“The Extended Synthesis”: un intento de reconstrucción de un paradigma en crisis. (2)

Por Felipe Aizpún


The Extended Synthesis
Para entender en qué manera afecta al modelo inicial la propuesta del grupo de Altenberg conviene que recordemos cuáles son los parámetros que constituyen el eje esencial del paradigma actual. Básicamente son los siguientes:

Los seres vivos experimentan variaciones genéticas que surgen por azar, es decir, no orientadas adaptativamente, mutaciones objeto de posterior recombinación.

Las poblaciones (no los individuos) evolucionan debido a cambios en la frecuencia genética, lo que permite la generalización de determinados rasgos novedosos debido principalmente a la selección natural.

Los cambios experimentados por los individuos son muy débiles, lo que exige un proceso evolutivo de tipo gradualista.

La diversificación se produce por especiación, que implica la gradual evolución hacia la generación de poblaciones reproductivamente aisladas.

La complejidad aumenta mediante la acumulación sucesiva de mutaciones fortuitas que, a lo largo de inmensos períodos de tiempo dan lugar a la conformación de los diferentes y superiores niveles taxonómicos.

Como conclusión, el paradigma darwinista pretende que la evolución, interpretada según este modelo, supone un relato estrictamente naturalista en el que cualquier intervención o justificación sobrenatural resulta perfectamente superflua, en el que el azar y la necesidad resultan suficientes para justificar todo el proceso, y en el que cualquier interpretación finalista resulta perfectamente inadecuada.

La síntesis moderna o neo-darwinismo (SM), recordémoslo, se conforma de manera definitiva a mediados del pasado siglo a partir del compendio realizado por Julian Huxley de los trabajos de las primeras décadas del siglo por diversos autores. Estos trabajos tuvieron como finalidad principal demostrar o justificar la posibilidad de integrar la propuesta darwinista y la genética mendeliana. Un acomodo en principio difícil de obtener, toda vez que las leyes de Mendel parecían apuntar a mecanismos de reproducción orientados fundamentalmente a la conservación de los caracteres morfológicos propios de la especie. Los caracteres se conservan y transmiten de forma discreta y no mediante la mezcla de los mismos en la paleta de colores de la combinación propia de la reproducción sexual que Darwin había imaginado. Ello se realizó mediante la incorporación de los trabajos teóricos de naturaleza matemática de lo que se llamó genética de poblaciones debidos sobre todo a Fisher, Haldane y Wright. Estos trabajos, se pretende, recibieron posteriormente el respaldo empírico de los trabajos de campo llevados a cabo por científicos como Dobzhansky, con la suficiente contundencia (a juicio de los defensores del paradigma, pero en absoluto en opinión de muchos de sus detractores), como para reivindicar que los modelos matemáticos puramente especulativos podían asumirse como criterio y “prueba” de fiabilidad del modelo evolucionista así concebido. Contribuciones posteriores de otros autores como Mayr, Simpson o Stebbins terminaron de aportar los elementos necesarios para establecer un marco teórico definitivo capaz de poderse contemplar como una verdadera “Teoría de la Evolución” destinada a servir de marco de interpretación de todas las observaciones en el quehacer científico cotidiano.

La “extended synthesis” (ES) que Pigliucci y Müller nos ofrecen supone contemplar que algunos de los elementos esenciales de la síntesis del pasado siglo son inadecuados o incompletos, si bien, se nos dice, dichos elementos pueden ser modificados o incluso rechazados sin que ello represente generar una crisis fundamental del modelo neo-darwinista. Lo que nos debemos preguntar es si tal afirmación es consistente, o hasta qué punto lo es. Veamos algunos puntos de reflexión.

El argumento principal de los autores se basa en la idea de que la ES, es decir, el conocimiento científico actualizado, atañe principalmente a los mecanismos biológicos del proceso evolutivo pero no cuestiona necesariamente ni el papel esencial de la selección natural como “motor” del proceso evolutivo ni la perspectiva de la genética de poblaciones como modelo matemático teórico que justifique la generalización de los rasgos novedosos en el seno de las poblaciones.

La ES representa por lo tanto un cambio de enfoque, una nueva perspectiva hacia el problema de la justificación del hecho evolutivo. No hay que olvidar algo que de la lectura de este libro resulta más fácil de entender de lo que habitualmente se concede; y es que la SM, el paradigma neo-darwinista es fundamentalmente eso, un paradigma, es decir, no un recuento de datos verificables empíricamente sino una propuesta teórica que pretende encajar los datos conocidos de la realidad en un marco especulativo y teórico con pretensiones explicativas de los dos elementos esenciales que cualquier hipótesis evolucionista debe abordar: el mecanismo biológico que la sustenta y la justificación del proceso en términos de causalidad natural y/o trascendente si procede.

En este sentido es donde la ES incide especialmente al proponer que “el cambio de énfasis de la correlación estadística al mecanismo causal representa el más crítico cambio en teoría evolucionista hoy día”. Es decir, parece que finalmente los partidarios del modelo vigente empiezan a darse cuenta de que la asunción de modelos matemáticos teóricos para justificar las posibilidades de generalización en una población dada de determinadas novedades biológicas no es relevante como pieza central del modelo si previamente no hemos sido capaces de justificar la aparición de dichas novedades en el seno de dicha población. Lo que importa es ser capaz de justificar de dónde, cómo y porqué surgen los maravillosamente complejos sistemas funcionales que emergen inexplicadamente en el curso de la historia de los seres vivos en nuestro planeta.

Este libro nos enseña principalmente que el relato hasta ahora en vigor carecía por completo de una explicación satisfactoria al respecto, que la selección natural actuando sobre mutaciones aleatorias no es una explicación convincente y sobre todo, que es una explicación que no armoniza con los datos de la biología y la genética más actualizada. Las palabras de Pigliucci y Müller son demoledoras. “While the MS, in the absence of such data, had to contend with black-boxing all mechanistic aspects, and thus was unable to explain how organismal change is realized at the phenotypic level, the organism as an explanandum has retourned through the extended acount”. Es decir, el paradigma reinante era incapaz de explicar cómo se producía el cambio en los organismos a nivel de fenotipo, algo que, ahora, la nueva perspectiva se encargará de proponer.

Veamos; el cambio de perspectiva desde la dinámica de poblaciones a una teoría mecánico-causal que se nos propone de la evolución de los fenotipos aporta una capacidad explicativa significativamente ampliada a la teoría de la evolución. Ello nos permite abordar cuestiones (añaden los autores en su introducción) a los que la SM no podía enfrentarse, preguntas del tipo “¿cómo?”, por ejemplo, ¿cómo se originaron los planes corporales de los grandes Phyla?, ¿cómo surgieron las novedades biológicas?, ¿cómo cambian los fenotipos de los organismos en respuesta a diferentes condiciones ambientales?

Y añaden los autores: “mientras en la teoría clásica los rasgos usados para estudios cuantitativos se toman como dados, la ampliación de la síntesis puede estudiar las condiciones de generación de dichos rasgos, de su fijación y variación. Es decir, la teoría evolucionista ya no queda confinada a la explicación del aumento de la frecuencia y la conservación de los rasgos favorables sino que se convierte en una teoría en torno a las condiciones mecánicas del origen de las novedades morfológicas”.

Que a estas alturas del siglo XXI, nuestros científicos acaben reconociendo que el dogma dictatorialmente impuesto a toda la cultura occidental durante décadas carecía de una explicación satisfactoria en torno al mecanismo de cambio capaz de justificar el origen de las novedades biológicas es algo tremendo, pero si nos acompañan en un próximo comentario, verán que la cosa no termina aquí.

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