¿Pueden las leyes naturales producir complejidad especificada?

Por Cristian Aguirre

En la controversia entre el DI y el naturalismo materialista esta es una pregunta fundamental. Por lo tanto, para responder esta crucial interrogante repasaremos algunos conceptos que ya fueron expuestos en post anteriores así como otros nuevos. Con los mismos, primero tenemos que definir con claridad que es exactamente una ley natural y que es exactamente la complejidad especificada.

Sabemos que el universo es un abrumador crisol de una gigantesca multitud de estructuras simples y de otras sumamente complejas. Para las simples se necesita poca información para poder describirlas. Sin embargo, para las complejas la información necesaria es abrumadoramente mayor.

¿No existirá entonces una relación física entre complejidad e información?.

De una forma sencilla la relación entre ambas será la siguiente:

Información = Log e (Complejidad)

Donde “e” es la base logarítmica que puede ser 10, 2 u otro número según cómo prefiramos medir la información. Si “e” es 2 entonces la información estará expresada en bits.

Ahora bien, dentro de esta relación logarítmica notamos que ambos conceptos guardan una proporcionalidad directa por lo que una estructura compleja implica una cantidad de información mayor y una estructura menos compleja una cantidad de información menor.

Cuando la segunda ley de la termodinámica nos dice que un sistema cerrado tiende a aumentar su grado de desorden, ello significa también que dicho sistema pierde información. La entropía resulta entonces en una medida de la información perdida. Y cuando, por el principio de compensación de la entropía, un sistema consigue aumentar su orden a costa del detrimento del orden de un sistema aún mayor, entonces gana información extrayéndola de dicho sistema mayor.

Pero cuando hablamos de complejidad o información especificada no hablamos de cualquier tipo de complejidad o información, sino de una que a sido “especificada”, es decir, que a sido elegida arbitrariamente para un significado o función particular. Entonces aquí cabe hacer una crucial pregunta:

¿Que elige o especifica? ¿Pueden las leyes naturales producir especificación o ello solo lo puede producir una entidad inteligente?

Sabemos que se pueden producir fenómenos de autoorganización en la física de plasmas, el láser y la química. Una autoorganización implica una estructuración compleja que puede ser alcanzada por medios estrictamente naturales y por el concierto dinámico de las leyes físicas o físico-químicas. Si la complejidad biológica pudiera ser una extrapolación plausible de estas posibilidades físicas, entonces la abiogénesis sería un fenómeno factible. Pero la complejidad biológica, que reconocemos es especificada, tiene dos posibilidades: o lo es como fruto de las leyes naturales tal como lo sostiene el naturalismo materialista o es fruto de un agente inteligente tal como lo sostiene el DI.

Para encontrar una respuesta a este interrogante necesitamos conocer lo que es un “nivel de abstracción”, pero antes tenemos que distinguir mejor donde trabaja la especificación.

Sabemos que un obra literaria se escribe como fruto de la creatividad de su autor, del mismo modo que una obra musical. Sin embargo, en ambos casos la primera deberá señirse a las reglas gramaticales como en el segundo caso a las reglas musicales. Pero nadie diría que las reglas gramaticales por si solas pueden producir una obra literaria o las reglas musicales pueden producir una obra musical. Ambos son información expresada en una ristra de letras para el primer caso y sonidos para el segundo. El orden particular de los mismos componen un significado específico susceptible de ser interpretado por agentes capaces de recibirlo y decodificarlo.

Si un agente recibe una ristra de información que no puede decodificar no significa que dicha ristra no contenga información, sino que la misma no es significativa para el agente, del mismo modo que un libro es un conjunto de galimatías sin significado para quien no sabe leer. En cambio una información será significativa cuando exista siquiera un interprete o mecanismo de interpretación que pueda reaccionar al mensaje. (recordemos el ADN basura)

Conociendo la relación existente entre la complejidad y la información podemos ver que la complejidad natural se distingue de la complejidad especificada por el mismo proceso que distingue la información natural de la especificada, es decir, por la significancia de su contenido. Y dicha significancia es la que establece su carácter funcional. Es pues la funcionalidad un constructo de la significancia de una estructura y dicha significancia esta relacionada a un interprete que será el usuario de la funcionalidad.

