… y Jerry Coyne se enfada con Margulis

Por Felipe Aizpún
270

Jerry Coyne es el autor de “Why Evolution is true” y uno de los más conspicuos defensores del modelo tradicional de la teoría sintética. No es de extrañar que las palabras de Margulis le hayan inducido a reaccionar incomodado por la acritud de los comentarios de la prestigiosa bióloga. Y lo ha hecho en su propio blog con un artículo el que se dicen cosas como estas:

Adaptemos el viejo slogan político a la ciencia: la fama corrompe y la fama absoluta corrompe absolutamente. Esto no es siempre cierto, pero si un científico obtiene una enorme fama y adulación, siempre hay la tentación de pensar que lo que uno dice en cualquier tema tiene un peso y una consideración especiales. Este solipsismo es más probable que se desarrolle en quienes, como Margulis, tuvieron que sacar adelante una teoría a pesar de la sólida duda y desprecio de sus colegas.

Y Margulis se ha corrompido de esta forma. En las dos últimas décadas ella ha ido sembrando la duda sobre la moderna teoría de la evolución. Ha dicho por ejemplo que la teoría moderna de la biología es una “secta menor religiosa del siglo veinte dentro del más extenso ámbito de persuasión religiosa anglosajona de la biología”. Y que “el neo-darwinismo que insiste en la lenta acumulación de mutaciones es un completo fiasco” Como es famosa, la invitan a muchos sitios y a menudo aprovecha estas ocasiones para atacar la moderna biología evolutiva. Desde esta perspectiva, ella puede ser más perjudicial para la ciencia que los creacionistas ya que su credibilidad científica permanece alta.

Margulis ha puesto el dedo en la llaga al reconocer que las críticas que se producen al paradigma neo-darwinista son correctas vengan de donde vengan, y que la manida descalificación de “creacionistas” contra quienes las exhiben carece de sentido. Y esto es lo que ha herido la sensibilidad de Coyne y sus correligionarios. Si las denuncias de inconsistencia provienen de un autor creacionista (Young Earth creacionismo) se le despacha sin contemplaciones alegando la fundamentación religiosa de sus pretensiones. Si la crítica viene de un autor adscrito al pensamiento del DI, la cosa también se puede resolver saliendo más o menos airoso al utilizar la inapropiada pero eficaz similitud entre creacionistas y autores del DI alegando torticeramente que el DI es en última instancia un movimiento religioso. Pero cuando las mismas y exactas críticas en términos puramente científicos proceden de un autor comprometido con el paradigma materialista y el naturalismo más ortodoxo, la cosa se complica.

Entonces lo que procede es desautorizar el trabajo científico de la persona en cuestión y tratar de rebajar su prestigio profesional en la medida de lo posible. Por ejemplo así:

Margulis, con su hijo Dorion, incluso escribió un libro sobre especiación, (Acquiring Genomes), sugiriendo que el factor crítico en el origen de las especies es la endosimbiosis. Se me pidió que hiciera una reseña del mismo para el New York Times pero era tan patético, tan ignorante de décadas de trabajo sobre la especiación (inclusive observaciones de que barreras reproductivas casi siempre marcan en los genes, no en los organelos del citoplasma) que, aunque me gusta escribir para el Times, en esta ocasión rechacé hacerlo porque no quería dar publicidad a tan equivocado libro.

Pero, ¿de dónde se saca Margulis la idea de que la selección artificial muestra que la selección natural no es creadora? …¿porqué la selección natural no puede crear algo nuevo?… a no ser que Margulis crea que las aletas, las plumas y otros rasgos aparecieron por simbiosis o hibridación. Sospecho que es así, lo que sería un punto de vista ridículo y falto de consistencia. Después de todo así es como sugiere que aparecieron la mayoría de las nuevas especies en su libro con Dorion Sagan.

El espectáculo está servido. Ver cómo las distintas corrientes del pensamiento científico materialista se zahieren entre sí desacreditando el valor científico de sus respectivas propuestas resulta llamativo. Para Margulis el neo-darwinismo es una vía muerta. Para Coyne, Margulis no ha entendido nada, es una profunda ignorante a pesar de la multitud de reconocimientos internacionales que acumula. Por ejemplo, en relación a las críticas de Margulis a la teoría del equilibrio puntuado asevera Coyne: Margulis simplemente no entiende el equilibrio puntuado. Lógico; cuando se está en posesión de la verdad absoluta, el que discrepa sólo puede ser tenido por ignorante, los argumentos no son necesarios, nos encontramos en el terreno de la verdad inexpugnable, del dogma. El que no lo quiera ver es que está ciego.

La afirmación contundente de Coyne reivindicando el poder creativo de la selección natural es especialmente significativa. Sigue de plano en la ruta marcada hace no mucho por Dawkins esquivando la idea de azar como causa creadora de las novedades morfológicas. La complejidad de la vida no puede justificarse por el simple azar, es preciso hacer soportar la responsabilidad de la fuerza creadora en la selección natural, ese expediente cuasi mágico que acecha silenciosa e incansable en la sombra para inventar las formas más complejas de organización funcional que una mente humana pueda llegar a imaginar. Terrible desvarío, error conceptual sin precedentes; la selección natural, si es que tiene alguna virtualidad en el proceso evolutivo, actúa únicamente sobre lo previamente conformado; no crea, destruye, aniquila a los menos capacitados. No es una fuerza creadora sino tal como Darwin repitiera hasta la saciedad, es una fuerza exterminadora de la multitud de especies intermedias que el registro fósil debiera habernos mostrado y que nunca aparecieron.

Pero Coyne no flaquea, se mantiene erguido en la torre de su sabiduría, es preciso desautorizar a toda costa al discrepante, el escepticismo debe ser rechazado con las formas más contundentes: Margulis es una persona absolutamente corrompida por la fama, además, sus trabajos científicos son ridículos e indignos de ser siquiera comentados, y para terminar, una categorización definitiva: She’s almost religious in her fanaticism.

La acusación de irracionalidad no podía faltar. El peor descrédito que podría arrojarse sobre alguien está lanzado, Margulis es “casi religiosa” en su fanatismo. No conozco ningún campo de la ciencia o del pensamiento racional en general, en el que las discrepancias sean tan incompatibles y en el que las disputas adquieran tonos tan exaltados. En el fondo, la asunción de prejuicios metafísicos condiciona la labor de investigación y establece la necesidad de obtener resultados predeterminados. La búsqueda científica de la verdad y el establecimiento correspondiente de las inferencias filosóficas más razonables sólo es posible desde la liberación previa, como posición de partida intelectual, de prejuicios filosóficos no racionalmente fundados en la observación y la experiencia. Llegar a esa posición de partida es tarea ardua y a menudo exige revisar las convicciones más firmemente acendradas. No necesariamente para rechazarlas, pero sí para asegurarnos que no determinan injustificadamente la validez de nuestros descubrimientos.

Deje una respuesta

Leer entrada anterior
Margulis se despacha de nuevo contra el neo-darwinismo…

Por Felipe Aizpún Lynn Margulis se ha convertido en una pieza esencial en la biología de las últimas décadas. Su...

Cerrar