substancia, y que le otorga sus propiedades y poderes; la ‘causa material’ resultante de la materia prima conformada por la forma, y otorga unicidad concreta al objeto natural; la ‘causa eficiente’, responsable de los cambios y movimientos de la substancia; y la ‘causa final’ aporta la meta a la que llevan los cambios y movimientos. La causa formal es la rectora de las causas que funcionan todas en forma integrada.

Santo Tomás de Aquino en el Siglo XIII, adopta la metafísica aristotélica bajo conceptos cristianos (Síntesis de Santo Tomás Aquino), destacándose el reemplazo de la concepción eterna del mundo del filósofo griego, por la concepción cristiana de un mundo creado por Dios. De esta manera los principios metafísicos de “forma” y “materia” pasan de ser eternos a ser creados, a tener su origen y subsistencia en la voluntad y el poder de Dios. La causa formal que sostiene las otras causas, particularmente la causa final y la causa eficiente, es nutrida por Dios, y es considerada como una ‘idea ejemplar’ en la mente de Dios. De este modo se puede entender adecuadamente la causa final responsable de la meta para los cambios, implementados por la causa eficiente. En Aristóteles, la causa final era inmanente a la naturaleza –eterna–, en otras palabras, la causa final era, simplemente lo que era; pero de esta manera resulta ininteligible la causa final, porque cómo puede haber una meta concreta sin que todavía exista el objeto que se intenta alcanzar, no teniendo los objetos naturales ninguna mente que pueda pensar –imaginar–, una meta con un objeto todavía no existente. Con la concepción de Santo Tomás del principio metafísico de ‘forma’, como idea ejemplar de Dios, el objeto de la meta de la causa final se encuentra en la forma substancial del objeto natural. Además, de esta manera se concibe a Dios no solo como creador del mundo y sus características, sino que también como la Divinidad que mantiene su Creación constantemente con sus propiedades y potenciales. De este modo, se tiene un ‘teísmo’, esto es, un Dios actuando atentamente en el mundo, en forma continuada, y no un ‘deísmo’: un Dios que crea y deja al mundo correr por su propia cuenta.

La tesis metafísico-teológica de la tradición neo-escolástica constituye una interesante explicación conceptual de lo que es básicamente un objeto natural percibido por los sentidos, de su funcionamiento y de su dependencia en Dios para realizarse teleológicamente, con meta y sentido –para ser lo que es por naturaleza; en otras palabras, para dar cuenta de la inteligencia envuelta en su constitución y en su conducta. No es entonces de extrañar que los filósofos y teólogos como el Profesor Feser, consideren la ‘filosofía de la naturaleza’ –concepción filosófica, particularmente aristotélico-tomista, de los objetos naturales –, como la base por excelencia para realizar una ‘teología natural’, que intenta demostrar racionalmente la existencia de Dios a partir del mundo que conocemos; una prioridad filosófica-teológica para estos intelectuales.

Espero que con este breve repaso de la tesis aristotélico-tomista se pueda entender mejor la crítica formulada por el Profesor Feser. En el próximo Post continuaremos explorando este tema.

 

Bibliografía:

Feser, Edward. Blog Personal. http://www.edwardfeser.com/articles.html

Feser, Edward (2015). Neo-Scholastic Essays. St Augustine’s Press.

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