Es por esto que cualquier libro que constituya un batido de letras sin concierto alguno no puede considerarse una obra literaria, como tampoco un conjunto de sonidos discordantes y sin concierto alguno puede pasarse como obra musical. Son galimatías y como tales no pueden ser funcionales a un interprete específico. Sin embargo, esto no demuestra que no sea especificada ya que no podemos discriminar aún si es o no información especificada porque no sabemos si existe siquiera un interprete que pueda encontrar especificación donde solo vemos un galimatías.

Ahora volvamos al concepto de abstracción, pero antes veamos que es una ley física.

Una ley es una regla de reacción establecida entre agentes físicos. Cuando una partícula de materia reacciona a un campo gravitatorio lo hace por virtud de una ley física y dicha ley no es otra cosa que un convenio de reacción con la cual la partícula es “informada” de la presencia del campo y por consecuencia conducida a reaccionar al mismo con un comportamiento matemáticamente establecido por dicha ley. Y dicho convenio no es otra cosa que INFORMACIÓN.

¿Que significa esto?

Significa que todo tejido estructural en nuestro universo esta “tejido” a un nivel básico por las leyes de la física.

¿Esto significa entonces que las leyes por si solas tiene la “inteligencia” para “tejer” o “construir” complejidad especificada, o dicho de otro modo, producir información compleja especificada (la famosa ICE de William Dembski)?

Definitivamente a un nivel básico las leyes de la física permiten nuestra existencia, es decir, la complejidad biológica. ¿Pero también la explican?

En primer lugar hay que entender que significa un nivel básico. Es un primer nivel de abstracción sobre el cual se pueden establecer reglas de sucesivos niveles superiores. Por ejemplo, el alfabeto es el nivel básico de un sistema de escritura. En un segundo nivel de abstracción puedo agrupar letras para que en un número y orden precisos signifiquen fonemas (palabras habladas). En un tercer nivel de abstracción yo asocio estas palabras, que son a su vez conjuntos de letras, para formar frases y oraciones que tengan un sentido concreto. En todos los niveles estamos hablando de información, pero no de la misma información. En todos los niveles también hablamos de complejidad, pero no de la misma complejidad. Y ello es así porque para crear dichos niveles superiores tenemos que hacer uso de una ESPECIFICACIÓN que determine el significado de los grupos de letras o grupos de palabras según el nivel de abstracción que hayamos también especificado.

Una bacteria, el tipo de ser viviente mas sencillo que existe, ¿Puede surgir de las leyes naturales tal como la abiogénesis lo exige?

Entonces por lo visto para responder a esta pregunta habría que responder a esta otra:

¿Cual es el grado de abstracción de un sistema biológico?

Si los sistemas biológicos respondieran directamente de las leyes físico-químicas podríamos decir que su grado de abstracción sería básico y por lo tanto la abiogénesis debería ser posible, pero todos sabemos que los procesos metabólicos, reproductivos y regenerativos precisan de una información que no esta “codificada” directamente en las leyes físico-químicas, sino en una plataforma de información llamada ADN. Este hecho supone un grado de abstracción superior al físico-químico basado en dos sistemas de codificación de aminoácidos; el nuclear y el mitocondrial.

Es por ello que cuando Watson y Crick descubrieron la estructura del ADN y su función como plataforma de información para el código biológico. Muchos biólogos enmarcados en el naturalismo materialista les resultó inquietante el carácter informático de la complejidad biológica. Pero no se inmutaron, miraron a otra parte y evadieron la consecuencia a la cual lleva esta realidad: Que la vida es en realidad producto del desarrollo de un complejo algoritmo biológico y no de un fenómeno de autoorganización natural como se busca con denuedo establecer. Procede de un tipo de complejidad e información sustantivamente diferentes a los existentes en los sistemas dinámicos autoorganizativos naturales tales como la famosa reacción Belousov-Zhabotinsky que genera espirales de colores. Se trata de información y complejidad algorítmica.

