“The Extended Synthesis”: un intento de reconstrucción de un paradigma en crisis. (3)

Por Felipe Aizpún


The Extended Synthesis

Pigliucci y Müller, en la introducción al libro “Evolution- the Extended Synthesis” concluyen que la ES supone la superación de tres restricciones fundamentales del modelo anterior aún vigente. En primer lugar, una superación del concepto gradualista tradicional. Hoy sabemos (se nos dice), que la existencia de cambios no gradualistas es una de las posibilidades de organización de los sistemas complejos incluidos los organismos biológicos y ahora conocemos diversos mecanismos para el cambio discontinuo a partir de los datos de la genómica, la plasticidad de los fenotipos, la epigenética, y la herencia no genética en general. Unos datos que nos permiten entender la falta de gradualismo frecuentemente observado en el registro fósil. Esta perspectiva supone, nos dicen, “una significativa ampliación de la síntesis evolucionista”.

No les falta razón. Resulta llamativo que durante décadas, reivindicar la falta de concordancia del registro fósil con el modelo darwinista ha sido visto como una falta de respeto, una especie de irreverencia que podía discretamente ser soslayada recurriendo a hipótesis ad hoc bien establecidas como el equilibrio puntuado de Gould y Eldredge. Ahora en cambio se empieza a reconocer que la discontinuidad aparente en el registro fósil puede ser sencillamente una discontinuidad real y que en vez de buscar hipótesis ad hoc para interpretar forzadamente la realidad, lo que necesitamos son simplemente hipótesis científicas que se acomoden a la evidencia empírica que esa realidad nos ofrece. Algo hemos avanzado.

Una segunda perspectiva superada por la ES es la idea de que las formas biológicas son el producto exclusivamente del adaptacionismo y la selección natural, causas únicas de cualquier “direccionalidad” aparentemente observable en el proceso. Sin embargo, los avances en el conocimiento científico que nos proporciona sobre todo la Evo-Devo parecen apuntar en otra dirección representando “a major change to this paradigm”, que nos habla de la existencia de factores internos, propiedades intrínsecas de los organismos que permiten o favorecen determinadas formas de cambio en vez de otras. Desde esta perspectiva la selección natural puede seguir siendo contemplada como una “condición operativa” constantemente actuando, pero la especificad del resultado fenotípico de modificación de los organismos sería el resultado del sistema de desarrollo que opera en dicho organismo. De esta forma los propios organismos determinan las innovaciones y variaciones susceptibles de ser seleccionadas.

La idea de que la selección natural es un constructo carente de sustancia, que no es sino una tautología sin contenido, ha sido denunciada por multitud de científicos y pensadores durante el último siglo y medio. La convicción de que tal artificio intelectual resulta inapropiado para justificar la dinámica creativa en la historia de los seres vivos va cuajando y se va consolidando entre nuestra élite intelectual, algo que es de agradecer. Ya venía siendo hora.

Por último la ES reclama el cambio profundo del papel central hasta ahora otorgado a los genes como agentes de la variación y su aseguramiento hereditario en el proceso evolutivo. Los autores del libro denuncian la forma dogmática (sic) en que se ha tratado este asunto. Este gen-centrismo desaparece en la ES que reivindica un proceso de evolución con una pluralidad de causas, con factores diversos actuando en las propiedades de los sistemas de los organismos.

Hasta aquí el espíritu fundamental de la propuesta. A partir de aquí, la comunidad científica tendrá que ir desarrollando en los próximos años las posibilidades y las consecuencias de estos planteamientos. No cabe duda de que la “ampliación” conceptual que representa este esfuerzo es, en sí misma, un avance significativo. Poder referirse al paradigma neo-darwinista como una “teoría” inadecuada o incompleta, entender que se trata de un modelo especulativo que quizás no sirve para explicar los hechos que la investigación científica nos muestra día a día, supone cuando menos una reivindicación del trabajo y los méritos de tantos científicos que han reclamado a lo largo de siglo y medio su escepticismo hacia el modelo imperante y que por hacerlo han padecido el acoso y el desprecio de sus colegas de la comunidad científica internacional.

Los trabajos que bajo este nuevo espíritu se vayan sucediendo en el futuro nos darán la medida de hasta qué punto los nuevos datos representan una simple ampliación o extensión del paradigma reinante, o por el contrario, y como muchos creen, nos encontramos ante un desafío ante el que el neo-darwinismo acabará sucumbiendo. Vale la pena avanzar algunas reflexiones al respecto, cosa que haremos en el último comentario de esta serie.

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