“Darwin on Trial” de Phillip Johnson cumple 20 años

Por Felipe Aizpún

Cuando hace 20 años se publicara la primera edición de “Darwin on Trial” (podríamos traducirlo por “Proceso a Darwin”) supuso un acontecimiento de gran repercusión en el ámbito intelectual de la sociedad norteamericana. El libro era un desafío abierto, decidido y riguroso al paradigma dominante en la biología y Johnson argumentaba su discurso con valentía y un dominio serio y consistente de sus posiciones. Curiosamente, y eso era lo más provocativo del caso, Johnson no era un científico de campanillas sino un hombre de leyes.

Phillip Johnson se había graduado en Leyes por Harvard y la Universidad de Chicago. Su experiencia profesional estaba en el ejercicio de la abogacía y en más de veinte años de profesorado de leyes en la Universidad de Berkeley, California. El caso es que su especialidad como enseñante era la lógica de las argumentaciones y esta formación (quizás “deformación” profesional) le había llevado, junto con su interés por los temas más peliagudos del debate científico, a detectar los fallos inherentes a las argumentaciones más habituales del discurso darwinista.

A lo largo de poco más de ciento cincuenta páginas de apasionante lectura Johnson desarrolla toda una batería de reflexiones que ponen en entredicho la consistencia del discurso darwinista y que llevaron al mismísimo Michael Denton (autor del imprescindible “Evolution: a Theory in Crisis”) a escribir que el libro de Johnson era “incuestionablemente la mejor crítica del darwinismo que he leído nunca”.

El hecho de que Johnson fuese un hombre de formación jurídica pudiera parecer extraño y provocar una cierta desconfianza hacia su libro. Sin embargo, es posible que solo una persona ajena al entramado atenazador y agobiante del establishment científico pudiese escribir con el desparpajo, la soltura y la tranquilidad con que lo hiciera el autor de “Darwin on Trial”. A la postre, el éxito de su libro justificó sobradamente su osadía y el riguroso tratamiento del tema y la solidez de su discurso provocaron que muchos militantes en las filas de la ortodoxia científica dominante se vieran en la necesidad de salir al ruedo y afrontar la lidia de tan incómodo enemigo.

Dos años después de la primera edición, en 1993, aparecía la segunda y ya recogía no pocas respuestas a sus argumentos procedentes de algunas de las “vacas sagradas” del evolucionismo más ortodoxo, entre ellas por ejemplo las de Stephen Jay Gould, Michael Ruse o William Provine. En 1992 incluso se celebró una conferencia en la Methodist University de Dallas a la que asistieron junto a Johnson el propio Michael Ruse o el también célebre Arthur Saphiro. La celebración de este aniversario de la obra de Johnson viene acompañada de una nueva edición del libro presentada con unas palabras preliminares del biólogo de la Universidad de Lehigh Michael Behe.

Una vez más no podemos sino lamentarnos de que libros del mayor interés sigan, veinte años después, inaccesibles para los lectores de habla hispana. Al menos es lo que parece deducirse de la infructuosa búsqueda en internet del rastro o huella de edición alguna en castellano de este libro.

En cualquier caso, y en homenaje a uno de los pioneros del movimiento del Diseño Inteligente en su moderna formulación me permitiré traducir un pequeño párrafo de su libro que recoge, en palabras del autor, el espíritu de su crítica:

“El argumento de “Darwin on Trial” es que sabemos mucho menos de lo que se pretende. En particular, no sabemos cómo los inmensamente complejos sistemas orgánicos de animales y plantas pudieron haberse creado por procesos naturales no finalistas ni causados por mente alguna. La teoría darwinista atribuye la complejidad biológica a la acumulación de micromutaciones adaptativas por selección natural, pero el poder creativo de este hipotético mecanismo nunca ha sido demostrado. Y el registro fósil es inconsistente con la reivindicación de que la creación biológica se produjo de esta forma. La parte de la teoría darwinista relevante filosóficamente –su mecanismo para crear cosas complejas que no existían con anterioridad- es por tanto no realmente parte de la ciencia empírica en absoluto, si no más bien una deducción de una filosofía naturalista.”

Créanme amigos, estas palabras de Johnson hoy en día nos resultan familiares y asumimos que forman parte de un espíritu de escepticismo hacia el darwinismo cada día más extendido. Hace veinte años en cambio, en pleno apogeo opresivo del modelo dominante, resonaron como una detonación y, afortunadamente, representó de alguna manera el pistoletazo de salida para muchos intelectuales y científicos que se animaron a proseguir la senda de una búsqueda honesta y responsable del conocimiento verdadero.

2 Respuestas para “Darwin on Trial” de Phillip Johnson cumple 20 años

  1. Sr. Aizpún:
    En primer lugar quiero expresarle mi gratitud por poner a disposición de los no-naturalistas de habla hispana su riqueza y hondura de criterio y argumentación. Un filón con el que confrontar la estrechez y cortedad de miras del “Gran Paradigma Omniabarcante”.
    En segundo lugar, comentarle que el libro de Phillip E. Johnson tiene traducción al español. Concretamente lo editó Homo Legens (www.homolegens.com) en 2007, con traducción de Luís Bou García y el título de “Juicio a Darwin”.
    Un saludo.

  2. Sonam,
    muchísimas gracias por la aclaración, es bueno que los lectores de este blog lo conozcan y se animen a hacerse con él.
    Por mi parte simplemente no pude encontrar esa edición
    Gracias!!

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