Los biólogos teóricos David L Abel y Jack T Trevors e su artículo “Tres subconjuntos de secuencias complejas y su relevancia para la información biopolimerica” explican como se deben distinguir 3 tipos de secuencias complejas: la SCA (Secuencia compleja aleatoria) la SCO (Secuencia compleja ordenada) y la SCF (Secuencia compleja funcional). En su profundo análisis del tema llegan a la siguiente conclusión sobre las posibilidades de que la algorítmica biológica sea fruto de procesos dinámicos de autoorganización natural:

“Los fenómenos de autoorganización se observan diariamente de acuerdo con la teoría del caos. Pero en ningún caso conocido pueden autoorganizarse fenómenos como los huracanes, los montones de arena, la cristalización, o ser capaces de producir fractales de organización algorítmica. Una autoorganización algorítmica nunca ha sido observado a pesar de numerosas publicaciones que han hecho mal uso del término. La organización siempre surge de la elección contingente, no de la necesidad o de la oportunidad de contingencia.

La reducción de la incertidumbre (mal llamada “entropía mutua”) no puede medir la información prescriptiva (información que específicamente informa o da instrucciones). Cualquier secuencia que específicamente nos informa o establece cómo alcanzar el éxito por sí contiene controles de elección. Las limitaciones de la física dinámica no son la elección de los contingentes. Las secuencias prescriptivas se llaman “instrucciones” y “programas”. Ellos no son meramente secuencias complejas, son algoritmos de secuencias complejas. Son cibernética. Las secuencias aleatorias pueden tener máxima complejidad, pero las mismas no hacen nada útil. La instrucción algorítmica es invariablemente la clave para cualquier tipo de organización sofisticada, como se observa en cualquier célula. No existe un método para cuantificar la “información prescriptiva” (las instrucciones cibernéticas).

La presencia de funciones en el ácido nucleico no se pueden explicar mediante tesis del tipo: “orden surgiendo del caos” o “orden al borde del caos”. Los cambios físicos de fase no pueden escribir algoritmos. Las matrices biopoliméricas con alta retención de información se encuentran entre las entidades más complejas conocidas por la ciencia. No actúan y no pueden surgir de los fenómenos autoorganizativos de baja información. En lugar de orden desde el caos, el código genético se ha optimizado para ofrecer algoritmos altamente informativos, aperiódicos y con complejidad específica. Dicha complejidad especificada generalmente se encuentra más cerca del extremo no compresible y no ordenado del espectro de la complejidad que a su extremo altamente ordenado (Fig. 4). Los patrones suele ser el resultado de la reutilización de los módulos de programación o palabras. Pero esto es sólo secundario a la elección contingente que utiliza una mejor eficiencia. El orden en sí mismo no es la clave para el uso prescriptivo de la información”. Énfasis en negrita añadido.

Hay que señalar que ambos autores no militan en el DI y su juicio surge de un honesto y profundo análisis de la naturaleza algorítmica de la información biológica. Concluyen que la misma es una forma clara de Secuencia Compleja Funcional, y no es, por lo tanto, posible su generación natural.

Por qué entonces hay quienes no aceptan esta conclusión. No es pues por la fuerza de la evidencia, sino por la injerencia del prejuicio naturalista que los fuerza a negar toda posibilidad de producción no naturalista del código biológico. Un código que a todas luces las leyes de la física no pueden producir.

Referencias:

1.David L Abel y Jack T Trevors “Three subsets of sequence complexity and their relevance to biopolymeric information”. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1208958/

2. Peter Coveney y Roger Highfield. “La Flecha del Tiempo”. La organización del desorden. Editorial Plaza & Janes. 1990

3. William Dembski. “El Diseño Inteligente como Teoría de la Información”.
http://www.oiacdi.org/articulos/DI_como_teoria__informacion.pdf

4. Berkely Physics Course. – Volumen 5. Física Estadística. Editorial Reverte S.A. 1996

5. Cristian Aguirre del Pino. “Elementos de Estructuras Funcionales”. OIACDI. 2010

Una Respuesta para ¿Pueden las leyes naturales producir complejidad especificada?

  1. Que bueno es observar, como en algunos casos la honestidad sale a flote. Pero esto solo sucede como bien se menciona acá: Dejando el prejuicio.

    Es deprimente como las personas poco informadas y prejuiciadas, sin conocer siquiera lo que es el DI, lanzan ataques, que tan solo son repeticiones de erróneas preconcepciones sobre el DI e información sesgada.

    Cada día se deja ver mas la evidencia en favor del DISEÑO.

    Un saludo muchachos, sigan adelante.

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